<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289</id><updated>2011-11-29T23:16:32.186+01:00</updated><title type='text'>La vuelta al mundo en blog</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>37</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-8552807180452931572</id><published>2009-07-01T15:34:00.001+02:00</published><updated>2009-07-01T15:34:52.142+02:00</updated><title type='text'>Prada: Perú</title><content type='html'>Crucé la frontera de Bolivia a Perú sin grandes percances para llegar a Puno, el pueblo peruano que hace de frontera a la altura del lago Titicaca. Las rapitencas, que ya se encontraban allí desde el día anterior, me dieron los datos de su hostal (hotel, en realidad) y hasta allí me desplacé. Al llegar no encontré a nadie, así que dejé mis cosas en la habitación de las rapis y me fui a callejear solo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de unas horas me encontré con ellas en la habitación del hotel, donde no faltarían las sorpresas. Resulta que Vanessa había dejado unos cuatrocientos soles (unos cien euros) en su mochila y ya no estaban. Alguien había entrado allí y se había llevado el dinero. Evidentemente, la únicas personas que habrían podido entrar en la habitación, a parte de mí, eran las empleadas del hotel, principales sospechosas del hurto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queriendo denunciar el asunto, por la mañana nos dirigimos a la comisaría de Puno, donde un agente sugirió volver al hotel para interrogar a todos los empleados. Al comenzar el interrogatorio algo empezó a oler a chamusquina. Primero la recepcionista me acusa de haber sido yo el autor del robo. Después la señora de la limpieza me vuelve a acusar. Más tarde el recepcionista de noche (que ni pintaba en el asunto) dice que he sido yo…¡Complot!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante tanta acusación hacia mi persona (con lo bueno que soy yo…) el cabo, teniente, comisario, inspector o lo que fuese, decide llevarme a comisaría como principal sospechoso del robo ante la incredulidad de las rapitencas y, sobretodo, de un servidor. Total, que pasé la mañana prestando declaración y corrigiéndole mil y una faltas de ortografía al señor inspector para que finalmente fuera “puesto en libertad” por falta de pruebas. La verdad es que la idea de ser violado en una cárcel peruana no me entusiasmaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvado el percance, salimos hacia Arequipa con la principal misión de hacer el trekking del cañón del río Colca, una de las excursiones más clásicas de Perú. La ciudad de Arequipa es muy bonita: casas e iglesias de la época colonial, calles de adoquines, y en general un ambiente bastante elegante. Nada que ver con Bolivia. Por allí salimos un día de noche mientras Pablo se ganaba un dinero haciendo malabares en una discoteca de moda. En el hostal, el mejor desde hacía meses, conocimos a Miquel y Elena, dos catalanes que estaban también unos meses de viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto con ellos (y recuerdo, eramos ya unos cuantos: Pablo, Vanessa, Eva, Cisco, yo y ahora también Miquel y Elena) nos dirigimos a un pueblo llamado Cabanaconde para allí iniciar nuestro descenso al cañón del Colca. El viaje hasta Cabanaconde fue brutalmente cansado a pesar de ser de solamente seis horas. Desde Cabanaconde caminamos cerca de seis horas montaña abajo hasta llegar al fondo del cañón. Abajo, nos habían dicho, existía un hostal llamado el Oasis donde se podía disfrutar de unos días de calma entre las enormes paredes que conformaban el cañón. Y es que el sitio era un auténtico Oasis; sin luz, a casi cuatro horas de cualquier tipo de civilización, pero con una piscina que sabía a gloria en esos días tan calurosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, aprovechando que no teníamos demasiada prisa, nos quedamos allí un par de dias. Dormíamos en unas cabañas hechas de paja y madera y comíamos a base de sopas y espaguetis, y encantados de la vida. Además, íbamos cargados con la guitarra, los malabares, el violín, y mil artilugios más (lo que nos hizo ganarnos el nombre de “los trekimúsicos”), por lo que tuvimos un par de días (y noches) la mar de entretenidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para volver a la civilización nos esperaban algo más de tres horas de subida con una pendiente que recuerdo como una auténtica quebrantahuesos. Sin duda, las tres horas más duras que sufrí en todo el viaje. La guitarra colgando de un brazo y el habernos levantado a las seis de la mañana para que el sol no nos diera de pleno tampoco ayudaron demasiado. De hecho, creo que nunca hubiera llegado a la cima de no ser por la señora que me vendió un par de barritas energéticas (Dios las bendiga) a media hora del final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez de vuelta en Cabanaconde, cogimos el primer autobús de vuelta hacia Arequipa (ya solos Pablo, Eva, Vane y yo), donde a su vez cogimos el primer autobús hacia Cuzco. Así pues, tras habernos levantado a las seis de la matina, habernos pateado tres horas de subida interminable y habernos cascado veinte horas de autobús en un mismo día, por fin llegamos a Cuzco. Y cómo no, más sorpresas. Cogemos mi mochila, la de Pablo, la de Eva…¿y la de Vane? Robada. Otro disgusto para la pobre que no ganaba para robos. Al menos tuvimos la suerte de que no se me acusara porque con mis antecedentes me hubiese ido directito al calabozo.  De lo que no nos libramos fue de pasar otra vez toda la mañana en comisaría de Cuzco poniendo la denuncia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuzco resultó ser también muy bonito e incluso más colonial que Arequipa. Salimos un par de noches y frecuentamos mucho el mercado para desayunar. Aún así, la visita a Cuzco no era más que estratégica. Desde allí, íbamos a planear nuestra visita al Machupiccu. En Cuzco se pueden contratar mil y un tours para subir a Machupiccu pero, por cuestiones económicas, nos decantamos por hacerlo por libre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hicimos un trekking de dos días hasta llegar a Aguascalientes, el último pueblo antes de llegar a Machupiccu, donde hicimos noche. Me ahorro los detalles del trekking porque es básicamente el mismo que explicó Barbe en su día. La idea para subir hasta la ciudad perdida de los Incas era levantarnos a las tres y media de la mañana para estar en la cola de entrada a Machupiccu a eso de las seis. El primer día que lo intentamos nos dormimos y nos levantamos a las seis, así que abortamos la operación y nos quedamos merodeando por Aguascalientes a la espera de la mañana siguiente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la segunda fue la vencida: nos levantamos a las tres y media de la mañana, nos preparamos unos suculentos bocadillos de aguacate y tomate, e iniciamos la subida de los quién sabe cuantos escalones que llevan hasta la entrada de Machipiccu. Para nuestra sorpresa, nos plantamos en la cumbre a las cinco y media siendo los primeros de la cola. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La entrada a Machupiccu fue bastante espectacular. Casi totalmente cubierto por la niebla matutina, la ciudad estaba completamente vacía. Diría que, después del Perito Moreno, Machupiccu ha sido de lo más impresionante que he podido ver en todo el viaje. Me ahorro las palabras y animo a que todo aquél que tenga oportunidad vaya a verlo con sus propios ojos. Es increíble. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvimos hacia Cuzco haciendo gran parte del trekking de venida pero al revés. Pasamos una noche más en Cuzco (totalmente necesaria después de casi seis días de no para de caminar) y pusimos rumbo hacia la capital, Lima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que Lima nos sorprendió por su carácter europeo, con un casco antiguo de aspecto bastante español y algún que otro suburbio (como el de Miraflores, donde nos hospedamos) de bastante categoría. Allí aprovechamos para hacer el vago unos días. Fuimos al cine, a la playa, a hacer algo de surf e incluso a jugar al tenis. Precisamente jugando a tenis, Pablo y yo hicimos el ridículo más grande del viaje. Resulta que, bastante chulitos y confiados, les apostamos a las rapitencas que si perdíamos un partido contra ellas fregaríamos los platos de la cena. En bikini. Pues suerte que no hay fotos para documentarlo, porque fregamos largo y tendido…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Lima nos separamos. Yo puse rumbo a Los Ángeles y las rapis y Pablito volaron a Buenos Aires. Se acababa Suramérica, una de las grandes etapas del viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotos: &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PradaPeru#"&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PradaPeru#&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prada&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-8552807180452931572?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/8552807180452931572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=8552807180452931572' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/8552807180452931572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/8552807180452931572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/07/prada-peru.html' title='Prada: Perú'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-4183193187273922074</id><published>2009-05-28T19:18:00.000+02:00</published><updated>2009-05-28T19:23:06.355+02:00</updated><title type='text'>REPUBLICA DOMINICANA Y FINAL</title><content type='html'>Mi llegada a Santo Domingo estuvo marcada, como los anteriores días, por las lluvias, que se hicieron especialmente intensas al salir del avión. Todos los pasajeros pasamos por debajo del detector de temperatura por la dichosa fiebre porcina, y esque de tanto oirlo al final aburre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que hice fué ir a preguntar la manera más económica de ir hacía el centro, que es donde tenía el hostal reservado. Otra vez, ya ya van muchas, me encontré que la única manera era vía Taxi, y visto lo visto durante el año, si yo fuera el Ayuntamiento de Barcelona sólo dejaría utilizar los transportes públicos en el aeropuerto a los españoles. Parecemos primos pagando en todos sitios y nosotros poniendo facilidades. Hechas las debidas apreciaciones ( fruto de la rabia), sigo con las explicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya resignado, fuí a preguntar precios y a intentar buscar la mejor solución. La tarifa hasta el centro histórico estaba marcada en 1400 pesos ( una pasta) e inmediatamante les dije que me buscaría un compañero para compartir el precio.&lt;br /&gt;Al encontrarla y volver al puesto, el listillo que estaba en el mostrador me dice que el precio son 900 por cabeza. Uffffffffffffffffff!!!!!!!!!!!&lt;br /&gt;1, 2, 3, 4, hasta 50 conté antes de preguntarle con tono de ofendido si me veía cara de imbécil. Y de verdad que lo estaba, y esque parece que por ser turista te puedan atracar y engañar a la cara, y después de  un año así, acabas hasta donde no suena de esta gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, la cosa terminó, y después de hablar con mi compañera de taxi, que para chulos estábamos nosotros y marcamos una nueva tarifa de 1000 por lo dos. Cara por aquí, cara por allá, alguna que otra mala palabra pero al final aceptaron y nos salímos con la nuestra. Ya se sabe que a veces la avaricia rompe el saco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya instalado en mi habitación y con alguna que otra sorpresilla al entrar; llámese 2 americanas demasiado liberales que no les importaba pasearse en tanga y hablarme como si nada. Al principio yo miraba en dirección a los ojos, ya que me sentía algo incómodo, pero después de un rato y ver que actuaban con total normalidad, le resté importancia ( al fin y al cabo ya había estado en las playas brasileñas).&lt;br /&gt;Pues eso, una vez dejadas las cosas y con la tormenta de agua terminada, salí a tener mi primera toma de contacto con la ciudad y la zona donde yo estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo primero que me percaté, y que me alivió, fué que los precios aquí son mucho más baratos y si sabes buscar bien puedes comer realmente económico.&lt;br /&gt;En mi caso, y para no romper con la tradición, encontré una pizzeria que por 3 euros podías comer y beber lo que quisieras o pudieras. Me hice cliente habitual y comí los 3 días ahí para después a la hora de cenar tener suficiente con una manzanita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a la ciudad, y para no faltar a la realidad, no me aportó mucho que digamos. Gasté los dos días y medio caminando arriba y abajo, viendo más murallas españolas, más cañones españoles, más casas españolas, más de todo español y lo cierto esque le prestaba poca atención. Todo hay que decir que venir de San Juan afectó, ya que si fa o no fa.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único punto de interés estuvo al conocer a Bob, un neoyorquino de casi 50 tacos del cual me hice coleguilla y con el que viajaría posteriormente a las playas del país. Este pequeño gran hombre, o como diría alguna porteña, este Tarzán de maceta, era un tipo curioso, y además de seguir practicando mi inglés y de servirle de traductor, pude hacer más amena la estancia en este lugar.&lt;br /&gt;También me sirvió para irme de fiesta la noche antes de partir, junto con otro chico canadiense. Lo mejor de todo….que se “conmovieron“ tanto con mi historia y con mi viaje que me invitaron a todas las cervezas.&lt;br /&gt;Desgraciadamente y a causa del nulo interés despertado en la ciudad, no tengo ni una foto con el susodicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puesto punto y final a mi estancia en la capital hasta mi partida hacia Madrid, dejé mi mochila grande en el hostal y con la pequeña inicié mi última semana de viaje, mis últimos días de World Trip, los cuales quería gastar en la playa con total tranquilidad.&lt;br /&gt;El primer destino ( y al final el último) sería Las Terrenas, pueblo situado en la bahía de Samaná. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al mediodía y después de buscar hotel, nos decidimos por campartir habitación en la primera noche ( Bob se iba al dia siguiente a otro lugar) y de esta manera tener mas presupuesto para escoger uno mejor. &lt;br /&gt;Primero paseos por la playa, visita por el minúsculo pueblo y poca cosa más .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya el segundo día me volvia a quedar solo, y después de despedirme de mi corto compañero de viaje, me fui en busca de un hotel que estuviera más a corde con mis posibilidades ( a estas alturas pocas) y poder estar tranquilo en mi última semana.&lt;br /&gt;Al entrar a uno de ellos, yo lo vi de fondo, pero no quise prestarle mayor atención, pero cuando pregunté en la recepción por el precio, y obviamente al descubrirme como español por el acento, me vino por detrás y pegándome una buena galleta me dijo “de donde eres colega”.&lt;br /&gt;No estoy hablando de otro que del mayor exponente de los faranduleros españoles, o como se define el mismo, un producto de nuestra penosa sociedad. &lt;br /&gt;Ahi  estaba, a mi lado el señor Coto Matamoros, personaje sin igual con el que todos reímos en aquellas míticas noches de Crónicas Marcianas. Y realmente el título le iba como anillo al dedo, es un marciano en toda regla, no se de donde sale este tipo de gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso esque después de intercambiar 4 palabras, me dijo que llevaba 2 meses en ese lugar y que me ayudaría a conseguir un buen precio. Se enrolló y tras hablar con los dueños me dejaron la habitación bastante más barata.&lt;br /&gt;El tio estaba viviendo la vida ( llámese vivirla en meterse de coca hasta el culo e irse con alguna que otra chica) junto con su secretario, que era mucho más friki, mucho más personaje que el, del que no me acuerdo el nombre, creo que Jose Luis, pero que bien lo podríamos rebautizar con el de Putero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de instalarme, me puse el bañador ( que apenas me quitaría en toda la semana) y me dispuse a iniciar una rutina que seguí todos los días. Ahi os la explico para dar un poquito de envidia.&lt;br /&gt;Me levantaba sobre las 8, me iba a comprar al super la comida del día y pasaba toda la mañana en la playa hasta las 4. Comía, rato de internet y charlas con unos y con otros ( mayoritariamente con Coto y con el Putero).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como no es oro todo lo que reluce, y escrito así parece el paraíso, también diré que habían dos inconvenientes.&lt;br /&gt;El primero de ellos era el asqueroso clima, o mejor dicho, nuestra asquerosa planificación, y es lo que tiene la improvisación, que acabas aterrizando en el Caribe en epoca de lluvias. &lt;br /&gt;Así, de solecito poco, para que engañarnos, y de lluvias muchas, sobretodo a partir de la 1 de la tarde. Cada día se repetía la misma historia, sobre esa hora llegaban unos nuvarrones negros de cojones que descargaban una cantidad de agua brutal.&lt;br /&gt;Lo cierto esque poco me importaba, ya que la temperatura era muy agradable y me he cansado de bañarme con las trombas de aguas ( que tiene también su encanto). El problema venía cuando salía a dar mis eternas caminatas por las playas con mi I-pod o con la cámara y me enganchaba la tormenta. Ahí tenía que espavilar, y lo curioso del tema esque si lo hacía, si iba rapidito, corría más que las nuves y no me mojaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como ya se sabe que quien no se consuela es porque no quiere, le encontré dos puntos positivos a este factor. Uno que no tenía que comprarme más protector solar, que ya andaba escaso, y lo segundo que he podido disfrutar de las playas casi como si fueran mías. La gente se quedaba en los hoteles y me dejaban las kilométricas playas para pasear a mi gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo gran inconveniente, y casi mas grande que el primero fueron los millones de mosquitos que viven en esas tierras. Alguno de ellos necesitaba un aeropuerto para poder aterrizar de lo grandes que eran.&lt;br /&gt;Solo la primera noche conté en mis tobillos hasta 50 picadas, y no exagero. Ante esa visión, lo primero que hice fue comprarme el repelente ( con lo que había ahorrado del protector solar  ), y mis entradas en la habitación eran de lo más comicas.&lt;br /&gt;Como si de un comando de asalto se tratara, ponía la llave dentro, miraba que no hubiera ningún amigo volador cerca y ejecutaba la operación de abrir, entrar y cerrar en menos de lo que tarda Coto en soltar un taco ( milésimas de segundo).&lt;br /&gt;Aún y así, acabé los días bastante perjudicado, sobretodo en la espalda, donde realmente no tuvieron ninguna piedad los desalmados. Eso si, me convertí en un auténtico “mosquitto hunter”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como veis, mis días estuvieron llenos de tranquilidad, solo rota por las malas notícias llegadas desde casa el dia 24, y con las risas y más risas que me producía hablar con Matamoros.&lt;br /&gt;Me contó su vida, me rajó de todos los famosos de nuestro país, futbolistas, toreros, políticos, frikis, ahi no se salvaba ni uno. Era poner un nombre sobre la mesa y el tio lo descuartizaba en segundos. &lt;br /&gt;A pesar de, bajo mi punto de vista, ser una mala persona, me sirvió de divertimento en mi estancia ( a veces aburrida) en las Terrenas. Tenía mi propio y particular show.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tio viaja una vez al mes a España para hacer una entrevista y se vuelve, ese es todo su trabajo, pero como dice el, tontos los que se lo permiten. &lt;br /&gt;A modo de ejemplo os puedo decir que si bien Prada y yo podemos valorar si un país es caro o barato por el precio del menú Big Mac, el lo sabe por el precio del gramo de cocaína. Fue toda una experiencia conocerle en persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro de los puntos de interés estuvo en la consecución de la permanencia matemática del Español, después de una temporada nefasta y que nos sirve para irnos a nuestro nuevo pisito amueblado en primera división. Eso sí, habrá que reflexionar mucho para que no volvamos a tener estos "match ball".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya de vuelta en la capital, para estar el último día y medio antes de mi partida, me reencontré con mi amigo Bob en el hostal, y decidimos gastar la noche haciendo más cervezas en el mismo bar de la otra vez, donde ya nos conocían y donde nos trataron de 10. &lt;br /&gt;Había llegado ya el 26 de Mayo, esa fecha que marcaba el final del viaje, esa fecha de la que pensaba que no iba a llegar nunca. Pero ahí estaba yo, pasando las últimas horas de viaje a mi manera.&lt;br /&gt;Di una vuelta por las calles, y en contra de lo que me podía imaginar no estaba nervioso. Ya por la tarde-noche, en la habitación, experimenté una serie de sensaciones que no eran ni buenas ni malas, simplemente eran raras, muy complicadas de explicar, y que solo puedo resumir con una onomatopeia, "bufff", pero con muchas "f's".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dormí bien, y por la mañana estoy escribiendo este blog y solo me queda armar la mochila por última vez ( que descanso) y poner rumbo al aeropuerto para en menos de 24 horas estar ya en Barcelona. Aquí se acaba el reumen de mi viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotos:http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/BarbeRepublicaDominicana?authkey=Gv1sRgCJLL2aHa75LPKQ#&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FINAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- 357 días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- 114.000 kilómetros en desplazamientos, más otros muchos en transportes públicos y caminando:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       - 29 aviones ( 73.400)&lt;br /&gt;       - 17 barcos  ( 730)&lt;br /&gt;       - 6 trenes ( 6.700)&lt;br /&gt;       - cientos de transportes terrestres ( 33.000)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- 22 países&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- 23 monedas utilizadas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- 311 canciones en el I-pod&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí estoy en Barajas esperando a subirme en el último de los aviones que me lleve de regreso a Barcelona, a casa.&lt;br /&gt;Como aquel 6 de Junio de 2008 en el que respiré hondo antes de levantarme de la cama e iniciar mi último día, ahora me toca volver a coger aire profundamente antes de embarcar en este avión que me devuelva a la vida real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A llegado el momento de decir adiós a una gran experiencia, probablemente la más grande de mi vida. Un año viajando, pasando del primero al tercer mundo en varias ocasiones, conociendo muchos países, muchas culturas, mucha gente, pero sobretodo conociéndome más a mi mismo.&lt;br /&gt;La gente me dice que debe ser una gozada viajar durante un año, y de verdad que lo es, pero no es turismo lo que hemos hecho ( que también), sino que va más allá. &lt;br /&gt;Es estar un año fuera de casa, lejos de los tuyos, viajando en muchas condiciones diferentes, pasando muchos momentos buenos, algunos malos, pero aprendiendo al fin y al cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé que responder cuando me preguntan que a sido lo mejor, y esque la verdad todo y nada a sido lo mejor, no hay un país, una persona, una experiencia que por si sola la pueda valorar como la mejor. Todo en global es lo que la ha hecho especial.&lt;br /&gt;Son muchas las cosas que he vivido, muchas las cosas que he aprendido, y ahora al regresar, no quiero que se me olviden las lecciones de las que he sido testigo.&lt;br /&gt;Podría enumerar casi una a una todas ellas, ya que se quedarán marcadas siempre en la retina, pero prefiero guardármelas para mi mismo, son mi experiencia personal y solo se pueden comprender en una situación y contexto especiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro al futuro y tengo dudas, sé que es difícil en la sociedad occidental actual salirse de la noria en la que estamos inmersos. Es difícil dejar de dar vueltas al son de un ritmo, de una música predeterminadas. &lt;br /&gt;En mi caso lo hice, salí y he estado 12 meses fuera de ella, viviendo al margen. Ahora que me toca volver tengo la posibilidad de mirarlo desde fuera y escoger en que cesta me quiero meter para iniciar de nuevo con las vueltas y más vueltas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algunas cosas que las tengo claras, otras esperaré un tiempo para no volver a equivocarme, para que lo que he aprendido en el viaje me sirva, para no dejar de lado todas las realidades que hemos podido vivir en primera persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esque si una cosa sé, esque somos unos privilegiados, seamos de la clase social que seamos, tengamos un coche, dos o vayamos en bus, ganemos 800 euros o 3000, porque cuando te das una vuelta por este, nuestro mundo, valoras cosas que antes pasabas por alto, das gracias por muchas cosas que despreciabas, y eso, con eso es con lo que me quiero quedar.&lt;br /&gt;Porque ya se sabe aquel dicho de: "solo se vive una vez, y cada uno vive a su manera". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para terminar quería acordarme de todas aquellas personas que han compartido el viaje con nosotros, ya sean horas, días, semanas o meses, ya que ellos son los que lo han hecho especial, ellos son los que han puesto los complementos perfectos para que la experiencia fuera especial. Y en especial me gustaría mandar un fuerte saludo a esa gente de Chile y Argentina que sé que siguen leyendo este blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También en mis últimas líneas, y como no podía ser de otra forma, agradecer a los incondicionales que desde un inicio habéis leído, reído y disfrutado con las entradas que hemos publicado. Ya sé que muchas veces no hemos estado a la altura, pero lo hemos hecho lo mejor que hemos podido o sabido. &lt;br /&gt;Y a tí, ese fan number 1, ya nada más te puedo decir, ya lo sabes todo, has vivido el viaje con casi más intensidad que nosotros, así que lo que tarde el avión en llegar a Barcelona, será lo que tarde yo en montarme a tu cesta, vamos a dar vueltas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias a todos y vamos allá.....adiós internet, adiós blog, a partir de ahora en persona, y hablando de personas.....me voy a conocer a una mujercita llamada Laura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-4183193187273922074?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/4183193187273922074/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=4183193187273922074' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/4183193187273922074'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/4183193187273922074'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/05/republica-dominicana-y-final.html' title='REPUBLICA DOMINICANA Y FINAL'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-1808532358790164483</id><published>2009-05-19T17:17:00.001+02:00</published><updated>2009-05-19T17:39:14.317+02:00</updated><title type='text'>Prada: Bolivia (II)</title><content type='html'>Una vez terminado el tour por el Salar de Uyuni cogí un autobús (para variar) hasta la ciudad de Potosí, la ciudad más alta del mundo, aunque aún más célebre por su actividad minera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Potosí es una ciudad mediana colgada a 4.100 metros de altura a la que llegué en compañía de Jesús, Hilton, Maria y Fede, quienes fueron parte del grupo con el que recorrí el Salar. Su principal atracción son, como decía, sus laberínticas minas, así que ya en el primer día de visita fuimos derechos a verlas. Junto a Fede, Alexandra y Orelí (dos francesas que conocimos en el hostal) nos unimos a una expedición para visitar las minas cuya guía era Helen, una auténtica leyenda viviente entre los guías locales. La verdad es que la chica lo sabía todo y más sobre las minas. Para visitarlas tuvimos que vestirnos de minero y comprarnos hijas de coca para soportar el calor, la altura y el cansancio físico que supone el caminar por sus adentros. Además, es tradición compartir las hojas de coca y algún refresco con los propios mineros, así que entramos a las minas bien cargados de provisiones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visita fue bastante impresionante y hasta cierto punto chocante por ver en qué condiciones trabaja esa pobre gente y el esfuerzo y horas de trabajo que conlleva trabajar en las minas. La verdad es que es increíble el peligro que supone para los mineros trabajar con explosivos en unos túneles tan pequeños y con tan poca equipación. Fue muy interesante tener la oportunidad de charlar con ellos, quienes nos hicieron una demostración de cómo explota la dinamita y todos nos quedamos perplejos. Vaya explosión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Potosí poco más hicimos. Todos íbamos con cierta prisa así que después de recorrer rápidamente el centro de la ciudad con Fede (incluido el campo de fútbol del Real Potosí, el más alto del mundo) pusimos rumbo a Sucre, ya sin Jesús, Maria y Hilton, que se quedaron algún día más en Potosí. En el autobús coincidimos con Lorena, Lucía, Inés y Sabrina, cuatro uruguayas que estuvieron en nuestro grupo de visita a las minas. Al llegar a Potosí, a las tantas de la madrugada, nos hospedamos en el que fue seguramente el peor hostal de todo el viaje. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucre es una ciudad bien distinta a La Paz o Potosí, sensiblemente más desarrollada y rica, y por ello algo más bonita. Después callejear un poco por la ciudad (a 3.500 metros de altura el callejeo es siempre duro) nos dirigimos a la ciudad (si es que se puede llamar ciudad) de Tarabuco, donde los domingos tiene lugar el mercado ambulante más grande de América del Sur. Ciertamente, el mercado es enorme y hay auténticas gangas, aunque, a decir verdad, esperábamos algo más. Nos habían vendido que en el mercado era además una especie de carnaval muy pintoresco que, quizá habiéndonos creado falsas expectativas, nos decepcionó un poco. El carnaval no estaba mal pero era algo rudimentario y el mercado era enorme pero solamente se vendían unos cuantos productos artesanales que iban repitiéndose de puesto en puesto. La mayor curiosidad fue ver llegar el helicóptero del vicepresidente boliviano, que aterrizó en la ciudad entre aplausos y gritos de los incondicionales de Evo Morales, muy querido en la zona, si bien muy odiado en otras partes de Bolivia. De vuelta a Sucre, salimos una noche con las chicas Uruguayas y poco más. Yo no hice muy buenas migas con algunas de ellas porque estaban un poco recelosas con los españoles y yo quemado de la gente recelosa con los españoles, que no es poca en Suramérica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde Sucre viajé, ya solo, otra vez hasta La Paz, donde había quedado en verme con las ya archifamosas Rapitencas, con mayúscula. Y así lo hice; me instalé de madrugada en el hostal en el que ellas, me habían dicho, se hospedaban, y por la mañana me despertaron ellas mismas. Ellas se fueron al día siguiente a Sorata, un pueblito de montaña (no puede ser de otra manera en Bolivia) muy tranquilo perdido en las montañas bolivianas. Yo, por mi parte, me quedé en La Paz un par de días para hacer unas gestiones con los billetes de avión y quedé con ellas en reunirnos en Sorata al cabo de unos días. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada que destacar de lo que hice en La Paz. Puro trámite. Así que a los dos días de haber llegado puse rumbo a Sorata donde me reencontré con las Rapis y toda su tropa de secuaces. Los presento; Pablo, bonaerense de 21 años, más argentino imposible, malabarista, equilibrista, payaso, violinista, guitarrista y todo lo que tenga que ver con el mundo del espectáculo y especial el circo; y Tico y Ana, una pareja de "gironins" (la parella més ben parida de Girona, tot sigui dit) que por entonces estaban recorriendo Suramérica durante unos meses. Por cierto, Tico es batería del grupo Fias-ko, que acaba de sacar disco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorata es la gloria. Precioso y relajado. Nuestras actividades no fueron más allá de caminar, tocar la guitarra, el violín, aprender a ir en mono ciclo y montar unas jam-sessions a guitarra, violín y charango (como una guitarra pequeña) de mucho cuidado con los hippies del lugar, en lo más cerca que he estado en mi vida (de largo) de poderme autoporclamarme hippie. Menos en las drogas y la chaqueta North Face, fui en hippie por unas horas. Quién me ha visto y quién me ve ;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Sorata fuimos hacia Copacabana (Bolivia, no Brasil). Copacabana es un pueblito a las orillas del lago Titikaka, falsamente considerado el lago navegable más alto del mundo (los hay más altos en Perú). La idea en Copacabana era pasar un par de días antes de irnos a la Isla del Sol, una pequeña isla que flota a los 3,600 metros a los que está situado el Titikaka. Copacabana no tiene demasiado para visitar, así que nos dedicamos a seguir aprendiendo a hacer malabares, tocar el violín, la guitarra y todo lo que pudiera tocarse. De tanto teje y maneje a guitarra y violín, Pablo (el violinista) y yo nos convertimos en algo así como una pareja artística. Por eso, y como Pablo se pagaba el viaje a base de ir tocando el violín en restaurantes y garitos locales, me ofrecí para hacerle de acompañamiento con mi guitarra. Y allí estuve, con mis maneras de San Ignacio tocando tangos por restaurantes y garitos de un recóndito pueblo en las alturas bolivianas. ¡Hasta pasé la gorra! La verdad es que lo hice para ayudar a Pablo, pero me lo pasé "teta".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Copacabana a la Isla del Sol en barco. En el barco conocimos a un chico de Sabadell, Icard, que se unió a nosotros durante los días que pasamos allí. El barquito nos dejó en el lado sur de la isla y, como no podía ser de otra manera, tuvimos que caminar unas cinco horas para llegar al lado norte, que era nuestro destino final. La llegada, después de haber pasado dos horas en un barco y cinco caminando con la mochila a la espalda, fue muy reconfortante. Nos hospedamos en un hostal familiar a orillas del lago y lo primero que hicimos fue ir a bañarnos. Agua helada, por cierto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que vino después fue ya lo de siempre; malabares, violín, y relax, mucho relax. Aprovechamos el estar a orillas del lago para alimentarnos bien a base de trucha. Una de ellas pareció no sentarme bien porque el segundo día de estar allí tuve la peor enfermedad que he tenido en el viaje. El dato: quince veces al lavabo en una sola noche. Ahí queda. Al siguiente día tuvimos que marcharnos a la fuerza ya que no nos quedaba dinero para pasar una noche más allí y en toda la isla no existe un misero cajero automático. Así que, con una bomba de relojería en el estómago, me metí en un barco durante dos horas hasta llegar a Copacabana. Tengo que decir que, aunque fue mejor de lo esperado (antes de subir al barco tuve pesadillas diurnas en las que tenía que sacar el trasero por la borda), fueron dos horas agónicas en las que tuve que desplegar técnicas avanzadas (Barbe, tú ya me entiendes) para no irme por la pata de abajo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en Copacabana de vuelta, me quedé un día más allí con Icard para recuperarme mientras las rapitencas y toda la troupe iban cruzando la frontera hacia Perú. Se acababa Bolivia, quizá el lugar dónde "peor" lo he pasado a causa de las enfermedades. Peor entre comillas, claro, porque ¿qué mal se puede pasar cuando se llevan diez meses de vacaciones? ;) Una vez recuperado, yo también salí camino hacia Perú, que será cosa de la siguiente entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la próxima. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotos: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PradaBoliviaII#"&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PradaBoliviaII#&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prada&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-1808532358790164483?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/1808532358790164483/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=1808532358790164483' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/1808532358790164483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/1808532358790164483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/05/prada-bolivia-ii.html' title='Prada: Bolivia (II)'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-7387013502666813571</id><published>2009-05-16T04:43:00.000+02:00</published><updated>2009-05-16T04:44:02.654+02:00</updated><title type='text'>Barbe Miami y Puerto Rico</title><content type='html'>Llegado después de un largo camino desde La Habana, me dirigí a la playa de South Beach, de la que todo el mundo hablaba maravillas, y busqué algún hostal que estuviera bien de precio. Lo encontré, y no me puedo quejar, ya que estaba en primera línea de playa, y en plena calle de fiesta.&lt;br /&gt;Me acomodé y me preparé para mi corta estancia en Miami. No tenía muchas ganas de nada, venía cansado de todas las experiencias en Cuba, y necesitaba unos días de tranqulidad, sin sobresaltos.&lt;br /&gt;Ahí estaba yo, con otro nuevo cambio radical de realidad, en otra ciudad americana llena de guapos y guapas que pasean en sus cochazos y lucen sus musculitos y cuerpos de escándalo en la playa. Para que engañarnos......vaya mujeres!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del primer día poco que contar, hice las correspondientes llamadas a la família y amigos por el tema de la gripe porcina, y me fuí a dar una vuelta por la playa y el paseo marítimo para tener una primera toma de contacto. Por la noche, caí rendido muy pronto, y no quise saber nada de irme de fiesta, a pesar del ofrecimiento de mis compañeros brasileros de habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las pilas cargadas, inicié el segundo día sin ningún tipo de prisa, estando toda la mañana en la playa, tirado como un lagarto, y bañándome en las aguas transparentes. &lt;br /&gt;Ya por la tarde me fuí a pasear por las calles, y comprobé que había cambiado de país y de lugar pero no de gente alrededor. Y digo esto porque Miami está plagado de cubanos, y cuando digo plagados esque hay más que americanos.&lt;br /&gt;Si sumamos esta comunidad con la de mejicanos y puertoriqueños, ya nos sale una combinación en la que tienen sus propias radios y cadenas de televisión en castellano, escuchas más español que inglés por la calle y te encuentras situaciones como un día en la playa un padre diciéndole a su hija que estaba jugando en la arena: " dont' go ni pa ya, ni pa ya", eso es, pensé yo, así se habla.&lt;br /&gt;Lo cierto es, que si fuera americano me daría bastante rabia la situación, ya que hay muchos que no tienen ni idea de inglés, pero bueno, a mi ya me estaba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la imagen de la mañana, una playa llena, repleta, de gente jóven, en lo que vendría a ser algo así como la Ibiza de América, todos con ganas de fiesta y de pasarlo bien, me dije que no podía irme sin salir al menos una noche por ahí.&lt;br /&gt;Así que me fuí con los brasileros en busca de juerga. Nos decidimos por un club llamado "Mansion", el más popular y conocido ahora mismo en la ciudad ( ya que iba, lo hacía a lo grande). &lt;br /&gt;Cuando me dijeron que la entrada eran 30 dólares sin consumición casi me da algo, pero bueno, me dije a mi mismo que era mi último caprichito del viaje.&lt;br /&gt;El desfile de gente era impresionante, llegaban con sus coches de altísima gama, le dejaban las llaves a un aparcacoches, y pasaban por la zona de Vip's. Los de la cola nos lo mirábamos con cara de resignación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un buen rato en la fila, por fin entramos y pasamos toda la noche de aquí para allá. Eran unos buenos personajes además de unos señores fiesteros.  &lt;br /&gt;Terminado lo bueno, y haciendo reflexiones post-farra, me autoimpuse, por lo que quedaba, un arresto domiciliario voluntario a partir de las 22h.&lt;br /&gt;Y esque la fiesta que había en esa ciudad, y en particular en esa discoteca no se puede ni nombrar, y al estar en Miami, los precios de las cervezas no eran que digamos baratos. Así que para evitar otra noche de descontrol, tanto física como en el bolsillo, creí que esa era la mejor solución. Fuí fuerte de mente y al final lo cumplí, aunque no resultó nada fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, los siguientes dos días los gasté única y explusivamente en la playa y por la noche en el hostal hablando con uno y con el otro, y mirando de reojo a los que se iban de marcha...jajajaja. Me ayudó que mis amigos se marcharan y sus substitutas como compañeras de habitación eran de lo más tranquilitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de las mañanas, y esque poco más hay que contar de unos días de playa, asistí en directo a la típica persecución amerciana detrás del delincuente.&lt;br /&gt;De repente un hombre se metió corriendo en el agua sin quitarse la ropa, y acto seguido aparecieron hasta 6 policías detrás.En lugar de meterse tras él, lo comunicaron por radio, y en menos de 5 minutos estaba ahí movilizada media comisaría. &lt;br /&gt;Entre la lancha que trajeron, los salvavidas, los policías y los bomberos, los allí presentes ( que mirábamos perplejos) contamos hasta 25 personas.&lt;br /&gt;Ya habían quinielas de a cuantos había matado ese hombre, y cuando lo sacaron del agua, lo arrestaron ( también al puro estilo americano) y se lo llevaron, alguién preguntó a un policía y la respuesta fué que había ido por la calle amenazando con una pistola ( que después resultaría ser falsa). Otro loco más de este país.&lt;br /&gt;Evidentemente lo tenían que detener, pero lo que nos pareció exagerado fué el despliegue de medios utilizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi estancía había llegado a su fin, y el día 11 después de comer ya me dirigí de nuevo al aeropuerto para poner rumbo a Puerto Rico. Los días me habían ido perfectamente y me sirvieron para descansar y volver a cargar las pilas para el tramo final de mi viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trayecto, que tenía que ser sencillo, se complicó por el retraso en el vuelo y acabé llegando a San Juan pasadas las 11 de la noche.&lt;br /&gt;Esto hizo que al preguntar la manera de llegar al centro, me dijeran que el único medio de transporte que había a esas horas era taxi ( 30 dólares). &lt;br /&gt;Además me comunicaron que en el país no existe el hostal como concepto y que tenía que buscar bien una guest house porque sino los precios oscilaban entre 70 y 100 dólares la noche.&lt;br /&gt;Con toda esta información, y después de pensarlo 5 segundos, me decidí a trasnochar en el aeropuerto, ya que a esas horas sabía que no encontraría nada económico, además de tener que pagar el taxi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, con los más de 80 euros que me había ahorrado, me metí una buena cena y busqué el mejor sitio para pasar la noche ( total, ya estaba acostumbrado).&lt;br /&gt;El problema fué que en todo el maldito aeropuerto no había ningun banco o silla sin el típico reposabrazos, lo que hacía que estirarse fuera del todo imposible. Otro inconveniente fué el altísimo aire acondicionado que tenían.&lt;br /&gt;Me puse como pude, con un invento con las mochilas, me metí dentro del saco y dormí ( fatal) hasta las 5 de la mañana, que me fuí a desayunar algo y en busca del primer bus, que salía a las 6.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puerto Rico, al ser parte de los Estados Unidos, carece de moneda local y funciona con dólares americanos, aunque ellos, y supongo que a modo de preservar su antigua moneda, le llaman pesos. Las diferencias con lo que había visto en la isla vecina de Cuba eran exageradas, y desde un principio ya ví que ese país está totalmente supeditado a los yanquis, al igual que lo estaban los cubanos antes de la revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué temprano al "viejo San Joan", parte histórica de la ciudad, fundada por los españoles a principios del siglo XV y que conserva en perfecto estado todo el sistema de murallas que la protegían, en lo que fué uno de los puertos más importantes de la época.&lt;br /&gt;El lugar es pequeño y muy turístico, con lo que encontrar un lugar económico fué tarea complicada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De inicio me fuí a una mujer que estaba barriendo las calles a ver si sabía algún particular que alquilara habitaciones, y me llevó a un bar, donde hablé con un chico que me dió el precio de 25 USD. La noche anterior me habían avisado que si encontraba algo de menos de 35 no dudara, que no es habitual.&lt;br /&gt;Fuimos a ver la habitación en cuestión, en un edificio privado, y lo que ví fué un antro de muchísimo cuidado. Sin ventanas, muy pequeño, con olor a tabaco, etc etc. Por un momento dudé, y estuve a punto de aceptar lo que hubiera sido el peor sitio de todo el viaje.&lt;br /&gt;Suerte que al final el sentido común se apoderó de mi y salí del lugar por patas. Al fin y al cabo, ya llegaba el final del año y seguro que mis señores padres accederían a dar una ayuda para que su hijo  no durmiera allí....jajajajajaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cargado con la mochila, y con una lluvia que empezaba a caer, caminé casi todo el centro en busca de algo mejor en cuanto a  calidad precio. Al fin, encontré una Guest House que me daba una tarifa inical de 45, pero con las técnicas de regateo aprendidas durante tantos meses, el precio lo fije en 30 y el sitio era 10 veces mejor que el otro.&lt;br /&gt;Lo primero que hice al llegar a mi habitación privada fué descargar todo, secarme, y meterme a dormir una buen rato para recuperarme de la noche infernal que había pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer día no pude conocer mucho, ya que la tormenta duró practicamente hasta las 6 de la tarde, pero lo poco que pude ver hasta que se hizo de noche me gustó bastante, paseé por las murallas y por las calles adoquinadas, que le dan a la ciudad un toque muy especial.&lt;br /&gt;Me retiré  al hostal en el que estuve dándole clases de informática a la hija de la dueña ( quien me lo iba a decir a mi, con mi poco conocimiento), y esque lo de internet es un mundo casi desconocido para muchas personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante mi segundo día la actividad fué nula, y esque a parte de madrugar para hablar con los de Radio Marca, me tiré el resto de horas metido en la habitación leyendo o en el pasillo robando internet a algun vecino confiado. La tromba de agua fué tanta, que hasta salir a comer y a comprar la cena resultó tarea complicada. Viva el caribe y su sol pensé yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suerte que los dos últimos días por fin el tiempo cambió, y a pesar de no tener un sol radiante, al menos pude salir a conocer en profundidad la ciudad, y poder pasear una y otra vez por los mismo sitios. Como he dicho antes, el lugar es muy pequeño, y con uno o dos días ya te lo puedes caminar con los ojos cerrados.&lt;br /&gt;Las tardes las gasté con internet, poniendo al día algunos asuntos, y relajandome lo máximo posible. Lo cierto esque los pensamientos del regreso ya empezaron a invadirme, y no fué tarea fácil evadirlos y seguir disfrutando del momento.&lt;br /&gt;Pero ya se sabe que un año es mucho tiempo, y cuando ves el final tan cerca, es inevitable las sensaciones que yo estoy teniendo y que son parte de mi experiencia y de mi viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya para terminar mi estancia en San Juan, gasté el último de mis días en la playa intentando captar algún que otro rayo de sol despistado y ahora mismo por la noche, terminando este post, y a punto de irme a la cama para mañana irme dirección al aeropuerto para hacer la última parada de mi World Trip. &lt;br /&gt;Esta no es otra que la República Dominicana, donde esperemos que el tiempo me acompañe más y pueda exprimir mis últimos días y experiecias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin más, ya os dejo hasta la próxima, lo que será la última entrada, pero para la que aún queda un tiempecito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí van las fotos: http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/BarbeMiamiYPuertoRico#&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barbe&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-7387013502666813571?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/7387013502666813571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=7387013502666813571' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/7387013502666813571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/7387013502666813571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/05/barbe-miami-y-puerto-rico.html' title='Barbe Miami y Puerto Rico'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-5134922520541369722</id><published>2009-05-11T03:37:00.001+02:00</published><updated>2009-05-11T03:37:46.666+02:00</updated><title type='text'>Barbe Cuba</title><content type='html'>Antes de empezar, y como el que avisa no es traidor, decir que esta entrada me a quedado un poco larga. Lo días que me tocó escribir estaba bastante inspirado, además que a sido un país en el que me a pasado de todo.&lt;br /&gt;Así, si alguien lo quiere leer todo seguido y no tiene tiempo o está perezoso, que lo deje para otro día...hechas las advertencias, aquí está:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estaba yo en el aeropuerto de Cancún esperando al vuelo que me llevara a la Habana. El más económico de ellos lo había encontrado en la compañía "Cubana de Aviación", que opera sus vuelos con unos "modernos" yakolev-42 rusos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar al avión ya me dí cuenta que me estaba metiendo en un mundo diferente, y precisamente es lo que buscaba. Como si de un bus asiático se tratara, la gente metía el equipaje de mano donde podía, y esque era tanta la cantidad de pertenencias que llevaban, que los compartimentos se llenaron enseguida.&lt;br /&gt;Sin alarmarse lo más mínimo, las azafatas indicaron a los pasajeros que lo colocaran encima de los asientos de las primeras filas, que no estaban ocupados. Así, pusieron como pudieron toda sus cosas, y allá íbamos, de camino a Cuba, con el avión hasta los topes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis compañeros de viaje fueron, por un lado un cubano-americano que volvía a la isla con sus colegas estadounidenses para pescar, y en el otro, un señor con apariencia cubana muy poco comunicativo.&lt;br /&gt;El vuelo en sí tenía que durar sólo una hora, pero ya cuando estábamos llegando, nos dijeron que el aeropuerto de la Habana estaba cerrado por "operaciones institucionales" y que nos teníamos que desviar al de Varadero para esperar ahí. En ese instante, y con el avión en marcha, mi compañero cubano se levantó y ya nada más se supo de él . Llegamos a la conclusión que era un policía comunista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una espera de hora y media en la terminal de Varadero, en la que estuve ojeando libros y guías, y con otros 25 minutos de vuelo hasta la capítal, por fin llegamos al destino final y empezaba realmente mi estancia en la isla.&lt;br /&gt;La salida de maletas fué sin duda la más curiosa de mi viaje, y probablemnte de toda mi vida. En aquella sala estaban todas las famílias recogiendo sus interminables bultos, yo no sé como pudo entrar todo aquello en el avión. Así, ibas oyendo cosas como: " abuelaaa! ha salido ya la tele?" o  "agarra el microondas!!"...Mi maleta tardó lo suyo y llegó otra vez rota por el mismo sitio donde ya la tenía cosida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al dirigirme a la información turística, me dí cuenta de dos cosas: la primera de ella esque Cuba no es nada barata, y los alojamientos menos. Descartado el hotel por el precio, y sin poder ir a un hostel ya que no existen, la única alternativa que me quedaba, y que para nada me desagradaba era irme a alguna casa particular.&lt;br /&gt;El gobierno de Fidel permite a las famílias que cumplen una serie de requisitos, tener una o más habitaciones disponibles para rentar a los turistas y de esta forma ganarse unos pesos de más. El precio de estas habitaciones oscilan entre 25 y 40 pesos la noche, mientras que las otras opciones no bajan de 50.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo segundo que me enteré, esque el listillo ha implantado una segunda moneda para poder atracar mejor a los turistas. Así, mientras un peso cubano nacional equivale a 0.03 euros, el peso convertible está a 0.90 euros. Como veis, la diferencia es avismal, y en TODOS los sitios de turistas sólo aceptan el convertible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con estas dos nuevas ideas en la cabeza, y viendo que la única manera de salir del aeropueto era cogiendo un taxi y pagando en convertibles, decidí hablar con más personas y dividir el coste. Al final pagamos 10 pesos ( igualmente mucho dinero) cada uno por el trayecto.&lt;br /&gt;Ya en el taxi, y con la intención de alojarme en el barrio de Habana centro o Habana viejo, le pregunté al conductor si sabía algún sitio de los baratos, y evidentemente me respondió que sí. Yo no sé si eran família o se llevaba comisión, pero llamó por teléfono y me arregló una habitación de 25 pesos ( obviamente convertibles).Al llegar al edificio en cuestión, subí con él, me presentó a las dueñas y se fué. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi nueva família durante mi estancia en La Habana iban a ser una abuela, madre e hijo, de nombres "La China", Xiona y Joel.  Me enseñaron mi cuarto, una habitación enorme con dos camas de matrimonio, lavabo dentro y con vistas a toda la zona antigua de la ciudad ( era un piso 8). Lo cierto esque tuve bastante suerte.&lt;br /&gt;Descargadas ya las cosas, la madre me dió las explicaciones pertinentes sobre lo de las monedas, en donde podía comer con moneda nacional, donde podía encontrar las cosas más baratas, etc, etc. También hablamos un poco sobre el país, la situación en la que están ( me sorprendió que usen mensualmente la cartilla de racionamiento), los puntos de interés de la ciudad, y en general de la isla. Ese era el plan que quería llevar en Cuba para poder conocer realmente la realidad de la gente, y esque metiéndose en los resorts no puedes llegar a saber según que cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez terminado, me fuí a cenar a un restaurante que me recomendaron y que la verdad estaba muy bien la calidad-precio, y después de la cena me decidí a conocer un poco de la noche cubana.&lt;br /&gt;Sabía que no era ni la ciudad ni el barrio más seguro, pero yo había salido con el dinero justo y con la intención de exprimir al máximo mi estancia ahí. &lt;br /&gt;Enseguida ya tuve compañía, se trataba de Jose, un ex-boxeador que acaba de salir de la comisaria por haber discutido con un policía.Estuvimos largo rato caminando juntos, mejor dicho él a mi lado, y como no podía ser de otra manera, al final me pidió dinero para comer. Yo le respondí que si tenía hambre yo le compraba algo en un sitio de nacionales.&lt;br /&gt;El hombre, que todo hay que decirlo era de puta madre, accedió, y nos dirigimos a un puesto de venta ambulante en el que por medio euro se comió una cajita de pollo con arroz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo pensaba que al pagarle la comida ya se iría, pero más que dinero el hombre buscaba alguien con quien charlar, y la verdad, a mi no me importaba hablar con alguien local a la vez que iba escoltado por un boxeador.&lt;br /&gt;Hablamos duante mucho rato mientras caminábamos las oscuras calles de la Habana Vieja, y en algunos momentos pensé que estaba cometiendo una imprudencia, que me iba a quitar hasta los calzoncillos, pero dejé llevarme por mi intuición y esta no me falló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me llevó a los locales de moda, donde todas las chicas esperan a los turistas en la puerta para que estos las entren y después... pues después todos sabéis lo que pasa. &lt;br /&gt;Como evidentemente este no era mi plan, y estaba a gusto escuchando a Jose hablarme de las realidades de su país, de la mala situación en la que están muchos de ellos, y de lo pesimista que era de cara al futuro, decidí invitarle a un trago y seguir paseando por la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabamos la noche en el faro, cerca de la avenida del malecón, después de haber estado 3 horas hablando. Ahí ya vi que nuestros caminos se tenían que separar, ya que sus intenciones eran, cuanto menos, una poco raras, y su sugerencia fué que acabaramos la noche espiando a las parejas que se hacían cariñitos por aquellas zonas. &lt;br /&gt;Después de flipar durante unos momentos, le dije que yo me iba para la casa, nos despedimos y me volví con un ritmo un poco más elevado y estando atento a la gente que tenía detrás. Aquí finalizaba mis primeras horas y lo hacían con un muy buen sabor de boca. Ahora me tocaba descansar en mi cama gigante para afrontar el siguiete día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la mañana la abuela me tenía preparado un café con trozos de pan y mantequilla. Me trataban mejor que un hotel, y estaban muy atentos en todo momento. &lt;br /&gt;Fué durante el desayuno que la mujer me dijo que la vecina de enfrente había asesinado a su marido la noche anterior y se había intentado suicidar. Me quedé de piedra, pero estas son las cosas que tiene el meterse de cabeza a vivir un país de verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra de las peculiaridades era que yo no tenía llave de la reja de entrada de la casa, solo me habían dado del portal y de mi habitación ( que nunca utilicé). La razón para no darme llave, era que tenían que controlar y pedir el dni de todos/as las personas que entraban en la casa, y como me dijeron, muchos de sus clientes traían "compañía". &lt;br /&gt;Yo ya les avisé que no iba a ser mi caso, pero igualmente prefierieron seguir las normas, y siempre me encontré a la abuela en casa dispuesta a abrirme. Todo sea dicho, me daba un poco de cosa llega tarde, pero eran sus requisitos no los mios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien desayunado y duchado, estaba listo para pasar todo el día caminando por la ciudad y para prepar toda mi estancia en el país. Salí del piso, y superado el tumulto de policías y enfermeros que habían en el rellano a consecuancia del caso de la vecina, puse rumbo hacía el Capitolio, esta vez armado con mi cámara de fotos, y disfrutando de los coches de época que circulan por la calles. &lt;br /&gt;Son coches americanos y rusos de los años 50, que increíblemente siguen funcionando y que le dan a la ciudad un colorido muy especial. Al principio te sorprenden y quieres sacarle fotos a todos, pero más tarde acabas por acostumbrarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del Capitolio, cogí la calle principal peatonal, llamada Obispo que me llevó entre galerías de arte y tiendas de manualidades y souvenirs hasta el mar, en donde, y por ser sábado, habían montado un mercadillo donde podías encontrar de todo. Me tiré allí más de 2 horas, buscando y rebuscando, libros antiguos, discos de vinilo, tallas de madera, todo tenía un encanto brutal.&lt;br /&gt;Me podría haber quedado todo el día allí, pero tenía que seguir con mi ruta y el siguiente punto era encontrar un sitio donde me alquilaran una bicicleta por 10 días a un precio razonable. &lt;br /&gt;La bicicleta la quería para recorrer toda la costa cubana, y des esta forma, ahorrarme el transporte, pero sobretodo, para poder tener mi independencia de horarios y de paradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que puede parecer algo simple en España y en el resto del mundo, como es alquilar una simple bicilceta, en Cuba no lo es, y esque en este país carecen de casi todo. El bloqueo al que han sido sometidos ( por propia voluntad), les ha hecho que todo, absolutamente todo, cueste mucho de conseguir, y sus precios sean bastante más elevados. Parece que hayan parado el tiempo y que estén viviendo en los 60.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de preguntar y caminar un buen rato, encontré un solo lugar donde alquilaban algo que se parecía a una bicicleta. Eran muy antiguas, y las más modernas ( yo necesitaba una mountain bike) no estaban en el mejor de sus estados.&lt;br /&gt;Al preguntar su precio ya acabé de acojonarme, y esque me pedían en un inicio 12 pesos convertibles por día, y con la negociación solo pude llegar a los 80 por los 10 días. &lt;br /&gt;Al final de todo, y cuando yo le dije que por ese precio yo me compraba una nueva y luego la vendía, me comentó que era una buena opción, y que él me la compraría. Así, me fuí a informar sobre precios y opciones para poder cerrar un trato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La búsqueda no fué tampoco sencilla, y cuando lo encontré me decidí, evidentemente por la más barata ( 125 pesos), a los que tenía que sumar 5 por el montaje.&lt;br /&gt;Quedamos en que la pasaría a buscar el Lunes y volví rápidamente a mi amigo el rentador de bicis a negociarle un precio de venta. En el camino iba yo pensando como podía hacer para sacarle el mayor provecho, y así pensé que si le decía que me había costado 150, seguro que por 75 me la recompraba. &lt;br /&gt;Al llegar, y esperando yo una negociación dura, el tio estaba sentado en la calle con otros 2 colegas, al más puro estilo " me estas estresando" y cuando le dije lo que me costaba me respondió que me pagaría 100 a mi vuelta. Me quedé tan sorprendido que ni intenté ( podría haberlo conseguido) subirle la cantidad. Consideré que 30 pesos ( 25 euros) por 10 días de transporte en bicicleta nueva no estaban tan mal. Ya se sabe que tampoco hay que ser mala persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo contento con mi gestión en el tema "bicicleta" y ya habiéndome quitado un peso de encima, me dirigí a comer algo en uno de los puestos de bocadillos que hay en la calle y en los que puedes pagar en moneda nacional. Me sorprendió tanto como atracan al turista que no puedo no ponerlo en estas líneas de mi blog.&lt;br /&gt;A la hora de ir a pagar un bocadillo pequeño, me dicen que eran 5 pesos.  Aquí empezó a trabajar mi cabeza, "nacional o me ha visto turista y ya me dice el precio en convertible?" . Ante la duda me responde, sin ningún tipo de tapujo: nacional 5, convertibles 2. &lt;br /&gt;Ahí no pude reprimirme, y se lo tuve que decir, y esque 2 convertibles son 50 nacionales. &lt;br /&gt;Después de mi argumentación matemática en medio de la calle, creo que la chica aún sigue pensando que no es un robo. Pero bueno, yo me quedé más tranquilo, y al final le pagué los 5 nacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí callejeando por la ciudad en busca de mi siguiente destino, la Universidad de la Habana. Y esque este verbo que tanto hemos utilizado en el blog, coge su mayor expresión en este lugar, ya que moverse en taxi, a parte de costarte dinero, te hace perderte un montón de rincones increíbles, no puedes sentarte en un parque a ver como los niños juegan a baseball ( los más afortunados con bate, pelota y guante, los menos con un palo de madera o metal y un tapón de botella como pelota), no puedes escuchar las conversaciones de las personas, en definitiva, te pierdes la esencia de la ciudad, y por lo que a mi me gustó tanto. &lt;br /&gt;Me perdí por los barrios residenciales, que por ser sábado tarde estaba la calle llena de gente. Nadie me dijo nada, yo saqué todas las fotos que quise, y seguía mi camino. Al fin, después de caminar mucho, llegué a la Uni.&lt;br /&gt;A parte de los edificios, poco más pude ver ya que estaba todo muy tranquilo, y lo dejé como asignatura pendiente antes de irme del país, si coincidía con algún día lectivo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última parada de la joranda era la zona más conocida de todas, la plaza de la revolución, en donde está la silueta del Ché en un edificio. Llegué, tomé las pertinentes fotos y puse rumbo de vuelta a la casa sin perder demasiado tiempo allí. Y esque de verdad, lo mejor de la ciudad es perderse en sus calles y barrios, observando la vida de la gente, observando el estado de las construcciones, observando la inmensidad de carteles y propaganda comunista y socialista que hay por todas partes. En mi caso estaba acentuada ya que en pocos días ( 1 de mayo) se cumplían los 50 años de la Revolución.&lt;br /&gt;Por fin llegaba a la casa, y después de hablar un rato con la abuela y la madre, cené algo y me retiré a dormir para recuperar loas fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora del desayuno, y aprovechando que la madre tenía fiesta al ser domingo, estuvimos charlando un rato más, de varios temas, y el que me sorpendió más fué cuando me preguntó que porque el gobierno español seguía pagando ayudas económicas a gente como su madre ( por ser hija de españoles) si el país estaba en una crisis tan grande.&lt;br /&gt;Obviamente no tenía respuesta alguna a esa pregunta, ya que yo mismo me quedé parado, y lo único que se me ocurrió fué decirle que éramos así de generosos. Y de verdad que lo somos, ya que no sé que hacemos "regalando" este dinero cuando tanto lo necesita la gente allá. Consideraciones a parte, me arreglé y me fuí en busca de un hotel que diera mi querido Español.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busqué en varios, como si de un cliente se tratara, y al ver que los diferentes canales de televisión por cable no daban ninguna importancía a nuestro equipo, me resigné a pagar la conexión a internet, de la que solo disponen los hoteles de lujo, en otro aspecto más del régimen castrista. No quieren que nadie tenga acceso a la red, y solo trabajadores de rango disponen de ella.&lt;br /&gt;Pagué el precio más caro hasta la fecha, 8 dólares la hora por una conexión lenta. Pero todo valió la pena, 2-0, racha impresionante con nuestro Ché particular ( Pochettino) y por fin después de 4 larguísimos meses salíamos del descenso. No podía pedir más, y la gente de mi alrededor alucinó un poco con mis reacciones, pero a mí tanto me daba, después de un largo, larguísimo túnel, por fin veíamos la luz al final, y esque este aspecto es el único que me a tenido intranquilo durante todo mi viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la alegría en el cuerpo, me tiré el día entero haciendo kilómetros y kilómetros por las calles de La Habana, viendo como las construcciones van derrumbándose progresivamente a causa de la falta de inversión en la rehabilitación. Todas las calles parecen iguales, pero a la vez distintas, no me preocupé por que barrios estaba caminando, solo miraba, hacía fotos y disfrutaba del momento. &lt;br /&gt;Así, me recorrí además de varios barrios, gran parte del malecón, con sus vistas al atardecer, y puse rumbo de regreso por las callejuelas de la ciudad. Me gustaba ser el único turista que caminaba por ahí, y como pasó el día anterior, nadie me miró mal, nadie tuvo una mala palabra, y eso me daba aún más confianza.&lt;br /&gt;Antes de retirarme a la casa ha hacer la mochila para el día siguiente, donde iba a iniciar mi ruta de 10 días por las provincias de Cuba, me tomé una cajita callejera de pollo frito, que me supo a gloria, tanto en el estómago como en el bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí terminaba mi primera estancia en la capital del país, en la que estaría un día más a mi regreso. Dejé la mochila grande en la casa y me fuí a recoger la bicicleta que había encargado unos días antes. Este iba a ser, sin saberlo, uno de los días más largos de los casi 11 meses de viaje.&lt;br /&gt;Llegué al centro comercial llamado "la época", y al dirigirme al chico de deportes, el que me había atendido dos días antes, me dijo textualmente " hola chico, aún no tengo tu bicicleta montada, ya sabes que somos una isla bloqueada". Entre mi pensé, que tendrá que ver....pero al decirme que tardaría 30 minutos no le dí mayor importancía, y me dediqué a pasear por las plantas de aquella especia de Corte Inglés a lo cutre para ver los productos y los precios.&lt;br /&gt;Os quedaríais asombrados de los precios tan elevados que tienen que pagar por las cosas, y a modo de ejemplo vi un "pen drive" de 124 MB ( sí, super moderno), a un precio de 40 euros, para flipar. Todo era más caro, en unas cosas con más diferencia y en otra con menos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasada ya la media hora y ya con ganas de irme con mi bicicleta, regresé a la sección de " deportes" ( 4 bicis, 5 pelotas  y algún jueguecito para niños) y al preguntar me dijeron que el chico estaba aún montando dentro del almacén.&lt;br /&gt;Ahí estaba yo, esperando e impacientándome, pero pasaron 30, 60, 90 minutos más y el tío no terminaba. Mientras tanto yo ya hice "amistad" con la otra depenienta y cuando ella se iba por algo, casi me dejaba a mi para atender a los clientes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante todo este tiempo me enteré por eso de muchas cosas, que todas las tiendas, bares, comercios son del gobierno, y es este el encargado de gestinarlo y de pagar un sueldo a los trabajadores en función del grado. El salario para un trabajador normal eran 250 pesos nacionales al mes ( 9 euros).  &lt;br /&gt;Cuando me dijo esto yo le dije inmediatamante que con eso era muy difícil vivir si tenía que pagar en convertibles, y me respondió que la gente se busca la vida para pagar las cosas.&lt;br /&gt;Aún así me dejó alucinado, ya que hay muchos productos que no los puedes pagar en moneda nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de 2 horas ya apareció la bici detrás de una puerta, y el chico me dijo que faltaban solo algunos ajustes. Uno de ellos era inflar las ruedas, para lo que teníamos que bajar a la calle en busca de un compresor ya que ellos normalmente vendían las bicis desmontadas, y solo mis 5 pesos ( 50% de su sueldo) habían conseguido una excepción.&lt;br /&gt;Al inflar las ruedas, otro inconveniente, la de atrás reventó y tuvimos que volver arriba a cambiar la válvula, así como los frenos delanteros que habían venido de fábrica defectuosos y faltaba un trozo de pastilla.&lt;br /&gt;Aquello ya empezaba a ser cómico, y yo me lo tomé con filosofía, hablando con el chico ( Batista) de todo. Él me decía que era imposible trabajar así, que los productos Chinos que traían eran una mierda ( de verdad lo eran), y que encima pagaban un precio muy alto. Yo no le quité la razón, pero le dije que en China se hacen cosas de mucha mayor calidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fué en este punto cuando la cosa se puso interesante, ya que de vuelta en la tienda y mientras cambiaba los frenos y la rueda, entramos en una conversación los dos dependientes, otro cliente y yo sobre el estado del país y de lo que entraba. La única que estaba a favor del régimen y lo defendía era la chica, más mayor de edad. Los otros 2 hechaban pestes y decían estar hasta los cojones ( como el 70% de la gente con la que he hablado). &lt;br /&gt;Decían que no podía ser, que no tenían dinero ni para reconstruir sus casas, ni para comprarse nada. Me llegaron a soltar que el gran problema esque las armas las tenía todas el gobierno.&lt;br /&gt;Con la conversación calentita, y casi de escondido, para que nadie más la escuchara, la mujer saltó y me dijo que al menos tenían la salud ( que para ella era lo más importante) gratis, y no como los españoles. Al contradecirla, los otros dos volvieron a la carga diciendo que su sistema es un fracaso y una mierda, que siempre le echaban la culpa al bloqueo, cuando los verdadreos culpables eran ellos mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto, y después de vivir unos días en Cuba, esque no les faltaba nada de razón, ya que todo lo que compraban a China ( con la que no tienen bloqueo) es de una calidad asquerosa ( como más tarde comprobaría), y para mí, su gran problema esque el gobierno subvenciona muchos negocios que no son rentables y que solo hacen que perder un dinero que podrían invertir en otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero volviendo al tema de la bici, Batista cambió lo que tenía que cambiar ( quitándole las piezas a otra bici nueva ya que no les llegan recambios), y volvimos abajo para inflar las ruedas, además de alinear los radios que también venían cada uno como quería.&lt;br /&gt;Toda una odisea, había entrado en aquella tienda a las 9,30 de la mañana para empezar prontito mi travesía, y acabé saliendo a las 3 de la tarde, aunque eso sí, me había enterado de muchas cosas, y había mantenido charlas muy interesantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin, agarré mi mochila, crucé el túnel que pasa por debajo de la bahía de la Habana con un bus para motos y bicis, e inicié los primeros metros de mi viaje. Quería llegar al día siguiente a Varadero ( 135 km), así que al menos tenía que hacer 50 esa tarde, y me quedaban solo 5 horas de luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las ganas intactas, pronto me dí cuenta que aquello no iba a ser fácil, ya que el viento era muy fuerte y pegaba justo de cara, con lo que avanzar era tarea complicada. &lt;br /&gt;Pero yo estaba en Cuba, con mi bici nueva y lo iba a conseguir. Me puse la música y pedalada tras pedalada iba avanzando hacía mi destino ( un pueblecito llamado Santa Cruz del Norte).&lt;br /&gt;Con el inconveniente del viento ya asumido y sufriendo lo mío para avanzar, pronto tuve otra piedra en el camino. Ahí estaba delante de mi, la primera cuesta, de un desnivel y distancia importantes. Al bajar al plato pequeño me dí cuenta que aquello ya no funcionaba, que solo podía utilizar el mediano para las subidas. Dios, que larga se hizo esa cuesta, y llegué arriba con las piernas destrozadas y tuve que bajarme de la bici para descansar.&lt;br /&gt;Llegó el primer momento crítico, ¿que hacer?. Con un viento tremendo y sin plato pequeño para las subidas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me podía rendir, me hacía mucha ilusión hacer Cuba en bici, y total, solo tenía que sufrir en las subidas y tirar de piernas, así que seguí adelante, una subida, otra, otra, otra, hasta que en una de ellas, el pedal de mi super bicicleta al hacer fuerza se partió por la mitad, imaginaros mi cara en aquel momento. Yo ahora al recordarlo me meo de la risa.&lt;br /&gt;Acabé la subida como pude y al llegar arriba lo intenté arreglar, pero no podía aplicarle demasiada fuerza. En esos momentos ya me vinieron los primeros pensamientos de desistir, de dar media vuelta y pensar otra alternativa, ya que 10 días así iban a ser mortales. Pero mis ganas eran tantas, que ni viento, ni plato pequeño ni pedal partido podían con ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de 3 horas pedaleando y en las que solo hice 30 km por culpa del viento ( joder, corriendo voy más rápido) vino la estocada final, el punto crítico. Al cambiar de piñón, aquel cambio dijo basta, y se rompió el cable. No podía ser, no me lo podía creer.&lt;br /&gt;Me acordé de la madre del vendedor, de la de Fidel y de la de todos los chinos antes de tirar al suelo la maldita bicicleta y empezar a insultarla. Los coches y motos que pasaron debieron flipar, un chico gritándole a una bici......lástima que estuviera tan cabreado y no lo grabara en video.&lt;br /&gt;Ahí estaba yo, a las 6 de la tarde, sentado en la cuneta en medio de la nada, con un trasto que no servía y maldiciendo mi mala suerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasado un rato me acordé que mi família cubana me había avisado que no me cogiera la noche en la carretera ya que asaltaban a la gente. Solo me faltaba eso pensé.&lt;br /&gt;Caminé de vuelta hacía la Havana hasta la primera parada de bus y esperé más de una hora a que pasara, una cabeza de camión que tiraba una especie de vagón con ruedas. Llegué a la entrada de la capital donde tenía que cambiar de transporte y coger el especial para motos y bicis que cruzan por debajo.&lt;br /&gt;Esperé con otros motociclistas hasta las 8 de la noche, hora en que terminaba el servicio, y me dijeron que aquello era común, que sólo había un bus y cuando se estropeaba se acabó. Al preguntar que alternativa tenía me dijeron que había que dar la vuelta por nose donde y que en moto eran 35 minutos. MÁS NO, pensé yo, 35 minutos en moto serían como 4 horas caminando........&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con toda mi desesperación me fuí a la parada de los buses que transportan personas y al recibir el no del conductor, que no me podía subir, que tenía prohibido llevar bicis, le planteé la situación, le hice un resumen de mi día, con la maldita bici china comprada por su gobierno, y accedió ha hacerme el favor de pasarme al otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando toqué el timbre de la casa de " la china" y les expliqué todo lo que me había pasado, no podían parar de reír, y como me dijo la señora " esto es que no debías hacerlo en bicicleta". Me dieron de cenar, y caí rendido a los 5 minutos, estaba muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la bicicleta en la mano entré en "la época", y ya en el ascensor me preguntó una trabajadora que había pasado ( el día anterior todo el mundo supo de mi presencia con la dichosa bici).&lt;br /&gt;Al llegar a la cuarta planta, ya me miraron con cara extraña, y en el mostrador, más calmado por las horas pasadas, les expliqué lo sucedido y me devolvieorn el dinero sin nigún poblema, eso sí, los 5 que le había pagado por montarla los había perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez, y ya resignado a hacer mi tour en bus, me planté en la ciudad de Varadero a primera hora de la tarde. Lo primero que hice fué preguntar por alguna casa particular para alquilar, y cual fué mi sorpresa que me dijeron que ahí estaba prohibido. Al chequear los precios de los hoteles casi me dá algo ya que ninguno bajaba de 60.&lt;br /&gt;Me decidí a volverlo a intentar con las casas y me metí en la zona de los locales. Al preguntar a un señor, me contestó lo mismo, que era ilegal pero que había gente que lo hacía, que tenía que encontrar a la persona adecuada.&lt;br /&gt;Con la segunda persona ya tuve más suerte, y me indicó un chico que alquilaba una habitación. Estuve los 2 días ahí, con la particularidad de que por la mañana no podía andar entrando y saliendo de la casa ya que era cuando más inspectores pasaban. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad en sí no tiene mucho más que ofrecer que una playa muy justita, muchos resorts de todo incluido y poca cosa más, así que pronto tomé la decisión de cambiarme de lugar e irme hacía la otra costa, mucho menos turísitica, menos cara, y más original. &lt;br /&gt;Los dos días en Varadero antes del cambio los gasté básicamente en la playa por la mañanas, los mediodías y noches buscando restaurantes de locales donde poder pagar en moneda nacional ( el mismo plato cuesta hasta 8 veces menos) y una de las tardes, al preguntar en un bar donde quedaba no me acuerdo que, empecé ha hablar con los empleados y una cosa llevó a la otra. &lt;br /&gt;Acabé sentado en una mesa con los 4 meseros/as ( camareros) hablando de su país, del nuestro y básicamente de sus problemas.&lt;br /&gt;Otra vez estaba inmeros en una charla un tanto comprometida, pero me gustaba hablar con la gente local para saber sus inquietudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los 4, otra vez solo 1, Emilio ( el más mayor) estaba a favor del régimen y echaba toda la culpa al bloqueo americano. Los otros 3 deseaban un cambio, pero lo decían con la boca pequeña, hasta que Emilio se levantaba a atender a algún cliente esporádico que entraba y entonces sí que me expresaban sus ideas con claridad.&lt;br /&gt;Estaban cansados de estar presos en una isla, que no les dejaran tener conexión a internet, que no les dejaran comprar coches ( solo empresas y rentadoras pueden hacerlo), que les vendieran productos malos, etc etc. Era tan real todo aquello, y tan triste a la vez. Cuando volvía Emilio todos volvían a un discurso mucho más moderado y a intentar justificar de alguna manera todos los fracasos del sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro aspecto fué las dos veces que entraron policías a pedir algo, el tema de la conversación cambió radicalmente en ambas ocasiones, y yo me quedé muy sorprendido, pero evidentemente les seguí. Me imaginaba a los españoles hace 40 años en la misma situación.&lt;br /&gt;Al preguntarle a Emilio si el creía que ese bar era rentable, me respondió que no, pero si lo cerraban ellos 4 se iban a la calle, y que a él ya le estaba bien hacer poco. Y ahí está el problema del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fnal me tiré hasta bien entrada la noche, cuando me tuve que despedir de ellos, a pesar de la invitación de uno de ellos, Jose ( filólogo con 5 idiomas y trabajando de camarero) que me invitó a pasar un par de noches en su casa, pero yo tenía comprado ya el ticket de bus, y la verdad quería cambiar ya ese sitio y conocer y ver otras partes de Cuba más interesantes. Mi siguiente destino sería la playa de Girón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué por la mañana a esta playa, situada muy cerca de Bahía Cochinos, donde los americanos intentaron entrar en Cuba hace algunos años, y fracasaron en el intento. Ya se encargan bien ellos de decirlo por todas partes en esta zona. Cada punto donde hubo batalla hay un cartel victorioso y propagandístico de la Revolución. &lt;br /&gt;Me alojé en otra casa particular, con mi habitación para mi solo, y lo primero que hice fué alquilar una bicicleta ( si, ya lo sé, soy un poco masoca) para poder conocer la zona a fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya el primer día me fuí a las playas y caletas que rodean esta pequeña población por el este. Esa vez no tuve problema alguno con la bicicleta en si, sino más bien con los centenares de miles de cangrejos que hay en la carretera muertos y otros tantos que la van cruzando, que si te descuidas te pueden pinchar una rueda ( son de un tamaño importante). Así, entre esquivar a los vivos e intentar pisar los menos posibles muertos, fuí parando en cada uno de los sitios para tener mi merecido bañito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de bañarme, estuve un buen rato, y cuando digo buen, es más de una hora, peleándome con un caballo que no se quería dejar fotografiar para yo hacerle un regalito a mi sobrino Victor ( que cumplía 5 años.....diosss, como pasa el tiempo). &lt;br /&gt;Así, y como no es tarea sencilla usar el disparador automático a la vez que intentas cosas, me di por vencido y opté por la opción más fácil ( que tampoco lo fué), pero al final obtuve una instantánea aceptable. Suerte que ahora ando solo en el viaje, porque entre insultar a bicicletas y razonar con caballos ( cuando ya estaba desesperado) la gente me podría tratar de loco de remate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo y último día en el pequeño pueblo, lo dediqué, después de un señor desayuno que me brindaron los dueños de la casa, y de ver por televisión los desfiles del 1 de Mayo en La Habana ( madre mia que cantidad de slogans y comida de tarro que les meten),a pedalear con mi bici los 20 kilómetros que hay bahía adentro en busca de los mejores sitios para snorkelear ( hacía el oeste).&lt;br /&gt;Entre el sol, mis chanclas, y de nuevo los cangrejos, no fué fácil llegar, aunque evidentemente no lo hice todo seguido, sino que me lo tomé con calma e iba parando en cada sitio donde veía el aguita con un color turquesa.&lt;br /&gt;El fondo es como una piscina llena de peces, corales y esponjas, y lo único malo es la temperatura del agua, que no es demasiado caliente y después de media hora ya agarras frío. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre bañitos, solecito y alguna fotito, llegé al último punto bueno y decidí seguir mi excursión por dentro del parque natural, por unos caminos de tierra y piedras que complicaban si cabe más el avanzar.&lt;br /&gt;Lo cierto es que me las dí de enterado y creía que estaba orientado ahí adentro, pero cuando llegó el primer cruce de caminos y luego el segundo, yo ya no sabía ni donde estaba, todos los senderos eran iguales. &lt;br /&gt;Admitiendo que estaba más perdido que la Caperucita Roja, decidí seguir todo recto por el mismo camino hasta encontrar de nuevo la carretera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como tampoco tenía prisa, ya que me quedaban muchas horas de luz, me lo tomé con calma, bajando de la bici y disfrutando de los sonidos de aquel humedal. Además de muchos tipos de pájaro, y de mis amigos los cangrejitos, estaba lleno de reptiles ( lagartijas, lagartos y un par de serpientes).&lt;br /&gt;Me tiré un largo tiempo ( no lo sé exactamente ya que no llevaba reloj) y puse un ritmo más fuerte ya que el sol empezaba a bajar y no quería volver por la carretera de noche.&lt;br /&gt;Encontré una casita perdida en la nada, donde pude preguntar la dirección correcta, y me dijeron que andaba lejos. Pasé por un pueblecito de locales encantador, donde me tuve que parar un rato a ver la forma de vida y charlar con alguno de ellos, y seguí mi camino de vuelta a Girón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salir del parque natural no fué sencillo, pero menos todavía fué llegar a la casa. Con un viento de nuevo en contra, y más de 25 kilómetros por delante, ( me había alejado mientras andaba perdido por los caminos) fué un poco torturilla. Además no había bebido ni comido nada desde el desayuno, y ya me estaban dando las 6 de la tarde. &lt;br /&gt;Intenté comprar algo en el camino, pero todos los restaurantes de turistas estaban cerrados, así que me resigné y llegué al pueblo con la noche casi encima, muerto de hambre, de sed y de cansancio. No hace falta que explique como dormí aquel día, a las 9 ya estaba en el quinto sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De buena mañanita y mientras estaba desayunando antes de coger mi bus que me llevara al siguiente destino ( la ciudad de Cienfuegos), resulta que dos gallinas se habían escapado del mini corral que tenía la família. Después de un rato en que el abuelo y la hija no podían pillarlas, salió la abuela de la cocina con cara de muy mala leche y en menos de 1 minuto las agarró y les partió el cuello como si nada. &lt;br /&gt;Volviendo de nuevo a la cocina y mirándome me dijo " estas ya no se escapan más", como para jugar con la señora. Cuando me fuí ya las estaba desplumando y limpiando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí estaba yo, a la hora indicada ( 11:30) en la "parada de bus" ( un árbol en el medio de la carretera principal) y cuando llegó, pasó olímpicamente de mis señas y me dejó más tirado que a un clinex usado. &lt;br /&gt;Ese era el único medio de transporte que recorría los 170 kilómetros que tenía que hacer, así que me quedaban dos opciones: quedarme un día más en el pueblo, cosa que no me gustaba ya que tenía en mente el cambio, o lanzarme a la aventura y desplazarme en guagas ( buses) locales, haciendo trayectos cortos y conexiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me costó mucho la decisión, estaba llegando al final de mi viaje y quería apurar mis opciones. Pregunté donde pasaban los buses y estuve esperando 1 hora. Al comentarle al chófer mi destino final me dijo que me avisaría donde me tenía que bajar. &lt;br /&gt;Recorrimos todos los pequeños pueblos de la zona, dejando y agarrando a gente, y cuando estaba dentro de aquel trasto, me acordé de los viajes en bus de EEUU y estuve pensando todo el trayecto en las diferencias entre la gente y sus comportamientos, nada que ver una con la otra.&lt;br /&gt;Llegados al punto, me indicaron que me tenía que bajar y esperar otra guagua que fuera en mi dirección. La parada de bus estaba en una carretera en el medio de la NADA, y con un sol de justicia que me pegaba en toda la cabeza. No me quería meter dentro de la caseta porque no se veía nada y no quería que si pasaba el bus me volviera a dejar tirado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estuve por más de una hora, y a los pocos coches que pasaban la señal de autostop no les servía para nada. Al final detuve una carreta que pasaba en el sentido contrario y les pregunté sobre mi bus. La respuesta no podía ser otra: " es sábado y ya no hay más".&lt;br /&gt;¡Ay mi madre! pensé yo. Eran las 2:30 de la tarde y me encontraba en no se que pueblo en el medio de Cuba, sin transporte y con un calor infernal. Después de pensar sobre las posibles opciones, me vino a la cabeza los pensamientos que había tenido de querer ver la Cuba de verdad, pues ahí lo tenía, no quería vino, pues dos vasos para el nene.&lt;br /&gt;Y yo que tenía planeado llegar a la ciudad y buscar un hotel para ver tranquilamente el clásico de nuestro fútbol...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el sentido de playa Girón pasaban muchos coches y pensé en volver a mi punto inicial, pero no podía rendirme, me daba igual no llegar ese día a Cienfuegos, pero no volvería atrás, para cabezón yo. &lt;br /&gt;Empecé a caminar en busca del siguiente pueblo, a ver si me podían encontrar un medio de transporte, y con unas rectas interminables por delante, y con mi amigo el lorenzo ahí arriba pegando de lo lindo me puse a caminar.&lt;br /&gt;Cuando llevaba más o menos una hora, en el que no había pasado un solo vehículo en mi sentido para tener alguna chance de que me recogiera, le pregunté a un hombre montado en su caballo donde quedaba el siguiente pueblo. Me indicó que habían 22 kilómetros. ¡mamita!, como no pase nadie estoy muerto, sin agua y sin comida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún que otro buitre ya empezaba a revolotear por encima mio...jajaja y más cuando una chancleta dijo basta y se rompió, entonces alguno ya hizo vuelo rasante para ver mi cara.Otra vez tenía que decidir.&lt;br /&gt;Quedarme sentado en la cuneta hasta que alguien pasara y se dignara a pillarme era la más cómoda, pero también arriesgada, ya que en hora y media no había pasado ni cristo por esa carretera. En cambio si caminaba, al menos me aseguraba estar en el pueblo al anochecer.&lt;br /&gt;Otro problema era mi chancla, y después de pensar, utilicé un hilo que tenía guardado del hostal de Sydney y le hice un remiendo, que por cierto aún dura. Seguí caminando, hasta las 5 de la tarde que llegó el camión, y pongo "el" porque seguro que era el más viejo y antiguo que sigue en funcionamiento.&lt;br /&gt;Pero el caso que paró, y me coloqué como pude ( dios sabrá donde estaba el asiento del copiloto), me llevó al pueblo y además conocía el sitio donde pasaba un bus a las 5,30 que llevaba a los trabajadores de vuelta a la ciudad.Por fin un poco de suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el pueblo, y esperando el deseado bus, mi siguiente objetivo era encontrar agua para rehidratarme, que llevaba una solera encima de mucho cuidado. En el puesto que tenía al lado sólo vendían cervezas, y no quería moverme de ahí no fuera el caso que perdiera el transporte. &lt;br /&gt;Así, me compré 3 latas bien fresquitas que me bajé en menos de un minuto. Me sentaron a gloria, y además de recuperarme de mi falta de líquidos, me hizo tener un viaje felizmente corto. No llegó a los niveles de Toni en Nimbin ( Australia), vaya día...., pero no estuvo mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LLegado a la ciudad con muchas horas de retraso pero con dos cosas positivas: la "experiencia" del viaje y el haber pagado hasta 14 veces menos por no desplazarme en el bus de los turistas. Me busqué el alojamiento y fuí a encontrar un puesto de internet para poder seguir el partido del Español al día siguiente.&lt;br /&gt;Al coger la avenida principal, me quedé muy sorprendido al ver en el portal de una casa, algunas personas con camisetas del Madrid y del Barça. Me acerqué, les pregunté el resultado ( vaya paliza) y estuvimos hasta la noche hablando de fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había llegado sin yo saberlo a la capital cubana del deporte rey, y casi el único sitio en la isla donde el fútbol es más seguido que el baseball.&lt;br /&gt;Ellos a parte de ser fanáticos de su equipo local, seguían mucho la Liga española y a la selección, así me empezaron a sacar números, estadísticas, alineaciones. Se sabían de memoria todo acerca de nuestra competición, últimos resultados, clasificación, jugadores. Yo, como no, estaba en mi salsa. &lt;br /&gt;Después de horas de charla me invitaron al día siguiente a escuchar ( ellos lo siguen todo por radio nacional de españa) el partido a través de las ondas y yo acepté encantado. Me despedí de ellos y me fuí en busca de mi merecida cama depués de un día eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios, que radio señores, como aquellos antiguos transistores que exisitían hace años en nuestras casas y que ninguno funcionaba, testigos de la Segunda Guerra Mundial. Con un sistema de conexión de la antena de la televisión a la de la radio, conseguían escuchar de una forma irregular algunas emisoras españolas. &lt;br /&gt;De esta manera, con un volumen que iba y venía y con alguna que otra interferencia ( según ellos producidas por el mismo gobierno), pude disfrutar por radio nacional de la victoria de mi equipo y la cosolidación hacía el objetivo en el que pocos creíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fué una transmisión especial, acompañado por 5 cubanos que desde aquel día, además de dar apoyo al Barça o al Madrid, tendrán un pequeño espacio para nuestros colores blanquiazules. &lt;br /&gt;Sufrimos, reímos, y pasamos una buena mañana con el partido y luego conversando sobre más fútbol, además de otros muchos temas de la actualidad cubana y su sistema político. Seguro que a Fidel le pitaron los oídos en aquellos momentos. Desde aquí, enviarles un saludo a todos ellos y decirle que sigue en mente lo que me dijeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro domingo más andaba yo feliz por las calles de Cienfuegos y fuí a conectarme a internet para, después de una semana, saber novedades de casa, así como enviar algunas fotos. &lt;br /&gt;Fué una hora de conexión intensa, tenía muchas cosas que mirar y la velocidad era muy lenta, ilógico por el precio que te cobran, pero eso es Cuba.&lt;br /&gt;Entre otras cosas, fué entonces cuando me dí cuenta de la gravedad de la situación en Méjico, ya que hasta la fecha, la gente lo comentaba por la isla pero yo no le dí demasiada importancia, pensaba que era una simple pasa de gripe a lo grande. Pero cuando ví que habían miles de afectados y sobretodo 100 muetros me dije: yeps, això és greu noi.&lt;br /&gt;Respondí los mails de toda la gente que me había escrito preocupada y decidí ir a un centro de atención turística para saber si eso me afectaba en mi viaje. &lt;br /&gt;Antes de eso, tuve que llamar a Cinto por un tema urgente y también comprobé que con el teléfono tienen un grabe problema de sobrecotización, y esque 5 euros el minuto me parece un tanto exagerado. Suerte que se enrrolló y pasado poco tiempo me llamó él al sitio donde yo estaba. Igualmente fué, y de largo, la llamada más cara que he hecho en toda mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya con todo más o menos resuelto, me dirigí a la agencia de viajes más cercana a recibir la información. En el camino, y seguramente afectado por haber habaldo con él hacía instantes, me entró en el cuerpo una tendencia hipocondríaca "made in Cinto" que hacía que el dolor de cabeza que yo tenía causado por la insolación del día anterior lo relacionara con la gripe porcina.&lt;br /&gt;Aquí se empezaría a torcer mi estancia en Cuba, y sería el principio del fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ser atendido por la chica, me reiteró que la situación no era fácil y que Cubana había suspendido todos sus vuelos hasta el día 20 de Mayo. Fantástico pensé yo, ya tenía que volver a pensar en soluciones....que pereza.&lt;br /&gt;Intenté que ella me diera alguna opción para yo poder salir del país y seguir con mi viaje, pero se limitó a decirme que me tenía que remitir a la oficina central en La Habana. Hice un amago de protesta, pero la cara que me puso la pobre chica ya me dió todas las respuestas que necesitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, en lugar de subir al bus que me iba a llevar a la ciudad de Trinidad, me dirigí a comprar el que iba a la capital. Al decirme que era por la tarde me dió bastante palo. Ya que tenía asumido que no iba a ver cosas nuevas en Cuba, quería llegar cuanto antes para solucionar lo del vuelo. &lt;br /&gt;Me moví por las afueras de la terminal para ver si encontraba otra alternativa y lo hice en unos particulares que ofrecían por le mismo precio de "turista" su coche. No me iba a ahorrar dinero, pero si que iba a llegar 4 horas antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el trayecto, además del ya citado dolor de cabeza, me vinieron unos dolores estomacales producidos por la saturación de comida callejera que hicieron las 3 horas de trayecto un poco agónicas. Y esque a pesar de tener el estómago a prueba de bombas, aún hay veces que me pide un descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya de regreso con mi família, y después de explicarles todo lo sucedido, me tiré en la cama a eso de las 9 de la noche, y ya no me levanté más. El dolor tanto de cabeza como de barriga habían ido a más, e incluso me entraron escalofríos que me hicieron sentir como si tuviera la fiebre porcina, la amarilla y todas las del mundo. Pensé en ir al médico si por la mañana no mejoraba, pero como ya se sabe que el sueño lo cura todo, 13 horas seguidas navegando en el submundo me hicieron reponerme casi por completo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré en la oficina de Cubana de Aviación a las 9 de la mañana, con la idea clara de luchar por mis derechos como consumidor,y pronto vi que eso en Cuba es papel de fumar, que ni derechos ni cuentos chinos. &lt;br /&gt;Hablé con uno, con el otro, con el de la moto, y ninguno me sabía dar una respuesta en firme. Al final la supervisora, y al ver mis argumentaciones ( al final ya puse un poco de teatro al asunto), me dijo que me transferian el vuelo a Mejicana de Aviación que si que volaba, sin cargarme nada.&lt;br /&gt;Tuve que coger el vuelo del día 6 por la noche y adelantar mi salida de la isla, ya que sino no llegaba a la conexión con Miami. Dejé todo cerrado, y salí de las oficinas pasadas las 3 de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apuré mi último día y medio visitando algunas cosas que me habían quedado en el tintero, volví a la Universidad en un día lectivo donde pude conversar con varios alumnos, me acabé de recuperar de mis problemillas de salud, la familia me invitó a cenar ambas noches, aproveché el tiempo para escribir este interminable post, y también ayudé ha hacer unas cartas a la madre remitidas al registro en España para conseguir la doble nacionalidad. Por cierto, estas cartas las estoy cargando yo para asegurar que llegan a destino, y esque desde Cuba a veces se quedan por el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado el momento de la marcha, me despedí de ellos y ya de noche me dirigí en taxi al aeropuerto. Con mi cabeza ya pensando más en el largo día que tendría por delante en Cancún y en las playas de Miami, me planté delante del mostrador para hacer el chek-in y me di cuenta de que aún me quedaba un último capítulo por escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señorita amablemente me comunicó que el vuelo de la tarde había sido cancelado y que los pasajeros los habían colocado en el de la noche. Así, los que teníamos el billete con Cubana teníamos que esperar hasta 1 hora antes de la partida para ver si teníamos sitio, y sino, esperar al día siguiente.&lt;br /&gt;NO PODÍA SER!!, no podía tener tan mala suerte. En este punto, y a pesar de intentar controlarme, el cable se cruzó y educadamente pero con tono disgustado expresé mi oponión.&lt;br /&gt;Ante mis quejas me remitieron a las oficinas, y de ahí de nuevo al mostrador. Yo andaba por el aeropuerto como un gato con los pelos de punta, con cara de muy mala leche. Sabía que no me podía poner muy tonto porque me dejarían en tierra, así que les pegué tal rollo durante 45 minutos que al final casi me ponen en primera clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con mi objetivo cumplido ( ya que huvo gente que no pudo subir a ese avión), embarqué al aparato viendo como la gran mayoría de mis compañeros lucían una máscara en su cara.&lt;br /&gt;Nos la habían ofrecido al módico precio de 2 dólares, pero además de no llevar efectivo, no creí que si dejaban volar fuera tan grave. Me tranquilizó que las azafatas no llevaran, aunque por si acaso yo me iba tapando con la mano o con la camiseta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a Cancun con la incertidumbre de no saber como estaba la situación, después de la falta de comunicación que sufrí en la isla. Al bajar, vi que casi nadie del personal la llevaba y al preguntar a un chico me dijo que en esa zona no habían tenido casi casos, que todo era una exageración de los medios de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, pasé la noche en un banco, junto con unas inglesas que volaron conmigo, y a las 5 de la mañana me fuí a intentar cambiar el horario de la conexión. Por fin un poco de suerte, me dijeron que no había problema, y que mi avión salía a las 7. &lt;br /&gt;Pasé los controles médicos que habían puesto en la terminal, y ya me dispuse a poner rumbo de nuevo a los Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad esque mi estancia en Cuba me a servido para ver como un sistema obsoleto sigue en pié por el beneficio de unos cuantos. Y esque en un país donde los licenciados prefieren trabajar de camareros o de botones para cobrar las propinas en moneda extranjera, ya te dice todo del kaos y del estado vegetativo en que se encuentran. No pueden avanzar, no les dejan.&lt;br /&gt;Y para terminar, me quedo con la frase de uno de los estudiantes con el que hablé el último día: " No hay mal que por 100 años dure, ni cuerpo que lo aguante".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí están las fotitos:  http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/BarbeCuba#&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la próxima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barbe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-5134922520541369722?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/5134922520541369722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=5134922520541369722' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/5134922520541369722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/5134922520541369722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/05/barbe-cuba.html' title='Barbe Cuba'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-338780718913475190</id><published>2009-05-07T21:31:00.003+02:00</published><updated>2009-05-09T16:18:32.703+02:00</updated><title type='text'>Barbe Méjico</title><content type='html'>Antes de empezar con las explicaciones de mi paso por Méjico, me gustaría dedicarle unas líneas a un amigo que lo está pasando mal, y del que recibí la peor de las notícias con diferencia en lo que va de viaje. Me enteré en el aeropuerto de Dallas, y me quedé tan helado que no supe que hacer ni que pensar.&lt;br /&gt;Él ya sabe por quien va, y ya te lo dije hace unos días, pero te lo repito por aquí, desde el blog que sé que sigues desde el principio, ánimos, y en pocas semanas te daré un fuerte abrazo en persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la paliza de autobuses y de las esperas tanto en la estación de buses como luego en el aeropuerto por el retraso del vuelo, llegué a Cancún sin muchos planes en la cabeza, y con las únicas indicaciones de mi madre y de mis hermanos.&lt;br /&gt;Estas indicaciones me decían que no fuera al mismo Cancún,  y que bajara hacía el sur en busca de mejores playas y de los restos arquitectónicos mayas.&lt;br /&gt;De esta manera, me subí en el primer bus que partía hacía Playa del Carmen y me planté en cosa de una hora.Con la mochila a cuestas y sin ninguna guía con la que orientarme, pregunté el precio de varios alojamientos, con la misma tarifa todos, CARA. &lt;br /&gt;Y esque además de ser un sitio turístico por excelencia, coincidí con el final de la semana santa, que hizo que todo estuviera si cabe más inaccesible. &lt;br /&gt;Al final de buscar y buscar, encontré la opción más económica de toda la población en un hostal llamado Urban, que ofrecía cama en dormitorio por un cuarto de los precios que me habían dado.&lt;br /&gt;Como ya se sabe que en este mundo nadie dá duros a cuatro pesetas, al entrar al susodicho dormitorio me dí cuenta del porque tan barato. Yo no sé ya si es el más guarro y sucio en el que he estado en el viaje, porque alguno le haría competencia, pero os puedo asegurar que estaría en el top-3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el dormitorio te podías encontrar de todo, desde papeles, hasta calcetines, pasando por algun que otro bichito. Además de estos lujos, el hostal solo contaba con una ducha y un lavabo para todos, que estaba situado justo delante del comedor, con lo que cuando ibas al baño podías saludar a los que estaba comiedo. Un lujo al alcance de pocos lugares......Os podeis imaginar las mañanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En contra de lo que puede parecer, nada me pareció mal del todo, al fin y al cabo estaba pagando 4 veces menos que en los otros hostales, así que tampoco podía esperar nada, y esque el viaje, si algo me a enseñado, es a quejarme lo mínimo posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este panorama, dejé mi mochila grande donde y como pude, y la pequeña en uno de los pocos lockers que no estaban ocupados o literalmente llenos de mierda, y me fuí a dar una vuelta por la calle principal. Eso sí, el hostal estaba situado en la mejor zona de todas, a 3 calles de la playa y a 2 de la calle de la fiesta. &lt;br /&gt;Con 5 minutos en aquel lugar ya te das cuenta de que es un sitio muy muy turístico, en lo que vendría a ser el Lloret de turno, lleno de extranjeros, lleno de marcas internacinales, puestos de souvenirs, etc, etc. Como todos estos sitios, a mi no me gustan, y nada más verlo ya tenía ganas de buscar una alternativa, pero antes necesitaba saber que hacer, cuando hacerlo y como hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me fuí de nuevo al hostal, y con la información que me facilitó muy amablemente la chica de la recepción, ya me hice una primera idea mental de todo. Así, básicamente quería estar solo un día en Playa del Carmen ( que sería el siguiente), y luego ya me empezaría a mover por toda la Ribiera Maya y la provincia del Yucatán.&lt;br /&gt;Ese día me lo tiré tumbado en la arena y bañándome en las aguas azules turquesas, pero no transparentes de aquel lugar tan masificado. En la tarde, y después de mirar el precio más barato de todas las agencias, contraté la excursión a las ruinas de Chichen-itza, las más grandes y conocidas de la zona. Además de esta visita, también te incluían un cenote ( cueva típica de la zona con aguas pluviales) y la visita a la ciudad de Valladolid. Esta sería la única visita que haría con tour, que evidentemente salía más caro que hacerlo por tu cuenta, pero que por la lejanía de los restos, 210 km, la hacían de difícil acceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche, y ya con todo cerrado para el día siguiente, salí a conocer la vida nocturna del lugar, y para ello tomé una cerveza en un bar argentino situado en la zona de fiesta, y justo al lado de la discoteca más conocida ( cocobongo). En esta, ofrecían espectáculo y barra libre por 50 dólares, un precio que como podéis imaginar no estaba dispuesto a pagar, pero no era por falta de ganas, el desfile de gente era brutal, y todo ello porque los viajes organizados van todos ahí, con lo que está lleno de grupos. &lt;br /&gt;En el bar conocí 3 chicas mejicanas con las que estuve hablando y las que también querían entrar en la discoteca, pero tampoco querían pagar el precio. Así, nos hicimos un par de copas, hablando de todo y de nada, y sobre las 12 nos fuimos a la puerta a probar si la gente local tenía privilegios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así era, conseguimos ( mejor dicho consiguieron, ya que se suponía que yo también era mejicano) que en lugar de pagar 50 dólares, pagáramos 50 pesos ( 4 dólares). Un buen negocio, y aunque el espectáculo ya había terminado, nos quedaba toda la noche por delante, con la barra libre incluida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro del local coincidimos con muchos grupos de españoles ( sobretodo valencianos), que iban más salidos que los balcones y le tiraban la caballería encima a mis nuevas amigas mejicanas ( ya sabemos todos lo que son los viajes de fin de carrera). Como no, me utilizaban de gancho, pero iban tan a saco, o mejor dicho, estaban tan borrachos, que fué una misión imposible. Al menos nos reímos durante toda la noche de ellos.&lt;br /&gt;Al final, salíamos de aquella discoteca a las 5 de la mañana y mi tour empezaba a las 8, con lo que me quedaba por delante una pequeña siesta en mi antro de habitación y luego partir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora indicada me pasaron a buscar con la furgoneta, y con el evidente cansancio y ( lo siento mamá), con un poquito de resaca, me metí en la parte de atrás y me puse a dormir todo el trayecto hasta las ruinas. Ese tiempo me vino fantástico, y cuando lluegé ya me había recuperdado y podía prestar atención a mis compañeros de día.&lt;br /&gt;Ellos eran, una pareja argentina ( que fueron con los que me llevé mejor), dos amigas madrileñas que habían dejado a los maridos para viajar por méjico, y un grupo de 5 chicas y 1 chico también de valencia, y también de viaje de fin de carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las 3 horas que duró la visita estuvieron marcadas por el intenso calor, que hacía que lo que nos estaban enseñando perdiera algo de protagonismo. De todas maneras nuestro guía, Daniel, se esforzó en explicarnos la cultura maya, sus orígenes, su decadencia, etc, etc.&lt;br /&gt;Chichen-itza son los restos más grandes descubiertos en la zona, y únicamente un 5% ha sido despejado de la selva y puede visitarse. En el centro del complejo está la pirámide mejor conservada de toda la cultura Maya, en la cual estaba restringida la subida y el acceso desde que en el 2003 una señora perdiera la vida en un ataque al corazón por la exigencia de los escalones.&lt;br /&gt;Concluida la visita guiada y el tiempo libre para las respectivas fotografías, pusimos rumbo al buffet libre que estaba incluido en el precio del día. &lt;br /&gt;Fué aquí donde ya pude conocer mejor a los componentes del grupo, y ver que el "team" de estudiantes era realmente insoportable. Unas niñatas de papá que no tenían ni idea de nada y se las daban de enteradas. El resto las mirábamos con gesto entre sorpresa y pena.&lt;br /&gt;Pero esque no a sido solo estas chicas, sino todos los grupos de estudiantes españoles que me he encontrado en Méjico me han caído de una forma similar....FATAL. No sé si a sido mala suerte de encontrarme a los peores, o que su actitud cambia cuando van en grupo, o el haber perdido la costumbre de tratar con muchos a la vez, pero como todos los  nuevos licenciados sean así, que nos cojan confesados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las pavadas y tonterías de fondo, terminamos de comer y empezaría nuestro particular tour, ya que al poner la furgoneta en marcha para ir hacía el cenote, algo falló ( no sabemos que fué todavía) y no pudimos arrancarla. Después de intentarlo por más de una hora, de poner gasolina  y de cambiar la batería, Dani decidió llamar a uno de sus amigos guias para que nos vinieran a buscar al restaurante y nos llevara a pegarnos el bañito.&lt;br /&gt;Así, cuando nosotros llegamos al lugar, el resto de los grupos estaban ya marchándose y pudimos disfrutar del lugar solos, aunque por el lado negativo, también sufrimos a las chicas solos...jajaja, y esque era una detrás de la otra.&lt;br /&gt;Más de 2 horas en el cenote ( cuando a priori eran 45 minutos) hasta que llegó nuestro guía con otra furgoneta, esta vez alquilada, que sería la encargada de llevarnos a Valladolid, la última parada de la jornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas media hora para ver la plaza del pueblo y poca cosa más y ya pusimos rumbo de vuelta a Playa del Carmen. Esta vuelta, de 2 horas y media aproximadamente, la haríamos en otras 2 furgonetas. La primera de ellas otra vez de alquiler que nos llevaría hasta no se que población donde nos esperaba otra de la empresa que sería la encargada de llevarnos a los hoteles.&lt;br /&gt;Así, 4 furgos diferentes para solo un día de excursión, 5 horas de retraso que hicieron que llegaramos pasadas las 11 de la noche, y una compañía un tanto especial fueron  los complementos del único tour guiado que contrataría en este país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente y después de "descansar" en mi super dormitorio, hablé con los del hostal para poder dejar mi mochila grande un par de días, y con la pequeña me fuí camino a la isla de Cozumel, situada a 45 minutos en ferry de Playa.&lt;br /&gt;La estancia en la isla fué mucho más tranquila, menos turística, y por tanto más original. &lt;br /&gt;Me dediqué a bañarme esta vez si en sus aguas transparentes, tomar el sol, y conocer toda la isla en moto con una chica francesa que compartía habitación conmigo.&lt;br /&gt;Pensé en hacer una inmersión ahí, pero los arrecifes de corales era algo que ya había visto durante mi viaje y no me ofrecían una cosa diferente, así que decidí esperar a otra ocasión. Lo que si que hice el día que alquilamos la moto, fué rentar también unas aletas para poder hacer snorkeling mucho mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese citado día tuve, por primera vez en mi vida, la extraña sensación de sobornar a un policía. Y esque, al pararnos por exceso de velocidad en una zona urbana, tuve que hablar con el "representante de la ley", como me dijo él, ya que mi nueva amiga no hablaba demasiado español.&lt;br /&gt;Después de un buen rato charlando de la posible multa, de que teníamos que ir a comisaría, etc, etc... me soltó que de hombre a hombre lo podíamos solucionar ahí mismo. Evidentemente nunca me pidió dinero, me decía, con toda la cara del mundo, " la multa son 2.000 pesos, yo no te estoy pidiendo nada, pero hay maneras de solucinarlo". &lt;br /&gt;Obviamente sabía de que me hablaba, pero me daba mucha rabia su actitud, así que le dije que lo sentíamos mucho, y que si quería podíamos hacer la vertical en medio de la carretera para demostrarle nuestro arrepentiemnto, y que si eso era suficiente para solucionarlo.&lt;br /&gt;Reconozco que me pasé de listillo, y que no le hizo ni pizca de gracia, pero sabía que cuando sacara el dinero, como así fué, todo estaba solucinado. Al final de todo, 300 pesos pasaron de mi mano a la suya al estrecharle la mano, y con una sonrisa y un " tengan un buen día", se despidió de nosotros. La cara de gilipollas que se te queda es enorme, y si llego a estar en España o llego a tener más dinero, pago la multa y lo denuncio, pero ni una cosa ni la otra, así que me ahorré una buena pasta.&lt;br /&gt;A parte de la anécdota, el día fué muy bueno entre playita, snorkel, más playita y más snorkel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya de vuelta al tumulto de Playa del Carmen, y con la idea en la cabeza de alquilar una bicicleta para irme hacía el sur a conocer los restos Mayas que me quedaban, me conecté a internet y vi como mis amigas israelitas que conocí en Las Vegas, estaban parando en un hotel cerca de mi hostal, y querían quedar para charlar.&lt;br /&gt;Aquella tarde fuí a su habitación en busca de ellas y después de hablar las diferentes opciones decidimos que podríamos alquilar un coche entre los 3 y recorrer toda la costa mejicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho y hecho, ahí estábamos los 3, metidos en un Atos con la idea de estar 3 días por ahí recorriendo. El único que tenía licencia era yo, así que me tocó hacer de chófer en los 900 kilómetros que al final hicimos.&lt;br /&gt;La primera parada fué una playa que todo el mundo nos había recomendado, y en la cual pude dormir una reconfortante siesta a la sombra de las palmeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó como una idea loca, pero poco a poco cogió fuerza, y después de la comida ya estaba decidido. Ibamos a recorrer los 250 km que había hasta la frontera con Belize y ibamos a estar ahí un par de días ( incluso pensamos de alargar el alquiler del coche).&lt;br /&gt;No me pareció una mala opción, ya que mi hermana Nati me había hablado de un lugar muy bonito para hacer inmersión, y ese era mi objetivo. Con nuestro Atos, nos tiramos toda la tarde en la carretera hasta llegar al puesto fronterizo. &lt;br /&gt;Cuando llegamos nos llevamos la decepción de que ellas tenían que pagar 70 dólares para la Visa ( craso error no haberlo previsto), y no salía a cuenta pagarlos para estar unos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asumiendo ya que no podría ver Belize, tuvimos que montar otro plan, y no fué otro que parar en el primer pueblecito que encontráramos y así, al menos, conocer el real méjico, lejos del turismo. Esa población no fué otra que Bacalar, a la que llegamos sin tener pajotera idea de donde estábamos ni que había para ver. &lt;br /&gt;Cenamos en un restaurante a precio de local, y preguntamos al dueño que se podía hacer por aquellos mundos. Resulta que estábamos cerca de la laguna que da nombre a la población, y que por lo visto era muy bonita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dormimos aquella noche en el coche, ya que el único hotel que había tenía un precio y calidad fuera de mi alcance y al amanecer bajamos a darnos el baño matinal al lago. El color del agua era tremendamente azul, y los niños locales jugaban ahí al ser domingo y no tener colegio.&lt;br /&gt;Fué una mañana muy buena, que culminó el triunfo del Español que seguí por una conexión cutre salchichera que existía en el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí pusimos rumbo hacía el norte, con el objetivo de llegar a la hora de comer a una zona de playa de la que todos hablaban y que no resultó ser nada del otro mundo. Tal fué el fracaso que ni me entraron ganas de bañarme en ese sitio, y empezaba a estar bastante desilusionado con las playas "caribeñas" de Méjico.&lt;br /&gt;No alargamos demasiado nuestra estancia ahí, y al menos el tener coche propio nos permitía irnos cuando quisiéramos. Llegamos a Tulum a la hora de cenar, y una vez alojados en un hotelito que nos ofreció un buen precio por dos habitaciones dobles, una de las cuales iba a ser solo para mi, nos retiramos a descansar y a esperar al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las visitas obligadas de las ruinas de Cobá y Tulum las teníamos programadas para el mismo día, ya que el siguiente ya teníamos que devolver el coche en Playa. &lt;br /&gt;Primero nos dirijimos a Cobá, en donde tienes que caminar media hora entre "selva" ( que baje dios y lo vea si eso era selva), como mis amiguitas pijas israelitas lo bautizaron y llegabas a la pirámide más alta de toda la península del Yucatán ( 42 metros). &lt;br /&gt;Ellas tardaron más, porque yo ya estaba bastante arto de las tonterías que hacían y de la finura con la que iban por la vida, así, con las llaves del coche en mi poder, hice mi recorrido, subí a lo alto de la estructura y después de disfrutar un rato de la brisa y de las vistas, puse camino de vuelta solo hacía el parking.Una de ellas subió, la otra se ve que sólo hacía que refunfuñar y quejarse del calor y se quedó en la base ( ya me explicareis). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esta situación nos fuimos hacía las ruinas de Tulum, situadas en la misma playa, y al llegar me sorprendieron al decirme que estaban cansadas de tantas piedras y ruinas y que se quedaban fuera esperando.&lt;br /&gt;Lo cierto esque me sacaron un peso de encima, y visité los últimos de los restos Mayas solo y con una tranquilidad que añoraba. Me tomé mi tiempo, sin importarme lo más mínimo que estuvieran fuera, y cuando terminé de verlo todo, con sus miles de iguanas gigantes que campan por todo el recinto, y con sus templos a escasos metros de la playa, me reencontré con ellas y nos fuimos a acabar el día en una playa cercana, llena de turistas y sin ninún tipo de encanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche previa a nuestro retorno estuvimos alojados en el mismo hotel que el día anterior, pero esta vez teníamos que dormir los 3 en la misma habitación. Yo me retiré a dormir antes, ya que estaba cansado y además ellas habían conocido a otras dos israelitas y charlaban de sus cosas.&lt;br /&gt;Al entrar ellas a la habitación, hicieron tal ruido y tango el gilipollas que les solté el moco de sus vidas, en puro español ( en el que no entendían más que hola y adiós) pero que seguro que captaron la idea general. Aquello acabó de llenar el vaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente apenas les dirijí la palabra y me moría de ganas ya por desembarcarlas y hacer otra vez mi viaje solo. Llegamos, un beso de despedida y un "take care" y a la mierda, por fin me dejaban tranquilo, y esque convivir 4 días ( 24 horas) con dos chicas es complicado, si son pijas y fifis más, pero si encima son israelitas la cosa se complica hasta niveles difíciles de explicar, y que seguro que Prada me entiende a la perfección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la mala leche que traía yo encima, solo me faltó que el figura del alquiler de coches me dijera que la zona del paraxoques superior, por donde sacan las maletas estaba rayado y que tenían que pintar todo el parabarros. &lt;br /&gt;Al ir a mirarlo solo pude reirme irónicamente y ponerme como una furia, y esque no era nada, era una pequeña línea, probablemente hecha cuando la más "posh" de mis ex-compañeras de viaje había sacado el baúl que traía para 4 días ( que maletón señores). Mientras yo había dejado la mochila grande en la oficina donde rentamos el coche, igual que Nofar, Yardel se había llevado todo el armario con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así estuve por más de 1 hora discutiendo con el listillo aquel ( y esque con lo del policía ya había tenido suficiente), no quería que me timaran más. El me amenazaba con los papeles firmados y con la garantía que había sacado de mi cuenta y yo solo hacía que reirme sarcásticamente y decirle que llamara a un policía, a su jefe y a un perito para decidir si aquello era rayada, o una paja mental temporal que le había agarrado.&lt;br /&gt;Finalmente me devolvió mi garantía, y me dijo que el mismo lo arreglaría con no se que producto que costaba 50 pesos ( 3 euros), y que tenían que correr a mi cuenta. Lo cierto es que me quería ir ya de allí, ya tenía el comprovante, pero no quería más problemas, así que le dí el dinero y antes de marchar le dediqué un buen discurso que fácilmente lo podría haber firmado el señor Jaime Batlle.&lt;br /&gt;Sé que de poco le sirvió, pero yo me quedé más ancho que nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el descanso de estar ya sin las chicas, tenía que decidir cual sería mi último destino en Méjico antes de mi partida, y decidí gastar los 3 días que quedaban en Isla Mujeres, buscando la playa y la tranquilidad que no había encontrado hasta la fecha.&lt;br /&gt;Después de un bus y un ferry llegué, y me encaminé al único hostal que había en toda la isla, y en el único en el que me han puesto pulserita ( royo resort).&lt;br /&gt;El sitio estaba muy, pero que muy bien, servían comida buena a un precio barato, estaba cerca de la playa, una playa realmente bonita y sin masificar. En definitiva, mi última estancia acabaría por dejarme un buen sabor de boca, en contra de todo lo que me había pasado en las playas de la ribiera maya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el hostal estaba también alojada la chica francesa que había conocido en Cozumel, pero yo estaba tan saturado de la compañía, que cuando se acercó, le dije que había venido a estar solo, a pensar en mi futuro, a reflexionar sobre muchas cosas. La pobre chica se quedó sorprendida, pero me dijo: lo entiendo, yo también he pasado momentos malos...jajajaja, se debió pensar que estaba loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así gasté los días en la playita, tomando el sol, y esta vez si, haciendo inmersión en las aguas cristalinas. Como yo estaba buscando algo diferente, me llamó la atención una empresa que ofrecía un barco hundido a 25 metros de profundidad.&lt;br /&gt;Me informé, pregunté si con mi licencia podía bajar tanto ( no está permitido) y como ya tenía los dólares en la mano, la respuesta no hace falta que la ponga en estas líneas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día del buceo me levanté pronto, fuí al punto de encuentro, y con otro chico canadiense nos montaron en una barca de pescadores muy pequeña y fuimos en busca del dive master ( monitor de buceo). &lt;br /&gt;El tio no podía ser más borde, y  nada más entrar en el barco y sin saber que yo era español, le soltó al capitán del barco: " con dos no me gano ni para la cerveza, al menos vamos a ir rapiditos". &lt;br /&gt;Cuando le dije que le había entendido y que no era nuestra culpa, sino de la agencia, me pidió disculpas, aunque siguió con su actitud de prepotente, y así, mientras montábamos el equipo, el capitán hizo ademán de ayudarme y le dijo: " deja que lo hagan solos, esta inmersión es para gente experimentada que saben montar su equipo solos".&lt;br /&gt;No le quise responder, pero como a los chulos al final el destino o su propia chulería les deja en su sitio, en el fondo del mar, el canadiense y yo tuvimos que ponerle la botella en el sitio porque la había abrochado mal y la estaba a punto de perder. No le vi la cara, pero seguro que se puso como un tomate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejando al guía de lado, la inmersión fué un gustazo, estar dentro de un barco hundido, recorrerlo por dentro, viendo miles de peces en sus entrañas, morenas, plantas....una sensación que nunca antes había tenido, y que hizo que valiera la pena el dinero pagado.&lt;br /&gt;La segunda de las inmersiones la hicimos en un arrecife donde vimos lo típico de la zona ( no vimos tiburones esta vez, lástima), en la que las tortugas de mar son la protagonistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más playa y más tranquilidad terminaron la estancia en la isla antes de coger el ferry y el bus que me llevaría al aeropuerto para irme a uno de los destinos más esperados, Cuba.&lt;br /&gt;Eso ya será cosa de la próxima entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora de escribir estas líneas aún no he tenido ningún síntoma de la fiebre porcina que circula por Méjico y que a llegado a España con algunos de los muchos turistas que habían por la zona. Seguro que en Valencia habrá algún caso.&lt;br /&gt;Me mantendré al loro por el posible periodo de incuvación, pero tranquila mamá que de momento ni los puercos ni las vacas pueden conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí van las fotitos:   http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/BarbeMejico#&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barbe&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-338780718913475190?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/338780718913475190/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=338780718913475190' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/338780718913475190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/338780718913475190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/05/barbe-mejico.html' title='Barbe Méjico'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-8012273402474542275</id><published>2009-04-24T04:08:00.002+02:00</published><updated>2009-04-24T04:13:52.087+02:00</updated><title type='text'>Prada Bolivia I</title><content type='html'>Aterrice en el aeropuerto La Paz a 4.100 metros de altura despues de casi cuarenta horas de viaje. Nada mas cargarme la mochila a la espalda, note que algo no iba bien; me faltaba el aire hasta sin haber dado un paso. Pensando que "por peores cosas he pasado yo", hice caso omiso de las peticiones de descanso que emitia mi cuerpo y me fui hacia el hostal sin darle demasiadas vueltas al excesivo cansancio. LLegue al hostal mas cansado que si hubiera corrido tres maratones y con un mareo serio, asi que tal como entre a mi habitacion cai rendido y me puse a dormir pensando que me acostumbraria a la altura en unas horas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer dia me levante con una sensacion de terrible resaca a pesar haber dormido largo y tendido, si bien es cierto que lo hice en el peor colchon que haya probado en casi once meses de viaje (Dios mio, ya no nos queda nada). Me di una ducha de agua fria en defecto de caliente y sali a dar una vuelta por el centro durante que duro apenas dos horas porque no podia dar un paso mas. Exausto, me volvi al hostal, donde empece a tener un dolor de cabeza fuerte, mas tarde escalofrios, luego dolor de huesos y, para culminar, una ida por la pata de abajo de mucho nivel que acabaria durando mas de cuatro dias. Welcome to Bolivia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mi cabeza ya empezaba a hacer quinielas sobre si habia cogido el dengue o el malaria (en Brasil habia sido picado por mil y un mosquitos) me decidi a acercarme a la farmacia para quedarme algo mas tranquilo. La farmaceutica me vio la cara y me dijo sin pestanear que lo que tenia era mal de altura combinado con alguna hamburguesa callejera que me habria comido (lo cual era cierto), asi que me dio las pastillas magicas de turno y a los cuatro dias me encontre mucho mejor. Mi entrada a Bolivia fue, pues, poco mas alla de cuatro dias entre la habitacion del hostal y el lavabo, casi por tiempos iguales, con alguna incursion rapida al locutorio de al lado para escribir un poco de blog cuando mi rebelde estomago lo permitia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asi que poco pude ver La Paz esa vez. De lo que vi, puedo decir que es un lugar muchisimo menos desarrollado que la Suramerica que habia visto hasta la fecha. La gente es en su gran mayoria indigena (las mujeres van vestidas con ropas tradicionales y por las calles se oye hablar Aymara y Quechua), y mucho menos educada que en lugares como Brasil o Argentina. Y es una autentica montana rusa; es durisimo darse una vuelta caminando. Y si no, que se lo pregunten a Messi, cuya seleccion argentina perdio 6-1 en La Paz contra la infame seleccion boliviana hara un par de semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poco agobiado por lo de haber estado cuatro dias sin apenas salir del hostal, y sabiendo que tendria que volver a pasar por La Paz un par de semanas mas adelante cuando estiviera camino de Peru, decidi huir rapidamente hacia la principal razon por la que fui a Bolivia: el Salar de Uyuni, un espectacular desierto de sal a unas quince horas de La Paz. Asi que la primera tarde que me encontre en condiciones me subi a un autobus sin bano que en quince horas de viaje por caminos destrozados por la lluvia hizo una sola parada de diez minutos (yo todavia sufria alguna secuela de mi enfermedad...casi no llego) y me plante en Uyuni de buena manana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uyuni en si no tiene demasiado aparte de unos precios astronomicos para estar en pleno Bolivia y unos cazadores de turistas que intentan venderte tours en Jeep por el salar sin ningun tipo de piedad. Literalmente, entre ellos se pelean por vender su tour: que si 'no vayas con estos que son unos mentirosos', 'estos te dan coches sin frenos', 'estos te van a dar comida caducada', 'esa agencia tiene fama de timar a los turistas', etc. Un show en el que uno no sabe de quien fiarse menos. Porque de poco fiar, son todos. De hecho, una de las grandes diferencias respecto al resto de paises suramericanos que habia visitiado es que en Bolivia el turista no es persona sino objeto. Todo vale con tal de sacarle una pasta extra, y los precios se establencen segun el grado de timabilidad que presente un determinado turista (o gringo, en la jerga de timador profesional). Es escandaloso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, que ante el acoso de tanto vendedor de tours y ante la falta total de fiabilidad, me decante por el tour que me habia recomendado un espanol al que conoci durante mis dias de agonia intestinal en La Paz. El tour se hace en grupos de seis personas, mas el conductor/guia/cocinero que conduce el Jeep por el desierto durante los tres dias que dura el tour. Mis companyeros de viaje fueron, para variar, cuatro espanoles y un argentino. Los espanoles no tienen desperdicio: Jesus, medico santanderino que trabaja unos meses al ano y pasa el resto del mismo viajando. Durante los meses que trabaja vive en una furgoneta; Andrea, amiga de Jesus, tambien cantabra, de profesion sin especificar mas alla de "yo soy una vaga"; Hilton, granadino que se dedica a hacer payasadas por el mundo (es payaso, en serio), con mucha gracia, por cierto; y Maria, novia de Hilton, que se gana sus dias vendiendo artesanias que bien podrian venderse en tiendas de Svarosky porque la chica es una autentica artista. El argentino, Federico, periodista bonaerense con aspiraciones de escritor, poeta y musico. Un crack. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con toda esta curiosa tropa me subi al Land Cruiser en el que viviriamos los tres dias siguientes. El primer dia fuimos a lo que es el salar propiamente dicho. Este salar es un lago de sal prehistorico que un buen dia se seco y dejo toda su sal aglomerada en lo que ahora es un desierto a 4.000 metros sobre el nivel del mar. La gracia de este desierto de sal es, ademas de su amplitud (es mas grande que Cantabria - el dato me lo dieron los cantabros y me hizo gracia), es que es totalmente blanco y con la lluvias se llena ligeramente de agua, lo que forma unos reflejos espectaculares. Es lo mas parecido que existe a caminar por el cielo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos pasamos todo el primer dia haciendo el gilipollas por el desierto, haciendo todas las fotos habidas y por haber y, personalmente, dandome cuenta de la magnitud de los personajes con los que tenia el privilegio de compartir la aventura. Jesus, por su lado, se iba solo a caminar, pensar, y perderse autisticamente por el desierto durante horas. Andrea no dudaba en compartir con el resto todo tipo de ventosidades, ademas de ponerse a mear delante de todos sin ningun tipo de pudor. Maria, toda fresca, no dudo en ensenar los pechos para hacerse unas fotos top-less en el desierto (desconozco si es un ritual que sigue en todos los lugares celebres a los que va o si fue cosa del momento). Hilton y Fede eran normales; creo. Cuando dejamos de hacer el tonto, visitamos una isla (un oasis en el desierto) con unos cactus que llegaban hasta los doce metros de altura. Ni os imaginais que pinchos tenian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera noche la pasamos en un hotel de sal. Curioso pero cierto. Suelo de sal, paredes de sal, camas de sal. La cama un tanto dura y la calefaccion, que seria de sal, no funcionaba, asi que pasamos un poquito de frio. Si los desiertos son frios de noche, los desiertos a 4.000 metros de altura lo son aun mas. El segundo dia tuvimos que levantarnos a las tantas de la manana, a eso de las 6, para empezar a recorrer desierto bien prontito. Esta vez dejamos la sal atras y recorrimos un desierto de arena. Vimos las mil y una lagunas: la colorada, la verde; mil y un flamencos; mil y una yamas; y hasta una roca con forma de arbol que resulta ser famosa en todo el pais. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda noche la pasamos en un hostal, sin sal ya, a unos 5.000 metros, lo cual hizo dificil el dormir. Casi todos sufrimos de taquicardias, dolor de huesos y demas sintomas del mal de altura. Para colmo, el tercer dia hubo que levantarse a las 4 de la manana para ir a ver unos heisers a 5.500 metros y estar en unas termas naturales a eso de las 5 y media de la manana. Los heisers eran curiosos, y en sus agujeros podian verse hasta corrientes de lava. Las termas fueron la cura a todos nuestros males, que no eran pocos. Ver salir el sol sumergido en aguas de 40C no tuvo precio. Lo cierto es que describir todos los paisajes que vimos en Uyuni es dificil, asi que os animo a echarle un vistazo a las fotos. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Desde Uyuni fui a Potosi, la ciudad mas alta del mundo, pero hoy voy a tener que acabar aqui porque, a falta de poder usar internet a un precio razonable, me estoy colando en el Apple Store de Los Angeles y voy a tener que dejarlo antes de que me llamen la atencion explicitamente (ya me han echado varias miraditas insinuatorias...).&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Espero que la falta de acentos y enyes no haya hecho mas pesado de lo que ya es de por si la lectura.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Aqui estan las fotos:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PradaBoliviaI#&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo. &lt;br /&gt;Prada&lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PradaBoliviaI#"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-8012273402474542275?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/8012273402474542275/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=8012273402474542275' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/8012273402474542275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/8012273402474542275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/04/prada-bolivia-i.html' title='Prada Bolivia I'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-9159112049364443943</id><published>2009-04-21T04:15:00.002+02:00</published><updated>2009-04-22T02:28:54.792+02:00</updated><title type='text'>Barbe Estados Unidos</title><content type='html'>Después del largo trayecto, por fin llegaba a los Estados Unidos, con una sensación rara en el cuerpo. Rara porque llegaba desde uno de los países más pobres de sudamérica, y después de estar más de 3 meses en ese continente, viendo las realidades que lo envuelven. &lt;br /&gt;Rara también porque iba a estar 18 días en América sin nadie a mi lado, con lo que me tenía que defender con mi nivel de inglés, aunque más tarde me di cuenta de que en California se puede vivir sin él. El 51% de los habitantes son de orígen latino, y muchos de ellos abarrotan los puestos de trabajo en restaurantes y servicios públicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con estas ideas en la cabeza aterricé en el aeropuerto de Los Ángeles, probablemente el más grande donde haya estado, y como ya es sabido, me hicieron las imprescindibles y lógicas preguntas de los servicios de seguridad. "Tienes intención de atentar contra nuestro presidente?, alguna vez has matado a alguien?, traficas con drogas?....etc etc", y se aseguraron con mis NO de que yo era un buen turista sin malas intenciones. Estos yanquees......&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el primer momento en el país ya te das cuenta de que todos los estereotipos de la cultura amerciana que nos llegan a Europa son totalmente ciertos, y en cuestión de minutos ya vi a gente de todos las partes del mundo hablando en inglés con muchos acentos. También la cultura de la odiosa "fast food" la tienes presente todo el día, donde la gente toma sus almuerzos en los Mcdonald's, incluso se van de domingo con la famíla. Seguro que no me faltaría trabajo aquí, con la cantidad de obesidad que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del aeropuerto cogí un bus que me llevaría al barrio de Santa Mónica, donde todo el mundo me había recomendado estar. Al llegar me dirigí directamente al Hi Hostel y empecé a darme cuenta también de que tenía que cambiar los estandares en cuanto a los precios, ya que de pagar una media de 4 euros la noche en Perú, ahora tenía que desembolsar más de 20. &lt;br /&gt;Bienvenido a lo que se conoce como primer mundo, y visto lo visto, permitirme que al menos ponga en tela de juicio cual de ellos es mejor, y en cual la gente es más feliz, aunque dejaré esos temas ya que es un blog sobre el viaje, no sobre valoraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejé la mochila y me fuí toda la mañana a conocer la zona. Caminé por el paseo marítimo, donde vi a los primeros colegas de David Haselhof ( o como quiera que se escriba) y de Pamela Anderson apatrullando la playa ( como diría Torrente). También vi las primeras de las muchas ardillas que hay, jugando en la hierva. &lt;br /&gt;Pero sobretodo, lo que vi fué la punta del iceberg de lo que sería mi estancia en esa ciudad. Empecé a ver los primeros indicios de la increíble cantidad de dinero que tiene la mayoría de la gente en LA, y de la ostentación premeditada que hacen de él. &lt;br /&gt;Porches, Ferraris, Limosinas, Lamborguinis, Aston Martins, etc etc, todas las marcas de coches de alta gama que existen estan rodando en sus calles, con sus dueños bien orgullosos, luciendo una sonrisa de oreja a oreja, y exprimiendo al máximo los caballos de potencia después de cada semáforo para que todo el mundo se de cuenta del coche que llevan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esta primera impresión, decidí que quería que el cambio de realidad fuera aún más intenso, así que me fuí aquella misma tarde a una de las visitas obligadas de la ciudad, Beverly Hills. Pillé el autobus, ya que lo de callejear al 100% en Los Ángeles es misión imposible por su tamaño. Son 16 millones de personas viviendo la mayoría en las típicas casitas americanas o en bloques de apartamentos que extrañamente superan los 4 o 5 pisos de altura. Ya os podeis imaginar la superfície que abarca toda esa gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado al barrio, mi primera parada fué pasear por la calle de "Rodeo Drive" , en donde se grabó parte de la película de "Pretty Woman". Están ubicadas las principales marcas mundiales ( la única española que ví fué Lladró), y los chóferes y cochazos esperan en las puertas a que sus adinerados dueños hagan sus respectivas compras. Lo primero que me vino a la cabeza fué imaginarme a la pija de la Beckham paseando por esas calles. Me resultaba a la vez curioso e indignante ver todo ese circo montado alrededor de la gente millonaria, aunque lo mejor estaba por venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí con mi especial auto tour por Beverly en la típica señal que indica el inicio de las mansiones, y me tomé la foto característica antes de ponerme a pasear, sin saber muy bien la dirección ni el objetivo final, por las calles de esa urbanización, de las dimensiones de una ciudad. Más tarde, me enteraría que pasé, sin darme cuenta por supuesto, por las casa de muchos famosos actores y directores, entre ellos Tom Cruise.&lt;br /&gt;Y esque las casas eran insultantemente grandes y lujosas, con los respectivos coches en la entrada, la mayoría de ellas sin valla de protección en la calle, y rodeados de un mundo diferente, un mundo que me chocó tremendamente en comparación con lo que había estado viendo justo 24 horas antes. Y es que pasé de dormir sin luz artificial ni agua caliente, viendo a la gente subsistir con lo mínimo, a estar entre casas de hasta 30 millones de dólares en apenas un par de días. &lt;br /&gt;Paseé por ese mundo durante toda la tarde, dándole vueltas a varias cosas en mi cabeza, y cansado ya por el viaje, decidí poner fin a mi primer día en el país de la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el hostal de vuelta, me encontré con 3 profesoras españolas que estaban trabajando en una especie de intercambio con colegios americanos y aprovechaban el spring break para hacer un poco de turismo por el país. Ellas eran Begoña de Valencia, Mercedes de Albacete y Gema de Santander. Se convirtieron en mis siguientes compañeras de viaje, y estuve con ellas en Los Ángeles y en San Franciso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente ya nos fuimos los 4 juntos a visitar Hollywood, en lo que es apenas una calle donde están colocadas en el suelo todas las estrellas de los famosos, y en la que también están el Chinese y el Kodak theatre. En el primero es donde los más célebres actores dejan las huellas de sus manos y de sus pies. En el segundo, como casi todos sabreis, es donde se entregan los Oscar's cada año, y donde nuestra Penélope hace su papel especial cada cierto tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ahí, y ya que no quedaba lejos, aprovechamos para visitar los Universal Studios. No teníamos intención de pagar los más de 100 dólares de la entrada, así que nos dedicamos a pasear por las tiendas que tienen por fuera, y ver toda la parafernália que usan en su decoración.&lt;br /&gt;Para termianr el día de turismo, y ya de camino a Santa Mónica, hicimos una parada técnica en el downtown para dar una vuelta por el ayuntamiento y por los edificios más conocidos de la ciudad, incluido uno de Frank Gary que se asemeja muchísimo al museo Gugenjein. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente ibamos a visitar la Universidad de UCLA, la más importante y grande de la ciudad y donde miles de estudiantes cursan sus carreras en un campus gigante, típicamente americano, con sus increíbles instalaciones deportivas. Coincidió que era sábado, y que los pocos estudiantes que quedaban estaban compitiendo o entrenando en las diferentes disciplinas. Tenían estadios para todo, y no estoy hablando de campitos, son instalaciones para miles de personas. También disponen de todo lo necesario para no tener que salir para nada de la universidad, supermercados, tiendas y todo lo que podais imaginar.&lt;br /&gt;La tarde de aquel sábado, ya sin Begoña que tenía que volver a su "casa" americana, la pasaríamos paseando por la playa de Santa Mónica hasta llegar a Venice Beach, un paseo marítimo donde estan congregados todos los hyppies y todos los artistas alternativos, en lo que se a convertido en una atracción turística. &lt;br /&gt;Todo vale en esa calle, todo esta permitido y los frikkis dejan volar su imaginación para intentar captar la atención de la gente. Pondré dos ejemplos para que os hagáis una idea de lo que hablo: había una chica que promocionaba un espectáculo de animales raros, y de gancho tenía una tortuga con dos cabezas, una de las cuales no se movía, y que nos hizo sospechar de la falsedad de todo aquello. El otro caso curioso era un friki que recogía fondos para saber porque en el billete de 1 dólar sale el dibujo de una pirámide egipcia.....gran manera de perder el tiempo!!!!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para terminar con las visitas en la ciudad, el último día fuimos a un museo gratuito situado en lo alto de una colina cercana a "Bel Air" y desde donde a parte de ver este otro barrio selecto, tienes una visión general de toda la superficie que abarca Los Ángeles.&lt;br /&gt;La tarde la gastamos tranquilamente en el hostal jugando al Monopoly y descansando antes de cambiar de ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A parte de las ya citadas conclusiones que me lleve de EEUU en mi primera parada, otras dos fueron: que los servicios de bomberos trabajan mucho más que en el resto del mundo, y esque están todo el día en la calle por si surge una emergencia. Yo no sé si atienden cuando un gato no puede bajar de algún árbol, pero casi, porque andan todo el día sirena arriba, sirena abajo en sus modernos camiones.&lt;br /&gt;Lo otro, fué la tendencia que tienen los sin techo y las personas en una situación peor de ir por la calle hablando solos en voz alta o en el mejor de los casos, manteniendo un monólogo contigo sin que tu les prestes la menor atención. El ejemplo más claro lo tuvimos en un hombre que en el autubús hablaba con la chica de su lado, le gesticulaba, la miraba,  y esta, como es evidente, no le hacía ni puñetero caso. Y esque en los Estados Unidos hay mucha gente con aparentes problemas psicológicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las chicas se levantaron pronto y fueron al aeropuerto para coger el vuelo que las llevaría directamnete a San Franciso. Aquí el menda, y con la política de gastos, no se podía permitir un avión y tuvo que chuparse las 8 horas de bus que separan las dos ciudades. Eso sí, pude dormir algo más ya que salía al mediodía.&lt;br /&gt;La llegada a la ciudad estubo marcada por la visión del Golden Gate desde la distancia, en la puesta de sol y con unos colores muy bonitos que lo dejaban entrever detrás los edificios altos de la ciudad. Probablemente fué la visión más bonita que tuve de él, a pesar de estar muy lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajado del bus, pregunté por la calle del hostal que había reservado, para estar con Mercedes y Gema, y al dirigirme allí, ya comprobé que era otra realidad, que lo que había visto en LA era muy diferente a lo que veía ahí. También es verdad que el hostal estaba situado en la que probablemente es la calle con más vagabundos de la ciudad, pero si obviamos ese dato, en general la vida y la gente es totalomente diferente de una ciudad a la otra.&lt;br /&gt;Después de pasar entre aquella gente, con alguna que otra miradita y algún que otro comentario, llegué a mi hostal y me reuní con las chicas a la hora prevista. Poco más podíamos hacer aquel día, ya que era de noche y la situación no hacía apetecible salir en busca de problemas. Así, dedicamos el tiempo a planificar la estancia y a comprar los tickets para la cárcel de alcatraz que teníamos previsto para el día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partimos temprano hacía el muelle, desde donde salen los tours, para poder callejear y conocer más la ciudad. Tardamos algo más de una hora en llegar ahí, y es que el centro de San Franciso es mucho más pequeño y se puede ir caminando a todos sitios.&lt;br /&gt;Al llegar, recogimos los tickets y nos montamos en el barco que nos iba a llevar a la isla, que está a apenas 3 km de la costa y que evidentemente se puede ver desde todos sitios. &lt;br /&gt;El tour por la cárcel duró toda la mañana y parte de la tarde. Empezamos con una visita guiada personalmente por una maquinita que te iba indicando donde ir y lo que ver. Esto nos permitió conocer en apenas 2 horas todos los rincones de "la roca", las funciones que a tenido durante la historia, los presos más destacados que estuvieron encerrados entre aquellas paredes, los intentos de fuga, etc, etc.&lt;br /&gt;Después de tener un conocimiento amplio sobre el lugar, fuimos tranquilamente a ver más rincones de la isla, desde donde se tenían unas vistas privilegiadas de la ciudad, con todo su skyline delante nuestro. Esto era, según los testimonios de los presos, una de las cosas más duras de estar encerrados en aquel lugar, y esque tener la libertad tan cerca y no poder disfrutarla les hacía más duro su encarcelamiento.&lt;br /&gt;También pudimos apreciar los movimientos del agua en aquella zona, que hacía que fuera practicamente imposible escapar de aquel sitio con vida. Nada se sabe de los únicos 3 fugados en toda la historia de la prisión. Se cree que murieron ahogados o atacados por algún tiburón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminada nuestra visita, y de nuevo en tierra firme, decidimos volver caminando para poder ver el barrio chino y algunas de las calles más célebres de la ciudad. Chinatown no tenía nada más especial que las muchas que he visto, pero a las chicas les hacía ilusión y aprocechamos también para comer ahí a un precio ridículo.&lt;br /&gt;Fué este día cuando tuvimos el primer contacto con otra de las atracciones de la ciudad, y por lo que mucha gente lo conoce. No es otra cosa que el "cablecar", o lo que es lo mismo, el funicular típico de San Franciso. Están situados en el centro de la ciudad, y únicamente quedan 3 o 4 líneas, que funcionan más por el turismo y por preservar la história que por la necesidad de ellos. &lt;br /&gt;Las calles tienen los railes en el pavimento y dentro de estos, corre un cable que tira de ellos por todo el recorrido. &lt;br /&gt;Por lo tanto, todos los funiculares de cada línea se van moviendo al mismo tiempo y pueden cambiar de calle desenganchándose y volviendo ha hacerlo.&lt;br /&gt;Paseamos por aquellas calles hasta que se hizo oscuro y volvimos al hostal para preparar la cena con lo que habíamos comprado en el super. Un poco de comida casera no nos vendría nada mal, además de, como siempre, ahorrar un poquito de dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro punto turístico importante era, por supuesto, el puente "Golden Gate", que en su época ( década de los 30), fué el más largo del planeta, y que se a convertido probablemente en el más conocido. Todo el mundo a visto alguna vez la silueta roja que le caracteriza.&lt;br /&gt;Llegamos ahí en bus, más por la pereza de las chicas de caminar que por la lejanía de este. Tomamos las pertinentes fotografías desde la distancia, en las que podías ver toda la estructura, y después decidimos caminarlo entero, de punta a punta. &lt;br /&gt;No son más de un par de kilómetros, pero tardamos más de una hora al pararnos en muchas ocasiones para tomar fotos, para disfrutar de las vistas que tienes de la ciudad, para ver las migraciones de patos que pasan por debajo del puente en busca del océano, o para ver a los delfines entrar en la bahía en grupos. &lt;br /&gt;También vimos alguna aleta sospechosa, pero la distancia no nos hizo saber si era un delfín más, o alguno de los escualos que aseguran rondan por todo el agua que rodea la ciudad.&lt;br /&gt;Llegados a la otra punta, ya pusimos camino de regreso, esta vez a un ritmo más rápido y únicamente nos paramos para contemplar el trabajo de algunos de los 35 pintores que constantemente repintan el puente. Un trabajo bastante duro, sobretodo en días de mucho viento, donde estar colgado a decenas de metros no debe hacer mucha gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del puente nos fuimos a recorrer más el centro, con sus calles de subida y bajadas en busca de una de las más conocidas. Para llegar ahí, lo típico es coger el funicular, pero los 5 dólares nos hicieron desistir y fuimos caminando las apenas 6 manzanas que la separaban de la estación. Al llegar, fué una gran decepción, ya que únicamente era especial por ser una calle con unas cuantas curvas y decoradas con plantas. Cientos de turistas a pié y en coche estaban recorriendo esa famosa calle. No perdimos demasiado tiempo en ella y seguimos nuestro camino al hostal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos quedaban dos días y la mayoría, y para que engañarnos, lo más importante ya estaba visto, así que los llenamos lo mejor que supimos y visitamos entre otras cosas, el ayuntamiento, las casas victorianas típicas de la ciudad, el museo de arte moderno ( que horror), y el parque más grande, en donde estuvimos toda una mañana paseando.&lt;br /&gt;Después de esto había llegado el momento de separarnos, ellas se volvían al trabajo en los colegios, y yo seguía mi viaje, en este caso con destino al parque nacional de Yosemite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para poder llegar ahí ya comprobé que los transportes en EEUU no son malos, pero para nada son directos, así tuve que pillar dos buses y un tren para recorrer los apenas 300 km. Eso sí, todos los horarios bien coordinados para que puedas llegar el mismo día.&lt;br /&gt;Una vez allí, me alojé en un hostal-casa de montaña que estaba situado a las afueras del parque ( los hoteles de dentro son muy caros) y de lo primero que me enteré fué de que no habían excursiones programadas hasta 4 días después. Mi intención era no estar más de dos días ahí, ya que el tiempo se me acababa y aún me quedaba por ver Las Vegas.&lt;br /&gt;Con este problema, encontré la solución en una señora que al verme preguntar y con mi cara de preocupación, me ofreció acompñarala al día siguiente, ya que ella iba con coche particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora en cuestión, Marylin, viajaba sola con sus dos perros, y estaba también disfrurtando de sus amplias vacaciones como profesora. En su caso, había trabajado cuando era joven en el parque y quería recordar viejos tiempos. &lt;br /&gt;Con la suerte de haberla encontrado, quedamos a la mañana siguiente después de desayunar,  y me fuí a comer algo en el restaurante. El lugar estaba en el medio de la nada y únicamente podías comer en su bar, un sitio muy acojedor donde ofrecían comida casera, que, con el frío que hacía fuera, era muy apetecible. Estube leyendo un rato y me fuí a dormir con toda la ropa de abrigo puesta, y esque el frío que hacía en ese lugar no se puede explicar........&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la mañana, y evidentemente sin tomar ninguna ducha, ya que si lo hubiera hecho no estaría escribiendo ahora, me metí en el coche de Marylin y pusimos rumbo al parque, que estaba aproximadamente a 1 hora de distancia.&lt;br /&gt;Al llegar, sobre las 8, el termómetro marcaba -2º y hacía poco apetecible salir del coche. Con fuerza de voluntad, y para que engañarme, empujado por la señora ( acostumbrada al frío), salimos a conocer un poco el valle, con sus cascadas y sus montañas. Los únicos que creo que realemnete disfrutaban aquel momento fueron los perros, que incluso se bañaron en las aguas heladas de sus ríos.&lt;br /&gt;Poco a poco el día se fué levantando y la temperatura se convirtió en agradable, con lo que pude disfrutar esta vez si de las vistas del valle y pudimos caminar un buen rato seguido paseando a los perros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sin duda, el plato fuerte del día vendría por la tarde, cuando nos dirigimos con el coche a la zona de las "secuoias gigantes", árboles que crecen hasta unas alturas muy considerables, pero que sobretodo tienen una anchura impresionante.&lt;br /&gt;La carretera para llegar ahí estaba cerrada, y solo se podía llegar después de caminar una hora hacía arriba. La mujer no se vió capacitada y se quedó con sus perros, mientras yo subía por la carretera en busca de esos árbolitos. Al final aparecieron, y os aseguro que en mi vida he visto nada parecido, vaya troncos que tenían. Todos juntos creciendo en el mismo lugar, con la nieve caida en el suelo, hacían que el lugar tuviera un encanto especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya de vuelta en el hostal, me despedí de Marylin, una mujer muy agradable, pero la típica inculta americana, y esque durante el día, como es lógico estuvimos hablando largo tiempo y me llegó ha hacer preguntas como: " ¿se habla español en España?", a lo que yo pensé, joder, está bien que nadie se lo enseñe en el colegio, pero por sentido común, en Francia se habla francés, en Alemania se habla alemán, y en España español.  Otra de las joyitas que me soltó fué si teníamos democracia o que Obama no podía ser presidente porque no había nacido en Estados Unidos. Todo junto la convertía en un prototipo de persona que me he encontrado en varias ocasiones durante mis días aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi tiempo en Yosemite había llegado al final, y después de volver a dormir medio congelado y otra vez sin tomar ninguna ducha, me fuí en busca otra vez de la combinación bus-tren-bus para llegar a Las Vegas. El viaje duró todo el día, y llegué a la ciudad más conocida del estado de Nevada a las 11 de la noche.&lt;br /&gt;Esto no fué un problema ya que la ciudad, como es sabido, está abierta las 24 horas del día, así que me fuí en busca del hostal más cercano ( apenas hay 3 ), situado en el downtown, dejé las cosas en la habitación, volví a comprobar, como en San Franciso que a mi me tocaban los barrios de los vagabundos, y me fuí a dar una vuelta por los pocos casinos que hay en esa zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente me fuí a la calle principal, donde esta situados los casinos más conocidos ( Belaggio, Stratosphere, Mirage, The Venetian, Luxur, NY NY, etc etc), y me dí cuenta de que el sitio era muchísimo mejor del que yo estaba, de que me tenía que cambiar como fuera de sitio para poder vivir la vida real de Las Vegas. &lt;br /&gt;Estuve todo el día arriba y abajo tomando fotos de casi todos los hoteles-casinos, y cuando cayó la noche, se prendieron las millones de bombillas de la ciudad, y todo tomó un aspecto diferente. Las calles se llenaron de gente, y todos parecían buscar el mejor sitio para perder su dinero. Como no podía ser de otra manera, yo hice lo mismo, ya que no podía estar en Vegas sin apostar en algún Casino. La elección no fué fácil, ya que todos ofrecen lo mismo, los mismos juegos. Los casinos por dentro son practicamente idénticos, y uno no sabe en cual se encuentra al final. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me decidí por el Belaggio, protagonista de las películas Ocean's 11, 12, 13....y después de cambiar el tope de 50 dólares que me marqué para perder, me senté en una de las cientos de mesas de black jack y apuré mi dinero. Al menos me sirvió para jugar durante más de 4 horas. &lt;br /&gt;Lo que me llamó la atención del lugar, es la presencia de las camareras que te van sirviendo bebida gratuita para que ni se te ocurra levantarte de la mesa.&lt;br /&gt;Estuve la noche compartiendo pérdidas con una pareja mejicana, y cuando se me acabó el dinero, puse camino de regreso al hostal con la idea de cambiarme a esa zona la mañana siguiente. En el camino desde la parada de bus, me encontré algunos personajes poco deseables, y al ser altas de la madrugada, ir solo, y llevar conmigo el bolsito con la cámara de video y la cartera, decidí que lo más prudente, después de recibir algún que otro comentario, era ir corriendo el apenas kilómetro de distancia que había. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cambiarme, miré en internet uno de los casinos menos populares, llamado Sahara y que me había recomendado una chica israelita que conocí en el restaurante del hostal en Yosemite. Ella, con una amiga, iban a alojarse ahí al día siguiente, y después de reservar mi habitación le envié un mensaje para decirle que nos veríamos ahí.&lt;br /&gt;La tarifa del hotel era realmente barata, 35 dólares por noche en habitación doble para mi solo, y si contamos que estaba pagando 27 en el hostal por una cama en dormitorio de 10, y que el hotel era como uno de 4 estrellas españolas, con piscina, gymnasio y todas las comodidades, aún me resultaba más barato. &lt;br /&gt;La razón de estos precios es la lucha de los locales para que vayas al suyo y te gastes el dinero en sus máquinas. No era mi caso ya que yo ya había perdido todo mi presupuesto para el juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El motivo de no haber contratado antes el hotel era por la posibilidad de conocer gente en el hostal con la que pasar los días en la ciudad, pero la verdad, mis compañeros de habitación estaban todos por motivos de trabajo y me ofrecían más bien poco, así que me decidí a buscar la compañía de las dos chicas israelitas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único de mis compañeros con el que mantuve una conversación "interesante", y que respondía a otro estereotipo amerciano, fué un chico de California, de origen mejicano, que estaba haciendo las pruebas de ingreso para la policía de Las Vegas.&lt;br /&gt;Me contó que estubo en Iraq 3 veces, en total más de 2 años, y me lo contaba con total normalidad. La conversación me pareció interesante, el poder conocerde de primera mano una persona que hubiera estado tanto tiempo en esta guerra de la que tanto se ha hablado. Así, me dedicí ha hacerle varias preguntas, y sus respuestas fueron muy, pero que muy sorprendentes.&lt;br /&gt;La primera fué si no le había resultado muy duro estar más de dos años ahí, con los peligros, con la presión, y el tio, como si hablara de unas colonias de verano, me dijo que es depende como te lo tomes, que el había disfrutado, que lo había pasado bien, que no era de los que se ponían a llorar como un mariquita. Me dijo que el único momento que sufrió fué cuando un trozo de metralla se le incrustó en el codo........y lo explicaba tan orgulloso mostrándome la cicatriz!&lt;br /&gt;La segunda de las preguntas, y que realicé después de oir su respuesta, fué que si le parecía dibertido tener que matar gente. Y otra vez con total normalidad me dijo que para él era normal, que él no veía directamente a sus muertos ya que disparaba un tanque por encima de las casas, pero que el ejército americano, por un tema "estadístico" como me definió él, le asignó 3,5 muertos.&lt;br /&gt;Tema estadístico, brutal, a cada soldado le ponen en la hoja de servicio cuantos han matado.&lt;br /&gt;Estuvimos rato charlando, y no es para poner todo en este blog, pero de verdad que va a ser una de las conversaciones que se me van a quedar grabadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya con la reserva del hotel, y después de haber estado 2 noches en un dormitorio, me cambié al hotel, situado en la zona activa, y al entrar en la habitación comprobé que iba a disponer de unos lujos poco propios de mi viaje. Dos camas de unas dimensiones considerables, lavabo completo para mi solo, vistas de la ciudad al estar en el piso 21, televisión por cable que me recibió con un educado "welcome mr.carlos barberán"....no podía pedir más.&lt;br /&gt;Dejé las cosas y me fuí directamente a la piscina, ya que hacía un buen dia, y eso signifciaba tener más opciones de encontrar a las israelitas tostandose al sol. Dicho y hecho, allí estaban las dos, y después de las presentaciones con la que no conocía, me puse con ellas ha hacer el lagarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la mañana la pasamos entre bañito en la piscina, en el jacuzzi y tirados en las hamacas. Al medio día nos fuimos los 3, perdonar por no haber hecho las presentaciones, ellas eran Yordan y Nofeel ( evidentemente no se escribe así en hebreo, pero es como se pronuncia). Como decía, nos fuimos a pasear por la ciudad ya que ellas no la conocían y a parte de ver de forma más rápida los edificios que había visto el día anterior, acabamos de recorrer la calle y pude ver de esta manera todos los hoteles-casinos de la ciudad. La verdad es que no los conté, pero resulta increíble que hayan más de 50 que ofrezcan exactamente lo mismo y todos ellos tengan su negocio y puedan mantenerse abiertos.&lt;br /&gt;Estamos hablando de hoteles muy grandes, el mayor de ellos de 5.500 habitaciones, o lo que es lo mismo, un pueblo entero cuando esta lleno de gente, y a la lado otro de similares medidas, y otro, y otro.....&lt;br /&gt;Sorprende también la cantidad de familias que van ahí con sus niños pequeños, y si es cierto que a parte del juego puedes montar en las múltiples atracciones que ofrecen los hoteles, pero no creo que sea un sitio para llevar a tus hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de retirarnos al hotel, contratamos la excursión al gran cañón para el día siguiente ( lo que significaba levantarse a las 5 de la madrugada), y pasamos a ver una de las funciones en las fuentes del casino Belaggio, con su música y sus colores.&lt;br /&gt;Como cena, aprovechamos también el buffet del hotel, que ofrecía a los clientes por 10 dólares todo lo que pudieras comer. La calidad, en contra de lo que suelen ser estos sitios estaba bastante bien, y después de tener los estómagos llenos nos fuimos a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despertador sonó muy pronto, y el bus nos pasó a recoger a las 5,30 de la mañana por la puerta del hotel. El día iba a ser muy largo ya que el cañón está situado a unos 450 kilómetros de la ciudad, contando las paradas obligadas para el conductor, sumada con alguna adicional como por ejemplo en la conocida presa de Hoover, hicieron que llegaramos pasadas las 3 de la tarde. &lt;br /&gt;Cansados por el viaje y por no haber dormido demasiado, tuvimos que caminar durante 2 horas recorriendo el perfil del cañón, un impresionante espectáculo que más parece una postal que una visión de verdad. Cientos de metros de ancho y más de 1000 metros de profundo hacen de este sitio un lugar difícil de olvidar.&lt;br /&gt;Disfrutamos de las vistas todo lo que pudimos, aprovechamos el poco tiempo que tuvimos, y regresamos al bus para poner rumbo de vuelta a la ciudad. Otras tantas horas de agotador autobús para llegar a las 11 de la noche al hotel, tomar algo de cenar y irse a la cama por estar derrotados, pero sabiendo que había valido la pena el viajecito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente yo tenía que hacer el check-out, ya que era mi último día, y aproveché que las chicas aún iban a estar más noches para dejar las cosas en su habitación y pasar el día descansando en la piscina y charlando de mil cosas, entre ellas de la posibilidad de coincidir algunos días en Cancún, ya que ellas volaban directamente.&lt;br /&gt;Yo, como buen backpacker, tuve que chuparme las 28 horas que separan Las Vegas de Dallas, que es donde tenía mi vuelo ya pagado en el ticket de la vuelta al mundo.&lt;br /&gt;Así, me despedí de ellas, por si la situación hacía que no las volviera a ver, y me fuí a la estación de bus. Como pasó en las anteriores ocasiones, no había ningún servicio directo que recorriera los 2.000 kilómetros de disatncia, y tuve que pasarme más de un día cambiando 3 veces de bus, con el pertinente engorro de tener que cargar con la mochila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos buses, pude vivir varias situaciones. La primera de ellas las inclemencias climatológicas, incluido un viento muy fuerte que hacía mover el bus en las primeras horas de trayecto, una nevada considerable durante toda la noche y parte de la mañana, con la consiguiente rasca cada vez que bajaba del bus, y para terminar, una tormenta de agua que acabó de completar el viajecito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro de los aspectos fué mi compañía. Gente normal, gente de la calle, del centro de Estados Unidos, fuera de lo que había visto en California. Podría hacer toda una entrada hablando de esta gente, de su comportamiento, de como trataban con otras personas y no tendría suficiente para que quedara claro. Creo que se tiene que vivir en primer persona.&lt;br /&gt;Yo me dediqué a observarlos y a pasar desapercibido, aunque no lo conseguí, yo era parte de ese grupo de frikkis, era el españolito.&lt;br /&gt;De verdad que me podría tirar horas escribiendo de mi expericnia en esos buses, en los que atravesé los estados de Nevada, Arizona, Nuevo Méjico y Texas, pero podría resumir todos mis pensamientos en 2 ideas que me vinieron a la cabeza.&lt;br /&gt;En el primer cambio de bus, a las tantas de la madrugada en algún lugar perdido de la mano de dios, tuvimos que esperar hora y media, y mientras cada uno actuaba en su papel ( el mio de observador), simplemente pensé: "Obama hijo, donde te has metido".&lt;br /&gt;La segunda de las ideas fué que sería muy bueno como asignatura de la carrera de sociología, meter a los alumnos en uno de estos buses, de verdad que se aprende mucho sobre el comportamiento humano (mayores, jóvenes, parejas, niños, etc etc), y de lo mal que funcionan según que sociedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de las intermiables horas de bus, recuerdo que aquí no son como en Sudamérica que te puedes semi-estirar, sino que son los típicos buses de línea incómodos, llegué a la ciudad de Dallas.&lt;br /&gt;Y aquí estoy ahora, escribiendo en presente, ya que la llegada a sido a las 2 de la madrugada y mi vuelo sale a las 11 del aeropuerto. Al llamar al bus, me han dicho que hasta las 8 no empieza el servicio, así que estoy teniendo 6 horas para teminar esta entrada, y de paso, mantenerme despierto porque no me quiero quedar domido entre medio de esta jungla que tengo como compañeros de estación. Tendríais que ver la cara de alguno de ellos....jajajajaja, por suerte mientras escribo estas últimas líneas son las 7.20, y ya no me queda casi nada.&lt;br /&gt;Ahora me toca volver a cambiar de mundo e irme a Méjico por casi dos semanas después de haber convivido con muchos de ellos en América. A sido otro de los puntos curiosos del viaje, el oir hablar a los latinos media conversación en Inglés, media en Español, y esque cambían con una facilidad tremenda....muy gracioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esto me despido hasta la próxima, esperando que todo vaya bien desde aquí al aeropuerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barbe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí van las foticos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/EEUUBarbe#"&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/EEUUBarbe#&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-9159112049364443943?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/9159112049364443943/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=9159112049364443943' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/9159112049364443943'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/9159112049364443943'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/04/barbe-estados-unidos_21.html' title='Barbe Estados Unidos'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-8581131866643835315</id><published>2009-04-16T20:21:00.004+02:00</published><updated>2009-04-18T06:36:41.456+02:00</updated><title type='text'>Barbe Perú</title><content type='html'>Finalizada nuestra estancia en Brasil, y después de una largo camino para llegar a Perú, con muchas horas de vuelos y muchas horas de esperas en los aeropuertos, empezaba la última parte de mi viaje. Esta parte la iba ha hacer solo, después de la separación definitiva con Prada, y encaraba los últimos meses con muchas ganas de vivir experiencias diferentes, experiencias nuevas, y es que ya se sabe que no es lo mismo viajar solo que acompañado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con estas ideas aterricé en Lima con la intención de aprovehcar al máximo mis 14 días en tierras peruanas, y por ello, quería ir rápido hacía Cuzco, donde están situadas las principales atracciones turísticas del país, como son el Machupichu y todos los restos Incas que rodean aquella zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ir con el taxi a la estación de autobuses, me dijeron que ya no habían aquel día, ya que todos salían por la mañana o al mediodía, así que me tuve que resignar e ir a buscar un hostal para pasar la noche. Mi intención era no perder ningun día en la capital del país, y es que todo el mundo al que consulté, así me lo recomendó.&lt;br /&gt;Al final no me quedó más remedio, y me alojé en el barrio de Miraflores, donde pagué un precio muy elevado por la cama y lo que me ofreció aquella zona fué bastante poco. Es el barrio residencial de la gente con dinero, y por lo tanto está lleno de edificios muy modernos y lujosos que no te dejan ver la verdadera realidad de la vida ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la mañana, aproveché para coser un siete que le habían hecho a mi mochila en el último vuelo ( ya soy todo un experto costurero), y me dirigí a la estación de buses desde donde partía el mío. Aquí iba a empezar, sin yo saberlo, el trayecto más largo de todo mi viaje, y podría decir que en el que peor lo he pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con mis ganas de llegar lo antes posible a Cuzco no quería demorar mi espera en Lima, y contraté el servicio que paraba en Juliaca ( población cerca del lago Titikaka), muy lejos de mi destino final. A priori, la duración total iba a ser de 28 horas, que en sí ya es medio locura, pero si le sumamos las 7de retraso que acumuló en el trayecto, ya se convierten en 35 largas horas metido en un autobús. Hasta aquí no deja de ser algo por lo que tanto Prada como yo hemos sufrido en varias ocasiones, pero lo que pasé en ese bus no se lo deseo a nadie, y aquí viene la explicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras 20 horas no fueron demasiado duras, si contamos que pasé el día viendo películas, escuchando música, durmiendo por la noche, etc, etc. El problema vino en las últimas 15, donde el bus pasó del nivel del mar a los 4.000 metros que tiene de altura el lago, en apenas unas horas. Progresivamente me fuí encontrado peor, mal de cabeza, fiebre, escalofríos, dolor de espalda, náuseas, en definitva un cocktel explosivo que hizo que no me pudiera mover.&lt;br /&gt;Ahí estaba yo, metido en mi saco de dormir, con toda la ropa de abrigo puesta y muerto de frío. No podía mover un dedo, no quería comer nada, y lo único que hacía era tomarme las varias pastillas que otros pasajeros me facilitaron al verme en aquella situación. Yo ni preguntaba que era, me encontraba tan mal que simplemente las tomaba, y no sé si por las pastillas o por la aclimatación, poco a poco me fuí encontrando mejor. Ya había pasado lo peor, y es que hubieron momentos en los que estuve tentado de bajarme de aquel bus que no dejaba de curvear. Al final aguanté el arreón y cuando llegué a Cuzco mi situación era algo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me bajé de ese autobus a la 1 de la madrugada con la única intención de buscar una cama donde descansar y acabar de reponerme. Cuando salí de la terminal, vi a 2 chicas preguntando a un taxista, y me fuí directo a ver si sabían algún hostal. Me contestaron que sí, y compartimos coche hasta el. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos primeras noches en la ciudad las pasé en ese sitio, un lugar sucio, en el que además de una americana y un australiano, mis otros dos compañeros de habitación eran dos argentinos que tenían un olor corporal bastante agudizado por la falta de higiene. Por si no fuera poco, los dos angelitos tenían muy poca educación, y durante la noche no dejaban de armar follón, hablando en voz alta, encendiendo la luz, etc etc. Con este panorama, es lógico que tardara dos días en reponerme del viaje, y apenas gasté el tiempo informandome de los tours y de los trails que ofrecian las diferentes agencias, además de hacer un poco de turimos por la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez repuesto casi por completo, y que no me costara un mundo caminar en los 3.500 metros de altitud que tiene la ciudad, creí que había llegado el momento de iniciar mi ruta. Para ello, lo primero que hice fué cambiarme de hostal, y me instalé en el Hi Hostels que estaba cerca del otro, y donde por apenas 1 euro más, tenía un sitio limpio donde estar, además de poder disfrutar de un dormitorio para mi sólo, y es que era temporada baja y había poca gente. Después de lo pasado, unas noches durmiendo solo me iban a venir muy, pero que muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con toda la información que había conseguido los dias anteriores, fuí a contratar al sitio más barato que encontré, todas las excursiones y pases. Para empezar, aquel mismo día hice el city tour, que te llevan a los emplazamientos históricos más conocidos de la ciudad y sus alrededores. Para ello necesitas adquirir un ticket que te permite el acceso a todos los restos Incas de Cuzco y alrededores, exceptuando el Machupichu. El precio no es para nada barato, pero es la úncica manera de acceder a ellos, y es que ya se sabe que todo lo que toca el turismo se hace más caro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella tarde visitamos primero el Quoricancha, templo principal del pueblo Inca, en donde los conquistadores encontraron una cantidad brutal de oro. Habían muchas figuras de animales y de personas hechas a escala real y utilizando  solo el oro. Las paredes de aquel templo también estaban recubiertas por placas del mismo material, lo que hizo que fuera de los primeros emplazamientos que desapareciera. Tal como somos los españoles, me imagino la cara de ellos al ver toda esa fortuna puesta en el mismo lugar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después nos llevaron a visitar la cosntrucción militar más importante de los alrededores, llamada Saqsayhuaman, donde nos explicaron toda la historia de aquel sitio, la función que había tenido y en definitiva, nos intentaron trasladar 500 años en el tiempo para poder imaginar la vida allí, con su cultura y tradiciones. &lt;br /&gt;A pesar de que un tour te impide llevar tu ritmo y estar el tiempo que quieres un un sitio, por contrapartida te enseña mucho más del lugar. En mi caso, mi hermana Nati me había aconsejado hacerlo guiado, y seguí su consejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visitamos 3 instalaciones más, de menor tamaño e importancia, y de las que podría poner un resumen, pero no quiero aburrir al personal más de lo que debeis estar. Al llegar de vuelta a Cuzco me fuí, con una mujer de Girona que conocí durante el día,  a ver un espectáculo de bailes tradicionales que estaba incluido en el precio del pack. No fué algo inolvidable, pero pasamos parte de la tarde entretenidos.&lt;br /&gt;Me retiré pronto a la cama, ya que al día siguiente tenía un día largo con la visita al Valle Sagrado, y además quería aprovechar para recuperar horas de sueño perdidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las pilas cargadas después de dormir solo, sin ningún ruido ni olor, baje hacía la plaza de armas, de donde partía el minubus que nos iba a llevar al Valle Sagrado. El día fué muy largo, ya que los emplazamientos están bastatne lejos de la ciudad, y tardamos más de hora y media en ir y otro tanto en volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la excursión, ya empecé a sufrir la dureza de las escaleras incas en la altura, y es que cuando la pendiente aprieta y estás en altitud, el oxígeno empieza a faltar y cuesta mucho más ir para arriba.&lt;br /&gt;La primera parada la hicimos en Pisac, pequeña población enclavada en lo alto de una montaña y desde donde se tienen unas vistas muy bonitas de los valles colindantes. Eso sí, antes de poder disfrutar de esas vistas, hay que caminar cerca de una hora hacía arriba por un camino original y por el que te vas encontrando restos arquitectónicos. La vista no tiene desperdicio, y todo esfuerzo vale la pena. Estuvimos en las ruinas durante un buen rato y pusimos camino de vuelta hacía abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda población del día sería la de Ollantaytambo, en la que puedes ver la inmensidad de las terrazas de cultivos que utilizaban para aprovechar mejor la tierra. Fué un trabajo enorme colocar esas piedras en su sitio, y más si imaginamos que las traían de otras montañas y con unos sistemas bastante rudimentarios. Esta población es la última en la que permanecieron los Incas, y según nuestro guía, todos los habitantes que viven en el pueblo ( aprovechando en muchos casos las construcciones Incas) son descendientes de los originales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este pueblo, además de ver las mencionadas terrazas, también existen restos del templo del sol, donde utilizaban una construcción mucho más fina y elaborada por su caracter religioso. Desde lo alto de la montaña se puede observar también que en la de enfrente construyeron depósitos de alimentos para almacenarnos hasta 12 años, aprovechando las corrientes de aire frío que circulaban en las alturas. Un trabajo realmente admirable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última parada del día, antes de regresar a la ciudad, fué Chinchero, un pueblo donde se combinan y puedes ver a la perfección la arquitectura original Inca con la de los españoles. Estos, aprovechaban muchos de los muros y continuaban subiendo metros hacía arriba, con lo que ahora han quedado muchos de los edificios contruidos con una mezcla de ambos estilos. Pero lo más destacado del pueblo era, sin duda alguna, la iglesia, que tenía todo el techo pintado a mano y en un estado de conservación muy bueno; realmente bonita.&lt;br /&gt;Finalizado el día, y bastante cansado por las horas de caminata, caí rendido muy pronto y me empecé a preparar para lo que serían los 4 días de excursión que había contratado para llegar al Machupichu. En un inicio quería hacer el más famoso de ellos, el Inka Trail, pero además de falta de sitios, costaba el doble del que finalmente contraté. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanté pronto por la mañana, preparé la mochila pequeña con lo necesario para estar 4 días, y me fuí al punto de encuentro para iniciar el Jungle Trail, una excursión que combinaba selva con restos de caminos Incas.&lt;br /&gt;Al llegar a la agencia, pude comprobar que entre todos mis compañeros de camino ( 15) únicamente los guías hablaban español. En un principio me dió bastante palo, pero una vez montados en la furgoneta que nos llevaría hasta el inicio, pensé que sería una buena oportunidad para mejorar mi nivel de Inglés. El grupo lo conformábamos 5 israelitas ( como no), que en contra de la experiencia que tenemos con ellos, eran buena gente, 3 noruegos, una pareja de Oregón, 2 australianos, los dos guías y yo.&lt;br /&gt;Ya desde el primer momento me llevé más con los autralianos y con la pareja, el resto iban bastante a su bola, aunque no era un mal grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trayecto hasta el inicio del trail estuvo marcada por la niebla, que no permitía ver demasiado al conductor en lo alto de las montañas, aunque parecía no importarle, ya que la velocidad era elevada, y se permitía el lujo de adelantar en zonas que no me atrevería a llamar seguras. Además de este inconveniente climatológico, los desprendimientos continuos de piedras que hay en las carreteras peruanas, provocaban que tuviera que maniobrar para evitar las piedras de la calzada, lo que no ayudaban para nada en la tarea de llevarnos sanos y a salvo hasta el lugar. Con esta situación, y viendo que los guías estaban hechando una siestecita, decidimos restarle importancia y dejarnos en manos de aquel conductor, aunque de vez en cuando la vista se te iba a los precipicios que pasaban a escasos metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados al lugar, tomamos la bolsa de picnic que nos dieron, e iniciamos el descenso de la montaña hasta el lugar donde teníamos que pasar la primera noche. Este descenso lo ibamos a realizar en unas bicicletas que llevábamos transportando en lo alto de la furgoneta.&lt;br /&gt;Para ello, siguiendo el consejo del guía y en contra de lo que hicieron los demás, Sean, Keandra ( la pareja americana) y yo, nos pusimos pantalón corto y chanclas para hacerlo. El motivo eran los continuos ríos que tienes que atravasar y en los que te mojabas. Al no llevar mucha ropa de recambio, y solo unos tejanos, era la opción más sensata.&lt;br /&gt;El problema estuvo en la primera fase de los 50 km del recorrido, en los que era una bajada continua, a una velocidad considerable, y con los pies y piernas mojadas. No hace falta que explique el frío que pasé, con todo el viento pegando de frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez terminado el descenso y ya en una zona plana en la que teníamos que pedalear, entré en calor y pude secarme con el sol que salía de forma intermitente. Este fué el trayecto más bonito, circulando por caminos de tierra, entre camiones, coches y motos por el medio de la selva, y viendo la realidad de estas personas, que viven alejadas de todo lo que conocemos por vida urbana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez concluido el día, en el que pasamos por algunos restos Incas, llegamos a una pequeño pueblo llamado Santa Ana, donde nos estaban esperando en un hotal para alojarnos esa noche. Dejadas las cosas en las habitaciones, los guías nos preguntaron si queríamos hacer una partido de futbito contra la gente local en la pequeña cancha municipal de la que disponían. La aceptación fué más bien minoritaria y solo Sean, uno de los australianos y yo, aceptamos el reto. &lt;br /&gt;Ya os podeis imaginar el nivel del americano y del australiano, así que más bien jugamos un 5 contra 3 en el que hicimos lo que pudimos y la verdad esque no desentonamos en absoluto. Al fin y al cabo era pasar un buen rato antes de la hora de la cena, aunque como siempre, si se gana mucho mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la cena, y cuando todos mis compañeros se retiraron a descansar, me quedé haciendo unas cervezas con el dueño del hostal y algunas personas del pueblo ( todos ellos habían participado en el partidito). Hablamos durante horas de fútbol, de la situación en su comunidad, de la falta de oportunidades de sus niños para poder jugar, y les comenté un par de cosas con las que podrían mejorar esa situación. Al final de la noche, conseguí un principio de compromiso de alguno de ellos para convertirse en entrenadores de los pequeños. Era un final muy bueno para el primer día del tour, y me metí en la cama muerto de cansancio para aprovechar al máximo las pocas horas de sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día siguiente empezó muy temprano, y a las 7 de la mañana ya estábamos tomando un buen desayuno a base de tostadas, tortas y un  buen té de coca para la altura. Iniciamos los primeros metros de caminata de las 8 horas que teníamos por delante. El camino lo hicimos entre la selva, aunque eso sí, una selva muy transitada y concurrida, ya que además de dos grupos más de turistas, cada cierto tiempo había gente local en el camino ofreciendo bebida y comida. También existían varias casas donde la gente vivía y cultivaba y que habian encontrado un sobresueldo en ofrecer descanso a los caminantes y de paso vendían sus productos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fué en la primera de estas casas donde conocería a los que iban a ser mis compañeros de viaje hasta el final de Perú. Como he dicho, habían otros dos grupos haciendo el mismo trayecto, y uno de ellos estaba formado entre otros, por 4 porteñas/o ( Carla, Carol, Yami y Diego). Como ya viene siendo habitual, mi relación con la mayoría de los argentinos es muy buena, y en este caso no fué una excepción. &lt;br /&gt;Después de intercambiar algunas palabras, nos volvimos a separar, ya que cada guía controlaba su tiempo, y en su caso, los descansos eran muy cortos ya que el ritmo que llevaban era más bien lento. De lo primero que me percaté, y al recordarlo no puedo parar de reir, eran las pintas con las que se presentaron a caminar por la montaña durante todo el día. Y esque incluso Carla se atrevió a lucir un bonito bolso blanco, nada adecuado para la ocasión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No supe de ellos hasta después de la comida, ya que tuvimos el almuerzo en sitios diferentes. Para comer nos ofrecieron una sopita de primero ( como cada día en Perú), que estaba buenísima, y de segundo algo de carne. Terminados los platos, descansamos un rato en pleno suelo antes de seguir con la caminata.&lt;br /&gt;El siguiente trayecto lo ibamos ha hacer por el camino que utilizaban los Incas para llegar de Machupichu a Cuzco, un camino serpenteante que abrazaba las montañas y en el que te encontrabas con algún cortado de centenares de metros. Fué en este camino donde me volví a cruzar con los argentinos y donde tuve el segundo capítulo gracioso, cuando escuché las siguientes palabras " no entiendo que hacemos pagando 150 dólares para sufrir". &lt;br /&gt;Y esque para las 3 chicas, unas más y otras menos, fué un día duro, ya que no estában acotumbradas a pasar por barrizales, caminar entre ramas o subir muchas escaleras. Sus comentarios y lamentos llegaban a los componentes de los otros grupos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ese momento me puse ha hablar con Carla durante un buen rato y practicamente llegamos al final del día, donde nos estaban esperando unas termas de aguas calientes situadas en el meido del valle y al lado del río, en un emplazamiento realmente bonito. Ahí fué donde acabé de conocer al resto del grupo, incluso a su guía, Abigail, toda una personaja.&lt;br /&gt;El día lo terminamos tomando la misma comida de siempre para cenar y haciendo unas cervezas todos los grupos juntos en la única "discoteca" del pueblo, un antro de mucho cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última jornada del trail antes de llegar a Machupichu fué quizás el menos bonito, ya que caminamos medio día siguiendo el río hasta llegar al lugar del almuerzo. El día lo volví a pasar exclusivamente con mi grupo, ya que las argenitnas habían salido más tarde y su ritmo, como siempre, era más lento. Una vez comidos, caminamos las últimas horas en busca de la población de Aguas Calientes ( la más cercana a la montaña) por la vía del tren. Esta parte la hice solo, disfrutando del paisaje y de la tranquilidad del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al  llegar al pueblo, nos pusieron a los australianos y a mi en otro hostal ya que no habían suficientes habitaciones, y coincidió que a las 3 porteñas les pasó lo mismo. Después de ir a cenar todos juntos en el mismo restaurante, y de comprar provisiones para el día siguiente, estuvimos un buen rato los 4 charlando en su habitación. Lo que se dijo en esa noche mejor me lo callo eh chicas...jejejejeje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con únicamente 3 horas de sueño, afronté el mejor día de los vividos en Perú. Nos vinieron a despertar a las 4 de la madrugada para iniciar la subida caminando al Machupichu. Las chicas y Diego habían decidido hacerlo en bus, con lo que tenían una hora más para dormir. En mi caso, y en el de la mayoría, llegar caminando era mucho más auténtico y era parte de la experiencia en aquella montaña. Así, y todabía muy de noche, fuimos en grupo hasta el inicio de las escaleras alumbrados con la luz de las linternas de los más previsores. Por supuesto yo no llevaba y esque la previsión es algo que no ha estado muy a la orden del día durante todo el viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en los viejos tiempos de juegos de noche en las colonias del colegio, veias pequeñas luces en medio de la montaña. Yo me puse detrás de uno que iba con un frontal y que me permitía ver más o menos donde pisaba. Al inicar las primeras de las 1600 escaleras que separan de la entrada al parque, empecé a pensar que sería bueno llegar el primero, ser la primera persona en llegar arriba. Así, y como no me gusta la competición, me costó poco autoconvencerme y empecé a aumentar un poco el ritmo.&lt;br /&gt;En los primeros tramos fué imposible adelantar, ya que todo el mundo estaba fresco, pero a medida que pasaba el tiempo, la gente iba bajando el ritmo y algunos se paraban en los margenes a coger aire. Cuando los ojos se acostumbraron a la oscuridad ya me fué más fácil subir sin luz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco fuí adelantando a gente de otros grupos, pero al final me fué más difícil ya que habían dos austríacos que habían ido de pro durante los 4 días, con camelbacks, ropa técnica y mirándote con prepotencia cuando te pasaban, que habían salido antes que yo y tenían ventaja. Cuando los alcancé, miraron para atrás y apretaron el ritmo para evitar que los adelantara. Al final se desfondaron y logré pasarlos en el último tramo, devolviéndoles las miradas de los últimos días.&lt;br /&gt;Ahí estaba yo, el primero en llegar a la montaña después de 50 minutos seguidos de escaleras ( interminables), y pude disfrutar por unos minutos ( hasta que llegaron mis amigos austríacos) de la soledad en aquel lugar. El día no pintaba bien, ya que había mucha niebla, que daba un toque de misterio, pero a la vez no daba buenos presajios para tener unas buenas vistas de Machupichu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperamos ahí hasta que abrieron las puertas del parque, y rápidamente nos fuimos ha hacer cola para recoger las entradas del Waynapichu, que es la montaña de al lado y en la que tienen el acceso restringido a 400 personas diarias, y desde la cual se tienen unas vistas espectaculares. En la fila, y como habíamos quedado el día anterior, me encontré con Diego y las chicas y esperamos pacientes hasta tener nuestra entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siguiente destino fué, entre foto y foto, ir en busca del guía que nos tenía que hacer el tour en castellano durante 2 horas. Nos tocó Ruben, sin duda el mejor guía que he tenido durante todo el viaje. Se notaba que el hombre disfrutaba con su trabajo, explicando todo acerca de la ciudad, de sus 500 habitantes, de su distribución, de la función, etc etc. &lt;br /&gt;Al inicio nos tocó una canción con su flauta Inca, y terminó la visita con un ritual original para, según decía, llenarnos de fuerza. Tanto se metía en el papel, que las 2 horas se convirtieron en 3, y lo terminó porque teníamos las entradas para el Waynapichu sino, creemos que con lo que sabía y transmitía, aún estamos dando vueltas por la ciudad. &lt;br /&gt;Al preguntarle por el clima, nos dijo que no nos preocupáramos, que la lluvia y la niebla se irían y tendríamos un buen día. Era difícil de ceer viendo la situación inicial, pero al final resultaría que tenía bastante razón. Un crack. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La subida al Waynapichu fué una mezcla de dureza y risas. Dureza por la pendiente que tuvimos que salvar durante algo más de una hora, con escalones irregulares y que resvalaban mucho por el agua caida. Y risas por el refunfuñar de las chicas, que tenían un ritmo más bien lento y no dejaban de matar con la mirada. Sobretodo Carol disfrutó con el ascenso, y al llegar a la cima, tenía una expresión en la cara mezcla entre haber visto un fantasma y haber perdido 5 millones de euros en la subida. El resto aguantamos las risas por respeto, pero incluso ahora se me cae la lagrimilla solo de recordar aquella cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo, las vistas que teníamos desde ahí, valían la pena por todo lo pasado, incluso para Carol, y la apertura del día hizo que todo aquello fuera simplemente espectacular. Disfrutamos del paisaje un buen rato, tomamos las pertinentes fotos y nos sentamos en un buen lugar a descansar y a comer algo mientras cada uno pensaba en sus cosas. En mi caso, la música me acompañó en aquel momento y lo hizo todo mucho más especial de lo que ya era por si solo.&lt;br /&gt;La bajada también fué pesada, y más con la acumulación de todo el día, pero teníamos la motivación de llegar abajo y poder ver con detenimiento todo lo que el guía nos había explicado por la mañana. Así, nos tiramos otras 3 horas arriba y abajo, viendo construcciones, terrazas, el puente del Inca, y haciendo fotos de todo ello para tener un recuerdo por siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día había sido largo, eterno, 12 horas de Machupichu matan a cualquiera, y bajé en bus con ellos para evitarme la última media hora, y además porque alargamos la jornada demasiado y fuimos de los últimos en salir del parque, con lo que no quería perder el tren de regreso a Cuzco. Al final un gran día, grandísimo, donde tuvimos la suerte de tener todos los tiempo posibles, con un inicio con niebla que le dió a todo un toque de misterio, pasando por un día con nuves, que dejaban unos paisajes muy bonitos en combinación con las montañas de alrededor, y día casi soleado, donde pudimos ver en prespectiva toda la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en el pueblo, fuimos a recoger los equipajes al hostal, y después de comer algo, nos fuimos en dirección a la estación de tren, donde me volví a encontrar con mi grupo original, y con los que comentamos en el trayecto el día que habíamos pasado.&lt;br /&gt;Llegados a Cuzco, después del tren y de un bus, fuimos a cenar con las chicas y Diego al Mcdonald's y nos retiramos a la cama, quedando para el día siguiente en la plaza de armas para hacer algo de turismo antes de cambiar de destino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte, otra vez tenía el dormitorio para mi solo en el hostal, y pude dormir 10 horas seguidas que me sirivieron para recuperar la paliza de los últimos 4 días. A la mañana, me fuí a ver como el Español perdía en el último minuto, y a pesar de la mala leche que me produjo, intenté olvidarme y seguir disfrutando como lo había hecho hasta entonces.&lt;br /&gt;Habíamos quedado al mediodía, justo después del partido, y con la inpuntualidad característica de las argentinas, llegaron 20 minutos tarde. Ellas habían estado desde muy temprano visitando parte de los templos que yo hice en el city tour, y Diego no vino ya que estaba en la excursión del Valle Sagrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la plaza nos encontramos también a Nico ( un chico colombiano que habíamos conocido en Machipichu), a la pareja americana y a los australianos. Nos fuimos todos a comer a un sitio muy típico de la ciudad, donde hacían unos bocadillos de unas dimensiones considerables. Después de la comida, ya me despedí de mis compañeros de grupo y me fuí con Yami, Carol y Carla a dar una vuelta por los sitios que nos faltaban por ver, antes de acabar sentados en un banco de la plaza mirando a la gente pasar y escuchando como las chicas lo criticaban todo, absolutamente todo, y esque ya os tengo dicho que no se puede ser así  ;-) .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya entrada la tarde, fuimos cada uno a nuestro hostal a preparar las cosas y empezar a ir hacía la estación de buses donde teníamos el pase para ir al lago Titi-kaka. El bus lo habían adelantado 2 horas por no se que huelga, y Diego tuvo que llegar literalmente corriendo con la mochila a cuestas para no perderlo. Suerte que estábamos nosotros arriba gestionando una demora en la partida.&lt;br /&gt;En la estación, también nos encontramos a dos cordobeses ( de Argentina) que también habíamos conocido en Machupichu  y que tenían el mismo destino que nosotros, la ciudad de Puno. Los dos primos, Martín y Gonzalo acabarían por unirse al grupo argentino-español durante nuestra estancia allí. Para el viaje en bus, y como yo estaba solo, Carla cambió el sitio con otro pasajero y pudimos estar toda la noche charlando de mil cosas que la verdad, tampoco vienen al caso, pero fué una gran compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a Puno a eso de las 4 de la madrugada, sin hostel y sin saber realmente a donde ir. A priori a mi me tenía que venir a buscar una persona de la agencia donde había contratado la excusrión, pero ahí no había nadie. Así que pillamos a la primera señora que ofrecía hoteles y le negociamos un precio por los 7 y para las 3 o 4 horas que ibamos a dormir. &lt;br /&gt;También esta señora vendía las excursiones a las isals del lago, así que como yo aún no había pagado nada de la mía, nos apuntamos todos juntos y fuimos a pegar un sueñecito corto. A mi me tocó dormir con Diego ( ya sé que te gustó tontorrón) en una cama de matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la mañana nos despertó el hombre que en teoría tenía que haberme esperado la noche anterior en la estación, y al decirle que ya lo tenía contratado, que era su problema no haber estado a la hora y en el lugar, se me puso como una fiera. Lo cierto esque no tengo ni idea de como me encontró, pero lo hizo. &lt;br /&gt;Después de un pequeño rifi rafe, y de estar sentado en la recepción más de media hora, se dió cuenta de que no tenía nada que hacer y desapareció del mapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezamos lo que iba a ser mi último destino en tierras peruanas, en un tour de 2 días y una noche por las diferentes islas que componen el lago navegable más alto del mundo. Como no podía ser de otra manera, nos metieron a los 7, juntos con otros tantos pasajeros más en una barca y, con el guía más pesado, insoportable e irritante que nos habíamos encontrado nunca, nos dirigimos al primero de los destinos, las islas flotantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajamos de la lancha, nos hicieron una pequeña explicación del estilo de vida de esa gente, del porque vivían allí, de la forma de construcción de las islas y nos subieron en una barca típica donde nos llevaron a remo hasta otra de las islas. En la barca, Martín desmostró que lo de remar no es lo suyo.&lt;br /&gt;Terminado el tour por estas islas flotantes, pusimos rumbo a la isla de Amantaní, donde ibamos a pasar la noche, y en la que tendríamos toda la tarde para conocer. Para llegar allá tardamos un par de horas, que gastamos intentando dormir, hablando de cualquier tontería y tomando el aire en la cubierta de la barquita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegamos a la isla en cuestión, el pesado del guía, con las gracias con las que nos tenía acostumbrados todo el día, dividió a la gente en grupos y los envió a sus casas. Y esque en esta ocasión no dormiamos en ningún hostal o hotel, ya que la isla no lo tiene, solo son casas de gente local que se dedican al cultivo de diferentes vegetales y crianza de animales para la supervivencia.&lt;br /&gt;Así, las 3 chicas se fueron por un lado, y a nosotros 4 nos tocó a Jenny, una chica de 25 años que sería la encargada de cuidar de nosotros aquella noche. Ella era la menor de 5 hermanos, y la única que vivía aún en la isla con sus padres. Toda la población joven, igual que ella cuando se case, se van a las grandes ciudades en busca de otra vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las mujeres iban a recibir a los turistas con sus vestidos típicos y, como nos explicó ella más tarde, el turismo se había convertido en una actividad que les daba un ingreso extra para poder comprarse alguna cosas.&lt;br /&gt;Total, subimos la cuesta que separaba el muelle de su casa, que no fué tarea fácil por los 4.000 metros de altura, y nos acomodamos en dos habitaciones dobles. &lt;br /&gt;Ya pronto nos dimos cuenta de que la vida ahí era muy diferente, de que vivían en otro mundo, de que carecían de lo que nosotros podríamos considerar básico, aunque para ellos no lo es. Me refiero por ejemplo a la falta de luz artificial, a la falta de agua caliente, al estado del lavabo....Todas estas cosas hicieron que durante aquel día pudiéramos vivir de primera mano como vive la gente en estos lugares, y poder darnos cuenta de que también se puede vivir sin todas esas cosas que nosotros consideramos imprescindibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde, y según las instrucciones de nuestro guía, teníamos que ir hacía el campo de fútbol ( que no falte), para hacer un partido con la gente local. Como buenos aficionados al fútbol y viniendo de dos paises donde es el deporte rey, teníamos los 4 muchas ganas de hechar una pachanguita a 4.000 metros. Cual fué nuestra sorpresa, que ahí estábamos nosostros preparados con nuestros pantalones cortos, esperando al rival, y va el hijo puta del guía ( ahí ya rompimos peras con el) y nos dice que el equipo rival son las mujeres de las casas donde nos alojábamos. &lt;br /&gt;No es por machista, pero aquello era una broma, 10 o 12 mujeres vestidas con faldas y mantones y calzando chanclas eran nuestro rival. Obviamente nos volvimos a poner lo tejanos, pegamos un par de miradas asesinas al capullo del guía y nos fuimos con las chicas a dar una vuelta por la isla. Y esque el fútbol se merece un respeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vueltecita no estuvo mal, y al llegar arriba de la única montaña, había un hombre cocinando churros caseros que supieron a gloria. Terminado la excursioncita, y ya de vuelta en casa de Jenny, nos preparamos para la cena, que iba a tener lo mismo de primer plato que en el almuerzo, una buenísima sopa casera bien calentita que nos dejó como nuevos.&lt;br /&gt;Acabada la cena, había llegado el momento de la "gran fiesta" que nos tenían montada en el local social. Jenny nos dió la indumentaria típica de la zona y, a pesar de la tormenta que había empezado , nos adentramos en los caminos de tierra y piedras de la comunidad para llegar allí. Con la única iluminación de una linternita, os podeis imaginar la de veces que metimos los pies en charcos, barro y riachuelos. A pesar de todo, estubo divertido, llegamos ahí y hechamos unas risas con las chicas y bailamos un poco de música popular antes de tomar el camino de vuelta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente no me pude poner las bambas porque estaban empapadas de la noche anterior, y pasé el día con las chanclas de arriba para abajo.&lt;br /&gt;Después de desayunar, nos dirigimos al muelle, nos despedimos de la que había sido nuestra anfitriona durante un día e iniciamos el camino hacía la última isla del recorrido. En esta, tenían un sistema mucho más abierto, en donde disponían de más comodidades, y de la que no se iba todo el mundo. Estuvimos paseando en ella toda la mañana hasta la hora de la comida, en la que nos sirvieron un salmón bastante bueno y tomamos el camino de regreso a Puno en la lancha. Como veis, mi resumen de esa visita es muy breve, y esque ya estábamos hasta las narices del guía y fuimos muy a nuestra bola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a Puno de vuelta, fuimos directamente a comprar los billetes para nuestros próximos destinos, en mi caso Lima, en el de los primos Arequipa y Diego y las chicas Bolivia. Como el bus a Bolivia no salía hasta el día siguiente, tuvieron que quedrase una noche más en el hotel, lo que fué muy bien para que nos pudiérmaos pegar una ducha, y esque como es de suponer, en el agua congelada de la isla nadie se atrevió ha hacerlo.&lt;br /&gt;Bien duchaditos y limpios, fuimos a merendar todos juntos en lo que iba a ser nuestra despedida ya que el primero en marchar era yo. Así, de nuevo llegaba la hora del adiós, y con mucha pena, pero intentando demostrarlo lo mínimo posible, les di un abrazo a cada uno y con un hasta la vista se terminó nuestra andadura juntos. Y ya sabéis chicos, ya podéis ahorrar para venir a verme a Barcelona....jejeje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dirigí a la estación de autobuses con la mirada puesta ya en mi siguiente destino, pero sabiendo que me quedaban 18 horas, que al final como siempre fueron más por los retrasos ( 25), y una  larga espera en el aeropuerto de Lima. Al final, como todo en esta vida, acaba llegando, y allí estaba yo subiendo al avión que me iba a cambiar de país, de continente y de mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí están las fotos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PeruBarbe#"&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PeruBarbe#&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y un video de regalo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=O_iQ0pkPW6s"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=O_iQ0pkPW6s&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo. Barbe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-8581131866643835315?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/8581131866643835315/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=8581131866643835315' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/8581131866643835315'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/8581131866643835315'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/04/barbe-peru.html' title='Barbe Perú'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-2894353563298411249</id><published>2009-04-10T01:17:00.001+02:00</published><updated>2009-04-10T03:22:51.481+02:00</updated><title type='text'>Brasil II</title><content type='html'>Las afueras de Salvador de Bahía, en las que se encuentra su aeropuerto, no son demasiado acogedoras. Desde el mismo momento en que cruzamos las puertas automáticas de éste nos encontramos con un ambiente hostil en el que predominaban los hombres de color (todos los salvadoreños lo son) cuya mirada estaba sospechosamente puesta en nuestras mochilas.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Con la inseguridad de quien se siente maliciosamente observado nos subimos a un autobús rumbo al puerto de Salvador, desde donde nuestra intención era embarcar en un ferry que nos llevase a Morro de Sao Paulo, una isla cercana en la que planeábamos pasar los días previos al carnaval. Sanos y salvos llegamos al puerto, aunque con la mala fortuna (también conocida como mala planificación) de haber perdido el último ferry del día hacia Morro de Sao Paulo. Obligados a hacer noche en el mismo Salvador, buscamos un hostal en el barrio de Pelourinho, el más célebre, y allí nos afincamos por una noche. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ya en nuestra primera noche en Salvador no fue difícil darse cuenta de que se trataba de la ciudad más peligrosa en la que hemos estado. Rio de Janeiro puede tener más fama de peligrosa, pero en Salvador el peligro está mucho más a pie de calle. Pelourinho, en concreto, que es la zona más antigua y famosa y que está elevada unos 50 metros por encima del resto de la ciudad (se llega en ascensor), es el lugar de trabajo de decenas de pillos mangantes (gran parte de ellos son niños) que te meten las manos en los bolsillos al más mínimo despiste. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En uno de nuestros callejeos, seguramente el más precabido en nueve meses, nos encontramos a un grupo de estudiantes de arquitectura de Pamplona que estaban de parranda por allí. La patria une, por lo que acabamos compartiendo unas copas con ellos. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A la mañana siguiente recogimos nuestra casa ambulante y pusimos rumbo a Morro de Sao Paulo con un dia de retraso. Morro está a unas dos horas y poco de barco desde Salvador, aunque el viaje se hace bastante eterno cuando hay oleaje; lo cual fué, obviamente, el caso.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En Morro nos hospedamos en una habitación de tres con el mejor lavabo que hemos tenido en nueve meses. La tercera en discordia, Maria del Rosario, una colombiana (sí Michelle, otra) con la que compartimos nuestra primera noche en la isla. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La vida en Morro consistió en playa, playa, playa, y salir de caipirinhas por los garitos de la playa. A través de Maria del Rosario conocimos a Mili y Stella, dos argentinas bastante liantas, con la que hicimos muy buenas migas. Y sin recordar demasiado bien cómo, cerramos el grupo con cuatro italianos muy cachondos: Fabio (Disc Jockey milanés, del Milan), Marco (personaje sin igual milanés, del Inter) y Stefano (taxista de no sabemos dónde, pero de la Juve) y otro cuyo nombre no recordamos (en el momento en que escribimos estas lineas ha pasado ya más de un mes desde aquello) pero que se jactaba de decirnos que había trabajado en uno de los cientos de Carrefours que debe de haber en Madrid. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Morro sacamos a relucir nuestras palas y nuestra habilidad en su manejo para intentar impresionar (o para dejar que nos descartaran por flipados) a argentinas e israelitas por igual. Y decimos israelitas porque, como viene siendo costumbre, la población de la isla la conformaban dos españoles, dos argentinas, una colombiana, cuatro italianos y medio ejército de Israel.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Caipirinha tras caipirinha, hicimos gran amistad con el grupito, así que, de vuelta a Salvador, Mili y Stella se unieron a nosotros, o nosotros a ellas, ya que iban a pasar la primera noche del carnaval también en Salvador. Esta vez nos hospedamos en el hostal (bastante cutre, por cierto) de un señor gallego la mar de majete, también en el barrio de Pelourinho. Uno de sus empleados nos recomendó una habitación con ventana a lo que inocentemente accedimos sin rechistar. Craso error; a las 15 de la tarde empezaba a sonar una música carnavalesca más que atronadora que no cesaba hasta pasadas las 4 de la mañana. Así que a falta de poder disfrurtar de un sueño profundo sólo nos quedaba pasar la noche de parranda ;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A grandes rasgos, hay tres formas de pasar el carnaval en Salvador: la primera es unirse a un bloco, una de esas procesiones de gente que baila y baila sin parar tras una carroza en la que algún cantante de moda (el Bisbal de turno, para entendernos) canta uno tras otro los éxitos del momento. Opción divertida, &lt;br /&gt;pero cara; la segunda es pasar la noche en un camarote, una especie de palcos enormes desde donde se ven pasar todas los blocos con sus respectivos cantantes de moda y su marabunta de seguidores incondicionales que siguen sus pasos por todo Salvador. Opción menos divertida que el bloco pero &lt;br /&gt;también menos cara; la tercera y, hasta donde nosotros sabemos, última opción, es ir por libre y dejarse de blocos o camarotes. Es la opción más incierta. Incierta porque puede resultar en una noche espectacular o una más bien aburrida. Incierta también porque no sabes cuántas veces vas a pisar un charco de sustancias que no cabe mencionar aqui y ahora. E incierta porque no sabes cuántas veces te van a intentar meter las manos en los bolsillos sin tu consentimiento. Lo de ir por libre es un tanto peligroso si no se va con pies de plomo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En nuestra primera noche nos decantamos por la opción intermedia: el camarote. Mili y Stella ya tenían sus entradas desde hacía días, así que al ir con ellas no tuvimos demasiado que decidir. Divertido o no, lo del carnaval es un auténtico show. Cada camarote (al igual que cada bloco) tiene su propio nombre, su propio logo, y su propia camiseta (a cual más hortera), la cual hay que vestir obligatoriamente (esto es duro) para entrar al camarote. Así que armados de valor nos pusimos las camisetas más terroríficas que jamás hayamos vestido y nos fuimos al bloco con Stella y Mili.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí estuvimos, horas y horas de bailoteo viendo pasar carrozas y carrozas a 3km/h y gritando como si fuéramos los fans número uno de unos cantantes a quienes ni siquiera conocíamos. Aunque el camarote no se llenó, el ambiente y la música fué digno del carnaval más famoso del mundo (en Brasil el carnaval de Salvador es mucho más famoso que el de Rio). Y aunque no somos grandes adeptos a la música brasilera, algunos de los hits del carnaval resonarán en nuestros tímpanos durante varios meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de noches, ya sin Mili y Stella, las pasamos por nuestra cuenta en el barrio de Barra, el más movidito en todos los sentidos. Nos hubiera gustado unirnos a algún bloco o camarote pero el bolsillo no lo permitió. De hecho, nos colamos momentáneamente en varios, pero unos seguratas muy atentos nos sacaron a empujones una y otra vez. Sinceramente, no fueron grandes noches. El ir por cuenta propia implica estar más pendiente de que no te roben que del propio carnaval, así poco hubo que disfrutar. Aún así, nos vimos obligados a salir noche tras noche; con tanto ruido era inútil tratar de dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Salvador volamos hasta Fortaleza para allí coger el autobús que nos llevaría hasta Jericoacoara, un pueblito costero que nos habían archirecomendado Pablo y Jacobo, nuestros colegas de viaje en Asia (Pavel, Jacobs, vuestros consejos van a misa). Tras cinco horas bastante insoportables de bus (lluvia y carreteras de tierra nos suelen ser buena combinación) llegamos a esta poco más que aldea con un encanto muy particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más bajar del autobús nos asediaron todo tipo de dueños de hostales entre los que rápidamente reconocimos una voz española; la de Elena, una barcelonesa que desde hacía dos años había montado su propio chiringuito en aquél recóndito paraje brasileño y a la que obvamiente dimos preferecia a la hora de hospedarnos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jericoacoara (o Jeri, como se la conoce en Brasil) es un pueblecito pesquero con unas dunas impresionantes, una playa de 3 metros de ancho cuando la marea está alta y de 200 cuando está baja. ¿Qué hicimos en Jeri? Pues ir a la playa cuando el tiempo lo permitió, comer más pescado que de costumbre, jugar unas grandes partidas de ajedrez, ver luchas de capoeira en la arena, montar a caballo por la playa...lo típico. (Jocobs, Pavel, sabemos que nos caerán críticas de la comunidad backpacker por lo del caballo, pero es que por 3 euros/dos horas no pudimos rechazarlo...). Cierto es que montar a caballo por una playa casi desierta fué divertido, pero más cierto es que pecamos de novatos montando en bañador y descalzos en plan el último Mohicano y que nos hicimos unas heridas en el culo que nos duraron varios días. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/dxqRexNe18g&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/dxqRexNe18g&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de estas actividades tan estresantes, Prada le regaló por sorpresa a Barbe una excursión en bugy por su cumpleaños. Un bugy es un 4x4 pequeño que puede conducir por las dunas a toda pastilla. Aunque uno no puede conducir (lo hizo un guía con el curioso nombre de Chismoso) la experiencia fué muy divertida. El tal Chismoso nos dió un paseo de más de cuatro horas en el que vimos desde caballitos de mar hasta una familia de cerdos bastante curiosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/2qVTzPMIP-4&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/2qVTzPMIP-4&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comida de tan señalada fecha consistió en pescado a la plancha con todo tipo de condimento en un restaurante flotante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco más hicmos en Jericoacoara. El resto fué charlar con Dani y Patri, el ripollenc y la gallega que Prada conoció en el Chaltén y que de casualidad volvimos a encontrarnos en el hostal de Elena. Cinco españoles en un hostal con capacidad para apenas quince personas. Adivina, adivinanza, ¿de dónde era el resto? Pista: empieza por "i" y sigue por "s".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejamos Jericoacoara en el primer autobús de la mañana (a eso de las 7) con destino al aeropuerto de Fortaleza para allí dividir nuestros caminos; uno a Perú y otro a Bolivia. Barbe tenía ya un billete Fortaleza-Sao Paulo para desde allí coger un avión hasta Lima. Prada no tenía ni idea de como llegar hasta Bolivia, así que se dirigió a Fortaleza con la esperanza de encontrar algún vuelo barato hacia La Paz, una de las pocas ciudades bolivianas que no se encontraban bajo alerta médica por el brote de dengue (algo parecido a la malaria) que por aquellas fechas afectó a casi todo el país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a Fortaleza tras cinco horas de bus por carreteras impracticables para enseguida darnos cuenta de lo de volar directamente a La Paz iba a salirle a Prada por un ojo de la cara, por lo que éste compró el billete más barato a Sao Paulo (con doble escala) para ya allí hacerse con un billete a Paz, opción, esperábamos, algo más barata.. Tras una espera tremenda en el aeropuerto de Fortaleza cogimos nuestros respectivos aviones hacia Sao Paulo a eso de las 10 de la noche (recordemos que habíamos empezado el viaje sobre las 7 de la mañana). Barbe voló directamente hasta Sao Paulo, a donde llegó de madrugada y aprovecho para dormir unas horas en el cómodo suelo de piedra del aeropuerto. Prada llegó a Sao Paulo por la mañana después de haber tardado ocho horas en hacer un trayecto que no suele demorarse más de tres y después de haber hecho escala en Recife y en el propio Salvador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reunidos de nuevo, Barbe sólo tenía que esperar hasta la hora de su vuelo a Lima, a media tarde. Prada, por su parte, tenía que conseguir un billete a La Paz a precio asequible. Si no lo hacía, treinta horas de autobús le esperarían, cosa no demasiado apetecible tras más de veinticuatro horas de viaje de Jericoacoara a Sao Paulo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la desesperada, los dos nos dirigimos al mostrador de Iberia en el aeropuerto de Sao Paulo para ver si Prada podía añadir un vuelo a su billete de vuelta al mundo por un precio más económico que comprando un billete suelto. Y nos pusimos tan incisivos, tan, tan pesados y tan exageradamente indignados (con nada, en realidad) que a Prada le acabaron dando un billete a La Paz, totalmente gratis. Oh, yeah. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que uno a media tarde y otro a última hora del día, partimos rumbos. Despedida triste en la puerta de embarque; se acabó nuestro viaje juntos. A partir de ese momento haríamos casi la misma ruta pero a tiempos diferentes, ya que Barbe irá a Cuba después de Estados Unidos y Prada irá a Bolivia (ya ha ido, de hecho) antes de ir a Perú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han sido nueve meses de viaje juntos; risas, peleas, confidencias, enfados, más risas...convivencia, al fin y al cabo. Ha sido muy grande. La próxima vez que nos veamos, ya estaremos de vuelta en casa. Cada día queda un poco menos y ya casi empeamos a contar semanas en lugar de meses. Más tarde empezaremos a contar días, horas…y sin casi darnos cuenta ya estaremos en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, éste es nuestro último post conjunto. Seguiremos escribiendo en este blog, aunque ya por separado hasta el final, cada uno a su ritmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí van las fotos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/BrasilII#"&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/BrasilII#&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta dentro de poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barbe y Prada&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-2894353563298411249?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/2894353563298411249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=2894353563298411249' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/2894353563298411249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/2894353563298411249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/04/brasil-ii.html' title='Brasil II'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-4737877799275251715</id><published>2009-04-02T06:29:00.007+02:00</published><updated>2009-04-02T08:27:56.319+02:00</updated><title type='text'>Brasil  I</title><content type='html'>Prada llegó primero a la ciudad de Sao Paulo, procedente del norte argentino. De esta manera, se encargó de buscar hostal y de comunicarle a Barbe cual sería el punto de encuentro. Este llegó más tarde de lo previsto por el restraso en el vuelo y por la lentitud de los servicios aduaneros brasileños.&lt;br /&gt;Al final, llegó el reencuentro, y después de un abrazo, nos pusimos a contar algunas cosas de nuestros días en solitario; aquella misma noche ya empezamos a diseñar lo que sería nuestro plan de visita por Brasil, cual serían los sitios imprescindibles de ver, cual sería el calendario, etc, etc.&lt;br /&gt;Con esta premisa, gastamos los 2 días en la ciudad planeando y cerrando los destinos. Después de mirar alguna alternativa, nos decidimos por comprar billetes de avión, que nos ahorrarían muchos días de viaje, nos permitirían ver más cosas y al fin y al cabo no costaban mucho más caros. Con el único condicionante del carnaval, que lo queríamos pasar en Salvador de Bahía, cerramos las fechas de los vuelos con la compañía local, y fuimos a confirmar algunos cambios de nuestro billete de la vuelta al mundo.&lt;br /&gt;Por este motivo, no podemos decir que seamos unos grandes conocedores de Sao Paulo, ya que nos limitamos a pasear por la avenida principal donde estaban todas las compañías aéreas. &lt;br /&gt;También en esta avenida, Barbe aprovechó para comprarse en un bazar de electrónica china, una cámara de fotos para reemplazar la que le robaron. El precio era de imitación, aunque las prestaciones eran exactamente las mismas, así que tanto si original o no, tanto daba, no iba a pagar 3 veces más con el riesgo elevado de que no llegue a Barcelona.&lt;br /&gt;En uno de los trayectos en metro, que hicimos del hostal al centro, nos percatamos de lo que mucha gente nos había advertido y que a la larga confirmaríamos: Brasil no es demasiado seguro. Y es que no nos pasó nada en particular, pero aquella mañana, al ir a pagar el ticket del metro, nos cruzamos con el servicio de seguridad privada que recoge el dinero. Iban 3 hombres, y justo antes de entrar, sacaron las pistolas de las fundas, pusieron su dedo en el gatillo, y mientras dos estaban dentro de la taquilla blindada, el otro esperaba en la esquina por donde tendrían que salir sus compañeros, observando si se acercaba alguien sospechoso. Como dato, nos quedamos con las dimensiones de la pistola de uno de ellos, que parecía más un bazoca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nuestro siguiente destino llegaríamos por bus, y después de pasar toda la noche en él, amanecimos en Florianópolis, una isla al sur del país y conocida por sus playas. Mucha gente nos había hablado de este sitio, y fué por eso que nos decidimos. Al llegar, nos dirigimos a un hostal que teníamos contratado desde Sao Paulo. Fuimos directamente en dirección a la playa. En el camino al bus, nos encontramos con un tipo curioso, una especie de guía turístico autónomo que se dedicaba a buscar alojamiento a los turistas; bueno, alojamiento y lo que le pidieras, y es que como decía él, un guía tiene que conseguirle todo al turista.&lt;br /&gt;Con este personaje, quedamos que a la mañana siguiente nos vendría a buscar al hostal y nos llevaría a "barra de lagoa" ( barra del lago), que según él, era el sitio con la mejor playa y con más tranquilidad. Antes de comprobarlo, pasamos el día en otra de las playas de la isla, y al llegar a la arena, poner nuestro parasol alquilado y nuestras toallas, nos dimos cuenta de que el mito de los tangas brasileños no es ninguna fantasía, y que todas ellas vestían pequeños hilitos que tapaban más bien poco y dejaban casi nada a la imaginación. Eso sí, ninguna hacía topless, y es que se ve que por estos mundos está mal visto que enseñes demasiado por arriba pero no que vayas casi en pelotas por abajo. &lt;br /&gt;Después de pasar el día entre bañitos, sol y para que engañarnos, alguna miradita, pusimos rumbo de regreso al hostal en lo que había sido un día perfecto y añorado de playa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, y a la hora que habíamos quedado, se presentó nuestro guía particular con su coche para llevarnos a esa maravillosa playa que había dicho. Nos ofreció varios apartamentos a un precio realmente económico, y después de decidirnos por uno que tenía salón-comedor-dormitorio con cocina, una habitación y un baño, sorteamos quien dormiría en el sofá-cama del comedor, y nos dispusimos a pasar  unos días en nuestro peculiar apartamento de la playa. Y es que después de tantos meses de hostales, siempre da gusto sentirte que llegas a casa.&lt;br /&gt;La propietaria de la casa era la señora Indalecia, una abuelita la mar de agradable que nos hizo la estancia muy cómoda. Como no podía ser de otra manera, adjuntamos foto suya.&lt;br /&gt;Lo primero que hicimos fué ir a comprar unas palas de playa, para poder mejorar nuestro nivel, hacer un poco de deporte, y tener algo que hacer en las horas de playa. Aquellas palas se convirtieron en nuestras amigas inseparables, e iban con nosotros a todos lados durante nuestra estancia allí. Tanto cariño les cogimos, que al final siguieron nuestro camino por todo Brasil.&lt;br /&gt;Además de jugar a las palas, también tuvimos tiempo de pasear por la playa, leer un poquito ( muy poquito), ir a visitar unas dunas cercanas donde Prada probó el snowsand, el cual era divertido la bajada, pero la subida era más bien pesadita.&lt;br /&gt;Durante las tardes, nos conectábamos a internet para conocer las novedades en casa y también para matar el tiempo mientras se hacía la hora de cenar. En uno de estos sitios de internet conocimos a dos españolas, para ser más exactos a dos gavanenques, y al saber que Barbe vivía también en Gavà, empezamos a charlar sobre el pueblo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella misma noche, nosotros teníamos previsto ir de fiesta a una población que estaba en la otra punta de isla, de nombre Canasvieiras, de la  que la gente hablaba maravillas. La verdad es que después de tanta tranquilidad, un poco de movimiento ya nos apetecía, y la noche anterior había sido un auténtico fracaso en una zona cercana. Invitamos a nuestras dos nuevas amigas, Bea y Patricia a que nos acompañaran, y después de decirles donde quedaba nuestra humilde morada, nos fuimos a acicalarnos mientras las esperábamos. Después de esperar un rato y ver que no venían, nos decidimos a irnos solos, ya que pensábamos que se habían arrepentido ( luego resultó que llegaron más tarde). Aquí empezaba una de las noches más curiosas de todo el viaje.....&lt;br /&gt;El bus que nos llevaba directo y que tardaba "sólo" una hora, lo perdimos por 5 minutos, así que tuvimos que preguntar a un hombre del pueblo por otras alternativas de transporte. Nos dijo que teníamos que ir hasta el centro, y ahi cambiar el bus hasta nuestro destino, que nos demoraría una hora y media. Pensamos que media hora más no era para tanto, y ya que estábamos preparados, nos decidimos. &lt;br /&gt;El primero de los buses, nos llevó de nuestra playa hasta el lago, desde donde teníamos que cambiar de bus para ir al centro. Este segundo bus tardó unos minutos, pero nuestra moral aún estaba intacta, al fin y al cabo nos ibamos a la gran Canasvieiras. Llegamos al centro, y se suponía que desde ahí teníamos un bus directo, pero nos dijeron que no, que aún teníamos que hacer más transbordos. Al final de todo, un total de 5 buses y algo más de dos horas nos dejaron en el centro de la fiesta.&lt;br /&gt;Evidentemente ya estábamos algo cansados por todo el trayecto, pero después de preguntar a algunas de las chicas que estában en la calle promocionando los locales, nos decidimos por uno y nos pusimos en la cola. Fué ahí donde conoceríamos a nuestras "compañeras" de noche, dos argentinas de Mendoza que estaban, como otros tantos miles de sus compatriotas, pasando las vacaciones en las playas brasileras ( y es que recordamos que las playas argentinas dejan bastante que desear, además de ser mucho más caro para ellos).&lt;br /&gt;Lo primero curioso de las chicas fué la actitud hacía nosotros, y es que se pensaban que éramos 2 argentinos imitando el acento español para intentar ligar con ellas. Después de la evidente sorpresa ( ¡ argentinos!), intentamos convencerlas de que no lo éramos, aunque sinceramente no sabemos si lo conseguimos demasiado, ya que horas después seguían con la historia. Así pues, nos metimos en el antro. Después de un rato entre humo y multitud nos fuimos a la terraza del club a charlar de nuevo con ellas. &lt;br /&gt;Lo cierto esque la noche no dió para mucho más, ya que las chicas eran de lo más rarito que nos hemos encontrado. Una era tan religiosa y debota que parecía medio monja, además de ser una sobrada, y la otra intentaba sin éxito ligarse a alguno de sus nuevos amigos hispano-argentinos. Total, después de acabar los típicos temas de conversación, tocó hora de retirada, y ya cansados por los días interminables de playa, tomamos el camino de la cama. No fué tampoco fácil llegar a ella, y esque el bus se demoró casi hora y media en llegar a nuestra acojedora villa de pescadores. Llegaba el final de lo que había sido sin duda, la noche de fiesta con más horas de desplazamiento en nuestras vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de nuestra noche frustrada, y de recuperar fuerzas, nos levantamos y nos dirigimos, como cada día, hacía la playa. Allá nos encontramos a nuestras amigas las gavanenques, que nos explicaron que cuando nos fueron a buscar el día anterior, ya no estábamos. &lt;br /&gt;El día con ellas dió para mucho, y es que, otra vez casualidades de la vida, al nombrar en una ocasión el nombre de Prada, Patri preguntó si era hijo del secretario del ayuntamiento de Gavá. Total, ella trabajó antes de su viaje en el ayuntamiento del pueblo, junto con el padre de Prada, y este le había hablado de nosotros en varias ocasiones, llegando a leer e incluso a escribir en nuestro humilde blog; de nuevo el mundo se hacía pequeño.&lt;br /&gt;Con la evidente conversación alrededor del ayuntamiento y de sus trabajadores, el día pasó rápido, y llegó el momento de la cena. Quedamos en ir los 4 juntos, y se ofrecieron ha hacer una tortilla de patatas ¡que tanto echábamos de menos!. Así que compramos todo lo necesario y nos fuimos a nuestro apartamento para cocinar. Después de tanto tiempo sin probar la tortilla, a uno se le hace la boca agua, y a pesar de no disponer de aceite de oliva, el sabor fué extraordinario. Fué una gran despedida con un buen sabor de boca, que hacía terminar nuestros días en florianópolis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente llegó la hora de ir tirando al aeropuesto para cambiar de aires hacia Río de Janeiro. Como ya habíamos comprobado la noche que nos fuimos de fiesta, el servicio de buses no era el mejor del mundo, así que tardamos más de lo previsto en llegar, y como en la ocasión anterior, tuvimos que coger 4 buses. Otra odisea, pero allá estabábamos, esperando el avión que nos llevaría a la ciudad más conocida del país.&lt;br /&gt;El vuelo fué sin problemas, y al llegar nos dirigimos al hotel que teníamos reservado para la primera noche y que venía incluido dentro del precio de los billetes de avión. Después de mucho tiempo tuvimos una habitación individual en un hotel de categoría aceptable para recuperar fuerzas. &lt;br /&gt;Lo primero que hicimos después de dejar las mochilas, fué ir al estadio de Maracaná con el objetivo de comprar entradas para el partido de aquella noche entre el Flamengo y el Boavista, aunque la verdad esque los equipos eran lo de menos, lo que realmente importaba era ver un partido en aquel campo, probablemente el más famoso del mundo.&lt;br /&gt;Una vez pillado el pertinente metro, nos llevo directamente al campo, y nada más salir, ya nos dimos cuenta de que no era el barrio más glamuroso de la ciudad. Cuando estábamos llegando a las taquilla, se nos acercaron un par de individuos con pintas nada agradables y diciendo algo que no quisimos descifrar, únicamente caminamos más rápido para poder llegar a nuestro objetivo. Una vez adquiridas, y aconsejados por un aficionado local que también estaba comparando entradas, nos fuimos rápido del lugar, sin mirar atrás y sin hacer caso a nada de lo que nos decian. Hubo uno de ellos que nos siguió un centenar de metros, pero por suerte no tuvimos ningún problema. Con las entradas en el bolsillo, y con la sensación de inseguridad que nos había producido nuestro primer contacto con la ciudad, nos volvimos al hotel para dormir un rato y esperar a la noche. &lt;br /&gt;Antes de irnos al gran Maracaná tuvimos que pasar por el hostal en el que nos quedaríamos el resto de las noches para reservarlo, situado en el barrio de Botafogo. Después, de nuevo al metro para ir rápido al campo. &lt;br /&gt;Ya en el vagón, pudimos sentirnos más tranquilos al vernos rodeados por otros tantos turitas que tenían el mismo destino que nosotros, y aunque en el hotel nos habían dicho que no llevaramos cámara ni nada de valor, vimos como el resto lo habían hecho. Al final no fué tan peligroso como nos imaginábamos, y perdimos la oportunidad de tener unas buenas fotos dentro del estadio, pero nuestro encuentro matinal en las taquillas nos había jugado una mala pasada.&lt;br /&gt;El partido en sí no tuvo absolutamente nada de especial; bueno sí, que fué un tostón de mucho cuidado, y es que ver fútbol sin emoción entre dos equipos que no practicaban un buen fútbol, aburren a cualquiera. Únicamente hubieron 2 motivaciones; ver a Jonatás Domingos ( ex español) haciendo el vago como siempre, y escuchar a los pocos seguidores que se habían desplazado al campo tocar los tambores a ritmo de samba durante los 90 minutos de partido. Y es que en toda Sudamérica, la afición al deporte rey es mucho mayor y la gente lo vive muchísimo más. Lástima que no nos hubiera tocado un partido con las gradas llenas, ya que habría sido espectacular. &lt;br /&gt;Así, vimos el empate a 2 junto a los otras 15 mil personas ( en campo de 80.000), y nos fuimos con la sensación de saber que habíamos sido testigos de un partido en aquel santuario del fútbol, pero que  esperábamos mucho más, tanto del juego ofrecido como de la cantidad de gente que asisitiría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente por la mañana, nos cambiamos del hotel al hostal, y nos fuimos a conocer la famosísima playa de Copacabana y la de Ipanema. Para ello, y en línea con lo que hemos hecho durante todo el viaje, decidimos ir caminando para ver un poco la zona, conocer mejor el sitio y además, para ahorrarnos algun dinerillo en el transporte público. &lt;br /&gt;Después de un par de horas, pasados algunos túneles y recorridos algunos barrios ( más tarde nos enteramos que no muy seguros), llegamos a la playa, y como de costumbre, con nuestra mala suerte habitual con el tiempo, se puso a llover, primero cuatro gotas y después un buen chaparrón que hizo que nos tuviéramos que refugiar en un bar a tomar un helado mientras la tormenta pasaba. &lt;br /&gt;Ya desistidos de ver nada aquel día, nos fuimos en busca del bus que nos llevara al hostal. Éste, tardó más de una hora en llegar a Botafogo e hizo que nos pusiéramos de los nervios. El día lo rematamos comiendo una pizza de bastante nivel que servían justo en frente del hostal y nos retiramos a descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la hora del desayuno conocimos a una pareja de españoles muy peculiares, un catalan y una valenciana, que estaban viajando por Brasil desde hacía unos meses y que conocían muy bien la ciudad. Después de convivir unos días con ellos, nos dimos cuenta de lo personajes y raritos que eran, sobretodo él. &lt;br /&gt;Apreciaciones a parte, empezamos ha hablar aquella mañana, y nos dijeron que ellos iban a tomar unas fotografías a una favela. Y esque ella era "fotógrafa", y estaba haciendo un trabajo sobre los niños y las cometas que utilizan para jugar. Y sí, hemos puesto "fotógrafa" entre comillas porque, y con todos nuestros respetos, no necesitas gastar el dinero y el tiempo que ella gastó en cursos para sacar las fotos que hacía, pero bueno, fuimos políticamente correctos y nunca le dijimos la verdad. Esperemos que nunca encuentre nuestro blog por la red. Volviendo al tema, les dijimos que si les podíamos acompañar aquella mañana, a lo que accedieron sin problema alguno. &lt;br /&gt;Ahí estabámos nosotros, caminando hacía lo que la gente nos había dicho que no hiciéramos, ir a una favela sin tour, pero de esta manera era mucho más auténtico. De todas formas, ibámos a una que estaba controlada por la policía desde hacía unos meses, y como nos dijeron posteriormente los locales, no debíamos pasar ningún miedo.&lt;br /&gt;Primero, comimos en uno de los bares de los que disponía la comunidad, algo así como un par de mesas puestas en un patio público y en las que tuvimos que sacar las hormigas que estaban merodeando por el mantel. La comida en sí te la preparaban en una casa particular, la cocina de la cual mejor no comentar por si hay alguien que está haciendo la digestión mientras lee este post. Todo hay que decirlo, si obviamos el hecho insectos y el hecho higiénico, todo lo que nos sirvieron estaba muy bueno, y como podéis imaginar a un precio más que asequible. &lt;br /&gt;Como dato, la señora de la casa nos comentó que en aquel sitio donde nosotros estábamos tranquilamente sentados, antes de la entrada policial, era un puesto de intercambio de drogas, y se producían tiroteos casi a diario. El solo hecho de imaginar que  meses antes, allí donde estábamos comiendo nosotros moría gente, te producía un mal cuerpo terrible.&lt;br /&gt;Una vez con los estómagos llenos, nos decidimos a conocer en profundidad aquella favela, y para ello utilizamos el ascensor nuevo del que disponían desde que la policía "limpió" la zona. Era difícil imaginar la vida allí sin esa especie de funicular, ya que la mayoría de estas comunidades están situadas en lo alto de las cientos de colinas que existen en la ciudad, y para acceder a lo más alto hay que superar un desnivel importante. Llegados a lo más alto, y después de tomar las pertinentes instantáneas con la panorámica, nos dimos cuenta de otra de las instalaiones nuevas de las que disponían. Esta no era otra que un campito de fútbol sala de césped artificial de última generación, donde unos niños estaban jugando un partidito. Al verlos, y aprovechando que a nuestro nuevo amigo era también futbolero, nos preguntamos si querrían compatir un rato con nosotros.&lt;br /&gt;Pero antes de preguntarles, hubo un momento de tensión cuando dos policías pasaron corriendo con las pistolas en las manos en dirección a una calle cercana y con una actitud poco tranquilizadora. Nos miramos los 4 sin saber que hacer, pero pasados unos segundos y al ver que los chicos no reaccionaban, le restamos importancia y seguimos adelante con nuestra intención de jugar a fútbol en una favela con chicos locales.&lt;br /&gt;Después de hacer equipos y tomar a uno de ellos de nuestro lado,  pasamos un buen rato dándole a la pelota sin importarnos lo que pasaba en el exterior, sin acordarnos de donde estábamos ni con quien estábamos. Y esa es realmente la grandeza del deporte, y en este caso del fútbol, que hace que miles de niños se olviden de sus problemas mientras juegan.&lt;br /&gt;Al final llegó la hora de irnos, y no porque quisiéramos, pero el problema esque estaba oscureciendo y no queríamos que nos pillara la noche en aquella favela. El camino de bajada lo hicimos caminando por la calle principal de la comunidad, llena de escombros a ambos lados, con gallinas buscando comida, con cables eléctricos en un estado deplorable, con casas construidas en sitios,formas y materiales inverosímiles. &lt;br /&gt;Una vez abajo, terminamos nuestro día en aquel sitio tan humilde pero a la vez tan real, en aquel sitio tan diferente a nuestro mundo pero a la vez tan igual. En definitiva una gran día para ver en primerísima persona otra realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche, y como teníamos previsto ya de antemano, quisimos ir a conocer la zona típica de marcha de la ciudad, donde decían que había mucho ambiente, sobretodo los viernes noche. Así que, y siguiendo con nuestros amigos, nos fuimos con el bus en busca de algo de diversión. Al llegar, nos percatamos del tipo de fiesta que era y de la cantidad de gente que había, y es que allí se llevaba lo de beber en medio de las calles repletas de gente.&lt;br /&gt;A lado y lado encontrabas bares, discotecas, puestos de bebida así como de cualquier cosa que quisieras comprar. Después de dar una vuelta por la zona, en la que no faltaron las tocadas de culo en busca de carteras aprovechando la multitud, nos dimos cuenta de que aquel sitio tenía dos opciones: beber como ellos y meterse en la rueda, lo que nos pareció un poco peligroso debido al tipo de especímenes que nos íbamos cruzando, y la segunda era no beber nada, darse cuenta de los peligros y rallarse por el abarrotamiento de las calles, en las que era realmente complicado avanzar. Así, decidimos ir a tomar algo a un bar un poco más retirado del centro del follón y después de un rato ya pusimos rumbo de regreso al hostal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado por la mañana, y aprovechando que no estaba lloviendo en exceso, fuimos a pegarnos el bañito de rigor a la playa de Copacabana, y aunque por el mal día no hubiera casi nadie, podemos decir que nos bañamos en ella. Además, al estar casi solos, pudimos hacer el loco con nuestras inseparables palas.&lt;br /&gt;Ya por la tarde, nos preparamos para ir a ver el último ensayo de cara a los carnavles en el sambódromo de Río. En contra de lo que pensábamos, este es un recinto permanente en medio de la ciudad, de unas dimensiones muy considerables y que tiene un uso bastante limitado durante el resto del año.&lt;br /&gt;En el metro de camino, conocimos a unas chicas que participaban en la rúa con una de las escuelas de samba. Ellas nos indicaron el camino para llegar allá y pudimos comprobar in situ de la espectacularidad de todo aquel montaje, donde miles de personas estaban en las diferentes gradas esperando a que las escuelas desfilaran. &lt;br /&gt;Nos acomodamos en una de las gradas, y después de esperar un rato, por fin empezó a sonar la música, con ritmos muy brasileños y a un volumen muy elevado. La gente, mayoritariamente locales, aprovechaba que la última sesión de entrenamientos es gratuita, ya que el precio de  las entradas para el carnaval es realmente prohibitivo.&lt;br /&gt;Es cierto que desfilaron sin carruajes y sin demasiados ornamentos, pero para nosotros ya resultó espectacular. Pudimos imaginar lo que se vivía allí los días de la competición, y también pudimos experimentar que para la gente como nosotros que no es devota de la samba, con ver una escuela ya hay más que suficiente, y esque tardan más de una hora en pasar todos los componentes y te quedan pocas ganas de quedarte esperando a la siguiente. &lt;br /&gt;Así, decidimos seguir la noche en Ipanema, donde decían que había mucha fiesta. En nuestro camino en busca del autobús que nos llevara, nos cruzamos con uno de los personajes que a la vista parecía más peligroso en todo lo que llevamos de viaje. Al verlo bajar de un bus, y recordando que mucha gente nos había dicho que es uno de los sitios donde se cometen más asaltos, decidimos invertir en seguridad y desplazarnos en taxi. Llegamos al sitio donde supuestamente estaba toda la movida, y pasados unos minutos en los que no vimos demasiado futuro en aquella zona, exceptuando un local donde no dejaban de entrar unas chicas despampanantes pero que nos pedían una fortuna por entrar. Nos resignamos a dar por cerrada la noche y dirigirnos al hostal para dormir. En el camino de vuelta, esta vez en bus, y mientras estábamos tranquilamente charlando de cualquier tema, la ventanilla de detrás nuestro reventó, llevándonos un buen susto, ya que, con todo lo que nos habían dicho, nos pensamos que había sido un disparo. Al final nunca supimos que causó la rotura del cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el último día por delante, y con un tiempo bastante bueno en comparación a lo que habíamos tenido, nos decidimos por hacer una de las cosas más comunes en aquella ciudad, y por la que habíamos esperado a tener un día soleado. No era otra cosa que subir al Corcobado, foto más popular de Río de Janeiro y que seguro que todo el mundo ha visto alguna vez. &lt;br /&gt;Para subir hasta arriba solo lo puedes hacer con unos buses que te cobran una cantidad por el desplazamiento y por la entrada al complejo, además de incluirte un par de miradores desde donde puedes ver la ciudad desde varias prespectivas. El precio por todo fué caro, pero no teníamos ninguna otra alternativa, ya que es un sitio muy turístico y se aprovechan de ello. &lt;br /&gt;Una vez llegados al Cristo, y con un sol abrasador que no habíamos tenido durante toda nuestra estancia, nos hicimos las fotos de rigor, disfrutamos de unas vistas únicas y realmente bonitas, y pasado un rato ya pusimos camino de vuelta hacía abajo, con la visión todavía de aquel monstruo de ciudad, con casas por todos lados, salvando todas las montañas y cordilleras que la componen.&lt;br /&gt;La tarde de aquel último día, la queríamos pasar en la playa de Ipanema, que nos había quedado pendiente desde el primer día, pero se nos hizo tarde, y al final no nos bañamos, aunque si que disfrutamos de la primera rúa callejera, a modo de calentamiento para lo que vendría en carnavales. Cientos de personas bailaban y bebían detrás de un camión en el paseo marítimo de la playa, al estilo Carlinhos Brown; mientras un grupo de música brasilera tocaba en el remolque. Esa fué la despedida que nos tenía prevista la ciudad, ya que al día siguiente ya pusimo rumbo hacía Salvador de Bahía, en busca de fiesta y descontrol en lo que es el carnaval callejero más seguido del planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestras histórias en aquellas tierras vendrán más adelante, ya que nuestra estancia en el país de la samba no se pueden poner todas en un mismo post. &lt;br /&gt;Sintiendo de nuevo el retraso en la publicación del blog de nuestro viaje, nos despedimos esperando ponernos al día en breves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de el link de las fotos, os dejamos otro con un vídeo del sambódromo. Espero que lo disfruteis como nosotros lo hicimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte abrazo, Prada y Barbe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotos:  http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/BrasilI#&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vídeo:  http://www.youtube.com/watch?v=ts0J00HOTQs&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-4737877799275251715?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/4737877799275251715/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=4737877799275251715' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/4737877799275251715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/4737877799275251715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/04/brasil-i.html' title='Brasil  I'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-4772629760707519637</id><published>2009-03-16T17:51:00.001+01:00</published><updated>2009-03-16T17:53:19.085+01:00</updated><title type='text'>Prada: Patagonia (II), Buenos Aires e Iguazú</title><content type='html'>Un, dos, tres, probando. Aquí Prada al teclado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me ha encantado escribir esta entrada porque escribirla me ha obligado a recordar una de las mejores etapas del viaje. Ahí va.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Dejando El Calafate con el asunto del robo a Barbe solucionado, me dirijí a El Chaltén, un pequeño, pequeñísimo, pueblo a las faldas de algunas de las montañas más espectaculares de Suramérica. Y es que es tan, tan pequeño que no hay cajeros, y su población en invierno no supera los quinientos habitantes. Tiene truco. La zona en la que está situada El Chaltén ha sido reclamada por Chile a Argentina en repetidas ocasiones. Para evitar disputas, los Argentinos, más listos que nadie, construyeron El Chaltén de la noche a la mañana e instalaron a quinientos de los suyos para argumentar que ese trozo de tierra era argentino de pura cepa. Con el paso de los años, esta aldea se ha convertido en la capital argentina de las excursiones de montaña. Total, que pueblo pequeño pero maravilloso.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Llegué al Calafate un tanto a ciegas, cometiendo la imprudencia de no haber reservado de antemano hostal en un pueblo tan minúsculo y tan infestado de israelitas. Y que conste que en este punto todavía no me caían lo mal que lo hacen ahora. Así que llego y no encuentro hostal ni por asomo. A la desesperada, le pido a la dueña de un camping que me haga un hueco como sea y me ofrece una cama en lo que intuyo era su casa, por lo que me cobró una miseria comparado con los prohibitivos precios chaltenses. Suerte. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ya instalado, salgo a comer algo, y tal como entro al restaurante me encuentro a Pablo y Rafa, los hermanos colombianos qué ya conocí en Ushuaia, que llevaban un dia allí con Julia, una chica alemana que también conocí brevemente en Ushuaia. Julia ha estado trabajando de prácticas en Buenos Aires durante unos meses y su acento argentino tiene delito. Ver a una alemana utilizando expresiones como "ché", "boludo" o "¿de dónde sois vos?" con un acento marcádamente argentino no tiene precio (Julia, sólo te queda pulir esa erre que todavía te delata...). &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;dEl primer dia de excursión lo pasé con ellos tres y Bruno, un brasileño la mar de majo pero a quién no conseguíamos entender. El dia fué intenso, aunque comparado con las palizas que me dí en Torres del Paíne no fué nada. Horas de caminar entre montañas, visita a un glaciar, y tal y tal. Es lo único malo de haber visto el Perito Moreno: a partir de ese momento, cualquier otro glaciar te parece una auténtica mierda. Lo mejor del día fueron las conversaciones con Rafa, Pablo, Julia y, hasta cierto punto, Bruno. Estos colombianos eran tipos muy cultos (Michelle, un gallifante para la educación colombiana).&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por la tarde Pablo, Rafa y Julia partieron hacia El Calafate y me quedé mano a mano con Bruno. Quedamos (como pudimos) en vernos a la mañana siguiente para hacer la ruta del Fitz Roy, la ruta más conocida, por bonita, del Chaltén. Más tarde salí a dar una vuelta por el pueblo y, otra vez, me encuentro con conocidos. Esta vez fué Michael, el forretis suizo, quién me gritó para invitarme a una cerveza junto a Christina, su media naranja. Ji ji, ja ja, dos cervezas y a la cama. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A la fría mañana siguiente Bruno me comunica que se raja a causa del viento arrollador, así que me voy camino al Fitz Roy más sólo que la una y más contento que unas pascuas (la verdad es que la rajada de Bruno me quitó un peso de encima. No sabía de dónde sacar las fuerzas para charlar ocho horas con una persona a la que no entiendía). La ruta es de unas ocho o nueve horas, de las cuales anduve solo las 2 primeras. A partir de ahí me uní a un grupo tan pintoresco como amigable. Por un lado, Dani y Patri, de Ripoll y Santiago de Compostela, respectivemente (Patri es otra de esas no catalanas que se maneja en Català bastante mejor que yo). Les acompañaban Oscar, un gigante de 2,02 metros nacido en Cerdanyola del Vallès (jugador de basket, por supuesto), Sebas, el argentino más argentino que jamás haya nacido, y Carlos y Julia, una pareja de argentinos muy simpáticos. (Los blogs de todos estos individuos están en la sección de "blogs amigos", por si alguien siente curiosidad y/o necesita alguna excusa para seguir sin trabajar...)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Acompañado de toda esta tropa la subida fué muy agradable. Hasta que empezó a nevar. Al principio cuatro copos. Luego ocho, luego dieciséis y luego ya no podía verse el Fitz Roy ni nada que estuviera a más de 3 metros de nuestros ojos. Así que casi habiendo hecho cima (no cima al Fitz Roy, que es cosa de profesionales, sino cima al mirador del Fitz Roy. Que nadie se piense que en cosa de mes y medio me he convertido en un escalador) nos volvimos todos para abajo. Todos menos uno, Oscar, que está como una cabra (Oscar, sí, lo estás) y que con su pantalón corto y sus bambas sin suela se puso a correr cuesta arriba como poseso. Y llegó, el tio, llegó. Oscar, qué fenómeno.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Tras unas cinco horas de vuelta y habiéndonos cruzado a la mitad de la población de Israel en el camino (no sé de dónde saca los soldados esta gente si todos están de viaje) llegamos de nuevo a El Chaltén en una estado de congelación importante. Así que ducha caliente, cena, y de copas para entrar en calor. La verdad es que le grupillo fue muy acojedor. A veces me parece mentira como en una caminata de apenas 6 horas uno le puede coger tanto cariño a la gente. Será la altura.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A las 7 de la mañana siguiente recojo mis cosas y pongo rumbo a El Bolsón, mi próximo destino. Tras cuarenta horas de viaje por la Ruta 40 (la mítica que recorrió el Ché Guevara en sus viajes por Suramérica), unas diez películas pésimas y una muy buena ("Gone Baby Gone", de Cassey Affleck, el hermano de Ben) me planté en el Bolsón y me puse a buscar alojamiento con dos danesas muy verdes en esto de viajar (toooma el chulo del Prada). Tras varios intentos fallidos encontramos una habitación que parecía más un gallinero que otra cosa. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Dani, el ripollenc, me había recomendado que en el Bolsón hiciese una excursión hasta un lugar llamado el Cajón del Azul, así que ya tenía plan para mi primer día. Mochila a la espalda y a caminar. El Cajón del Azul no es más que el cañón del rio Azul, que tiene la particularidad de ser tan estrecho que casi llega a cerrarse sobre el río. Literalmente, el cañón tiene, en su parte más alta, tan sólo 1 metro de ancho, mientras que el ancho del río, que se ve abajo a lo lejos, debe tener al menos 4 metros.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Según me habían dicho, uno podía bañarse en el Azul justo antes de llegar al cañón, así que, ni corto ni perezoso, metí el bañador, junto a la crema para el sol y el bocadillo, en la mochila. Llegado el momento ví que nadie se bañaba, pero un servidor, con los humos bastante subidos ("yo me he bañado en Nueva Zelanda, pringaos", pensé) me metí en el agua sin pensarlo demasiado. Y casi me da un infarto. ¡Qué fría! Ni el hielo está tan frío, lo juro. Noté como la tráquea se me cerraba de cuajo y mis brazos y piernas empezaban a moverse como las de quién no sabe nadar. Si supiera poner males de ojo no dudaría en ponerle un par al tipo que me dijo que me podía bañar. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;De nuevo al mando de mis piernas y brazos, en el camino coincidí con un americano muy majete que planificó toda mi ruta por Estados Unidos en un abrir y cerrar de ojos. Más tarde, cómo no, con dos israelitas que resultaron ser, aunque un poco flipadetes (esto, junto con la racanería, lo llevan en los genes), bastante amigables. Venga, seré justo: eran muy buenos tíos. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La otra atracción de El Bolsón es su mercado "hippie". Un mercado bastante interesante, en especial si tienes dinero y espacio en tu maleta para comprar algo. No es el caso.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Siguiente parada: San Carlos de Bariloche (Bariloche a secas para los amigos). Aquí sí reservé hostal de antemano porque no me podía permitir tener que suplicar por una cama otra vez. El hostal era flojito, pero tenía dos cosas: uno, el recepcionista alemán con acento argentino (el segundo en menos de dos semanas) que me dejaba repetir desayuno si no se lo decía a nadie; y dos, un ratio buena gente/huéspedes insuperable. Habían sólamente siete u ocho personas en todo el hostal, pero todos unos cracks. Presento a los más destacados:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Matan: Israelí de purísima cepa, con el toque de arrogancia característico, pero de gran corazón. Un tipo muy listo. Relisto, que diría un argentino. Le paso por alto lo de su nacionalidad porque me llevó a comer el mejor entrecote que he comido jamás (Mamá, no te confundas, sigo prefiriendo tu solomillo a la mostaza. Ya sabes qué dia vuelvo a casa...me entiendes)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Omri: El mejor tipo que haya nacido jamás en Israel. Hasta dudo de que fuera Israelita. Es con quién hice más amistad. Cocinero excelente (Giorgio, tú sempre seràs el millor), me hizo una pasta que no olvidaré nunca (Batlle, le hice un "ohh, em sento com un neeen" emulando al Rei del Tast que, obviamente, no entendió)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Matt: Surfista inglés, guapete, rubito, cachas y bastante locatis. Un gran tipo, muy cachondo, aunque un poco celoso (con razón) por...&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Jess: Novia de Matt. Inglesa con la voz más espectacular que he oido en alguien que no se dedica a la música. Ahí va una de sus canciones: http://www.youtube.com/watch?v=UZ1N63daWjU&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;De hecho, ante tal panorama, la guitarra me vino que ni pintada. Primera noche en vela, todos escuchando a Jess cantar mientras yo le tocaba la guitarrita. Si Matt hubiera estado en Inglaterra...  ;)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los días en Bariloche consistieron en más excursiones; a pié, en bici, y en todo lo que se terciase. A destacar, la excursión al Cerro Campanario, desde donde se ve Bariloche como desde ningún otro sitio. En otra de esas excursiones, Omri y el menda alquilaron unas bicis (Cinto, te voy a dar de lo tuyo en cuanto vuelva a casa) para recorrer la zona, llena de lagos y rios en los que refrescarse. En ese recorrido encontramos a Andrea, Annemarie y un tipo inglés cuyo nombre no recuerdo. Andrea, alemana, con un español perfecto por haber vivido en España. Annemarie, alemana, con un español argentinizado (y ya van tres) por residir en Buenos Aires. Y el inglés, inglés (obvio), gimnasta que nos deleitó con mortales hacia atrás con tirabuzón (Jacobs, te hubiese gustado ver las piruetas que hacía el tipo, aunque no he vuelto a ver un Kick on the Moon como el tuyo). Resultó que Andrea también tocaba la guitarra e incluso cantaba, así que el dia acabó, como no podía haber sido de otra manera, haciéndonos unos guitarreos en el hostal dónde estaban los tres.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las noches en Bariloche fueron las más moviditas de la temporada, con Omri arrastrándome al único pub decente del lugar, cada noche de manera religiosa. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;(Esta entrada se me está yendo de las manos, así que el resto me lo voy a ventilar ripidito. Además, lo que sigue ya lo ha explicado Barbe en la anterior entrada, así que intentaré evitar repeticiones.)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Tras veinticuatro horas más de bus llegué a Buenos Aires. Ciudad bonita, pero seguramente más atractiva como residencia que como destino turístico. Me instalé en un hostal de la famosa Avenida 9 de Julio, lleno de israelitas (algo inevitable en Suramércia por esas fechas) que me había aconsejado Omri.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El primer paso fué llamar a Julia (la del Chaltén), que ya estaba de vuelta en Buenos Aires, para que me sacase un poco de paseo. Y así lo hizo. Tanto ella como Helene (su compañera de piso) y Matías (amigo de Helene), los dos franceses más agradables que he conocido, ejercieron grandes anfitriones sacandome por aquí y por allá. A destacar la noche de tango clandestino tras degustar una gran carne argentina. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En cuanto a la vida que hice por mi cuenta, consistió básicamente en visitar los "spots" turísticos más clásicos. El barrio de recoleta con su famoso cementeria dónde se encuentra la tumba de, entre otras celebridades, Evita Perón ("Don't cry for me Argentina...") y la mayoría de ex-presidentes difuntos; el barrio de San Telmo y su mercado de artesanías; y a poco más me dió tiempo porque enseguida me reencontré con Eva, la Rapitencaaroundtheworld. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Con Eva ya fué un no parar de reír; que si ir a este concierto, a esta otra discoteca, al Barrio de la Boca, al de Palermo, a Puerto Madero, a este otro bar que me han dicho que está muy bien, y un largo etcétera. Esta chica es un torbellino. Y para colmo se nos unió Graciela, una amiga argentina de Eva, si cabe aún más terremoto que ella...La verdad es que lo pasamos redivertido.    &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Dejando con tristeza a Eva, Graciela, Julia, Helene y Matías, otrás veinte horas de autobús me llevaron hasta la última parada en esta visita a la Argentina: las Cataratas de Iguazú.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Sería muy injusto decir que no me gustaron. Es literalmente imposible que a alguien no le guste ver un paisaje natural de tal magnitud. Son decenas de cascadas con millones de litros de agua cayendo de grandes alturas. Pero si debo ser sincero, tengo que decir que me decepcionaron un poco. Aquí el problema puede ser que desde incluso antes de empezar este viaje las cataratas de Iguazú me fueron vendidas como el espectáculo natural más grande que se puede ver en este planeta llamado Tierra. Recuerdo que, todavía estando en Londres, un tipo me dijo que cuando vió las cataratas arrancó a llorar com un niño. Incluso Barbe, que las vió antes que yo, me dijo "ya me puedo morir tranquilo"...Y claro, yo me esperaba algo desbordante, y no fué así. Las cataratas me parecieron espectaculares, pero ni como para llorar ni como para poder morirme tranquilo. Con perdón, pero el Perito Moreno me pareció más imponente.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Y lo voy a dejar aquí porque empiezo a escuchar bostezos (entre ellos, los míos).&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Así que hasta la próxima, que ya será otra vez juntos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Fotitos: &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PatagoniaIIBuenosAiresEIguazu#"&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PatagoniaIIBuenosAiresEIguazu#&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;Un abrazo&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;p.s. Acabo de caer, el pobre inglés se llamaba Sam. Sorry Sam...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-4772629760707519637?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/4772629760707519637/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=4772629760707519637' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/4772629760707519637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/4772629760707519637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/03/prada-patagonia-ii-buanos-aires-e.html' title='Prada: Patagonia (II), Buenos Aires e Iguazú'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-4348512844569569427</id><published>2009-03-11T16:43:00.002+01:00</published><updated>2009-03-11T16:51:55.857+01:00</updated><title type='text'>Barbe: Argentina II</title><content type='html'>Después de mucho esperar y pensar en ello, por fin llegaba el día en el que, después de casi 8 meses, volvería a ver a mi madre, y con la que viajaría 18 días por la Argentina. &lt;br /&gt;Cogí un taxi desde mi hostal hasta el aeropuerto, y la fui a recibir, como no podía ser de otra manera, con una caja de alfajores habana ( dulce típico de este país). Cuando llegó, y después de los pertinentes besos y abrazos, nos fuimos de nuevo en dirección a la capital.&lt;br /&gt;Las dos noches que estaríamos en Buenos Aires, las pasaríamos en un hotel 4 estrellas que había reservado para que ella pudiera descansar del viaje, y como no, para yo poder dormir como un rey después de mucho tiempo.&lt;br /&gt;Lo primero que hicimos fue ir a dar una vuelta por el barrio de la boca y pararnos a comer en una terraza del " caminito" ( calle muy típica de la capital) donde ofrecían un espectáculo de tango, baile por excelencia de argentina y que te encuentras por todos sitios. Ya empezábamos a meternos en el país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los tres días, nos dio tiempo de visitar las cosas más importantes de la capital, a pesar de que el clima era demasiado caluroso ( 35º) y hacía difícil el caminar durante las horas de la mañana. De esta manera, fuimos a ver la casa rosada ( lugar de trabajo de la presidenta), el congreso, la plaza de mayo, el cementerio de recoleta ( donde se encuentra enterrado el cuerpo de evita perón), el barrio de San Telmo, lleno de antigüedades, Puerto Madero, y en general todo el centro. A decir verdad, lo que más vimos y más fotografiamos por estar justo enfrente de nuestro hotel, fue el obelisco, uno de los monumentos más conocidos de la ciudad, situado en la Avenida 9 de Julio, calle principal que atraviesa Buenos Aires con 10 carriles por sentido. &lt;br /&gt;Claro está, con semejante dimensión, es la calle más ancha del mundo, y no es para menos, cruzarla como peatón te lleva un buen rato, ya que no puedes hacerlo con un solo semáforo. &lt;br /&gt;Además de intentar introducir el concepto de callejear en mi madre, también pudimos disfrutar de una tarde de relax en el balneario que disponía el hotel, y  recargamos pilas para los días que nos esperaban. &lt;br /&gt;Otra de las actividades fue, y como no podía ser de otra manera, ir de noche a uno de las cenas-show de tango que ofrece la ciudad en sus diferentes teatros. &lt;br /&gt;Una vez realizado casi todo el "turismo" de Buenos Aires, ya nos preparábamos para el primer cambio de destino, y este no era otro que una de las joyas de la corona, las cataratas de Iguazú. Para ello, nos dirigimos el tercer día por la tarde a la terminal de buses, para coger uno que viajaría toda la noche hasta llegar al destino. En contra de lo que había hecho yo hasta la fecha, en esta ocasión, contraté el mejor servicio de cama que existía, y la verdad es que era muy confortable. Podías estirarte completamente, te daban manta y almohada, y lo mejor de todo, te servían comida caliente en el trayecto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con tanto lujo, casi no nos dimos cuenta de las 16 horas, y ya nos plantamos en el pueblo de Puerto Iguazú, donde nos estaba esperando, con el típico cartelito, una persona de la agencia que contraté para las excursiones. Nos llevaron al hotel, y nos vendieron una salida en barco por el río para aquella misma tarde en la  que no teníamos nada programado. &lt;br /&gt;La excursión no tenía nada en particular, más que sentarte en un catamarán y disfrutar del mismo paisaje de selva tropical a ambos lados del río. &lt;br /&gt;Desde el agua puedes ver el punto de la trifrontera, que es el lugar donde el río Iguazú y el Paraná se juntan haciendo de frontera natural entre Argentina, Brasil y Paraguay. Como colofón, al final del trayecto, y antes de tomar el camino de regreso, te llevan cerca de una playa donde tienen "apalabrada" la actuación de unos indios guaranís en la arena, con unos bailes típicos, mientras los turistas están en la cubierta sacando fotos. Un poco lamentable.&lt;br /&gt;Una vez en el hotel de regreso, tomamos un bañito en la pileta ( piscina) del hotel y nos fuimos a dormir temprano, ya que la excursión del día siguiente empezaba a las 7 de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezábamos la visita a las cataratas por el lado brasileño, ya que todo el mundo me lo había recomendado por ser el menos espectacular y de esta manera no llevarse una decepción. Nos pasaron a buscar con una furgoneta y nos llevaron, previo paso por las correspondientes aduanas, a la entrada del parque, donde, como en todos sitios, tuvimos que pagar la entrada para el ingreso. Una vez dentro, y con nuestro guía a la cabeza, que nos explicaba todo lo relacionado con lo que íbamos a ver, nos dirigimos al inicio de la pasarela, desde donde puedes ver toda la inmensidad de los saltos situados en terreno argentino delante tuyo. &lt;br /&gt;La visión desde este lado es mucho más panorámica y, a pesar de ser menos espectacular, tiene también su encanto. En nuestro caso, tuvimos suerte, ya que toda la semana anterior había estado lloviendo, y el caudal del río era elevado para las fechas en las que estábamos.&lt;br /&gt;El recorrido no fue demasiado largo, son aproximadamente 2 kilómetros, y después de tomar muchas fotos, desde todos los ángulos, llegamos al tramo final, en donde existe un paso que te lleva justo encima de uno de los saltos y por delante de una cascada muy caudalosa. Evidentemente, desde este punto te mojabas muchísimo, y era difícil tomar fotos sin que la cámara peligrase. También desde aquí, pudimos tener una primera visión de "la garganta del diablo", la caída más caudalosa de todas las cataratas y que realmente te deja impresionado.&lt;br /&gt;Al finalizar la excursión y reunirnos todo el grupo, nos llevaron en la furgoneta a un buffet libre situado cerca de la frontera, donde por apenas 8 euros te servías todo lo que querías. Este sería el primero de los muchos buffets de los que disfrutaríamos en Argentina, y en los que a diferencia de los españoles, a parte de las ensaladas, pastas, pizzas y postres, también tienes la posibilidad de comer toda la carne que quieras. Y no estamos hablando de cualquier carne, el asado argentino es fuera de serie, y con ese precio lo hacía irresistible. Y aunque parece que no hay ningún punto negativo, si que lo hay, y es que después de tanto exceso, por primera vez en lo que va de viaje, he tenido que recurrir a una "dieta" en Brasil para perder los muchos kilos que gané.&lt;br /&gt;El resto del día lo empleamos paseando por el pueblo, viendo sus calles de tierra rojiza, comentando acerca de las hormigas de tamaño descomunal que habitan estas partes del mundo y en definitiva conociendo un poco de lo que nos rodeaba. Posteriormente, nos relajamos de nuevo en la piscina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el día siguiente, y antes de afrontar el lado argentino de las cataratas, teníamos prevista una visita a las ruinas jesuíticas de San Ignacio, situadas a 300 kilómetros de Iguazú. El trayecto no fue sencillo, ya que las más de 3 horas en la furgoneta, sin espacio en los pies, no resultaba para nada cómodo.&lt;br /&gt;A medio camino, hicimos una parada técnica en unas minas de piedras semi-preciosas, donde como no, al final del tour, te pasan por la tienda para que compres algo, y como mi madre aún no está preparada para soportar estas tentaciones, tuvo que comprar algunos recuerdos....jejeje.&lt;br /&gt;Una vez llegamos a las ruinas, comimos algo y esperamos a que un guía nos hiciera la visita a todo el grupo. &lt;br /&gt;Aquí coincidimos con 2 chicas argentinas ( Maru y Lujan), la madre de una de ellas, y una chica brasilera ( Lucia) con las que al día siguiente también compartiríamos visita. Estuvimos cosa de 2 horas en el tour, nos enseñaron y explicaron todo lo relacionado con esa misión y el resto del movimiento jesuítico de la época y en todo lo que cambió y ayudó ( o no) a los indios de la zona. Guardando opiniones personales, la verdad es que tiene mucho mérito todo lo que llegaron a conseguir sin apenas conocer de nada la lengua ni las tradiciones de ese pueblo. &lt;br /&gt;La lástima fue, que nos tocó un día muy caluroso y no daban demasiadas ganas de estar mucho más tiempo expuesto al sol abrasador para disfrutar y perderse entre los muros y construcciones de la misión.&lt;br /&gt;De esta manera, ya poníamos rumbo de nuevo a Iguazú y nos preparábamos para lo que sería el día más espectacular de todos los vividos en Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como los dos días anteriores, la furgoneta pasó a recogernos muy temprano por el hotel, y dentro de ella coincidimos con Maru y Lucia, con las que rápidamente ya nos pusimos ha hablar. Más tarde en el parque nos encontraríamos también con la madre y la hija.&lt;br /&gt;La visita del lado argentino de las cataratas está separado por 3 niveles ( superior, medio e inferior). En el superior, para nosotros el más espectacular, caminas durante poco más de un kilómetro por encima del río en busca de la "garganta del diablo", y mientras te vas acercando, va aumentando el ruido, hasta que de pronto, ahí la tienes, debajo tuyo. Miles, millones de litros de agua por segundo caen 100 metros por un espacio muy pequeño, lo que produce una nube de vapor de agua que te deja totalmente calado. &lt;br /&gt;Estar plantado en el balcón durante unos minutos, escuchando el ruido, y viendo caer tanta agua, te deja realmente impresionado, y es una visión difícil de olvidar.&lt;br /&gt;Del lado superior, y aún comentando lo que habíamos visto, nos llevaron al circuito medio, donde un seguido de pasarelas te transportan por los saltos de agua del parque, viendo por todos lados cascadas ( más de 300 conforman las cataratas). Unas más grandes que otras, unas más caudalosas que otras, pero en conjunto, hacen que sea una de las maravillas naturales del mundo. &lt;br /&gt;Por último, fuimos a la parte inferior de las caídas, en donde, como es evidente, también acabas mojadísimo, y desde donde puedes contemplar desde abajo como el agua se te viene encima, y en función de como sople el viento, literalmente te caen encima.&lt;br /&gt;Esta sección es la que tuvimos que hacer más rápido, ya que teníamos contratado también la parte del barco, y ya se nos acababa el tiempo. Así que, junto con las argentinas, nos fuimos en dirección a la lancha que hacía el recorrido por las cascadas, y desde la cual podías observar los saltos de agua desde mucho más cerca, incluso te ponen debajo de un par de ellos, en los que es literalmente una ducha. Cuando acaban de mojarte por completo, te llevan río abajo unos kilómetros y después de subir un buen tramo de escaleras ( a unos les costó más que a otros), nos subieron en una camión tipo "safari" ( demasiado turístico a mi gusto), y nos iban mostrando algunos tipos de plantas y árboles que conforman la selva en aquella zona.&lt;br /&gt;Terminado el día, intercambiamos los mails con la chicas, y quedamos en que nos veríamos a nuestra vuelta a Buenos Aires. De esta manera había llegado a su fin nuestra visita a las cataratas de Iguazú, y ya nos preparábamos para cambiar al día siguiente de destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos levantamos tranquilamente y esperamos en el hotel que nos pasaran a recoger para llevarnos hacía el aeropuerto. Aquí empezaba un día largo, en el que acabaríamos por hacer 3 trayectos en avión, y es que en Argentina el tráfico aéreo es más bien nefasto. &lt;br /&gt;Así, y mientras esperábamos el primero de ellos que nos llevaría de Iguazú a Buenos Aires, nos encontramos de nuevo con Luján y su madre, que tenían el mismo avión que nosotros. De esta manera la espera se hizo un poco más amena, ya que tanto madre como hija si algo les gusta es charlar y charlar, sin importarles el tema.&lt;br /&gt;Llegados a la capital, nos tocó esperar cosa de una hora y media para el siguiente avión, que nos llevaría hasta Usuhaia, la ciudad más austral del mundo, previa escala y espera en un aeropuerto ( para llamarle de alguna manera) en medio del país.&lt;br /&gt;Una vez llegados, después de todo el día entre despegues y aterrizajes, nos instalamos en nuestro hostal, si si, no me he equivocado, hostal, ya que no quería perder la costumbre a eso de viajar de backpacker. Todo hay que decir que en todos sitios estuvimos en casas pequeñas, en habitaciones dobles con baño y donde no había mucho ambiente juvenil que digamos. Y es que madres solo hay una, y no quería que le diera un patatús viendo los sitios en los que hemos dormido durante todos estos meses.&lt;br /&gt;Lo  primero que hicimos después de instalarnos, fue salir a contratar las excursiones y a programar los días en aquel destino. Con toda la oferta que nos dieron en una agencia de viajes, nos decidimos por las menos físicas, ya que las más solicitadas y probablemente las más bonitas eran las de paseos por la montaña durante todo el día, pero como he dicho antes, sólo tengo una madre y no quería quedarme sin ella. Dentro de lo menos físico, nos decidimos por ir a ver una pingüinera un día, y al otro una excursión de montaña en 4x4.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de levantarnos sin prisa, ya que la excursión comenzaba después de comer, nos fuimos a pasear por la ciudad, a sacar las pertinentes fotos para acreditar que estuvimos en “el fin del mundo” y como no podía ser de otra manera, a probar los platos típicos de la zona. A diferencia del resto del país, aquí es el pescado y no la carne lo más común en los menús. Nos decidimos por probar una especie de centolla que nos habían dicho estaba buenísima y por una pescado blanco que no defraudaron.&lt;br /&gt;Ya con los estómagos llenos, nos dispusimos a comenzar el trayecto en mini-bus hasta la isla donde estaban los pingüinos. Después de poco más de hora y media, llegamos a una estancia ( rancho) desde donde salía el barco que nos serviría para recorrer el último trozo. &lt;br /&gt;Con los pies ya en tierra firme, y con la visión y el ruido de miles de estos animales, empezamos el paseo de una hora por la isla, donde ( como es lógico) existen unas barreras para que no puedas tocarlos ni molestarlos en exceso. Era época de cría y pudimos contemplar como cada pareja tenía dos polluelos a los que alimentaban y cuidaban en su nido. Resulta curioso ver como cada pareja tiene su propio agujero, que utiliza año tras año después de la migración y que defiende delante de posibles intrusos. La isla está minada de pequeños surcos en la arena desde los que se pueden ver y te vas encontrando a los pingüinos. Los que no están cerca del nido ni pescando en aguas profundas, pasan el día en la playa, y sirven como una especie de comité de bienvenida para los turistas. &lt;br /&gt;Concluida la visita a estos graciosos animalillos, tomamos el camino de regreso a la ciudad, parando en algunos miradores del camino para poder contemplar la belleza de los paisajes patagónicos. La última de estas paradas, la realizamos en una “castorera”, que nos mostró la forma de trabajar y vivir de estos animales que fueron introducidos por las empresas peleteras y que, años después se han convertido en un problema para la zona ya que no tienen depredadores naturales y para el hombre es muy difícil acceder hasta donde ellos están. Sus presas y embalses ahogan a muchos árboles y están deforestando la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente el despertador sonó más temprano, y el jeep 4x4 pasó a recogernos por el hostal para iniciar el día. Nuestros compañeros, mejor dicho, compañeras, ya que el guía-conductor y yo éramos los únicos hombres, serían una familia brasileña compuesta por abuela, madre e hija, y las dos estrellas de la jornada, dos hermanas porteñas ( una de ellas residente en Tarragona) que hicieron de la excursión una experiencia bastante curiosa. &lt;br /&gt;El día lo pasamos en la parte trasera del vehículo ( menos la enchufada de mi madre), entre golpes por los caminos de piedras y troncos por donde estábamos marchando y comentarios absurdos pero a la vez graciosos de las dos hermanas. Y es que eran dos personajes sin igual ( lástima que se borraran las fotos que teníamos con ellas), que hicieron que el día tuviera su dosis de humor. &lt;br /&gt;Al llegar a uno de los lagos más grandes de la zona, y después de nuestra aventura offroad, nuestro guía y el de otro jeep que también iba con nosotros, empezaron a preparar un buen asadito para el disfrute de los pasajeros. &lt;br /&gt;Mientras ellos estaban manos a la obra, el pre-comida tuvo varios focos de atención. En uno estaban dos zorros, que atraídos por el olor a carne, se paseaban por la zona en busca de algún pedacito, que al final consiguieron. Evidentemente, sacarles fotos fue una de las atracciones de la jornada ( otras que se borraron). &lt;br /&gt;El otro foco estaba situada en la hermana mayor, que ajena a todo, se había sentido muy atraída por un señor del otro grupo y estaba como una niña de 15 años, con las sonrisitas y tonterías. Lo más cómico es que el hombre no hablada español, y el inglés de ella era de andar por casa. Así, se hacía entender como un indio y bebía un baso de vino detrás de otro, lo que no hacía más que aumentar su tontería. &lt;br /&gt;Así, entre zorros, parejitas quinceañeras y la abuela brasileña que me quería casar con otra hija suya, llegó el momento de la verdad y comimos, como en otras muchas ocasiones, una carne superior.&lt;br /&gt;A la vuelta, y al no poder hacer el kayak programado para la tarde por el oleaje del lago, retomamos el camino charlando de temas un poco más complejos. Y es que la religiosidad y la creencia en el destino de las allí presentes hizo un poco más aburrido y monótona el viaje de regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último día por aquellas tierras, y antes de coger el vuelo que nos llevaría a ver el glaciar Perito Moreno, lo gastamos, como la tarde anterior, en callejear por las tiendas y locales comerciales de la zona.&lt;br /&gt;Llegada la hora, nos vinieron a buscar, y en unas pocas horas nos plantamos en el Calafate, pueblo más cercano al glaciar, y que, como es lógico, vive de el y es sumamente turístico.&lt;br /&gt;Durante la tarde salimos a conocer un poco el sitio, pero realmente hay poco que ver, para no decir nada, así que paseamos tranquilamente sin rumbo esperando que llegara el otro día para ir a visitar el glaciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez dentro del bus, recorrimos los kilómetros que lo separan del pueblo, y pagadas las pertinentes entradas obligatorias en todos los parques del país, pudimos contemplar ya, desde la distancia, la enorme masa de hielo que se plantaba delante nuestro. &lt;br /&gt;Contratamos el paseo en barco, que te permite acercarte por la cara norte del glaciar y ponerte a escasos metros de el, escuchando el crujir del hielo mientras avanza imperceptiblemente. En este lado ya tuvimos la oportunidad de oir el ruido que produce un bloque de hielo al desprenderse de la parte principal.&lt;br /&gt;Completada la visita en barco, nos llevaron a la parte sur, donde están construidas las pasarelas y donde te dejan unas horas para que puedas disfrutar de las vistas desde los diferentes balcones.  Explorados los primeros puntos, y después de descartar los más alejados ya que mostraban la cara que habíamos visto desde el barco, además de estar a una hora de distancia caminando, nos apostamos en el balcón que a nuestro modo de ver, y de la mayoría de gente, dejaba ver la visión más frontal y espectacular de la cara sur. &lt;br /&gt;Ahí estuvimos aproximadamente una hora, parados en la barandilla, con la cámara a punto para captar los posibles desprendimientos, y a pesar de sólo ver uno, disfrutamos de una vista irrepetible, de un ruido nunca antes escuchado, de unos colores azules intensos mezclados con el blanco y de un airecillo helado que te dejaba la cara congelada.&lt;br /&gt;Una vez decidido finalizar nuestra visita y poner rumbo al autocar, nos encontramos en las pasarelas a las dos hermanas, con las que estuvimos charlando un rato, y a las que pedí ( aún estoy esperando) que me pasaran las fotos de la excursión 4x4. &lt;br /&gt;Aquí finalizaba el motivo de nuestra estancia en aquel lugar, y solo nos tocaba esperar al momento de subir en el autocar que nos llevaría al siguiente destino. Como para eso aún teníamos que esperar toda esa tarde y la mañana siguiente, intentamos buscar alguna actividad extra. &lt;br /&gt;La encontramos en las cabalgatas que montaban por aquella zona, y que cerramos para la mañana siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de firmar los papeles para excluir a la empresa de responsabilidades ( en ninguna de las otras ocasiones que he montado en el viaje me lo han hecho hacer), nos designaron un caballo y empezamos, con el resto del grupo, un paseo de 2 horas por los alrededores de el Calafate. &lt;br /&gt;Lo cierto es que el paisaje era bonito y que los caballos eran ideales para mi madre, pero en mi vida, si exceptuamos los burros del lago de Puigcerda, me había encontrado con unos animales más pasivos, más lentos y con el papel mejor aprendido que aquellos. Los tios iban uno detrás del otro, a 3 por hora y si intentabas que corriera un poquito, giraba la cabeza y te miraba como diciendo, “ no me agobies”.&lt;br /&gt;Concluido el excitante paseo en caballo, regresamos a recoger nuestro equipaje y nos dirigimos al primero de los buses que habían programados para aquel día. El trayecto sería de 5 horas, y nos llevaría hasta la localidad de Rio Gallegos, donde, y después de esperar un buen rato, conectaríamos con un bus cama en el que pasaríamos la noche, para llegar al día siguiente a Puerto Madryn. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta localidad fue donde estuvimos un poco más aburridos, y es que habían dos actividades programadas: una excursión a la Península Valdés y una inmersión con leones marinos.&lt;br /&gt;La inmersión no estaba todavía cerrada, y tenían que ponerme en contacto con un conocido de mi hermano Oscar. Al ir el primer día a cerrarla, a mi madre no le hizo demasiado gracia lo de meterse debajo del agua, y el precio por hacer snorkelling era demasiado caro, así que tiramos atrás la idea e intentamos buscar alguna otra alternativa para el día que nos quedaba sin nada.&lt;br /&gt;Después de buscar e informarnos en varios sitios, ya nos dimos cuenta que en aquel lugar la oferta de excursiones estaba limitada, y lo que ofrecían, o ya lo habíamos visto ( pingüinos) o lo íbamos a ver al día siguiente. De esta manera, dejamos ese día libre para ir a la playa o para estar tranquilos.&lt;br /&gt;La ciudad no tiene tampoco nada en particular a parte de la atracción turística por ser la puerta a la reserva natural de la península, así que, a parte de la excursión, visitamos un museo, fuimos a la playa, paseamos por las tiendas y comercios y después de 8 meses, fui por primera vez al cine. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día de la excursión, nos vinieron a recoger en una furgoneta, en la que la media de edad de los turistas era de 50 años, así que no había demasiado para relacionarse, a parte de una pareja de maños. El camino hasta el destino fue duro, ya que todo el camino era de grava, lo que hacía que estuviéramos todo el rato con pequeños botecitos. &lt;br /&gt;La atracción principal de esta visita, y por la cual había escogido este destino, era la posibilidad ( no tuvimos suerte, aunque Jacobo y Pablo si, y me hablaron maravillas) de ver orcas atacando a focas en la playa para alimentarse. La típica imagen de reportaje de National Geographic es lo que queríamos ver en directo. &lt;br /&gt;Después de un largo trecho, llegamos a la playa donde estaba la colonia más numerosa de leones marinos con sus crías. La temporada no era la idónea, ya que se ve que cuando los cachorros son un poco más mayores y empiezan a nadar, es cuando se ven ataques casi cada día. En nuestro caso, el último avistamiento en aquella zona fechaba en 20 días antes. Después de estar un rato esperando y no ver ninguna aleta en el horizonte, nos resignamos a disfrutar de los leones y de su comportamiento y empezar a desfilar hacía otro de los puntos de interés de la península, donde veríamos a los primos hermanos de estos. Estamos hablando de los elefantes marinos, que ocupaban otra playa, y a la que fue difícil acceder por el intenso viento que soplaba y que te llenaba los ojos de arena.&lt;br /&gt;Una vez terminada la visita, volvimos hacía la ciudad con la sensación de haber visto poco, porque si es verdad que además de los leones y los elefantes marinos, vimos algún otro animal como el guanaco ( familia de las llamas), pero no pudimos disfrutar de ninguna de las 2 estrellas de la zona. En lo que se refiere a la orca, no tuvimos suerte, ya que hay un grupo de 30 que habitan esas aguas todo el año, y en cuanto a las ballenas, ya sabíamos que no era época y que, por tanto, es imposible divisar ninguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un poco de mal sabor de boca dejamos Puerto Madryn, y pusimos rumbo de nuevo a la capital, para pasar nuestro último día antes de la despedida. El viaje, de nuevo, duró toda la tarde y noche, y llegamos a Buenos Aires el día 2 temprano. Como ya habíamos quedado por internet, en cuanto nos instalamos en la habitación, llamamos a Luján, que estaba todavía de vacaciones ( que vivan las fiestas de los profesores), y se había ofrecido a sacarnos a pasear con su coche por las afueras de la ciudad.&lt;br /&gt;De esta manera, al mediodía nos pasó a recoger y fuimos juntos los tres a comer al barrio de san telmo para posteriormente dirigirnos a la zona de “los olivos” pasando por un montón de sitios que ni me acuerdo del nombre, pero que ella se esforzaba en explicarnos. Caída la tarde, nos devolvió al hostal y nos despedimos, en lo que fue una despedida temporal, aunque mi madre no lo supiera.&lt;br /&gt;Y es que en teoría yo había quedado tanto con Luján como con Maru ( la otra chica de Iguazú) para salir aquella noche, pero lo que en realidad estaba previsto, era una cena cumpleaños sorpresa para mi madre en el restaurante-hotel faena, considerado uno de los 10 mejores del mundo y recomendado por Jacobo. Lo cierto es que tal como está el euro, es asequible comer lujosamente en Argentina, y lo aproveché para celebrar lo que sería el día 3 el 69 cumpleaños de mi mamá. &lt;br /&gt;De esta manera, yo quedé con ellas, para que no dijeran nada, y así darle una sorpresilla. Durante la tarde, y después de una espera en la habitación, dándole largas a mi madre en todo lo que quería hacer, a las 8 locales, 12 de la noche españolas, la felicité y le dije que se pusiera guapa.&lt;br /&gt;Agarramos un taxi, nos fuimos al restaurante y nos sentamos en la mesa a la espera de que vinieran las chicas. Como se retrasaron y quería que fuera una sorpresa para ella, me hice el loco con la carta, que si no sé que pedir, que si no me convence esto, que si tengo dudas.....así por más de media horas. Al final llegó Luján y más tarde Maru, se llevó la sorpresa, cenamos los 4 como reyes e incluso hubo pastel de cumpleaños con las respectivas velas y el primer regalito por parte de nuestras amigas argentinas. Desde aquí un saludo enorme a las dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esto finalizaba mi estancia en Argentina y el viaje con mi madre. Al día siguiente ya nos dirigimos los dos al aeropuerto. Resultó que mi vuelo iba con retraso, lo que hizo que estuviéramos juntos en la sala de embarque y que ella no tuviera que esperar mucho tiempo sola. Llegado el momento, una enésima despedida, esta vez muy especial por ser mi madre, pero con la idea de que en poco tiempo nos volveríamos a ver, lo cual me lo hizo mucho más fácil que en el aeropuerto de Barcelona tantos meses antes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaba otro país, Brasil, que recorrería de nuevo con Prada, y que sería el último mes que estaríamos juntos, ya que la diferencia de gustos a la hora de los destinos, haría que de principios de marzo hasta el final, la aventura la volveríamos ha hacer solos. A pesar de ello, nos quedan 30 días para disfrutar el uno con el otro y para contarnos las batallitas vividas por separado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la próxima entrada, Carlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/BarbeArgentinaII#"&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/BarbeArgentinaII#&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-4348512844569569427?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/4348512844569569427/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=4348512844569569427' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/4348512844569569427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/4348512844569569427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/03/barbe-argentina-ii.html' title='Barbe: Argentina II'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-7477526805941918323</id><published>2009-03-06T20:01:00.000+01:00</published><updated>2009-03-06T20:02:33.105+01:00</updated><title type='text'>Prada - Patagonia (I)</title><content type='html'>Hola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero es pedir disculpas (otra vez) por el desfase que este blog está sufriendo en las últimas fechas. Me toca asumir la culpa, ya que soy yo y no otro el que estos días está más perezoso a la hora de ponerse a escribir. Aunque suene a cachondeo, somos gente muy ocupada ;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y debido a ese retraso la siguiente crónica tiene comienzo en el ya obsoleto 2008.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;29 de diciembre de 2008. Habiéndome dejado Barbe, Jorge y toda su tropa en Puerto Varas, Chile, me dirijí a Puerto Montt, un pueblo relativamente vecino a aquél, desde dónde cogería un ferry que me llevaría hasta la Isla de Chiloé, una apacible isla pesquera en el extremo norte de la patagonia chilena. Mi plan inicial era pasar un par de necesarios días de tranquilidad (Jorge nos había llevado por el mal camino noche tras noche) en Chiloé, pasar allí una tranquila noche de Fin de Año, y volver tranquilamente hasta Puerto Montt el 1 de enero para coger un avión que me llevaría hasta los terrenos helados de la Patagonia chilena, unos cuantos cientos de kilómetros al sur de Puerto Montt.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La isla de Chiloé resultó ser una tranquila (muy acorde con mi plan) islita de pescadores, poco edificada, y con unos platos a base de salmón que hacen por sí solos merecer la visita. El lugar perfecto para una Noche Vieja relajada. Una que, por cierto, no puedo ser. Resultó que el ferry que me debía llevarme de vuelta a Puerto Montt para coger mi avión el dia 1, no circulaba el primero de enero por motivos obvios (la verdad, no sé como no se me ocurrió), así tuve que dejar prematuramente Chiloé en un ferry hacia Puerto Montt a última hora del 31 de diciembre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí estava yo, llegando al pueblo más cutre, maloliente e incluso peligroso de Chile, a eso de las diez de la noche de un 31 de diciembre, sin alojamiento, sin cena, sin conocidos y por supuesto sin uvas. En un último intento por salvar la noche, busqué rápidamente un lugar asequible en el que hacer noche y salí en busca de un restaurante decente para, como diría Don Juan Carlos, tan señaladas fechas. Pero la noche estaba va ya perdida. Todo cerrado excepto un supermercado de barrio en el que, ya resignado, compré los dos plátanos que me tomaría a modo de cena un 31 de diciembre que nunca olvidaré por cómico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras degustar la suculenta cena, salí a la calle con el ánimo de encontrar algún garito en el que brindar por el Nuevo Año camuflado entre chilenos. Pero como más vale irse a la cama a las once de la noche de un 31 de diciembre que irse a las dos de la mañana habiendo sido atracado y sin pantalones, a la tercera vez que escuché la palabra 'gringo' a mis espaldas decidí recoger velas e irme de vuelta al hostal, si es que el semiprostíbulo en el que me hospedé puede llamarse hostal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, que a las once de la noche estaba ya en la cama y listo para dormir. Sólamente la compañía de la guitarra que por dieciocho euros había comprado una semana atrás (se deja tocar como una de trescientos) maquilló mínimamente la Noche Vieja más curiosa que habré pasado, y espero pasar, jamás. La realidad es que tampoco tenia sentido celebrar en exceso el 31 de diciembre de un año, éste, que para mí acaba a principios de junio a todos los efectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 1 de enero, el primero desde hace muchos sin la tradicional resaca, me levanté bien prontito y puse rumbó al aeropuerto con una sola imagen en mente: las cumbres heladas de la Patagonia. Será cosa mía, pero sólamente el nombre ya me impone. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que ví durante el vuelo, que me costó apenas 80 euros, no puede pagarse con dinero. Sobrevolar los andes fué impresionante. Una manta de montañas que parecía no acabar, lagos enormes, campos de hielo kilométricos, picos de más de 3.500 metros de altura, glaciares por doquier y hasta un volcán en erupción nos quitaron el aliento a todos los que tuvimos la suerte de volar en ese avión en ese día tan privilegiadamente despejado. Ahí quedan las fotos como testigos, aunque verlo con mis propios ojos fué una experiencia comparable con pocas otras. Bendito sea el momento del check-in en el que elegí ventanilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que nefasta salida de 2008 y gran entrada en 2009.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrizado ya en terreno patagónico y respuesto del shock andino, me puse a planificar mi aventura por el sur del mundo. Aunque el aterrizaje tuvo lugar en Punta Arenas, mi destino final era Puerto Natales y su archiconocido Parque Nacional de las Torres del Paíne. El parque, que es una de las principales atracciones de América del Sur, tiene montañas y glaciares espectaculares y requiere de al menos tres días de acampada para ser visitado en condiciones. Un servidor, que iba sólo, que hasta entonces había montado una tienda de campaña apenas dos veces en su vida y que ni si quiera viaja con botas de montaña (manda huevos que entre los 27 kilos de maleta que cargo no se me ocurriera meter unas botas), todo el asunto de la acampada a temperaturas gélidas le pillaba un poco de novato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como este mundo es un pañuelo (este blog lo ha confirmado en repetidísimas ocasiones) y esta vida está llena de casualidades, al entrar a una oficina de informaión me crucé con Vanessa, una de las ya míticas rapitencas que conocimos en la Full Moon Party en Tailandia. Vanessa y James (su novio, un irlandés auténtico que se había unido al viaje unos meses) tenían previsto acampar, por casualidad, los mismo días que el menda. Así que, sin tener que pensarlo demasiado, unimos fuerzas y preparamos el abordaje a las Torres del Paíne conjuntamente. Tras charlar con la gente más experta (y otros que se las daban de serlo) decidimos hacer una acampada de cuatro días, para hacer la ruta de la W, la más famosa, y que combina grandes vistas a las montañas con caminatas de ocho horas al dia. Compra de comida, prueba de tiendas, preparación de mochilas, etc, etc, y al ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ruta de la W, tal como la planeamos, consistía en tres días de caminata fuerte y un último día más relajado a las faldas de las Torres del Paíne, los picos que dan nombre al parque. El primer día caminamos hasta el Glaciar Grey, la reserva natural de agua natural dulce más grande del mundo después de la mismísima Antártida. La verdad es que en su momento me impresionó muchísimo pero a la postre quedaría aplastado por lo que vería apenas dos semanas después en el lado argentino de la Patagonia. La primera noche en la tienda fué dura, para que engañarnos, con mucho frío, mucha lluvia, mucho viento y pocas horas de sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bastante cansados amanecimos el segundo día, el más duro a priori y a posteriori, en el que teníamos pensado caminar hasta los Cuernos del Paíne, las montañas más altas y espectaculares del parque (por mucho que Las Torres sean las más célebres). Con lo que no contábamos era con la intensa lluvia que nos acompañó durante las primeras cuatro horas de caminata. Empapados hasta los huesos y con la sensación de tener el mismo frío que subiendo el Everest llegamos al refugio situado a los piés de Los Cuernos, que se encontraban totalmente cubiertos por las nubes. Ante el frío, la lluvia, el hambre, y la imposibilidad de ver las montañas con claridad, decidimos abortar la misión Cuernos del Paine y poner rumbo de vuelta al campamento base. Así otras cuatro horas de caminata, con algo menos de lluvia pero igual de mojados que las cuatro primeras. A la llegada al campamento, una dura ducha de agua fría (mal día para que se acabase el gas) y tres platos de sopita caliente para evitar el resfriado. Allí compartimos las anécdotas del día con, entre otros, Oscar y Ana, una pareja de españoles (Oscar catalán, Ana vitoriana que habla un catalán bastante mejor que el mío) que iban preparados como para escalar cualquier monte del Himalaya. (Oscar, Ana, ¿cómo/dónde estáis? Sois los más grandes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el tercer dia, más lluvia, más frío, más sueño, más cansancio y ningunas ganas de pasar un día como el anterior. Así que, con el rabo entre las piernas pero con la máxima de "esto es para disfrutar no para sufrir" decidimos hacer trampa y coger un catamarán que nos llevó hasta la salida del parque, esta vez a salvo de la lluvia y el frío. Lo bueno del asunto es que desde el catamarán podían verse las Torres, Los Cuernos y todas las montañas cuyo nombre acabase en Paíne, lo que hizo valer bastante la pena el atajo. Y así nos fuimos de vuelta hacia Puerto Natales, dónde junto con Oscar y Ana nos dimos el capricho de cenar en la pizzeria La Repizza, en la que sirven unas pizzas, por cierto, recrudas. También a la vuelta de Torres del Paíne coincidimos con Eva, la otra rapitenca, que se iba de acampada al día siguiente. Unas cervezas, unas risas, y al sobre bien calentitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde Puerto Natales cogí, también junto a Vanessa y James, un autobús que nos llevaría hasta Ushuaia, en Argentina, famosa por ser la ciudad más al sur del mundo. Esto tiene truco en la palabra "ciudad", porque la pura realidad es que existen varios "pueblos" más al sur que Ushuaia. Tras quince horas de viaje debido a los trámites fronterizos y a haber cruzado el estrecho de Magallanes (vaya clásico) en ferry, llegamos a Ushuaia. Su gran atracción es el Parque Nacional de Tierra del Fuego, un parque que, aún estando bien, no es gran cosa si se compara con la espectacularidad del de Torres del Paíne. De hecho, lo que recordaré con más cariño de Ushuaia es el tiempo que pasé con James y con Vanessa, para mí, la pareja del viaje. A Vanessa ya la conocía, así que no fué una sorpresa. Quién si lo fué es James, un auténtico Fenómeno, con mayúscula. Este hijo de Irlanda es un auténtico showman y un saco sin fondo en lo que se refiere a chistes, trucos de magia y todo lo que se tercie para hacer reír al personal. Fueron unos días de no parar de reír con el tipo. Un personaje con el que hice muy buenas migas, de hecho. Incluso el día en que nos separamos no se cortó un pelo a la hora de ponerse a cantar en medio del hostal mientras yo le tocaba la guitarra. Dios los crea y ellos se juntan. La verdad es que de James podría escribir una entrada completa, pero como ya empieza a chapurrear español lo dejo para que él mismo escriba una entrada de chistes en un futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el hostal de Ushuaia hice amistad con Rafa y Pablo, dos hermanos de Medellín, Colombia, que aprovechaban dos meses de vacaciones para recorrer Suramérica de norte a sur, desde Colombia hasta Ushuaia, recorriendo parte del Amazonas en barco. Otros fenómenos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Ushuaia salí hacia el Calafate, más al norte, para visitar, ya sólo, una de los parajes naturales insignia de la Patagonia argentina: el glaciar Perito Moreno. De camino a el Calafate y tras curzar de nuevo el estrecho de Magallanes (esta vez viendo delfines desde el ferry), tuve que hacer un cambio de autobús en Río Gallegos, una aislada ciudad Argentina en la que aproveché para conectarme a internet y enterarme de que a Barbe le habían dejado sin cámara y sin un duro. Quedamos en que yo le enviaría dinero por correo el siguiente día laborable (era sábado), ya desde el Calafate. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en el Calafate, el domingo, organicé la visita al Perito Moreno. A falta de billetes de autobús (enero es mes de vacaciones en Argentina y los lugares turísticos están a reventar) quedé en compartir un taxi con una pareja de suizos, Michael y Christina, con los que pasé un gran día. Estos dos eran unos forretis suizos bien entrados en sus treintas pero que disfrutaban de la vida como si tuvieran dieciséis. Lo pasé en grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El glaciar es espectacular. ESPECTACULAR. Creo que nunca me he sentido tan pequeño como en el momento de ver de cerca ese bloque de hielo de casi 200 km cuadrados. El Perito Moreno es el único glaciar del mundo que crece cada año (el resto retroceden año tras año), y es por eso un espectáculo sin igual. Constantemente se oye el crugir de esa masa enorme y pueden verse grandes bloques de hielo caer al agua provocando un estruendo exagerado. Muy impresionante. A nivel de paisajes naturales, de lo mejor que he visto en este viaje. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visitado el Perito Moreno el domingo, la del lunes fué una mañana de colas. Tenía que enviarle dinero a Barbe y la cosa que no fué fácil. Primero, porque en el Calafate sólamanente hay tres cajeros automáticos, y dos de ellos nunca tienen dinero; en el otro, como es de suponer, se forman unas colas que parecen las de un concierto de U2. Además, el dichoso cajero sólo deja sacar 300 pesos (unos 70 euros) de una vez y, como al pobre Barbe 300 pesos no le valían ni para comprarse pipas (necesitaba suficiente como para llegar a Buenos Aires), una vez hecha la cola de hora y media tuve que sacar dinero cuatro veces mientras el resto de la cola, que daba la vuelta a la manzana, me miraba con cierto odio...Ya con la pasta en mano, una cola de media horita en correos y todo arreglado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hasta aquí puedo llegar hoy porque me están llamando para embarcar en un vuelo que no puedo perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotos finas: &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PradaPatagoniaI#  "&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/PradaPatagoniaI#  &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hasta pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prada&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-7477526805941918323?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/7477526805941918323/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=7477526805941918323' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/7477526805941918323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/7477526805941918323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/03/prada-patagonia-i.html' title='Prada - Patagonia (I)'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-8025528167780875765</id><published>2009-02-27T01:43:00.001+01:00</published><updated>2009-02-27T01:45:35.964+01:00</updated><title type='text'>Barbe   Chile II  - Argentina I</title><content type='html'>Después de la separación temporal con Prada, yo me volví sólo con el micro-bus hacía Santiago. En la ruta, que duró 2 días, nos dió tiempo de ver las cascadas más caudalosas de Chile ( nada del otro mundo) y charlar y ver vídeos de fútbol chileno con Jorge, su novia y el chófer. &lt;br /&gt;Como era el único pasajero, pudimos dejar de lado la última visita a unas viñas y llegamos a la capital más temprano. De esta forma, tenía tiempo para llegar tranquilamente a Viña del Mar, lugar escogido para pasar el fin de año. Como Jorge y su novia también iban allí, cambíamos los tickets de autobús para la mañana. &lt;br /&gt;A la llegada, dejé la mochila grande en el Che Lagarto ( hostal) y con la pequeña, con lo mínimo para pasar 3 días, me fuí con ellos en el bus. Al ser un destino muy común en esas fechas, la carretera estaba bastate llena, así que el cambio de hora fué bien para llegar relajados a la tarde. &lt;br /&gt;Jorge me dió su teléfono para que le llamara después de las 12, pero al final no tuve ganas de liarme y preferí pasar la noche más tranquilo, con lo que no nos volvimos a ver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, después de cenar en el jardín del hostal y estar charlando con Nadia ( chica argentina de tierra del fuego) y de ir a ver los fuegos artificíales más grandes de Sudamérica, en la playa, con ella y los dueños del hostal, regresamos y me pasé toda la noche hablando de Argentina y de otros miles de temas con esta chica, hasta que amaneció y decidimos irnos a dormir. De esta manera, había pasado la noche de fin de año más tranquila de toda mi vida, pero que seguro, recordaré durante mucho tiempo por haber sido diferente.&lt;br /&gt;A parte de celebrarlo a la hora chilena, el cambio de horario me permitió que unas horas antes llamara a casa de mi padre para poder pasar juntos el cambio al 2009, y de esta manera, tener las campanadas típicas de nuestro país, y los fuegos artificiales de la ciudad chilena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los siguientes dos días en Viña y Valparaíso no tuvieron demasiado en especial, y me limité a pasear por las calles repletas de casas de todos los colores, subiendo y bajando las calles empinadas de esta localidad, declarada patrimonio de la humanidad por sus ascensores callejeros centenarios, sus casitas tradicionales y su distribución en la bahía. &lt;br /&gt;Como anécdota, tuve un pequeño accidente al acercarme a uno de los miles de perros callejeros que pasean por todo chile, y quererle hacer una fotografía por el color de sus ojos. Al acercarme demasiado ( no había tenido hasta la fecha ningun problema en acariciar ninguno), se levantó rápidamente del suelo, ladrándome y con una actitud bastante agresiva. Suerte que aún conservo parte de la velocidad de reacción adquirida con tantos años de entrenamientos en el fútbol, y pude hacer una salida rápida del lugar. El perro me persiguió un centenar de metros, hasta que vió que me alejaba suficiente. Fruto de ello, rompí una de las chanclas, que evidentemente no estan hechas para correr a toda velocidad, y hizo que tuviera que esfumarme de la calle, ya que podéis imaginar las risas que produjo un turista con chanclas, gafas de sol y cámara en mano corriendo delante de un perro callajero en medio de la ciudad......evidentemente me fuí con cara de "aquí no a pasado nada", pero con el susto en el cuerpo.&lt;br /&gt;Una vez concluidos los dos días ahí, y después de que a la salida me dieran la alegría de que la dueña del hostal me regalaba los 30 dólares de la cena de fin de año ( es bueno siempre ser agradables con los dueños), cogí un autobús de regreso a Santiago donde iba a pasar un par de noches más antes de empezar mi periplo por los andes de camino a Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero antes de irme del país, quería conocer a una chica que me agregó hace ya muchos meses al Facebook, en lo que fué una broma por compartir el mismo apellido ( Susana Barberán), y que terminó con la coña de los primos lejanos.&lt;br /&gt;Así, una vez llegado el bus de Viña, y de pegarme una ducha, me dispuse a salir por la noche con Susana y sus amigas. Al llegar, y después de las pertinentes presentaciones, Susana me dió el único regalo de Navidad que he tenido este año y nos fuimos a tomar unas copa a un bar que ellas conocían. Estuvimos toda la noche charlando, y antes de irnos, se ofreció a acompañarme al día siguiente para ir a ver el museo de história de la ciudad que era lo único que me quedaba por ver, y por lo que había atrasado mi marcha de Chile.&lt;br /&gt;Evidentemente acepté la oferta, y por la mañana ( era sábado), nos fuimos a ver el museo y a comer. A la tarde, y cuando ya estábamos a punto de despedirnos, llamó a una de sus amigas de la noche anterior ( Sandra) que la invitó a casa de su novio a darse un bañito en la piscina y el jacuzzi. En la invitación estaba yo también incluido, así que pensé que un buen baño relajante antes de la paliza que me iba a pegar en los andes no me iba a ir mal. Dicho y hecho, allí estaba yo, con Susana, sus dos hijas, Sandra y otra amiga de ellas en el jardín de uno de los edificios nobles de la ciudad de Santiago.Es aquí donde me ocurrió una de las cosas más curiosas del viaje, pero antes de explicarlo, iré con las presentaciones. &lt;br /&gt;Como he dicho, la piscina y el jacuzzi estaban en la casa del novio de Sandra, un diplomático madrileño de la Unión Europea ( Miguel) que lleva 4 años en la ciudad y que en esas fechas estaba en nuestro país pasando las fiestas con la família. En esta história, y como más adelante veremos, también interviene la persona de confianza del diplómatico, que es el encargado de gestionarle todo lo que puede en la ciudad, y de mantener todo bien en la casa. Este personaje se llama Juan, y como le gusta decir a él, es el hijo chileno de Miguel, y por tanto le llama papá. Vive en la casa con él.&lt;br /&gt;Las presentaciones con Juan vinieron en el jacuzzi durante la tarde, y al inicio, a mi me tuvo un tanto despistado por la referencia continua de papá y hijo. Una vez explicado todo, y con el paso de los días me quedó todo claro, pero no avancemos acontecimientos.&lt;br /&gt;Pasada la tarde, y bien relajados y refrescados, Juan propuso ir a cenar a un sitio de tapas y ir por ahí de fiesta. Aprovechando que era sábado noche y que tampoco tenía nada que hacer, me pareció una buena idea. Así, mientras Susana y Sandra iban con el coche a cambiarse a sus respectivas casas, Juan me acompañó al hostal en metro para que yo hiciera lo propio. Una vez todos guapos y listos, quedamos en una zona de bares, a la que Juan y yo llegamos algo tarde por haber hecho una parada técnica en un primer restaurante español con su respetivas tapitas con cañitas.&lt;br /&gt;Ya los 4 juntos, fuimos a otro restaurante de tapas donde seguimos con la comida típica de nuestro país, con una cerveza detrás de otra, y entre medio de una de ellas, Juan me dijo que era una lástima que no me quedara más, ya que él me podría hacer de guía un par de días más, y de esta manera me propuso posponer mi salida a Argentina y quedarme en casa del diplomático con él unas noches más.&lt;br /&gt;Lo cierto esque a pesar de no estar en mis planes, no lo vi nada mal, ya que en una noche me pareció una persona que sabía mucho de su país y que me podía enseñar mucho en poco tiempo, además, su amabilidad me hizo sentir muy bien. Así, y después de estar toda la noche en un bar de copas y de bailar temas de los años 70 y 80 ( ya podeis imaginar el ambiente), nos quedamos los 4 a dormir en el piso. Por la mañana, me acompañaron en el coche de Sandra al hostal a recoger mis cosas para trasladarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí empezaban 3 de los días más curiosos del viaje, donde cogí mucha amistad con ellos al estar mucho tiempo juntos, sobretodo con Juan. Ya ese primer día, y por lo que hablé con él, me dí cuenta de que conocía a toda la escalera del edificio, donde vivían otras dos españolas ( empresarias) y otros tantos extranjeros con buenos trabajos. Incluso disponía de las llaves de alguno de ellos para el cuidado del piso ante las ausencias de estos. Para que os hagáis una idea era un poco "aquí no hay quien vive", donde él conocía todo acerca de la vida de sus vecinos.&lt;br /&gt;El primer día nos fuimos Sandra, Juan y yo, a comer un asado a las afueras de la ciudad en una población típica y nos pusimos como dios manda. A la hora de pagar, Juan sacó la tarjeta de crédito de Miguel, de la cual disponía para gastos propios y de la casa, y ante mi sorpesa, nos comunicó que su papá le había dado ordenes expresas de que su novia no pagara nada, y que a mi me incluía en el pack. Así los 3 días me trató a cuerpo de rey, enfadándose cuando yo hacía el ademán de pagar algunas de las comidas o de las cenas. &lt;br /&gt;A la vuelta del restaurante, pasamos por la casa de la madre de Juan, que vivía en un poblado de las afueras de Santiago, para darle unas cosas a ella y a su hermana, y pude ver de primera mano la situación y la realidad de un Santiago diferente, el de las periferias, con chavolas de madera, con algo de cemento las que tienen más suerte y ver a la gente que vivía ahí, los niños que jugaban a fútbol en medio de la calle descalzos, con escombros por todas partes. Visiones que te hacen reflexionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, y como era lunes, Sandra y Susana tenían que trabajar y nos fuimos Juan y yo a uno de los cerros que rodean la ciudad para poder tener una vista general de la monstruosidad de Santiago, os podéis imaginar 10 millones de personas puestas en un lugar plano y rodeados de montañas. Evidentemente uno de sus grandes problemas es la polución, ya que la contaminación no tiene canales de escape y se queda dentro de la ciudad haciendo en invierno muy difícil la respiración para las personas mayores. Después de una clase magistral de história y naturaleza, regresamos a la ciudad en busca de la piscina por los más de 30 grados que teníamos. &lt;br /&gt;Esa misma noche, y aprovechando que un amigo de Miguel había devuelto el coche que este le había prestado unos días, fuimos a conocer un poco más la ciudad de noche, y esta vez a bordo del auto dipomático. Como Juan no dispone aún de licencia de conducir, tuve que amortizar ese carnet internacional para ir de aquí para allá sin pagar zonas de párquing y como bien me recordó Juan, sin tener que guardar los límites de velocidad, aunque como buen ciudadano, intenté respetarlos siempre. En la cena de ese día pude disfrutar del mejor salmón que había probado en mi vida, y esque a España no llegan los pescados en la isla de Pascua, que os aseguro están sabrosísimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El martes, 6 de enero, estaba planificada una excursión al "cajón del maipo", un valle situado a unos 150 km de la capital y donde Pinochet disponía de una residencia de invierno para disfrutar de sus paisajes naturales. Esta visita contó con una tercera persona, la alcladesa de uno de los barrios más poblados y humildes de Bogotá, que estaba de visita a una amiga que vivía en el mismo edificio, y al ser día laborable, y tener la amiga que trabajar, Juan ya se encargó de que no estubiera sola en casa, y esque como he dicho, él lo sabe todo acerca de todos y intenta que las visitas de los vecinos se sientan a gusto en Santiago . &lt;br /&gt;Así, los 3 nos dirijimos en el coche y pasamos un día entre árboles, cascadas, puentes sobre ríos y conversaciones variopintas ( algunas sobre terrorismo calentitas). &lt;br /&gt;Quien me iba a decir a mi que acabaría conduciendo un coche diplomático con una alcaldesa colombiana y un asistente personal chileno. Además de la visita al valle, de regreso a la capital, aproveché que era el día de reyes para llamar a casa y hablar con la família.&lt;br /&gt;Para terminar la jornada y mi estancia en Chile, subimos al cerro más alto que está situado justo en el medio de la ciudad para poder contemplarla desde ahí. Hicimos un paseo en teleférico  y regresamos al piso para ir preparando las cosas ya de cara a la mañana siguiente. Y sí, hablo en plural porque Juan me había comentado que si me importaba que me acompañara en mi camino en los Andes y llegar a Mendoza ( Argentina) para poder ver pasar el Dakar. Evidentemente que no me importaba, y aunque lo hubiera hecho, no podía decirle que no. De esta manera, preparamos las mochilas, nos despedimos de Sandra y Susana que vinieron a cenar pizza, cantamos un poco de karaoke y fuimos temprano a dormir ya que la salida estaba prevista a las 6 de la mañana para poder afrontar la jornada con tiemnpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer trayecto del día iba a ser coger un bus que nos llevara de la capital a un pueblecito llamado " los andes" que como bien indica su nombre, está en el valle de la cordillera, cerca de la frontera. Una vez allí, empezamos a caminar en dirección a Argentina, y sabiendo que era imposible caminar los 85 km que había hasta el paso, sacamos a pasear el dedo esperando que alguien nos recogiera y nos acercara. Lo cierto esque, además de una experiencia ( evidentemente no lo había hecho nunca), es la única manera de poder hacer caminando el paso de fronteras y poder disfrutar del las vistas que te da el parque nacional de la aconcagua, ya que no hay ningún bus que te deje allí.&lt;br /&gt;De esta manera, tardó varios minutos en parar alguien, pero al final, un ingeniero de minas que iba de subida hacía el trabajo, paró con su furgoneta y accedió a llevarnos hasta donde él se desviaba, que aproximadamente era la mitad del camino. Durante el trayecto nos hizo una disertación acojonante de todo lo relacionado con su trabajo ( minas, piedras, montañas, excavaciones, etc), que hizo que el tiempo pasara volando. El segundo trayecto lo hicimos en camión con un chico argentino que hace el paso cada semana y que volvía a su casa sin mercancía en el remolque ( los que llevan nunca paran por miedo a que les roben). &lt;br /&gt;Aprovechamos una parada de la policía donde tiene que identificarse para cogerlos parados y preguntar, sino es muy difícil porque estás en medio de la subida y si paran luego les cuesta mucho volver a arrancar. Con el camión hicimos la última parte, y la más bonita, viendo como los imponentes andes iban saliendo en medio de curvas y más curvas a bordo de un 16 ruedas viejísimo. En este caso, y como no podía ser de otra manera con un camionero argentino, la conversación fué toda de su trabajo y de fútbol. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasada la aduana chilena, y antes de llegar a la argentina, venía la parte del trayecto que yo quería hacer caminando, y aunque más tarde me enteré que molestó a Juan, era mi viaje y lo hacía a mi manera, así que me puse la música y empecé a caminar a un buen ritmo a través de la carretera y de los senderos de piedras, disfrutando de los paisajes y pensando en mis cosas. Mientras, Juan iba detrás manteniendo el ritmo y insistiéndome en llevarme parte de mi equipaje, a lo que evidentemente me negaba ya que lo quería hacer yo solo.&lt;br /&gt;Lo cierto es, que es de ese tipo de cosas que haces una vez en la vida, y como experiencia está bien, pero cargar más de 30 kilos durante 20 kilómetros, con subidas, bajadas, piedras y asfalto no resulta un trabajo fácil, aunque en aquel momento "disfruté" con el sufrimiento. &lt;br /&gt;La única parada que hicimos fué a la entrada del Aconcagua, para disfrutar por unos minutos de la imagen y para que engañarnos, para que mis riñones y mis pies tuvieran una tregua. A parte de esta, no paramos más, ya que ciertamente no sabía cuanta distancia había, y no quería que se hiciera demasiado tarde. Al final, y después de algo más de 5 horas, llegamos a la aduana argentina, pasamos los controles y caminamos los últimos metros hasta el pueblo " el puente del inca", donde por fin pudimos descansar, relajarnos y buscar un medio de transporte que nos llevara a Mendoza. Por suerte, pudimos comprar los tickets para el último colectivo y después de pasar 3 horas en el autobús, muerto de cansancio, llegamos a la ciudad y buscamos sitio donde dormir. &lt;br /&gt;En contra de lo que esperaba, no pude pegar ojo durante toda la noche, a pesar de estar físicamente roto, y no esque la cama fuera incómoda, que lo era, sino que dejo a la imaginación de cada uno el nivel de ronquidos de Juan ( que por supuesto desconocía por haber dormido siempre en habitaciones separadas), que me impidió dormir después del eterno día que había sufrido. Y así, me salí a la sala del hostel a charlar con uno y con otro mientras pasaban las horas. Al final caí rendido en el sofá.&lt;br /&gt;Al día siguiente, y después de intercambiar alguna mirada asesina con Juan, le comuniqué que iba a adelantar mi partida al noroeste para aquella misma noche ( en lugar de al día siguiente). Mis motivos, a parte del evidente que era no querer volver a sufrir el suplicio de otra noche en blanco, era que me estaba quedando sin días para poder ver todo lo que tenía previsto por haber alargado mi estancia en Chile.&lt;br /&gt;Juan, a pesar de poder quedarse unos días ahí, que era su idea inicial, tomó el mismo camino que yo, y compró los billetes de regreso a casa para 2 horas después de mi partida. El día en Mendoza lo dedicamos al Dakar, ya que él nunca lo había visto y le hacía ilusión. Fuimos al parque central, donde llegaban todos los participantes y pasamos la mañana ahí entre fotos y más fotos, mientras toda la ciudad se volcaba y desvivía por ello ( alucinante). Durante la tarde fuimos a dar una vuelta por el centro y ya nos dirigimos a recoger las maletas y a la estación de buses. &lt;br /&gt;De esta manera, me subí al primero de los interminables buses que me esperaban en este país y se acababa mi estancia con Juan. Desde aquí volver a agradecerle todo lo que hizo por mí, y espero que a pesar de la paliza en los andes no me guarde rencor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;18 horas me separaban de mi siguiente destino, que al final fueron 20  por los retrasos, aunque con el sueño y cansancio acumulado se me hizo más cortito. Lo único malo fué el dolor de espalda que te deja estar tantas horas en una butaca semi-cama ( recordar que la cama sale bastante más caro), pero ahí estaba yo, en la ciudad de Salta desde donde salían la mayoría de las excursiones hacía el norte ( jujuy, quebrada de umahuaca, etc ) y por las cuales yo estaba interesado. Al llegar, me alojé en un hostel que me ofrecieron en el terminal de buses y me acomodé en mi dormitorio, el cual compartía con 2 argentinos más. La tarde la empleé informándome y contratando la excursiones además de conociendo a 3 porteñas (así se llama a los argentinos que viven en Buenos Aires). Por la noche, fuimos a cenar los 4 a otro hostal de la cadena en donde teníamos incluída la cena en el precio del alojamiento. Fué ahí, donde, y en línea con lo que me a pasado en todo el país, conocí a más argentinos, que son de relacionarse mucho y hablar con todo el mundo. En este caso eran 7 porteños con los que acabría la noche de fiesta, en un boliche ( discoteca) de la ciudad.&lt;br /&gt;Al regresar de  fiesta, un poquito tarde, entré en la habitación, y en lugar de encender la luz y hacer ruido para meter las cosas en mi armario con candado, lo cual seguro hubiera despertado a mis compañeros de habitación, dejé mis pantalones y la camiseta a un lado y simplemente me puse a dormir.&lt;br /&gt;Por la mañana, me levanté tranquilamente, me duché, y cuando me disponía a dejar la habitación para ir a conocer la ciudad, metí la mano en el bolsillo de mi pantalón en busca de mi cartera y de mi cámara de fotos y... sorpresa, ya no estaban ahí. Los cabrones de compañeros, con los cuales había estado tranquilamente hablando de fútbol la tarde anterior, se habían marchado llevándose de recuerdo mis cosas. Después de buscar y re-buscar, ya me autoconvencí de que sí, que me habían robado y que ya nada podía hacer, a parte de ir ha hacer la denuncía y de resignarme. Ya se sabe, al mal tiempo buena cara, y en este caso lo considero un aspecto más de mi viaje.&lt;br /&gt;Una vez hechos los trámites y visto que me quedaban 30 dólares en la cartera que llevo siempre en la mochila, empecé a valorar alternativas y soluciones, ya que el resto del dinero y la única tarjeta que me quedaba útil iban en mi monedero. Evidentemente me dió mucha rabia haber perdido todas las fotos de los últimos 15 días ( fin de año, los días en casa del diplomático, el paso de lo andes etc etc), pero eso era ya una cosa que no podía solucionar y que debía olvidar, son cosas que pasan. Hablé con los dueños del hostal y evidentemente no me pusieron ningún problema para quedarme las noches que necesitara mientras encontraba soluciones. &lt;br /&gt;De esta manera, me puse en contacto con Prada, ya que no quería preocupar a mi familía y quedamos que me enviaría dinero por una transferncia de money gram. El problema es que era sábado por la tarde y no podíamos hacer nada hasta el lunes. Así, me resigné a pasar un fin de semana aburrido, sin tener la posibilidad de hacer las excursiones previstas ( con lo que me perdí lo que muchos consideran una de las partes más bonitas del país) y limitándome a pasear por la ciudad y a hablar con uno y con otro. Durante todo el tiempo los chicos argentinos no paraban de ofrecerme ayuda, para que, como decían, no me llevara una mala imagen de su país....jejejeje. Además, Juan me puso en contacto vía Fecebook con el diplomático, que se ofreció para todo lo que necesitara, que si hacía falta volvía a Chile con ellos.....pensé que no era para tanto, aunque agradezco el interés y la preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó el lunes,  y cuando Prada me confirmó la transferencia ( vivan las nuevas tecnologías), me fuí en marcha para buscar el dinero y poder moverme ya de aquel lugar. No fué fácil sin embargo recibirlo, ya que me iban mandando de un sitio a otro y en ninguno resultaba ser el adecuado. Después de ir rápido de arriba a abajo ( ya que tenía a Prada esperándome en el msn para confirmar la entrega), por fin, y tras hacer una cola inteminable conseguí el dinero, cerramos con Prada y me fuí a informar sobre los buses que iban a Buenos Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salía aquella misma tarde con destino a Buenos Aires, y con la sensación de rabia que me dejó el robo y el no haber podido conocer aquella parte del país. Las 26 horas de viaje que separan una ciudad de la otra, las gasté durmiendo, leyendo, escuchando música, pero sobretodo hablando con un matrimonio que se sentaban al lado mío y que viajaban con su hijo Leo ( disminuido psiquíco). Rápidamente el niño ( de 9 años) se encariñó conmigo, y yo con él, me abrazaba, me daba besos, hablábamos de fútbol, de su Boca Juniors, le esplicaba quien era el Espanyol, y en pocas horas con aquel matrimonio y su hijo me dí cuenta de muchas cosas, y ahora es difícil explicarlo en unas líneas y por aquí, pero lo que aquella madre y aquel padre me dijeron, me explicaron, me enseñaron se me quedará grabado para el resto de mi vida. Y como no tenía cámara de fotos, para llevarme un recuerdo de ellos, Leo se encargó de dibujarme el escudo de su equipo a su manera y de firmármelo, en lo que es uno de los mayores regalos que me llevo de estos meses de viaje. Ellos bajaban una parada antes que yo, y como en otras muchas ocasiones, un beso, un abrazo y un hasta siempre cerraron este pequeño, aunque no por ello menos intenso, capítulo de mi viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la capital, miré la Lonely Planet y me dirigí en metro a la zona donde constaban más hostels. Esta era en el centro, y nada más salir de la parada, me encontré con uno de ellos, que estaba muy bien de precio, y decicí alojarme allí. Dejé mis cosas, y me fuí a organizar el viaje por Argentina, que iba a ser con mi madre, durante 18 días, y evidentemente con ella no podía dejar nada para la improvisación. &lt;br /&gt;Tenía 3 días para hacerlo todo, y no fué fácil porque el mes de enero es por excelencia el mes de vacaciones de todos los argentinos, y se tenía que reservar y comprar todo por anticipado. Así, pregunté en varias agencias de viajes por todo lo que tenía en mente hacer, y en una de ellas, me dijeron que regresara a la tarde para confirmar unas cosas. Al volver por la tarde, me encontré cerrada la puerta y me extrañó, pero no le dí mayor importancia. Al día siguiente me dijeron que 2 horas después de irme yo, 3 chicos armados les habían asaltado, con un cliente dentro, amordazado, y robado todo el dinero que tenían en la agencia. Que tranquilidad me daba.&lt;br /&gt;Esa misma primera tarde, tuve que volver a la estación de autobuses para mirar unos precios y unos horarios, y cuando volvía, yo con mi mapa en la mano, pregunté a unas chicas hacía donde quedaba una calle, y después de responderme y de hacer coña con mi acento español, me dijeron que iban a tomar algo por la zona y que si les acompañaba. Nada tenía que hacer aquella tarde, así que me fuí con ellas. &lt;br /&gt;Casualidades, resultó que eran jugadoras de fútbol en la universidad, así que las conversaciones eran fáciles, e incluso me ofrecieron el cargo de mister en su equipo ( ya se sabe que los entrenadores españoles tenemos buena fama..jejeje). Estuvimos hasta el anochecer en una terracita y a la hora de despedirnos, una de ellas, Anahí, me dijo que en febrero viajaba a Brasil y que nos podríamos ver. Nos dimos las direcciones, intercambiamos un par de mensajes, pero no las volví a ver más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche fué movidita, ya que en el hostal, la gente hacía mucho ruido y era muy difícil dormir, así que al despertar, decidí cambiarme de hospedaje. Antes de irme de la habitación, hablé con el único compañero que tenía, un israelí que también quería hacer lo mismo que yo aquella mañana, y no era otra cosa que ir a ver el estadio del Boca Juniors, el club más popular del país. Quedé con él un poco más tarde y me fuí a buscar otro sitio para dormir. Esta vez la elección fué muy buena, y a pesar de pagar un poco más, el sitio estaba bien.&lt;br /&gt;Pasé toda la mañana en compañía de este chico, viendo el campo por fuera, haciendo el tour de dentro, paseando por el barrio de la boca, y comiendo de regreso, en el centro. Unos días más tarde, me dijo que en el hostal, había habido un atraco con pistolas el día después de mi salida. Ya eran 2 en muy poco tiempo, lo que hizo que andubiera con piés de plomo en esa ciudad. No me fiaba ni de mi sombra. En la tarde acabé de gestinar todo lo del viaje y dejaba cerrado los destinos y fechas de mi estancia en Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último día antes de la llegada de mi madre, quedé con una de las rapitencas, que andaba en Buenos Aires despidiendo a su novio. La otra andaba perdida en el sur, dios sabe donde. Hay que conocerlas para saber de lo que hablamos. Así, paseamos por Puerto Madero, el barrio más moderno de la ciudad y dimos una vuelta por el barrio de San Telmo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí llega este post, y dejo para el siguiente todo el viaje con mi madre. Recuerdos para todos...Carlos. &lt;br /&gt;Las fotos de esta parte son muy limitadas, y todas las tuve que pedir a la gente con la que compartí viaje, ya que todas las mías las perdí cuando me robaron la cámara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://picasaweb.google.com.br/guillermo.de.prada2/BarbeChileArgentina#"&gt;http://picasaweb.google.com.br/guillermo.de.prada2/BarbeChileArgentina#&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-8025528167780875765?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/8025528167780875765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=8025528167780875765' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/8025528167780875765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/8025528167780875765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/02/barbe-chile-ii-argentina-i.html' title='Barbe   Chile II  - Argentina I'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-3508227895554641618</id><published>2009-02-14T23:18:00.003+01:00</published><updated>2009-02-14T23:30:31.870+01:00</updated><title type='text'>Chile (I): de Santiago a Puerto Varas</title><content type='html'>Llegó la hora de empezar el camino de vuelta. Desde el dia en que dejamos Barcelona hace ya ocho meses, siempre vimos el cruzar el Oceáno Pacífico como símbolo inequívoco de que todo en esta vida tiene un fin, y de que éste, nuestro viaje, tendrá que acabar algún día. A partir de ese momento, cada autobús, avión o tren que cogiéramos dejaría ya de alejarnos de casa para ahora irnos acercando a ella poco a poco. La diferencia horaria no incrementaría más sino que iría disminuyendo. Ya no contaríamos los meses que llevamos viajando sino los días que nos quedan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ese encuentro de sentimientos (el saber que de algún modo ya estamos deshaciendo el camino pero sabiendo que lo mejor aún está por recorrer) nos subimos a un avión en el que sobrevolaríamos el Pacífico hasta llegar a Santiago de Chile, donde aterrizamos con una doble sensación de dejà vu. Por un lado, porque despegamos a las 17.00 del 21 de diciembre y llegamos a las 11.00 de la mañana del mismo día 21. No hay error. Literalmente, vivimos un dia dos veces. No deja de ser más que otro dato curioso para un año lleno de curiosidades; por otro lado, porque Santiago tenía algo de familiar. No es la lengua, no es la gente. Es el la sensación de haber aterrizado en la España de hace veinte años: esas antiguas cabinas de Telefónica, azules, tan difíciles de ver hoy en día en cualquier ciudad española; oficinas del Banco Santander y el BBVA un tanto descoloridas; gasolineras Repsol YPF que parecen los deshechos de las españolas...todo Santiago huele a España, pero a la antigua. No solo viajamos en el espacio; ahora también en el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Santiago nos hospedamos en el hostal Ché Lagarto, cuyos empleados son tan simpáticos como su nombre. El trato y carácter de la gente fué, de hecho, el cambio que más notamos al aterrrizar en Chile. Si bien el simple hecho de poder comunicarnos en nuestro propio idioma ayuda, la verdad es que los chilenos (y los suramercianos en general, más tarde confirmaríamos) son gente muy tranquila y abierta con la que es fácil llevarse bien. De todas maneras, la patria es la patria, y por ello el primer coleguilla que hicimos en Santiago fué Jorge, de Bilbao, un tipo muy majete que se gana la vida haciendo de guía turístico en Berlín y que estaba un par de meses de vacaciones por Suramérica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Jorge nos tiramos a la calle, nuestra especialidad. Visita de rigor al Museo de Arte Precolombino y callejeo por el centro de Santiago, donde tuvimos la suerte de presenciar un concurso de cueca (el baile nacional chileno), para el que Barbe fué escogido como parte del jurado. Aún sin tener ni pajotera idea de tal baile, fué, sin duda, el miembro con más criterio del jurado, la verdad sea dicha. De hecho, no fué ninguna casualidad que fuera escogido como jurado: los chilenos parecen tener un olfato especial para identificar a españoles porque, al día siguiente, unos cómicos nos cogieron como conejillos de indias para su espectáculo, también en la calle. ¿Por qué? Pues porque ya fueran bailarines, cómicos, o circenses, todos acababan pidiendo algún euro suelto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También con Jorge nos embarcamos en nuestra primera salida nocturna en Suramérica, para darnos cuenta, al tiro ("en seguida", en jerga chilena), de que la seguridad en tierras suramericanas es otra historia. En realidad no tuvimos ningún percance serio, pero la sensación de estar siendo observados no nos abandonó en ningún momento durante nuestras noches en Santiago. La segunda sorpresa que tuvimos de noche fué la afinidad que las mujeres (o niñas) chilenas tienen por todo lo español y, imaginamos, lo europeo en general. Basta con decir que eres español para que las niñas te asalten, cosa que también está estrechamente relacionado con el euro, ahora tan venerado en la mayor parte del mundo. Triste pero cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante estos primeros días en Santiago tomamos una decisión que se puede calificar como importante: nos separaríamos. Nos separaríamos durante un mes, desde el 28 de diciembre hasta finales de enero (cuando nos volveríamos a reunir para recorrer Brasil), por varias razones. Una, porque Prada se empeñó en visitar la Patagonia chilena (en concreto el Parque Nacional de las Torres del Paíne) y Barbe en pasar el fin de año en Valparaíso, cosas incompatibles por cuestión de fechas. La segunda, porque la madre de Barbe llegaría a Argentina (siguiente destino, tras Chile), a mediados de enero, por lo que Barbe tendría que estar en Buenos Aires para recibirla para esas fechas, y estando Prada a unos 3.000 km al sur de Buenos Aires (tocando casi la Antártida) la reunión no sería fácil. Y la tercera porque, para qué engañarnos, sin ser estrictamente necesario, un descanso el uno del otro tras ocho meses de convivencia no nos podía venir mal. Y así decidimos que nos separaríamos al cabo de una semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomada la decisión, y teniendo en cuenta que Barbe pasaría el fin de año en Valparaíso y Prada en algún lugar de la Patagonia, el último se fué un par de días a dicha ciudad para conocer la que se conoce como la ciudad más bonito de Chile. Barbe, por su parte, se quedó con Jorge en Santiago, dónde nos reuniríamos para pasar la Navidad juntos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El recorrido de Prada por Valparaíso fué bastante memorable. Es una ciudad (un pueblo gigante, más bien) costera cuyo puerto fué uno de los más importantes de América antes de que se construyera el canal de Panamá. Alrededor del centro, que se sitúa junto al puerto, decenas de colinas se elevan sobre la ciudad como una muralla natural. Miles de casas de colores (sobretodo rojas, azules y amarillas, por alguna extraña razón) tiñen las colinas y dotan a la ciudad de unos aires carnavalescos difíciles de encontrar en cualquier otro lugar. Quizá por ello fué la ciudad talismán del Pablo Neruda, cuya casa (una de tantas, en realidad), la Sebastiana (la cuál Prada visitó), se encuentra en una de las colinas más altas. De hecho, todavía nos preguntamos como podía subir el tipo hasta allí, porque la subida que hay que recorrer es digna de la etapa más dura del Tour de Francia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, en Santiago, Barbe y Jorge aprovecharon para hacer una visita al campo del Colo Colo, uno de los dos equipos de Santiago, que casualmente había ganado la liga chilena de fútbol hacía dos días. Cuando llegaron allí, conocieron al cabecilla de la Barra Brava del Colo Colo (algo así como el jefe de las Brigadas Blanquizules o los Boixos Nois). El tipo, llamado Mario, resultó ser un trozo de pan (aunque con printa de terminator indio, por favor ver fotos) y les invitó a hacer un tour completo por el estadio, con él mismo de guía explicándoles toda la historia y secretos del club. Mario, con el que hicieron buenas migas (el futbol levanta pasiones y ayuda a hacer amigos), les invitó a ir al campo al día siguiente para seguir conociendo un poco más del club. Ese segundo día, coincidieron con el funeral de un chico, hincha del Colo Colo, que había muerto en las celebraciones por el campeonato conseguido unos días antes, y cuyo funeral iba a hacerse en el propio campo de fútbol, con toda la afición ofreciendo sus condolencias en masa a la familia. Mario les dijo a Jorge y a Barbe que les acompañara un segundo para despedir al chico; y la sensación les chocó muchísimo, ya que no había sentimiento de tristeza, ni en la família ni en sus amigos. Según ellos, es una cosa habitual, y despedir el cuerpo en el campo es lo máximo para ellos. Después de estar más de media hora con el féretro en medio de la grada, donde él se solía colocar, entonando los cánticos de cada partido, lo sacaron del estadio en el coche fúnebre, con los autobuses y coches repletos de aficionados detrás cantando y ondeando las banderas del Colo Colo, mientras daban una vuelta por las afueras del campo. Increíble pero cierto. En algunos lugares, el fútbol es más que una religión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez llegado Prada de Valparaíso, nos volvimos a reunir para pasar la Navidad juntos. Ante los precios desorbitados de la mayoría de restaurantes y, sobretodo, ante la falta de gente con quién cenar en Nochevieja, decidimos unirnos a la cena navideña que se había organizado en el hostal.  La cena fué, cuanto menos, pintoresca. Un argentino que no paraba de enseñarnos videos de su hija cantando en un karaoke, una jubilada australiana que, aunque no quisiera reconocerlo, era alcohólica, el recepcionsista del hostal (un rockero chileno), un francés que antes de que el resto pudiéramos empezar a cenar se lo había comido todo y dos holandesas mucho más normales que el resto de comensales hicieron de familia improvisada en una fecha tan señalada. El menú: una ensalada bastante floja y un pollo con champiñones bastante decente pero que ni por asomo valía los veinticinco dólares que pagamos. La verdad es que fué una cena muy curiosa, con el tipo argentino sin dejar de hablar de su hija, de los novios de su hija, de lo bien que canta su hija, de las borracheras que se pegaba con su hija, y de su exmujer. Tanto habló que el pobre rompió a llorar cuando habló de su exmujer. Las al menos cinco copas que se había metido entre pecho y espalda seguramente tuvieron algo que ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, que una Navidad como ninguna otra, sin jamón, sin langostinos, sin familia, pero que acabó siendo entrañable. El dia 25 por la mañana empezó la aventura: en pié a las 8.00 de la mañana porque empezábamos un tour de siete días por el sur de Santiago. La verdad es que los tours no son santo de nuestra devoción (por precio y porque nos gusta ir a la nuestra), pero esta vez no había alternativa: llegamos a Chile con poco tiempo y muy mal preparados. No sabíamos ni el qué ver ni cómo llegar hasta ello. Así que nos decidimos por un tour que, finalmente, no estuvo tan mal. Lo mejor del tour, sin duda, fué su guía, Jorge (no el vasco, sino otro, chileno de pura cepa), un personaje sin igual al cuál el tour le había arruinado las vacaciones de Navidad porque el guía que supuestamente debía habernos acompañado dimitió el día antes de salir. El grupo, además de nosotros, lo conformaron una pareja de belgas (muy majos), una madre e hija eslovacas (muy personajas) y la novia inglesa de Jorge (el guía), que estaba pasando las vacaciones con él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera parada, el mismo día 25, fué en Pichilemu, un pueblo costero conocido por sus olas perfectas para el surf. Cómo no, Prada no pudo resistirse (se piensa que ya sabe hacer surf) y alquiló una tabla para intentar coger alguna ola en las gélidas (no es broma, gélidas incluso con neopreno) aguas del pacífico junto a Jorge y su novia. Barbe optó por darse un paseo en caballo por la playa con las eslovacas, de lo cual disfruto como un niño. Surf y paseos en caballo, lo típico para un dia de Navidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Pichilemu fuimos hasta Pucón, parando antes en un par de sitios que, honestamente, no cabe explicar. Pucón, paraíso del esquí en invierno, sigue siendo un destino atractivo en verano (recordemos, en Chile diciembre es verano) por su oferta de deportes de aventura. La aventura estrella es la subida al volcán Villarica, de 2.800 metros. Nuestra idea era subir al volcán con el resto del grupo al dia siguiente al que llegamos a Pucón, algo que no pudimos hacer debido al mal tiempo y a qué el volcán, que está activo, desprendía un volumen de gases tóxicos que impedia llegar a la cima. Ante el imprevisto, pasamos la tarde en unas termas naturales a unos pocos kilómetros de Pucón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente de lo previsto, entonces sí, emprendimos la subida al Villarica. Aunque en pleno verano chileno, la parte alta del volcán estaba sensiblemente nevada, así que empezamos el ascenso con un mochilón en el que cargábamos grampones, casco, pico, y todo tipo de abrigo. La subida no fué fácil. Pensábamos que para unos tipos como nosotros, ahora ya de mundo, subir un volcán de 2,800 metros no sería gran cosa. La realidad resultó ser bien diferente y, aunque nuestras piernas no sucumbieron (habían mujeres que estaban subiendo, no podíamos abandonar) al cansancio, al dia siguiente no nos podíamos ni mover, Además, los gases que el volcán suelta hacen más dificil la respiración, la cuál ya no es fácil por la altura. Total, que reventados tras más de cuatro horas de subida y respirando humo por un tubo hicimos cima. Lo mejor fué la bajada: Entre el equipo que cargábamos en la mochila, teníamos una pala que pudimos utilizar a modo de trineo y deshacer el camino en menos de una cuarta parte del tiempo que tardamos en subirlo. Gran experiencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de hacer noche en Pucón, seguimos hacia el sur, dónde lo único destacable son las colonias de leones marinos que pudimos ver en Valdívia. Tras Valdívia, llegamos a Puerto Varas, donde Prada finalizaría el tour para iniciar su recorrido por la Patagonia. Barbe, por su parte, volvería con Jorge (el guía) y compañía hasta Santiago. Así que en Puerto Varas llegó la hora de separarse. La separación fué triste pero sin dramas, sabiendo que en un mes volveríamos a vernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así empezó la nueva aventura que suponía el viajar solos. Quién se pregunte que tal nos fué tendrá que esperar a nuestras próximas entradas...en plural, porque cada uno escribirá sobre su experiencia. Así que la próxima será una lectura doble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotos: &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/Chile1#"&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada2/Chile1#&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta entonces, un abrazo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barbe y Prada&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-3508227895554641618?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/3508227895554641618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=3508227895554641618' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/3508227895554641618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/3508227895554641618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/02/chile-i-de-santiago-puerto-varas.html' title='Chile (I): de Santiago a Puerto Varas'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-1817725269838195561</id><published>2009-01-18T15:39:00.003+01:00</published><updated>2009-01-18T15:53:54.372+01:00</updated><title type='text'>Nueva Zelanda</title><content type='html'>Con un poco de nostalgia, después de 5 semanas increíbles en Australia, donde pasamos de los lujos de Melburne a la austeridad de la furgoneta, viviendo momentos que quedaran para siempre, llegó la hora de poner rumbo a Nueva Zelanda. Nuestro siguiente destino, ese destino que conoces bien porque desde siempre en el cole nos decían que las antípodas de España eran dos islas que quedaban....como lo diríamos...a si, en el culo del mundo. Pues eso, madrugón en el hostal de Sydney y camino al aeropuerto los dos solos, ya que Toni tenía el vuelo el mismo día pero por la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para no perder la costumbre, y como nos habíamos sentido tan confortables los 3 en un espacio tan reducido, decidimos contratar ya desde Australia, con la misma compañía, lo que sería nuestro medio de transporte y alojamiento durante los casi 20 días que estaríamos en la isla sur. Así pues, nos esperaba otra Wicked para seguir poniendo en práctica nuestras posiciones nocturnas para no parecer una lata de sardinas, seguir buscando el dueño de olores no identificados, y nuestra preferida, seguir durmiendo en sitios poco legales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea inicial era llegar a Christchurch ( la ciudad más importante), recoger la furgoneta y por la noche ir a buscar a Toni para empezar otra vez con la ruta en la carretera. Al llegar al aeropuerto de Sydney ya vimos que tendríamos problemas, ya que el vuelo iba con 2 horas de retraso, sumadas a las 2 de diferencia que existen entre los dos países, calculamos que estaría difícil llegar a tiempo para recogerla. Pero antes de desvelar la incógnita, tuvimos un placentero vuelo lleno de aires por aquí y por allá, o lo que es lo mismo, con unas turbulencias que hasta la fecha no nos habíamos encontrado. A parte de la molestia de estar metido en una centrifugadora a 11.000 metros del suelo ( que no es poca), lo que más nos fastidió fué el hecho de que por culpa de los movimientos no pudieran servir la comida. Y esque para nosotros, ahora, comer en los aviones es, a parte de un ahorro económico, uno de los menús más sabrosos, y más en Quantas, que ya tenemos localizado una ternera buenísima.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Depués de los problemillas aéreos, llegamos sanos y a salvo ( aunque hambrientos), y nos dirijimos directos a la compañía de furgonetas. Como nos temíamos, estaban cerrados, y no nos quedaba otra que buscar un hostal para pasar la noche y asumir que no nos cobrarían una noche menos de van. Localizamos a Toni a tiempo para decirle que no estaríamos con pancartas para recibirle en el aeropuerto y para darle el nombre del hostal. No fué un inicio muy bueno que digamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro aspecto negativo que percibimos nada más llegar y que en mayor o menor medida nos a acompañado durante toda la estancia ( a excepción de un par de días), es que el verano neozelandés no es ni por asomo como el español, y es algo que no tuvimos demasiado en cuenta antes de salir. De esta manera si, seguimos el verano, pero en estas latitudes eso no es sinónimo de bañador, chanclas y camiseta corta, sino más bien al contrario. Así, hemos tenido que tirar de North Face, jerseys y tejanos, además de los sacos para dormir ( mirándolo por el lado positivo, hemos amortizado algunas de las adquisiciones para el viaje). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día siguiente de nuestra llegada, el despertador sonó pronto para ser los primeros en recoger la furgoneta, y está vez si que la conseguimos, aunque no sin problemas, ya que en el registro de la compañía les figuraba una de 2, y ya nos pensábamos que nuestra mala suerte seguía con nosotros. Al final nos tocó una preciosa Nissan azul con personajes de Los Simpsons ( ya sabemos que estás envidioso Jacobo), que hizo que la gente nos señalara bastante más con el dedo al ir por la calle, y esque se ve que nadie les a dicho que eso es de mala educación, aunque a nosotros no nos importaba demasiado, sobretodo si era algún grupito de señoritas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con nuestra campervan lista, todo dentro y con ganas de empezar a visitar lo que todo el mundo nos había descrito como un país lleno de paisajes espectaculares ( no se equivocaban), pusimos tierra de por medio hacía nuestro primer destino. Para poder ver los mejores sitios, contamos con la inestimable ayuda de una amiga de Prada de Londres, ex-compañera de trabajo y natural de aquí, que nos hizo un resumen detallado de lo que no nos podíamos perder y del tiempo que ella recomendaba estar en cada lugar. De esta manera, lo primero que había era el pueblo de Hanmer Springs, conocido por sus piscinas de aguas termales en medio de la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el primer trayecto, nos dimos cuenta de la expectacularidad de Nueva Zelanda, con sus bosques, montañas, valles y ríos que la hacen única en el mundo, y para la gente se haga una idea, es aquí donde grabaron "el señor de los anillos", y de verdad que no podía haber un país mejor para hacerlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al pueblo por la tarde y estubimos desestresándonos en sus aguas de 30º, mientras en el exterior corría un airecito poco agradable, que hacía el agua todavía más apetecible. Como no, apuramos hasta la hora de cerrar, y después de una buena ducha ( recordamos a la gente que las super Wickeds aún no disponen de este lujo), buscamos un sitio para cenar y pasar la primera noche. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un rato de búsqueda, ya dimos por imposible encontrar un área de descanso ( al final resultaría que en NZ no existen) y paramos en la entrada de una granja, esperando que los dueños no nos vieran y si lo hacían fueran tan gentiles de dejarnos trasnochar ahí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella primera noche nos dimos cuenta de 2 cosas: la primera, que el cielo que se veía desde aquel lugar, sin luces y sin contaminación era impresionante, con miles y miles de estrellas brillando encima de nuestras cabezas, y estubimos difrutando de él durante un buen rato. La segunda cosa, y como ya se sabe que despúes de una de cal va una de arena, fué que además de millones de ovejas, ciervos y vacas, en el país también conviven millones de insectos voladores, ya sean mosquitos o mosquitas, y aunque sólo cambie una letra, hay mucha diferencia como más adelante explicaremos. Pues eso, que como novatos que eramos, y ante el desconocimiento, encendimos la luz para cocinar y en menos de un minuto aquello parecía como el primer día de rebajas en "el corte inglés", todas corriendo a la luz y invadiendo zonas peligrosas, donde estaba nuestra comida. A pesar de no tardar en apagar, seguro que alguna tuvo aterrizaje forzoso en la salsa de tomate o en el agua hirviendo, y tuvimos que aplicar el dicho popular.... de lo que no mata engorda.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, y después de experimentar por primera vez el frío a las 8, cuando se abre la puerta de la furgoneta y tu estás en calzoncillos, nos abrigamos, y nos dirijimos al norte, en busca de ballenas y focas que decían se veían desde una población llamada Kaikoura. Al final, de las ballenas ( que para que engañarnos era el plato fuerte) no hubo ni rastro, lo que si que pudimos ver, y en un par de sitios, fueron las focas, que en contra de lo que estamos acostumbrados a ver en zoos y en aquariums, no son demasiado amigas de los hombres. Cuando intentabas acercarte más de lo que ellas consideraban razonable, te metían un buen bufido y te dejaban ver unos dientes de unas dimensiones considerables. Evidentemente de riesgo hay poco, ya que son bastante lentas fuera del agua, y es imposible que pasara nada, el problema venía cuando había alguna escondida o camuflada entre las rocas y no la veías; entonces si que te llevabas un buen susto y te ibas por patas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la experiencia con las focas, pasamos a otro tipo de vivencia, y después de dormir en unas marismas próximas a nuestro siguiente destino, Blenheim, iniciamos un día completamente diferente al resto, y esque, la experiencia en si, consistía en catas de vinos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta ciudad es la capital del vino neozelandés, y alberga multitud de productoras, situadas la gran mayoría en una misma calle, lo que lo ha convertido en una atracción turística para la gente, que aprovecha las catas gratuitas que ofrecen para pasar un día "alegre", a la vez que aprenden más sobre vinos. Y así lo hicimos nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las primeras bodegas no hay problemas, pero cuando ya has pasado por 4 o 5, los diferentes vinos empiezan a pasar factura y esque probar todas las variedades que ofrece una sola marca significa tomarse no menos de 6 tipos. Al final, ya empiezas a rechazar algunos de ellos, y en el caso de Barbe acabas con un dolor de cabeza tremendo por culpa del vino blanco. Prada y Toni apuraron hasta el final, y como se dice, se bebieron hasta el agua de los jarrones, y esque ya se sabe que los catalanes nos apuntamos a todo, y si es gratis mucho más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez repuestos de nuestro master en vinicoteca, la siguiente cruz en el mapa estaba situada en una población llamada Nelson que decían que tenía una buena playa y ambiente hippy. Al llegar, ni una cosa ni la otra, la playa dejaba bastante que desear, a pesar de que disfrutamos de nuestro mejor tiempo en nueva Zelanda y pudimos bañarnos en ella, y el ambiente hippy no se veía por ninguna parte y era más una zona de veraneo de gente con dinero. Así que, como disponíamos de nuestro medio de transporte, aprovechamos sus barbacoas públicas para cocinar la comida y la cena, aprovechamos su inmensa esplanada de césped para hacer algo de deporte, aprovechamos sus duchas públicas gratuitas ( eso si, con agua congelada) y pusimos marcha al parque nacional de "abel tasman". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos por la mañana, después de pasar la noche en la cuneta de alguna carretera secundaria que ni siquiera recordamos, y nos dirigimos al operador turístico para informarnos sobre los precios de los barcos que te llevaban a las mejores zonas del parque. Como podéis suponer, el precio no era barato, y estaba muy por encima de nuestro presupuesto, así que, después de ver que la única alternativa era ir caminando, nos preparamos una ensalada de arroz enorme, aprovechando el capricho que nos habíamos permitido en la compra anterior ( aceite de oliva y vinagre de módena), y con los estómagos llenos y las bambas de deporte, nos encaminamos a la excursión de 4 horas de ida y otras 4 de vuelta que nos esperaban. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La excursión valió la pena, ya que además de pasear por un camino rodeado de rainforest por todos lados y de ver algunos paisajes espectaculares, al fnal tuvimos el premio de bañarnos en una playa paradisíaca ( con el agua congelada también), mientras hablábamos de uno de los temas estrella del viaje, el fútbol. El otro a sido la política, y esque ya se sabe que tantas horas de carretera aburren a cualquiera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor de la excursión fueron las 4 horas de vuelta, por el mismo camino, con el estómago vacío y con ganas ya de llegar. Suerte que fuimos previsores y preparamos por la mañana suficiente ensalada para dos comidas, y así nos evitamos el cocinar, que no a sido tarea fácil, ya que el camping gas que traen las furgonetas no es demasiado potente y preparar pasta o arroz nos a traído más tiempo del esperado, y eso es especialmente desesperante cuando el hambre aprieta. Muertos de cansancio por la paliza, fuimos a dormir y esperamos al día siguiente para conducir costa oeste hacía abajo en dirección al glaciar Franz Joseph, por las carreteras que todo el mundo decía que tenían las vistas más bonitas y espectaculartes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez llegamos, vimos que la gente, de nuevo, no estaba equivocada en cuanto a lo de las vistas, pero lo que no nos habían avisado, y nos enteramos ya al final del viaje, esque en esta costa hay que llevar productos antiinsectos, porque además de haber muchos como hemos dicho al inicio, en esta parte del país, hay un tipo de mosquita que te pega unos mordiscos para sacarte sangre. A diferencia de los mosquitos, con estos te enteras de la picada porque hacen daño. Su táctica es buscar la zona de las manos y de los tobillos porque es la más desprotegida de pelos y es más fácil para ellos llegar a la piel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de nuestros amigos "moscards", como los bautizó Toni, empezamos a tener problemas nocturnos con picores dentro del saco de dormir que hasta la fecha no hemos encontrado explicación. Las teorías iban desde pulgas, hasta reacción de las picadas de las mosquitas al tacto con el saco. El hecho es, que cuando te venían los picores, tenías que utilizar técnicas de concentración avanzadas para no rascarse todo el rato, y aseguramos que no era tarea fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resultado de todo esto fué: Toni muy afectado en brazos y piernas con ronchas bastante considerables ( aunque lo que nos tranquilizaba esque no llegaban al nivel de KJ en Australia), Barbe un punto intermedio con pies y algo de piernas, y Prada el mejor parado con algún que otro picor nocturno.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lado los problemas con los insectos, el trayecto hacía el glaciar fué realmente bonito, y disfrutamos de unas buenas vistas a pesar de no hacer buen tiempo. La llegada a Franz Joseph, un día después, no fué del todo mala, ya que tuvimos sol a ratos que nos permitió disfrutar más de la inmensidad del glaciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para poder verlo, existen varias maneras: en helicóptero, con un tour organizado, o por libre. El más espectacular evidentemente era verlo desde el aire, pero no estaba a nuestro alcance, así que entre los otros dos, nos decidimos por el gratis, porque más o menos puedes llegar al mismo sitio sin que te cueste un dolar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados al mirador donde indican que hay peligro si pasas sin guía, nos miramos los 3, y viendo que había gente cerca del glaciar, pasamos por debajo de la barrera, nos descalzamos y empezamos a cruzar riachuelos de agua helada en dirección a la boca del Franz Joseph. Llegar no fué tarea fácil, y nos llevó casi 1 hora, a pesar de que está relativamente cerca. El motivo fué, que mientras te acercas al glaciar, el río va cogiendo fuerza, y llegas a un punto que la montaña te impide seguir adelante y es imposible cruzar el agua sin jugarte ser arrastrado corriente abajo o que te golpee un bloque de hielo que bajan con muchísima fuerza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de buscar algún paso seguro y ver que no existía, nos dijeron que había un camino por encima que te permitía superar  el cortante de montaña. A pesar de que nuestro calzado no era el adecuado para pasar por caídas de agua y por caminos de piedra, estábamos decidimos a llegar hasta el final, y después de un rato, conseguimos nuestro objetivo de ver a escasos metros la boca del glaciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visión del bloque de hielo en el valle es única, y a pesar de que en verano no es la mejor época, nos impresionó estar delante de una masa helada tan grande que parece que en cualquier momento se te va a caer encima. Estubimos un rato contemplándolo y haciendo alguna foto, y a la hora de irnos, un gran bloque de hielo cayó en el río haciendo un gran estruendo a modo de despedida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la imagen todavía reciente, cogimos la furgoneta y nos paramos en el lago Matheson, a pocos kilómetros, donde en días sin viento, con el agua quieta, puedes ver reflejada la imagen de las montañas nevadas y tener una instantánea única. No tuvimos esa suerte y tuvimos que seguir nuestro camino dirección Queenstown. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este punto nos encontramos con un pequeño retraso en los planes por mirar en exceso la "pela", ya que en las gasolineras de zonas poco pobladas, el precio es un 20-30% más caro, y evidentemente no queríamos tirar el dinero, así que poníamos la cantidad justa para llegar al siguiente pueblo o ciudad y conseguirla al precio normal (recordamos que en Nueva Zelanda no existen gasolineras en medio de la carretera).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la siguiente, además de estar al precio caro, estaba ya cerrada y no teníamos manera de conseguir gasolina para llegar al destino, así que nos vimos obligados a pasar la noche en medio de la nada, y esperar al día siguiente a que abrieran y poder seguir la ruta. Si esque ya se sabe que no se puede mirar tan fino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez con gasolina en el depósito, cogimos la carretera que pasa por el medio del lago Wanaka y el Hawea, y disfrutamos de más paisajes alucinantes. Hicimos parada técnica de un par de horas en el pueblo de Wanaka, donde Prada y Toni se comieron la butifarra más barata de sus vidas a costa de no se que organización pro algo y nos dirijimos directamente hacía Queenstown.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al mediodía, y vimos que era la ciudad con más movimiento de las que habíamos estado. Además era fin de semana y se repiraba un ambiente de fiesta que rápidamente se nos contagió. Para ello, y después de muchos días de dormir en las no precisamente cómodas esterillas de la furgoneta decidimos darnos un lujo y coger un hostal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que se hiciera de noche, tuvimos tiempo de reservar un tour para hacer la "speed boat" ( lancha rápida), que Jacobo y Pablo nos habían marcado como actividad imprescindible en este lugar. Además nos informamos sobre los precios del "canyon swing" ( especie de puenting), pero en este caso teníamos que pensar si a nivel económico, y para que engañarnos a nivel emocional, estábamos preparados para afrontarlo, así que decidimos ajornar la decisión al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma tarde, Prada y Toni se fueron a pegar un bañito a las aguas congeladas del lago, traida directamente de las montañas nevadas, y aprovecharon y conocieron a las que serían nuestras compañeras de fiesta aquella noche. 5 australianas, 2 de las cuales estaban estudiando desde hacía un tiempo castellano, por  lo que no fué difícil que quisieran practicar un  poco su nivel. Todo sea dicho, en contra de su profesor, que no sabían más que 4 palabras, aunque ya nos esforzamos en enseñarlas alguna palabreja útil que seguro podrán utilizar cuando vengan a nuestro país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así llegó la noche, y después de tomarnos alguna cervecita en la habitación, y  de arreglarnos un poquito después de muchos de días de ir con las mismas pintas ( incluso estamos superando a algunos en cuanto a lo de los calzoncillos), nos pusimos aquello que llevamos en la mochila de nombre colonia y que casi habíamos olvidado que existía, y nos fuimos para el bar donde nos estaban esperando nuestras amigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche estubo muy divertida, y después de estar charlando con ellas un buen rato, de su país, del nuestro, de viajes etc etc, vimos que eran unas chicas muy majas, pero aún quedaba lo mejor por venir, su arma secreta. Y esa arma no era otra que el baile, y en especial una de ellas que se asemejaba mucho a " Amelie" ( ver foto). Fué entrar en el club y se fueron corriendo a la pista como unas posesas y se pusieron a bailar ( si lo podemos llamar de alguna manera) ante nuestras caras de asombro. El resto de la noche ya os la podeis imaginar, todas las miradas iban hacía nuestro grupo, y nosotros con dificultades para mantener la risa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, sonó el despertador y tuvimos, no sin esfuerzos, que dejar la habitación y dirigirnos a contratar el salto en un arrebato de " ahora o nunca", probablemente producido por los restos de la noche anterior. Dicho y hecho, dimos la paga y señal y nos dispusimos a pasar un día de sensaciones fuertes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo empezó a las 12 , subiéndonos en un autocar que nos llevaría al río donde teníamos la lancha rápida. El camino en sí fué muy bonito, pero no estábamos ni preparados ni advertidos de que iba a ser por  unos caminos de tierra en medio de precipicios donde veías a escasos centímetros cientos de metros de caída. Por si esto no fuera poco, el conductor iba comentando la jugada por el micro, señalando con el dedo aquí y allá, lo que significaba que si el dedo señalaba, la mano no estaba en el volante, añadido a que estaba lleno de curvas y que la velocidad no era que digamos demasiado baja,  empezó a añadir una sensación de tensión en el cuerpo sumado al mareo que traíamos, que hacía que las ganas por llegar fueran más por parar aquel trasto que por la excursión en barquita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez pasado el mal trago, y aún con mal cuerpo, llegamos a un embarcadero donde nos esperaba nuestra lancha con el conductor ( un  chico jóven con pinta de gustarle las emociones fuertes) preparado para hacernos disfrutar durante media hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La subida del río fué un calentamiento de lo que sería la bajada, ya que iba parando cada poco tiempo para asegurarse por radio que no venía ninguna embarcación ligera de bajada ( cayak o canoa) que pudiera llevarse por delante. Aún así, en los tramos que hicimos, ya nos dimos cuenta de varias cosas: la primera, evidentemente, que iba muy rápido, la segunda, que pasaba muy cerca de las rocas del borde, y por último, que el río apenas tenía agua y podíamos ver todo el fondo, con lo que los botes eran más marcados. En casi cada parada, nos hacía un 360º para el disfrute de todos los tripulantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez llegado al final del trayecto, prebia confirmación por radio de que no venía nadie, nos dispusimos a deshacer el camino realizado, pero esta vez de bajada, lo que significaba más velocidad ( 80 km/h) y sin paradas. Fueron unos pocos minutos, pero muy intensos. La sensación de volar por encima del agua, en un cañón increíble, con unas vistas muy bonitas, tomando las curvas como si nada y rozando las rocas que nos encontrábamos por el camino hizo que la adrenalina se disparara. Uno de los mejores momentos fué cuando nos cruzamos con un helicóptero que venía en sentido contrario a poca altura, fué demasiado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La potencia de aquella barca era evidente, y el conductor la exprimió al máximo para que disfrutáramos de la experiencia. Como colofón a todo, llegó la forma de aparcar, haciéndo un 180º perfecto, que dejó la lancha en su sitio en lo que fué una maniobra perfecta que arrancó los aplausos de los allí presentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De  vuelta por el camino infernal, y cuando aún estábamos un tanto emocionados y comentando la jugada ( se llegó a decir....."ja em puc morir tranquil"), paramos para ir al lavabo en lo alto de la colina, donde estaba construido un puente que cruzaba el cañón y que utilizaban para hacer puenting. Al estar supendido en el medio y mirar abajo, nos dimos cuenta de que la siguiente actividad no iba a ser fácil, que aquello no era tan sencillo como te muestran los vídeos promocionales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ese momento, dejamos de lado la lancha rápida y toda nuestra atención y comentarios iban dirigidos al salto que en 2 horas teníamos que hacer y que en aquel momento ninguno de los tres las teníamos todos con nosotros. Después de otra vuelta llena de curvas, barrancos y demás, llegamos a Quennstown con la idea de retrasar el salto una hora para tener tiempo de descansar algo y afrontarlo con más convicción, pero no nos dieron ninguna opción, sólo nos dijeron "just jump". Así pues, nos pesaron, y nos metieron en otra furgoneta sin haber tenido tiempo de recuperárnos del viaje anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez, por suerte, la zona donde tenían montado el chiringuito estaba más cerca. Al llegar, teníamos un sentimiento de contrariedad, por un lado miedo y por el otro ganas de hacerlo. Para decidir quien saltaba antes, lo dejamos en manos de la suerte, y le tocó a Toni probar si las cuerdas aguantaban. Y ya estaba, una vez en la plataforma, con todo el equipo puesto, ya no había marcha atrás, ya no podíamos escapar. La espera es tensa, ves debajo tuyo 110 metros antes de llegar al agua, y el paso no es fácil, hay algo dentro de tí que te dice que no lo hagas, que no es una cosa normal, y a pesar de haber pagado para "sufrir", es un sufrimiento que gusta, y tanto fué así, que después del primer salto, donde tenías que lanzarte al vacío, vino un segundo donde nos colocaron suspendidos en el aire, y te dejaban caer de espaldas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El salto no era propiamente puenting, ya que no caías y rebotabas, sino que era un péndulo, en el que alcanzabas una velocidad de 150 km/h antes de quedar suspendido a pocos metros del suelo. Como no, quedamos impresionados, y con los ojos ensangrentados por el segundo salto boca abajo, pero con la sensación de que acabábamos de hacer algo que no olvidaríamos fácilmente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez terminado nuestro día de deportes de aventura, hicimos noche en medio de la montaña y a la mañana siguiente nos pusimos en marcha hacía milford sound. Pero antes, estrenamos lo que sería una de las maneras de ducharnos de la fecha en adelante, y eran las piscinas municipales. Utilizamos las instalaciones de varias ciudades para pasar una mañana en el agua y tener acceso a las duchas al final. Fué un buen recurso, que nos permitió estar un poco más limpios y oler un poquito mejor de lo habitual. Hasta 5 veces nos permitimos el lujo de pagar los 2 euros de entrada, aunque evidentemente valoramos que era mejor eso que pagar noche en hostal para ducharnos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para llegar a los fiordos de Mildford sound, tuvimos que trasnochar en Te Anau, población desde donde se contrataban las excursiones. Así, nada más despertarnos, nos hicimos con el barco más económico y pusimos camino al puerto desde donde salían, que estaba situado a unas dos horas de una carretera llena de paisajes naturales y bosques húmedos de los que disfrutamos a bordo de nuestra furgonetilla. Una vez pasado un túnel apenas iluminado, de un sólo sentido y en bajada, que nos sorprendió bastante, llegamos a lo que es propiamente conocido como Milford Sound, un paraíso natural, lleno de  montañas altísimas con nieve en la cumbre y que, por las lluvias de los días anteriores, dejaban caer centenares de cascadas por la roca que hacía la visión realmente insólita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al final del valle, cocinamos algo rápido, y con el último bocado aún sin tragar, fuimos corriendo ( literalmente) a nuestro barco, que nos estaba esperando ( ya se sabe que los españoles siempre vamos justos a todas partes), para darnos una vuelta por los fiordos. Las vistas impresionaban, montañas de 2.000 metros a nivel del mar, cascadas enormes en los valles que caían directamente en el mar, y los más increíble es que nos dijeron que la profundidad en el agua era de 3.000 metros, lo que era extraño por estar viendo a ambos lados tierra firme apenas con una separación de un centenar de metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A parte de los evidentes paisajes de los que pudimos disfrutar, lo curioso del trayecto, fué al acercarnos a una de las cascadas para poder hacer alguna foto más cercana. Al estar en la parte delantera del barco, y no haber aprendido aún que si te pones debajo del agua normalmente moja, nos quedamos los 3 como bobos, foto por aquí foto por allá, hasta que un golpe de viento nos dejó completamente empapados. Después de los primeros enfados por la posibilidad de haber estropeado las cámaras y sin contar que pasamos un frío terrible, nos sirvió para reírnos un rato de lo tontos que habíamos sido. Eso sí, en la siguiente cascada a la que nos acercamos, ya nos encargamos de estar bien a cubierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalizamos la ruta en barco, de apróximadamente 3 horas, y deshicimos el camino, parando en algunos lugares para tomar fotos. Terminada esta visita, significaba haber acabado la costa oeste de la isla y por tanto la parte más bonita, así que ahora nos quedaba ir tirando de nuevo a Chirstchurch para terminar la vuelta.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De camino, que duró tres días, podemos reseñar pocas cosas de interés: Barbe y sobretodo Toni, tuvieron que amortizar el botiquín y empezarse a poner crema anti-picadas ya que las ronchas en la piel empezaban a ser algo preocupantes. La noche en una ciudad llamada Dunedin que sirvió para podernos conectar a internet y poner al día nuestros asuntos personales con el mundo real. El intento frustrado de ver los pingüinos de una colonia, que de natural tenía poco, y más bien parecía un circo, por lo que descartamos el pagar dinero para ver a unos animalitos haciendo papiroflexia. Y por último, y para cambiar los temas monótonos de fútbol y política, nos tiramos horas hablando de las listas de bodas ( algo tuvisteis que ver Cinto y Marina), de la dificultad de hacerlas, quien entraría en las nuestras y quien quedaría fuera, como veis, habían momentos de aburrimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Depués de 17 días, regresábamos al punto de partida, y nos preparábamos para la despedida de lo que había sido nuestro compañero de viaje durante un mes y medio y con el que hemos compartido muchas cosas. Momentos buenos, malos, discusiones, risas, tajas, olores, patadas nocturnas, en fin, muchísimas cosas que quedarán ahí para siempre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes del momento, nos dió tiempo de conocer la vida nocturna de la ciudad para poner un buen punto final y nos permitimos el lujo de comer pizza en la última cena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acompañamos a Toni al aeropuerto con la furgoneta, a una hora intenpestiva ( 5 de la mañana) y, como en tantas otras ocasiones durante el viaje, con un abrazo y un hasta la vista, fué suficiente para terminar una convivencia, y es que las despedidas es de lo peor del viajar, aunque al final, como a todo en esta vida, te acabas acostumbrando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día más tarde de haber pasado de tripleta a dupla, llegó también la hora de la otra despedida, y aunque diferente, no menos despedida, y estamos hablando de la furgoneta. Después de más de un mes entre Australia y Nueva Zelanda, después de 6.500 kilómetros recorridos, después de habernos acostumbrado a conducir por la izquierda, después de tantos sandwich de huevo frito con hasta 5 pisos, después de acostumbrarnos a tantas cosas poco higiénicas, después de una rutina a bordo, llegaba el momento de terminar y volver a la vida en los hostels. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera deciamos adiós a  nuestra Wicked, así como de todo lo que significaba, y pasamos la última noche en la isla sur en una cama como dios manda antes de coger el vuelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a Auckland, teníamos por delante 4 días antes de cruzar el gran charco hacía Sudamérica. Los primeros días los empleamos visitando las zonas más típicas de la ciudad, con la "sky tower" ( el edificio más alto del emisferio sur), el puerto ( donde se encuentran anclados los veleros del equipo New Zealand de la copa América), y en general la zona centro de la ciudad desde diferentes partes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las noches intentábamos irnos de fiesta con un grupo de 5 argentinos que compartían habitación con nosotros. Y decimos intentábamos, porque el ambiente no era demasiado festivo, y en ninguna de las ocasiones nos encontramos los locales llenos.También pudimos disputar unos Argentina- España en el pro, ya que los fenómenos se llevan la play a todas partes. A pesar de que estubimos a punto, no logramos ganar ni un partido (por culpa del pésimo nivel de Barbe), pero nos reímos un buen rato con los comentarios de uno de ellos, típicamente argentino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sin duda, el aspecto más curioso de nuestra estancia en Auckland fué, de nuevo, las coincidencis de este mundo que parece tan grande pero que en realidad no lo es tanto. Una noche, cruzando un paso de peatones cercano al hostel, nos cruzamos con un compañero del Sant Ignacio, si, otro. Por tercera vez nos encontrábamos con alguien del colegio por pura casualidad, y esta vez en las antípodas de nuestro país. En este caso fué Víctor Vilar, que está acabando la carrera en Australia y se había cogido unas vacaciones para conocer Nueva Zelanda antes de regresar a España. Estubimos la noche hablando, del colegio, de las coincidencias y de fútbol, bueno, más concretamente del Español, ya que, como Barbe, él también es forofo de este gran club.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para terminar nuetra estancia, Prada se fué a conocer una isla cercana, con playas, aprovechando el buen tiempo, mientras que Barbe se tomaba con más calma las últimas horas en tierras oceánicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí llegó nuestra estancia en las antípodas y nos preparamos para un vuelo de 12 horas que nos cambiaría de país, de continente, y de realidad....volvíamos a cambiar la prespectiva del mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentímos los retrasos y el tostón de leer todo de golpe....pero son cosas del directo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotos aquí: &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/NuevaZelanda#"&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/NuevaZelanda#&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no os perdáis los videos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=hNYeHmR0tNI&amp;feature=channel"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=hNYeHmR0tNI&amp;feature=channel&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://es.youtube.com/watch?v=Ed8jRvf78Q8"&gt;http://es.youtube.com/watch?v=Ed8jRvf78Q8&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=U8zhcS5hQjc&amp;feature=channel"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=U8zhcS5hQjc&amp;feature=channel&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://es.youtube.com/watch?v=v27MPe1Hofo"&gt;http://es.youtube.com/watch?v=v27MPe1Hofo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la próxima, Prada y Barbe&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-1817725269838195561?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/1817725269838195561/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=1817725269838195561' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/1817725269838195561'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/1817725269838195561'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/01/nueva-zelanda.html' title='Nueva Zelanda'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-6465183006227156273</id><published>2009-01-12T00:19:00.001+01:00</published><updated>2009-01-12T00:21:27.013+01:00</updated><title type='text'>Australia (3): de Brisbane a Sydney</title><content type='html'>Muy buenas a todos. Primero de todo quiero lanzar una lanza a favor de los dos viajeros, porque el retraso de la actualización del blog se debe a mi persona, Antoni Sastre, que tengo el lujo de poder escribir un trocito del viaje. Hace nada he vuelto a casa y la transición al cambio y la consiguiente adaptación ha hecho que me demorara más de lo prometido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría agradecer el privilegio de dejarme escribir una pequeña historia de Australia, donde tuve el placer de compartir muchas cosas y todas positivas con estos dos trotamundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo bajando hacia Sydney, la siguiente parada, después de la separación de los dos comandos era Brisbane. En Brisbane sólo estuvimos un día, el cual nos lo pasamos paseando por la ciudad. Brisbane es la tercera ciudad más importante de Australia con un centro financiero como todas pero, con un Southbank muy interesante donde además de una playa artificial puedes encontrar un centro cultural difícil de encontrar en cualquier otra ciudad de Australia ha excepción de Melbourne, con un GOMA (Gallery of modern Art) o un Art Gallery. Paseando por la calle nos encontramos por casualidad a KJ que venia de Noosa y iba dirigiéndose a el aeropuerto de Brisbane para volar hacia Sydney para que lo viera un médico, dado que sus irritaciones en ambas piernas eran notables. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejamos Brisbane, para bajar hasta Byron Bay. Después de hacer noche en el camino, llegamos a Byron Bay. Byron Bay era una ciudad “Hippie” en los ’60 y `70 y todavía hoy mantiene esa imagen (para que os hagáis una idea, no hay ni McDonals!! Muy raro en Australia) donde ha sobrevivido la cara positiva de dicha época y la negativa la han trasladado a Nimbin, un pequeño pueblecito perdido en la montaña a 70km de Byron Bay donde tuvimos la oportunidad de visitarlo en una excursión con un autobús muy divertido y un tanto surrealista. Debido al número elevado de turistas, mayoritariamente mochileros jóvenes, las calles quedan realmente colmadas de gente de todo el mundo y la vida nocturna que se vive diariamente es de agradecer para unos mozos como nosotros. Los surfistas fueron particularmente responsables de que Byron Bay creciera y se relajara, un estilo de vida alternativo. Las olas en Byron Bay son consideradas Clases de Surf del mundo. Las olas son tubulares y rápidas cuando el oleaje es grande y quiebra despacio y suave cuando el oleaje es chico, bueno para tablas largas por ello Prada no dejo pasar la oportunidad de hacerse uno más del terreno y empezara a surfear con éxito, cabe decir, hasta que las irritaciones de su barriga y sus ingles, debidas a la cera de la tabla larga que disponía, le dejaron. En Byron Bay nos encontramos a Pablo del San Ignacio y a su amigo de Barcelona Luís (por supuesto también del San Ignacio y del Español) cosa que animó las discusiones futbolística, porque para las de otra índole ya había suficiente rivalidad. Los dos viajaban con Michael un excompañero de casa de Luís en Brisbane que era de Singapur. Mientras Pablo, Prada, Luís en menor mediad y yo mismo en dos contadas ocasiones intentábamos coger alguna ola, los otros nos dedicamos a tumbarnos a orillas del océano cuidar nuestro moreno e intentar arreglar el mundo. La misma noche que descubrimos el nigthlife de Byron y su Cheeky Monkey, nos percatamos que al día siguiente se iba a disputar un campeonato de fútbol playa en el mismo Byron, con un premio que alcanzaba los 100$! Oportunidad. Allí nos presentamos a la hora prevista con un sol de justicia y a por los 100$. El equipo estaba formado por nosotros tres y los tres que encontramos en Byron. Michael jugo unos minutos en el primer partido y luego por molestias musculares nos dejo el campeonato a los 5 magníficos. Nuestra táctica, después del primer partido fue el 2-2. En la portería teníamos a Pablo, la pantera negra, la defensa estaba formada por el torito Barbe y el Káiser Tatu y la delantera por el matador Prada y el desequilibrante Luís. Así después de unos 5 partidos con 4 victorias y un empate nos plantamos en la final, con un grupo de suecos bronceados y musculados que además de saber hacerse los chuletas como el que más, sabían jugar a fútbol. La final empezó con cierta tensión y Barbe marcando el terreno al delantero de 2 metros mazadísimo que tenían el combinado sueco. El matador Prada nos adelanto en el marcado y nos decantamos por el catenzzio para al final llevarnos el campeonato y dejar a los suecos un poco bajaditos de moral que no les fue nada mal. Ya por la noche nos fuimos al Cheeky Money para recoger el premio y disfrutar de el.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Byron nos reencontramos con Roma y Takuya, lo que quedaba del comando alfa. Dormimos una noche juntos y los policías de Byron, nos recordaron a nosotros por segunda vez, que a la próxima que nos cogieran durmiendo en la calle seríamos multados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos fuimos de Byron con la sensación de haber disfrutado mucho del pueblo, de sus playas y de su ambiente, pero no  haber aprovechado del todo su vida nocturna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde Byron nos fuimos a Seals Rocks, un parque natural precioso, con una playas espectaculares donde pasamos una mañana tranquilamente en la playa. De allí hacia Sydney. Llegue a casa después de haber estado casi dos meses viajando por Australia y me reencontré con mi gente. En Sydney estuvimos de copeo en mi casa, fuimos a Bondai beach, una de las playas más famosas Australianas con Kathleen, la antigua compañera de casa en Londres de Prada y salimos de fiesta a uno de los sitios más “cools” de King Cross con ella y Megan una antigua compañera de Miguel de Quinto en Maastrich. Además de descansar en Sydney fuimos a pasear por el Botanic Garden, el Hyde Park, la Opera House o Milson Point para ver el Skyline de Sydney. Tuvimos hasta tiempo de una mañana ir a jugar a tenis, para que Prada y Barbe no perdieran el “toque” durante este año que difícilmente podrán jugar mucho. Y así nos plantamos en el 25 de noviembre. Aniversario de nuestro querido Guillermo de Prada. Para celebrarlo Barbe y yo le llevamos por sorpresa a un restaurante de Tapas en el Spanish Quarter de Sydney, donde un servidor había trabajado un día, el cual basto para percatarme que la hosteleria no era lo mio. El sitio se llamaba Miró, y bien podría pasar por un restaurante del mismo Born de Barcelona. Nos encargamos de que tuviera una tarta y velas de cumpleaños. Entre una cervecita Estrella Barcelona, tortilla de patadas, albóndigas,…se nos paso un velada muy agradable que luego acabamos en The Gaff, el sitio de Sydney de los martes que nos alegro la celebración con canciones como la “Bamba” o la “Macarena”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo esto nos preparamos para dejar Australia y partir hacia Nueva Zelanda, el país más lejano del universo de nuestro añorada Barcelona, nuestras antípodas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentaré ser un poco objetivo despidiéndome de Australia, donde ha venido siendo mi casa estos últimos casi nueve meses. Australia esta llena de amabilidad, donde sin ir más lejos, una mañana después de dormir ilegalmente delante de una casa en Byron, la dueña de la misma se acerco a nosotros para ofrecernos un desayuno como dios manda. Se tiene la impresión de estar en un país abierto y vigoroso. Una vez superado el tumultuoso y salvaje período de la acumulación inicial, con su gran expansión, su fuerza creativa, su brutalidad, sus injusticias, Australia parece vivir una etapa de energía productiva ordenada y feliz. Los Australianos pocas veces te preguntan que piensas de Australia, bien diferentes a veces a la inseguridad que se respira en algunos lugares donde se esta enfrascados en ellos mismos y en la imagen que quieren dar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Australia no solo tiene lejanos horizontes exteriores, sino también interiores y diferentes entres si lo que le hace un país rico. Desde desierto a playas vírgenes tropicales. Además con un fino sentido de la conservación del territorio y de zonas naturales. También existen playas pariadisiacas como tenemos por ejemplo en mi querida Mallorca, pero sin la urbanización desmesurada y sin escrúpulos que nosotros hemos padecido. Por todo, creo que Australia seguirá siendo sitio para gente que busca aventura. Y donde se puede encontrar la cultura antigua más viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotos: &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia3DeByronBayASydney#"&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia3DeByronBayASydney#&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toni&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-6465183006227156273?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/6465183006227156273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=6465183006227156273' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/6465183006227156273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/6465183006227156273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2009/01/australia-3-de-brisbane-sydney.html' title='Australia (3): de Brisbane a Sydney'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-7355011548994358963</id><published>2008-12-15T05:58:00.012+01:00</published><updated>2008-12-15T08:24:49.328+01:00</updated><title type='text'>Australia (2): De Cairns a Byron Bay</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5C23%5CLOCALS%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:SimSun; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-alt:宋体; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 135135232 16 0 262145 0;} @font-face 	{font-family:"\@SimSun"; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 135135232 16 0 262145 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:SimSun;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:72.0pt 90.0pt 72.0pt 90.0pt; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Table Normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;De acuerdo, de acuerdo. Antes que nada debemos disculparnos por el retraso; mil perdones. Las condiciones en las que hemos viajado últimamente han hecho difícil el actualizar este pobre blog, que ha estado dormido durante casi un mes. Vamos a ello pues.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;(¡Nota! Para hacer esta larga lectura algo más entretenida, hemos subrayado algunas partes del texto sobre las cuales se puede clicar para ver una foto relacionada comforme se va leyendo) &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Tras pasar nuestra última noche en Melbourne durmiendo en los incómodos bancos de su aeropuerto, volamos hacia Cairns, al noreste de Australia, para allí encontrarnos con el único e inigualable &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279886370756043650" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;Toni Sastre&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, quién está siendo y será el tercer hombre durante lo que dure nuestro paseo por las antípodas. Toni, quien (muy para nuestra sorpresa) en Australia se hace llamar Anthony, es un amigo de Barcelona que ha pasado los últimos siete meses en Sydney y ha aprovechado para subirse al carro durante un mes y medio para después volverse de forma definitiva a Barcelona.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Ya en Cairns y habiéndonos reencontrado con Toni, el plan estaba muy claro: alquilar una furgoneta y recorrer en poco mas de veinte dias los tres mil quinientos kilómetros que separan Cairns y Sydney. En tal empresa nos acompañarían tres conocidos de Toni, que no pudieron resistirse a venir en cuanto supieron de la expedición. Estos tres personajes, a quienes introducimos algunas lineas más abajo, llegarían con un par de días de retraso, así que aprovechamos el tiempo de espera para practicar el deporte rey de nuestro viaje: el goce y disfrute. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;El primer dia lo dedicamos a bañarnos en la piscina pública de Cairns. Sí, piscina. Cairns está a orillas del Pacífico y tiene una magnifica playa. La particularidad es que adentrarse en sus terrenos arenosos entraña peligros tales como el de ser partido en dos por un cocodrilo o morir en un lapso de cinco segundos tras ser letalmente mordido por una serpiente. Aunque haber sido picado por una serpiente o amputado un brazo por un cocodrilo hubiera sido una gran historia que estar escribiendo ahora mismo (con el otro brazo, claro est&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;á&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;), decidimos conformarnos con unos bañitos en la piscina. Tampoco vamos a quejarnos: un baño en aguas de 25 grados, con temperatura exterior de 30, a 5 de noviembre, no es moco de pavo. El segundo dia lo aprovechamos para hacer una &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279892199490549810" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;inmersión&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; en la gran barrera de coral austrliana, uno de los parajes más famosos del mundo para el submarinismo, donde tuvimos la suerte de ver hasta cuatro tiburones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;También durante estos dos días de relax nos encontramos con otro exalumno del Sant Ignacio (al final lo de haber estudiado en un colegio con tres mil almas más está dando sus frutos) al cuál no teníamos el placer de conocer pero quién nos identíficó gracias a la inequívoca camiseta del Espanyol que lucía Barbe. De nombre &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279890116964332674" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;Pablo&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;y apellido que desconocemos, también estaba viajando por Australia en furgoneta y pasaba por Cairns para sacarse la licencia de submarinista. El mundo es, otra vez, un pañuelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Tras dos dias de tranquilidad, empez&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;ó&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt; a llegar el resto del equipo. El primero de ellos fué KJ: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Ficha técnica&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Nombre: &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279879125205053874" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;Kook Joon Kim&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; (KJ para los amigos).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Nacionalidad: Surcoreana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Edad: 25.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Resumen del primer encuentro: Le conocimos en el hostal de Cairns y, desde el primer momento, supimos que era un tipo especial. Quizá porque en nuestra primera mañana de convivencia no dudó en sacar su cámara de fotos para enseñarnos unos videos que bien podrían ser catalogados como porno casero o quizá por el uso desenfrenado de expresiones como "hey bro", "ooohhh man", "fucking+ complemento" o "sweeeeeet as", siempre verbalizadas con un fuerte acento coreano, KJ se hizo rápidamente con el número uno del ránking de personajes curiosos con los que viajaríamos, incluso antes de conocer al resto de especímenes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;El resto llegaron al dia siguiente. Estos fueron los hombres que completaron el grupo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Nombre:&lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279890133279785314" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;Romà Jori&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Nacionalidad: Catalana. Muy catalana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Edad: 28&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Resumen del primer encuentro: Romà llegó al hostal de la única forma que podía llegar: regateando como el maestro del regateo que es. Un extremista del ahorro. Un completo adorador de la moneda, capaz de perder las formas, el respeto y lo que haga falta con tal de conseguir un descuento de veinte céntimos de euro. A la vez que nos presentaban, Romà tuvo tiempo de preguntar (con un tono más que agresivo) por el precio de las furgonetas cuyo alquiler ofrecían en el hostal y de informar a la pobre recepcionista (cambiando el registro a un tono de ofendido) de que él conocía miles de compañías que por ese precio alquilaban furgonetas de mejor calidad y que no estaba dispuesto a pagar lo que en el hostal se le pedía. Romà, hijo, por la puerta grande entraste. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Nombre: &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279884048567568882" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;Takuya Naruse&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; (Taku)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Nacionalidad: Japonesa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Edad: 25.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Resumen del primer encuentro: La presentaciónde de Taku fué, si bien eclipsada por la entrada triunfal de Romà, muy a la japonesa: un "nice to meet you" seguido de un eterno silencio. El más callado de los tres personajes pero no por ello el más cuerdo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;La relación entre estos tres sujetos (KJ, Romà y Taku) es un tanto curiosa. Romà es al único a quién Toni realmente conocía de antemano, al haber estudiado en la misma escuela de idiomas en Sydney. Taku es el amigo inseparable de Romà. Literalmente inseparable. KJ era conocido de Taku, no amigo, tal y como el propio Taku suele esforzarse en matizar. La pregunta es, pues, ¿cómo se unió KJ al viaje si no era amigo de nadie? Sencillo. Porque Taku le invitó para que trajera un ordenador que había olvidado en Sydney. Lo mejor es que, para sorpresa de Taku y perplejidad del resto, KJ se presentó en Cairns sin el codiciado ordenador. Lo que os decíamos; KJ es un auténtico número uno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Una vez reunido el equipo, nos pusimos manos a la obra. En este caso la obra consistía principalmente en alquilar un par de furgonetas y hacer una primera compra de comida para subsistir durante los dos o tres primeros dias de viaje. Aunque con un dia de retraso debido a la indisponibilidad de furgonetas en Cairns, finalmente nos agenciamos &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279879161736400402" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;dos de las furgonetas más molonas&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; del parque automovilístico australiano. El &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279894110259967106" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;comando Alfa&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; (Toni y nosotros dos) viajaríamos en la "happy guys", una Toyota blanca adornada con grafitis de niños sonrientes vestidos de superhéroes. Al &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279888080803986194" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;comando Bravo&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; (Taku, Roma y el crack) le tocó una furgoneta pintada de Lou Reed, aunque a Romà no le pareció de suficiente categoría y pidió expresamente un cambio de furgoneta. Al final se desplazarían en "Pinky", una Ford también blanca pero grafiteada con dibujos de la pantera rosa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Las furgos, aunque pequeñas, iban equipadas con un pequeño fogón a gas, una pequeña pica y una nevera de playa, lo cuál nos permitía cocinar in situ, ayudándonos así a ceñírnos lo máximo posible a nuestro humilde presupuesto. Como para cocinar suele tenerse que comprar comida primero, tras unos pocos kilómetros al volante nos de detuvimos en un gran supermercado para coger provisiones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;En este punto Romà no pudo ocultar su extrema racaneria y propuso que cada furgoneta se ocupara de sus gastos. ¡Cuidado! Cuando Romà propone algo no lo hace porque sí. Lo hace porque sus propuestas siempre (SIEMPRE) esconcen un beneficio económico para él, ya sea inmediato o diferido. En este caso, sin duda pensó que los cuerpos escuálidos de sus &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279886412226998658" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;compañeros asiáticos&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; serían sensiblemente más baratos de alimentar que tres cuerpos serranos como el de Toni y los nuestros. Eso sí, el rata no dudó en proponer que compraramos una única botella de aceite, pagada por nosotros, por supuesto, que &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;él&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt; usaria a cambio de darnos un&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;poquito de la sal que había robado en el hostal de Cairns. Nosotros, que aunque miramos mucho la pela no llegamos al nivel de este profesional del timo, accedimos a todas sus propuestas, que, sin comerlo ni beberlo, más tarde nos pagarían dividendos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Una vez en camino, nuestra primera parada fué &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279879150865119170" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;Mission Beach&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, una bonita y solitaria playa en la que nadie se atrevió a bañarse por las señalizaciones que alertaban del peligro de cocodrilos. Mientras el resto admirabamos la espectacular puesta de sol que podía verse, KJ se dedicó a intentar abrir, sin demasiada fortuna, algunos de los &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279879104595462594" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;cocos que habían caído&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; de las palmeras que adornan la playa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Ya en la primera noche nos dimos cuenta de cuál iba a ser nuestro principal problema durante las siguientes tres semanas: encontrar un sitio para acampar. Por lo general, en todas las zonas urbanas de Australia está prohibido hacer noche fuera de zonas específicas de camping, por las cuales, claro está, hay que pagar. Además, algunos conocidos ya nos alertaron de que la policía era más bien estricta en este sentido y que cada noche se ponían multas a turistas confiados por aparcar la furgoneta donde no tocaba. Nuestra intención era no pagar pero mucho menos ser multados, así que nos quedaban dos opciones: a) Salir fuera de zonas urbanas y hacer noche allí (permitido) o b) colarnos en alguna zona de camping sin ser vistos. Seguro que muchos ya se están imaginando cu&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;á&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;l fué la opción que más practicamos. Y aciertan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Nuestro primer intento de colarnos en un camping fué en la propia Mission Beach, del cuál nos sacaron casi a puñetazos un minuto después de haber entrado. Así que decimos, por aquella vez, alejarnos un poco de la ciudad y, tras &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279892219840549250" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;cenar en el párking de un supermercado de carretera&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; pasamos la primera noche en una de las areas de descanso que se extienden a lo largo de la costa este australiana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;También durante esa primera noche no fué muy dificil comprobar que pasar tres semanas en tan pequeño espacio no iba a ser tarea cómoda. La "Happy guys" y la "Pinky" no son más que unas furgonetas cualquiera a las que se les han quitado los asientos traseros y puesto tres colchones (por no llamarlos esterillas) a modo de camas en los que uno no consigue dormir más de una hora sin despertarse, ya sea por las patadas propinadas por el compañero de al lado, los ruidos y sonidos de todo tipo emitidos por la fauna nocturna australiana, el calor, el frio, &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279894101218620994" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;un canguro curioso&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, el olor a toalla húmeda o los ronquidos que KJ emitía desde la furgoneta del comando Bravo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Primera mañana y primera discusión. ¿Por qué? Obvio: por dinero. Muy a primera hora, Romà se acercó a nuestra furgoneta y en cuanto vió que nuestro gasto en gasolina era bastante menor que el de su furgoneta puso el grito en el cielo. (Recordemos que Romà decidió unilateralmente cambiar la furgoneta que le había tocado en primer lugar). La tomó primero con los de la compañía de alquiler cantándoles las cuarenta por teléfono por haberle dado una furgoneta que consumía más gasolina que el resto. Y vista la pasividad con la que le trataron desde el otro lado del cable, nos propuso que el gasto en gasolina lo dividiéramos entre las dos furgonetas, a lo cuál obviamente nos negamos. Al fin y al cabo, fué él quien propuso dividir gastos para ahorrarse unas perrillas...pues Amén, que se dice en latín. Fué entonces cuando nos dedicó sus mejores palabras diciéndonos que lo que le estábamos haciendo le parecía un "quillada" y una auténtica "gitanada", lo cuál no hizo más que reafirmarnos en nuestra posición de no compartir el gasto en gasolina. Y así, poquito a poquito, se iba abriendo una pequeña brecha entre las dos furgonetas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Con brecha o sin ella, la cuestión es que nos mordimos la lengua y seguimos juntos camino adelante. La siguiente parada fueron las Wallaman Falls. La Wallaman es la &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279881483790794178" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;cascada con la caída más larga de Australia&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;. Aunque la cascada es espectacular (sin duda la más espectacular de todas las cascadas que hemos visto hasta la fecha), lo que seguro nunca olvidaremos es la eterna &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279881506844730930" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;caminata de 4km por terreno impracticable&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; que hicimos desde la zona donde dejamos las furgos hasta el pie de la cascada. Algunos pensábamos que íbamos a morir en el intento. Exageraciones aparte, la cascada en sí es increíble. Cayendo desde una altura de casi 300 metros, el agua iba a parar a un lago en el que pudimos bañarnos a pesar de los primeros miedos a los siempre amenzantes cocodrilos. Además tuvimos la suerte de que, tras una larga temporada sin lluvias, el caudal de la cascada no era demasiado frondoso y &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279881520501955554" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;pudimos nadar hasta el punto del lago en el que caia el agua&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Exaustos por el nado y las caminatas, esta vez sí pudimos colarnos en un camping en el que hicimos noche de camino al siguiente destino: Arlie Beach. Arlie Beach es un pueblo costero famoso por ser el puerto más cercano a las Whitsunday Islands, un aún más famoso archipiélago de islas paradisíacas en cuyas aguas nos prometieron ver todo tipo de animales marinos. Así pues, tras colarnos en un hostal para pegarnos la primera ducha en unos cuantos días, embarcamos en un &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279884026425008226" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;barco&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; en el que recorreríamos, junto a unos veinte viajeros más, las Whitsunday Islands durante algo más de dos días. (Todo sea dicho, gracias a los pocos escrúpulos del amigo Romà, aquí conseguimos un suculento descuento).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;El tour por las Whitsundays fué bastante espectacular. Su principal atracción, &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279890127602629202" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;Whitehaven Beach&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, está listada como una de las tres mejores playas del mundo y no es para menos. Su arena es blanca como la harina y sus aguas totalmente cristalinas. Sólo tiene una pega: las picadas de sus medusas pueden llegar a ser mortales (como parece serlo todo en Australia). Para que pudiéramos bañarnos "sin peligro de muerte", en el barco nos dieron un traje antimedusas con el que parecíamos auténticos &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279892232475843586" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;Power Rangers&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;. Aunque nos prometieron que en el agua veríamos cientos de tortugas y nos fuimos sin ver ninguna, si tuvimos la oportunidad de ver un atún de algo más de un metro y otro pez (desconocemos la clase) que media alrededor de un metro y medio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Además del buceo, las bonitas &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279881527959907922" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;puestas de sol&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, unas comidas más que generosas y algún que otro conciertillo en popa a cargo de Toni y Prada acabaron por hacer de la ruta por las Whitsundays unos días memorables.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Dejando las Whitsundays y de vuelta a las furgonetas, no sin antes volvernos duchar de forma clandestina, nos dirijimos hacia Rainbow Beach. Durante el camino, además de colarnos para hacer noche en varios campings más (en este punto ya no había cámping que se nos resistiera), hicimos paradas en un par de pueblecitos surferos como Agnes Water o Town of 1770. Las playas de estos recónditos pueblos están a todas horas llenas de rubios y bronceados jubilados que se manejan sus tablas de surf como si tuvieran veinte años. Romà, que no podía ser menos, se compró una tabla de bodyboard por 10 dólares que por supuesto no ofreció dejarnos probar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Rainbow Beach no fué más que una parada estratégica. Allí debíamos encontrarnos con otras cuatro personas que nos acompañarían durante un tour en todoterreno por las Fraser Islands, un conjunto de islas con la isla de arena más grande del mundo. Esas cuatro personas fueron dos alemanes muy auténticos y dos suecas con más peligro que cuatro españoles, un japones y un coreano juntos. Ya &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279884055905645186" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;los diez&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, nos agenciamos un Toyota Land Cruiser, cuatro tiendas de campaña, comida para tres días y bebida para cinco, y condujimos rumbo al ferry que nos llevar&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;í&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;a hasta las Fraser. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style=""&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;En las Fraser dedicamos nuestro tiempo a visitar &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279896054162179634" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;lagos increibles&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279888117206411906" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;playas de ensueño&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279886384852856082" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;acampar&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279894124815799122" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;hacer barbacoas&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, algún que otro concierto, a partirnos de risa por todo &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279888089044679922" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;lo que hacía y decía KJ&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279886381547684674" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;a conducir por bonitas dunas&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; y a decirle a Romà que dejase conducir a los demás. Lo de dormir en tiendas de campaña fué curioso y no del todo cómodo, así que algunos decididieron &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279896026516283074" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;pasar la segunda noche en la playa&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;. KJ, quien se jactaba de proclamar que a él nunca le picaban los mosquitos porque su grupo sanguíneo no era del agrado de los insectos, recibió una buena lección durante su noche en la playa. Y es que no todo es lo que parece: no es que los mosquitos no le picaran porque no les gustase su grupo sanguíneo, sino porque estaban esperando para &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279896041471182226" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;atacarle en grupo&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;. Pobre chaval, qued&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;ó hecho un cristo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;De las Fraser nos fuimos hacia Noosa, donde habiamos reservado un tour en kayak durante tres días. Sin embargo, al llegar nos encontramos con que debido a las fuertes lluvias todo el mundo que había reservado el tour con nosotros lo había cancelado, y nos informaron de que éramos libres de cancelarlo nosotros también. Nosotros dos y Toni abogamos por cancelar el tour, por dos razones; la primera, que no queríamos pasarnos tres días remando bajo la lluvia, a una temperatura que nada tenía que ver con los 30 grados bajo los que nos habíamos bañado en Cairns; la segunda, solidarizarnos con KJ, quien quer&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;í&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;a ver a un médico porque sus picadas de mosquito se habían fusionado todas en una y su pierna parecía más un boniato que una pierna. Romà, a quien le importa menos que poco toda persona que no sea él mismo, dijo que se iba de tour y que si KJ tenía que ir al médico ya se podía ir solito. Taku, que aunque es un gran tipo no es capaz de llevarle la contraria a Romà, también decidió seguir adelante con el tour. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Así que Romà y Taku se fueron en kayak, nosotros dos y Toni en nuestra furgoneta y KJ se tuvo que ir en autobús hasta Brisbane, dónde podría verle un médico. No es que no nos hubiese gustado llevar a KJ en nuestra furgoneta, sino que la furgoneta era estrcitamente de tres personas y el llevarlo con nosotros nos hubiera puesto en peligro de otra multa (sí, ya habíamos cosechado una por exceso de velocidad, la cuál por supuesto no pagamos.Que no busquen...). Podríamos sentirnos culpables por no habérnosla jugado y llevarnos a KJ con nosotros, pero al fin y al cabo KJ viajaba con Romà y Taku, así que si hay alguien debía sentirse culpable eran ellos. Aunque con la poca moral que tiene Romà es poco probable que sienta la más mínima culpabilidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Y así finalmente nos separamos. Comando Alfa por un lado, Romà y Taku por otro y KJ más solo que la una. Lo siguiente que supimos de Romà y Taku es que tuvieron que volverse al día siguiente de haber cogido el kayak por el fuerte temporal. De KJ, supimos que llegó sano y salvo a Brisbane y poco más. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Ya solos, nos dimos un paseo por &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279890103556771666" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;Brisbane&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;, donde no hay demasiado que ver, y por una ciudad llamada &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#5279892189078744690" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;Surfers' Paradise&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; (el nombre de ciudad más raro del mundo, junto con Town of 1770), que viene a ser algo así como el Benidorm de la costa este australiana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Tras Surfers', nos dirijimos a Byron Bay, una de las grandes paradas en nuestra ruta por Australia. Pero esta entrada se está haciendo eterna (si es eterna de leer, imaginaros de escribir), así que Byron Bay será cosa de la próxima. Para narrar nuestras 'aventuras' desde Byron Bay hasta Sydney, contaremos con la colaboración especial de Toni, quién conoce Australia mucho mejor que cualquiera de nosotros dos, y que escribir&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;á&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt; la pr&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;ó&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;xima entrada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;Todas las fotos y alguna más aquí: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#" target="_blank"&gt;&lt;br /&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Australia2DeCairnsAByronBay#&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta pronto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo a todos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;br /&gt;Barbe y Prada&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-7355011548994358963?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/7355011548994358963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=7355011548994358963' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/7355011548994358963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/7355011548994358963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2008/12/australia-2-de-cairns-byron-bay.html' title='Australia (2): De Cairns a Byron Bay'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-5572982157543277709</id><published>2008-11-13T23:03:00.004+01:00</published><updated>2008-11-13T23:11:11.358+01:00</updated><title type='text'>Australia (1): Melbourne</title><content type='html'>Salíamos de Japón con una duda en la cabeza, y esa era si al llegar a Sydney nos pondríamos el pantalón corto o directamente el bañador para ir a la playa. Al llegar, nuestras ilusiones se fueron al traste, ya que sí, tuvimos que cambiarnos, pero para ponernos toda la ropa de abrigo de la que disponemos. La llegada y estancia en la ciudad más conocida de Australia estubo marcada por la lluvia, el viento y el frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche que teníamos que pasar de escala a Melburne, la pasamos en el hostal más popular de la cuidad, y recomendado por Jacobo, el Wake Up. Un hostal lleno de gente jóven ( eramos de los más mayorcitos) y con un ambiente de fiesta a todas horas. Para tener, tienen hasta discoteca en el sótano, que por supuesto tuvimos que probar. Así, y siguiendo con lo de compartir habitación, nos instalamos en un dormitorio de 10 personas con el miedo de volver a sufrir los ronquidos de la gene por la noche y de no poder dormir. Al final, por suerte, ninguna de las otras 8 personas hacía ruiditos nocturnos......menos mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día y medio, lo gastamos paseando por las calles, viendo la ópera ( edificio más emblemático), gestionando el transporte, escapando de la lluvia y del viento, tirando de mc'donalds y dejando parte de la mochila en casa de un amigo de Toni par cargar menos equipaje. Para quien no conozca a Toni, es el "personaje" con el que haremos nuestra ruta por Australia y Nueva Zelanda, para quien lo conozcais.....sobran las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ruta a Melburne la hicimos en autocar, primero porque el avión es más caro y también porque de esta manera nos ahorramos una noche de hostal, y esque todo cuenta a la hora de mirar por el budget. Así, sumábamos 12 horas y 800 kilómetros a nuestro curriculum, y seguimos haciéndonos fuertes a la hora de soportar noches larguísimas, aunque todo sea dicho, después del sud-este asiático nada, absolutamente nada nos parece duro.&lt;br /&gt;La llegada no pudo ser mejor, en la estación estaban esperándonos las que serían nuestras anfitrionas, perdón, nuestras magníficas anfitrionas durante los siguientes 10 días. Ellas son Valeria y Zoë, a la primera ya la introducimos en el post de china ( amiga de infancia de Prada), y la segunda es su pareja. También, y antes de que se nos olvide, tenemos la obligación de mencionar a James ( hermano de Zoë) y a sus padres, que nos trataron de 10 y nos hicieron sentir por unos días como si estubiéramos en casa. En muchas ocasiones era tanta su hospitalidad que nos hacían sentir hasta incómodos. Una vez hechos los agradecimientos, vamos a ver el porque de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como hemos dicho, al llegar estában esperando en la estación, y tiene más mérito cuando la llegada fué a las 6,45 de la mañana, nos metieron en el coche y nos llevaron directamente a su casa, donde nos estaba esperando la madre con un suculento desayuno estilo americano, con huevos, baicon, tostadas, ensalada, fruta, y si, cereales, que placer volver a comer cereales después de 5 meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez con el estómago lleno, nos fuimos a conocer un poquito de la ciudad, y como viene siendo habitual, con un tiempo poco propio de la primavera, así que no nos separamos de las chaquetas. Melburne es una ciudad muy nueva y moderna, con la city no demasiado grande y con barrios de viviendas en los alrededores. Nos pareció una ciudad muy bonita y con mucho encanto.&lt;br /&gt;Después de pasear por el jardín botánico, descansamos un rato en el apartamento, y mientras esperábamos para ir a tomar algo con una amiga de ellas, recibimos las advertencias sobre los animales del país. Y así, ya sabíamos que nada de bañarse en ríos ni en playas no vigiladas por peligro de los cocodrilos, palabras textuales " cada año se comen a algún turista despistado". Y es que se ve que los listos se esconden en el mar para atacar a la mínima posible. En cuanto a los tiburones, los consejos fueron por el mismo sentido, nada de meterse en el fondo en playas sin redes de protección, y mantener los ojos bien abiertos por las medusas mortales que nadan en sus aguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez repasados los animales marinos, pasaron a los terrestres. Las serpientes tuvieron un capítulo especial, y ya sabemos con que color hay que correr al hospital en caso de picada, y con cuales no hace falta ni perder el tiempo en tus últimos minutos de vida. Por último le tocó el turno a las arañas, y es que Australia es el país del mundo con más animales mortales.&lt;br /&gt;Con todo eso, no nos dejaron muy tranquilos, y más con nuestros planes futuros de acampada por toda la costa, pero siempre es mejor estar bien avisados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche nos fuimos a dormir con un buen entrecot entre ceja y ceja, y después de muchos meses, disfrutamos de ese sabor a carne roja que tanto nos gusta y que probaríamos durante los siguientes días para coger provisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo día en la ciudad lo pasamos, por la mañana en una reserva natural, y por la tarde-noche disfrutando de una buena barbacoa, en compañía de las amistades de Zoë, en las instalaciones públicas que hay habilitadas al lado del río...que gustazo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalizada nuestra primera estancia en Melburne, pusimos rumbo a la casa de la playa que la famiilia Roberson tiene en una pequeña localidad llamada Port Fairy, a 300 kilómetros al sur-oeste, donde pasaríamos toda la semana y desde donde visitaríamos "la granja".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más llegar a este pueblecito tranquilo de apenas 2.000 habitantes ( casi todos de orígen escocés), nos llevamos otra grata sorpresa, al ver que disponíamos cada uno de su propia habitación, con una cama de matrimonio enorme, donde descansaríamos como nunca durante 5 noches. Y esque despúes de cinco meses de dormir en colchones de todo tipo, normalmente no demasiado cómodos, aprendes a valorar una buena cama y un buen descanso. Dicho y hecho, dejamos las cosas y nos preparamos a pasar una semanita de relax.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que os hagais una idea, la casa tenía un comedor enorme con vistas directas sobre el océano, donde pasábamos la gran mayoría del tiempo. Por las noches, encendíamos un buen fuego ( ya hemos comentado que el tiempo no era precisamente veraniego) y nos dedicábamos a ponernos al día sobre las novedades cinematográfias mientras oíamos el ruido de la leña al quemar. ¿Suena bien verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los días hicimos varias salidas para conocer la zona y poder disfrutar de las impresionantes vistas de la costa. En uno de los paseos, nos acercamos al faro del pueblo, en una zona arbolada donde vimos los primeros canguros en libertad, saltando de un lado al otro mientras nos miraban con una mezcla de curiosidad y de miedo. Otro de los días nos acercamos a una reserva natural para pasear entre emus ( avestruz australiana), ver a koalas en libertad y cruzarnos con algún que otro lagarto. En cuanto a animales marinos, fuimos a una localidad a 1 hora en coche, donde cogimos una lancha rápida para ir a ver una colonia de focas que vive permanentemente en unas rocas relativamente cerca de la costa. Al llegar pudimos ver como nadaban a escasos metros de nosotros, mientras el guia nos decía que una semana antes habían visto un tiburon de 5 metros cazando por esa zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sin duda, la mejor de las salidas fué la que hicimos para conocer la granja de la familia, donde trabaja el padre junto con otros 4 trabajadores. Y aquí está el primer dato a remarcar, y esque la granja en cuestión tiene 10 km de largo por 6 de ancho, y pastan miles de vacas y de ovejas, con lo que nos parecía increíble que con tan poca gente pudieran gestionar todo aquello. Evidentemente en diferentes momentos necesitan contratar trabajadores temporales.&lt;br /&gt;El padre nos llevo ha hacer un tour y pudimos ver la zona donde esquilan las ovejas, y donde unas semanas antes habían "pelado" a las más de 8.000. Una lástima no poder verlo en directo porque dicen que es realmente impresionante, aunque aún quedaban restos de los trozos de lana que aún estaban por transportar. Lo que si que tuvimos la suerte de ver, es el "pregnacy test", o lo que es lo mismo, el test de embarazo, para ver si las vacas estan esperando terneros. Y esque esta es la actividad principal de la granja, producir unos 2.000 terneros anuales para la venta y que otros los engorden antes de convertirse en carne para el consumo humano.No hace falta que en este blog describamos el procedimiento, ya que todo el mundo se puede hacer una idea, pero si que diremos que Prada tenía curiosidad de probar una nueva experiencia y al ver como iba exactamente, se le pasaron todas las ganas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con tanto animal ( imaginaros la cantidad de vacas y toros que se necesitan para tener dos mil terneros anuales) es lógico pensar que estan apilonados y que su vida es aburrida, pero nada más lejos de la realidad, ya que, como hemos dicho, la granja es enorme y está dividida en parcelas muy grandes donde dejan 30 vacas con 1 toro, y apenas los molestan. Si, nosotros también lo pensamos, quien fuera uno de esos toros....De esta manera, los animales corren a sus anchas por donde quieren y incluso nos dijeron que no estan demasiado acostumbradas a ver a humanos.&lt;br /&gt;Otra de las cosas que nos impresionó, es el inmenso lago artificial que han construido para asegurar el abastecimiento al ganado durante 3 años en caso de sequía. Es tan grande que el gobierno lo a declarado zona protegida porque sirve a las aves de lugar de parada antes y despúes de sus migraciones a sudamérica. Una vez terminado el tour, la madre nos volvió a demostrar su hospitalidad sirviéndonos una comida exquisita como punto final a nuestra estancia en la granja de los Roberson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La salida de Port Fairy la cogimos con un poco de nostalgia, ya que sabíamos que probablemente no estaríamos tan bien alojados en lo que queda de viaje, pero ya se sabe que todo lo bueno llega a su fin. La vuelta la hicimos por la Great Ocean Road, conocida por sus impresionates vistas y por sus interminables acantilados, que en épocas coloniales habían producido más de un hundimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llegada a Melburne, la hicimos justo en la semana grande en cuanto a carreras de caballos se refiere, y toda la ciudad estaba volcada y "disfrazada" para ello. Todas las chicas vestían con sus mejores galas y con unos gorros de los más variopintos. Aprovechamos las noches para mezclarnos con ellos, aunque en nuestras mochilas no pudimos encontrar ningún traje y eramos los raritos de los locales, ya sabíamos que algo nos habíamos dejado en Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco llegaba el punto final a nuestra estancia, pero antes de ello, la madre de Zoë, nos volvió a sorprender con otra buena comida a base de asado de cordero, y de postre, su especialidad, pastel de queso, vaya pastel!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último día lo teníamos que pasar sólos en la ciudad, ya que ellas se marchaban de viaje, y en el piso no podíamos dormir, así que fuimos a un hostal para volver a acostumbrarnos a nuestra rutina. Al ir a buscar las mochilas al día siguiente al piso, James, el hermano de Zoë, se ocupó de nosotros todo el día, e incluso nos cocinó una buena ensalada para la cena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez llegada la noche, fuimos tirando al aeropuerto y esperamos que saliera nuestro vuelo a Cairns, el problema era que lo teníamos a las 6 de la mañana, así que escogimos los dos bancos que parecían menos duros de la terminal y pudimos dormir algunas horas mientras poco a poco nuestro cuerpo y nuestra mente volvían a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para terminar esta entrada, nos gustaría volver a agradecer a Zoë y a Valeria que cuidaran tan bien de nosotros, y ya sabéis chicas, que en Barcelona hay cuentas pendientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias.&lt;br /&gt;Thank you very much.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotos: &lt;a href="http://picasaweb.google.com.au/guillermo.de.prada/Australia1Melbourne"&gt;http://picasaweb.google.com.au/guillermo.de.prada/Australia1Melbourne&lt;/a&gt;#&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prada y Barbe&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-5572982157543277709?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/5572982157543277709/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=5572982157543277709' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/5572982157543277709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/5572982157543277709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2008/11/australia-1-melbourne.html' title='Australia (1): Melbourne'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-8921567328652323723</id><published>2008-11-02T07:11:00.001+01:00</published><updated>2008-11-02T07:13:50.234+01:00</updated><title type='text'>Japón</title><content type='html'>Y así, después de más de tres meses, nuestro tren llegó a la última parada en su paso por Asia: Japón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras algo más de seis horas de vuelo y unas cuantas menos de sueño, aterrizamos en el aeropuerto de Narita, Tokyo, a eso de las siete de la mañana del 12 de Octubre. En pantalón corto y haciendo gala de ese carácter improvisatorio que ha caracterizado nuestro periplo por Oriente, nos presentamos en tierras niponas sin idea alguna de dónde dormir y con la esperanza de no encontrar alojamiento de ningún tipo y así poder escribir alguna historia interesante en un blog que empieza a estar algo falto de anécdotas divertidas. Sin embargo, la "Tokyo Accomodation Information Office" del aeropuerto  (desde luego, que organizados son estos japos) ahogó sin piedad todas nuestras aspiraciones periodísticas indicándonos rápidamente un lugar en el que podríamos dormir a un precio asequible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de tres meses de viajes por paises como Camboya, Laos, Vietnam o Tailandia, hay palabras de nuestro léxico que tienen un significado totalmente diferente al que tenían antes de empezar este viaje. Ejemplo: la palabra "asequible". Asequible, para nosotros, en una habitaciñon doble con baño propio por 3 euros cada uno, a lo sumo. Una habitación compartida con seis individuos más por 21 euros cada uno no entraba, por mucho que así lo quisiera la señora empleada de la "Tokyo Accomodation Information Office", dentro de lo que nosotros consideramos asequible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asequible o no, el Sakura hostel (el de 21 euros por cabeza y noche) resultó ser la opción menos cara. Allí compartimos habitación de literas con seis tipos y tipas durante los cuatro días que duró nuestra primera parada en Tokyo. Mal acostumbrados a tener habitación propia práctimanente desde que empezamos a viajar, en Japón llegó la hora de tirarse al rollo backpacker auténtico. A pesar de sus obvios inconvenientes, compartir habitación tiene su lado positivo y es que se conoce a mucha más gente que de cualquier otra forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, muy curiosamente, el hostal estaba lleno de españoles, a cuál más personaje. Al primero que conocimos fué a Oscar, un gran tipo badalonés de unos veintiséis o veintisiete años que lleva viajando más de veinte meses. Y todo gracias a la ineficacia del INEM y a todos los españoles que con sus contribuciones nutren las arcas de nuestra Seguridad Social. Sí, el tipo lleva veinte meses dando vueltas por el mundo gracias al subsidio por desempleo. Turquia, Siria, Jordania, la India, China, Japón...¿así quién quiere trabajar? Cada tres meses vuelve a casa durante dos semanas para echar la firmita en las oficinas del INEM y reponer fuerzas, y otra vez a viajar. Un auténtico fenómeno. Aunque más fenómeno es quién le permite hacerlo. Estas cosas sólamente pueden pasar en España. "Spain is different", que se dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprovechados del sistema a parte, el resto de españoles que habitaban el hostal eran un grupo de valencianos que estaban en Tokyo a propósito de un festival de manga que parecia ser el evento de sus vidas. Como os podéis imaginar, unos freakis de categoría, aunque resultaron ser muy buena gente, la verdad. Además tuvimos la suerte de que, cómo no, la mayoría de ellos eran informáticos (y los que no lo eran oficialmente lo eran de manera oficiosa) y fueron capaces de aniquilar al virus que llevaba corrompiendo a nuestro indefenso ordenador desde que nos infectaramos en China.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólamente en cuanto al alojamiento tuvimos que apretarnos el cinturón. Si bien en el sureste asiático nuestra alimentación era algo monótona, siempre fué frondosa. En Tokyo, los prohibitivos precios nos llevaron a pasar nuestras primeras horas de ligero hambre. Un presupuesto de 30 euros al día de los cuáles 21 se destinan a alojamiento y otros 3 o 4 al transporte en metro no da para tres comidas al dia. Así que dos comidas a base de arroz y un poco de carne en una cadena de fast food japonesa (¡te servían agua gratis!) fué nuestra base alimenticia durante los casi diez días días que duró nuestra visita al país del sol naciente. ¿Sushi? Lo dejamos para otra ocasión en que el presupuesto lo permita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tokyo es impresionante y los japoneses bien curiosos. Gigantes pantallas publicitarias y miles de luces de neón llenan las calles de un color especial (o mejor lo dejamos en una "vida especial" ya que, como cantaban Los Manolos durante aquella Expo'92, la del "color especial" siempre será Sevilla). Barrios como el de Shinjuku o el de Shibuya, dónde se puede cruzar la calle por el paso de cebra más transitado del mundo (el dato es verídico), son  todo un espectáculo por sí mismos. Plagados de enormes tiendas con lo último en tecnologia, locales con interminables filas de maquinas recreativas, y unas calles en las que no cabe un alma más son, seguramente, un panorama único en el mundo. En medio de todo este caos de luz, color y tecnología, pueden encontrarse antiquísimos templos y jardines de corte imperial que evidencian un pasado cultural también único.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de su pasado, vías de tren que se alzan quince metros por encima del suelo, cientos de enormes edificios y decenas de antenas de comunicaciones luminosas (incluida una réplica de la torre Eiffel) acaban por darle a Tokyo un aire más bien futurista. Y es que en cierto modo, recorrer las calles de Tokyo es darse un paseo por el futuro. Todas, absolutamente todas las calles de Tokyo están habilitadas para que los ciegos se manejen sin problemas gracias a rugosidades en el suelo. Incluso el interior de muchos edificios las tiene. Aquéllo del "para dentro Romerales" ya es historia en Tokyo porque todas las puertas son automáticas. Eso sí, se abren apretando un botón que evita las puertas se abran innecesariamente, evitando así también el despilfarro energético.   Todo está pensado y repensado. El metro es un auténtico laberinto que parece no tener fin. Y un ejemplo un tanto escatológico pero que habla por si sólo: hasta el más cutre de los WC del más cutre de los restaurantes tiene un chorrito que ahorra en consumo de papel higiénico. ¿Qué es eso si no el futuro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los nipones son raza como niguna otra, desde luego. Ningunos otros seres humanos son capaces de vestir como si recién salidos de un videojuego o de un comic manga. Seres más bien introvertidos, estos tipos se quedan callados cuando se les pregunta por alguna calle, para finalmente soltar un tímido "Soly, I don´t know" tras treinta segundos de silencio. También muy patriotas, más de uno se nos acercó para intererarse por nuestra opinión sobre Japón. Uno de ellos fué el señor Tashimura (que obviamente es sólo un apodo que le hemos dado), un exfuncionario del Metro con quién tuvimos el placer de mantener una interesante conversación sobre Japón, España, geografía, y cómo aprendió su perfecto inglés a base de lecciones por medio de la ya extinta cassete. Éste sí que era un auténtico fenómeno (hay foto). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la noche del nuestro cuarto dia de callejeo por Tokyo cogimos un autobús nocturno hacia Kyoto, por el módico precio de 37 euros, cantidad equivalente a unas 50 noches de hotel en Camboya...Siete horas después de dejar Tokyo y con 37 euros menos en nuestras cuentas bancarias llegamos a Kyoto, dónde nos esperaba un frío que no habíamos sentido desde hace meses. Ante dicho frío y la aparente decisión del sol de salir más tarde esa mañana decidimos posponer la búsqueda de hostal hasta que al menos el sol hiciera acto de presencia. Duranta la espera, Prada se fué a comer algo (adivina, adivinanza...arroz con carne) mientras que Barbe se decantó por pegar una cabezada colándose en un hostal que estaba lleno, algo que en España suele llamarse "allanamiento de morada".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya con alojamiento y con jersey en mano, nos fuimos de callejeo. El callejeo en Kyoto fué de especial dureza porque ya desde Tokyo veníamos arrastrando unas tremendas llagas en los piés, consecuencia inevitable de volver a ponerse bambas (y pantalón largo) después de pasar los últimos tres meses en bañador y chanclas. Pero no hay llagas que puedan con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kyoto es la antigua capital de Japón y por ello la ciudad con más templos de todo el país. Decían las guías que más de dos mil templos, aunque permitidnos que lo pongamos en duda. Inevitablemente, pues, ni que mencionar cabe que los templos son la gran atracción turística de la ciudad. La otra son las geishas que esporádicamente pueden verse recorriendo sus calles. Se dice que, de las mil geishas que todavía existen en Japón, cien están en Kyoto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Templos hay por un tubo, eso es verdad, aunque todos son más bien parecidos. Algunos templos, no obstante, son patrimonio de la humanidad y son bastante dignos de ver. Aún así, tras haber visto los templos de la Ciudad Prohibida de Pekín, cuya arquitectura no dista mucho de lo visible en Kyoto (Batlle, matiza a tu antojo), Kyoto no nos impresionó exageradamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más curioso que los templos fué cruzarse con alguna que otra geisha. Algunas auténticas y otras más falsas que una moneda de seis pesetas, para qué engañarnos. En cualquier caso, ahí queda para la posteridad el que hayamos visto a una geisha auténtica. No es moco de pavo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Templos, más templos, un bonito mercado, geishas y un par de luchadores de sumo son todo lo que vimos en Kyoto. Y es que tres días no dan para más. Así que, mochilas al hombro y de vuelta a la carretera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras otras siete horas de autobús y con otros 37 euros menos llegamos de vuelta a Tokyo para pasar nuestros dos últimos días en Japón con una sola cosa en mente: visitar la lonja de Tokyo, donde se compra y vende todo el pescado que después llena los estómagos de sus habitantes. Ya que no podíamos probar el sushi, íbamos al menos a ver de qué está hecho. Para ver las negociaciones y subastas había que plantarse en la lonja a eso de, como muy tarde, las 6 de la mañana, lo que significaba levantarse a las 4.30. Dicho y hecho. Aunque fuimos por separado en días distintos (Barbe aprovechó una noche de insomnio gracias a los ronquidos de su vecino de litera para escaparse y Prada fué a la mañana siguiente), ahí estuvimos los dos a las 6 de la matina para ver descargar y subastar atunes de más de metro y medio. En una ciudad del tamaño de Tokyo (unos doce millones de personas sólo en el centro) y en cuya dieta el pescado es un elemento fundamental, ya os podéis imaginar el tamaño de la lonja. Todo un espectáculo. Además, la tendencia a la onomatopeya que suelen tener los japoneses hacen que las subastas sean todavía más curiosas y divertidas. Vale la pena el madrugón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La salida de Tokyo fué un tanto accidentada. Primero porque tuvimos que convencer a un funcionario del metro que nos perdonara cien yenes (algo menos de un euro) del precio para así evitar tener que sacar dinero del cajero (por lo cuál nos cobran unos 4 euros de comisión). Y segundo por que no calculamos bien los tiempos y llegamos al aeropuerto un tanto in extremis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, como si nada, dejamos Tokyo y con ello Asia. Próximo destino: ese lugar que cuando, de niño, aprendes de su existencia, está tan lejos que te da la impresión de que es ya otro planeta: Oceania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotos: &lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Japon#"&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Japon#&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo a todos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barbe y Prada&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-8921567328652323723?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/8921567328652323723/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=8921567328652323723' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/8921567328652323723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/8921567328652323723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2008/11/japn.html' title='Japón'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-5164980795530063295</id><published>2008-10-25T08:47:00.004+02:00</published><updated>2008-10-25T08:52:38.029+02:00</updated><title type='text'>Bali y las Islas Gili</title><content type='html'>Cogíamos el avión hacía Bali teniendo las recomendaciones tanto de Calvillo como de Batlle, los cuales habían ido unas semanas antes. Evidentemente el plan de viaje no era ni mucho menos el mismo, pero ya era un inicio, ya que la mayoría de gente a la que habíamos preguntado, nos comentaron que no valía mucho la pena ir.&lt;br /&gt;Después de 3 horitas de vuelo, nos platamos en el aeropuerto a la 1 de la madrugada, con la idea de ir a la playa de Kuta. Al intentar compartir taxi con más gente ( para seguir arañando algún dinerillo de todos lados), nos encontramos como habían 2 Alemanes ( con sus respectivas cervezas en la mano), que estaban esperando a unos amigos que venían en el mismo avión. Entre broma y broma acabámos compartiendo el taxi entre los 6 que, como podeis imaginar, junto con todas las mochilas, parecíamos sardinas enlatadas dentro del coche.&lt;br /&gt;De camino al destino, nos comentaron que estaban en Bali estudiando ( vaya chollo), y que cada fin de semana había mucha fiesta, y que por supuesto nos uniéramos con ellos, ya que era sábado, y todo el mundo salía. Evidentemente no era nuestro plan inicial, ya que teníamos que buscar hostal a las tantas de la mañana, y además teníamos ganas de descansar. Así que decidimos usar el comodín de " vamos a buscar alojamiento y nos vemos luego por ahí", a lo que, ante nuestra sorpresa nos dijeron que  no tenían más sitio en su piso porque alojaban a los dos amigos, pero que tenían otros compañeros que tenían una casa grande y que no había problema en que nos quedaramos ahi a pasar la noche, y que si nos los ganábamos, podíamos estar más días.&lt;br /&gt;A pesar de estar un poco reacios, decidimos ver el percal antes de darles una respuesta, así que fuimos en dirección a la urbanización Mira Selva, y nada más entrar ya vimos que había algo extraño, ya que la primera visión fué un ciervo corriendo por el jardín. Ante nuestro asombro nuestro nuevo amigo Irakí-aleman nos señaló con el dedo un recinto cerrado donde tenían también un cocodrilo.&lt;br /&gt;Al entrar en la casa y dejar las cosas en un salón de la planta de arriba en la que tenían un colchón inflable estirado en el suelo, nos miramos el uno a otro, y nos dijimos: " vaya historia para el blog". Evidentemente por seguridad, y ante la posibilidad de que estos individuos se pagaran su estancia en Bali a costa de turistas confiados ( o primos según se mire) como nosotros, nos llevamos todo el dinero, así como el pasaporte.&lt;br /&gt;Decidimos  irnos de fiesta con nuestros nuevos amigos, y al salir de la casa, nos dijeron que no había problema con la hora de llegada, ya que la puerta siempre estaba abierta. Ante nuestras caras de sorpresa delante de este hecho tan poco habitual, llegaron las consiguientes explicaciones, y de verdad que no fueron las que esperábamos.&lt;br /&gt;Nos dijeron que la puerta estaba siempre abierta, que dejaban todo los objetos de valor a la vista sin problemas, porque era una urbanización a la que nadie se atrevía a entrar para robar. Y el motivo era, que el propietario del terreno y de las casas era el capo de la droga de la zona, que vivía en la casa contigua. Así que allí estábamos nosotros, recién llegados a Bali, con nuestras cosas en casa de unos estudiantes que tenían alquilada la casa a un narcotraficante.&lt;br /&gt;La noche no dió para mucho más, y nos retiramos pronto a dormir, con la sensación de que aquel sitio estaba plagado de gente occidental con ganas de mucha fiesta, pero que no dejaba de ser el Benidorm de Bali. Dormimos en nuestro colchón inflable ( por cierto, super incómodo), y al mediodía decidimos ir a buscar un hostal, ya que era demasiado abusivo estar más tiempo ahí.&lt;br /&gt;Después de encontrar alojamiento, fuimos ha hacer lo más popular de la isla y por lo que es tan popular; el surf. Para ello, utilizamos de nuevo la hospitalidad de nuestros amigos, que nos habían dicho que podíamos usar sus tablas, así que volvimos a Mira Selva en busca de ellas.&lt;br /&gt;Al entrar en el agua, ya nos dimos cuenta de que las olas eran de un tamaño más grande a lo normal, pero como no podía ser menos, los dos españolitos tenían que meterse en el meollo, sin tener ninguna experiencia anterior. Con todo ello, y en la zona donde rompían las olas, nos fué imposible coger ninguna, y lo que si que hacían eran caernos encima una y otra vez. Con tanto revolcón, tragada de agua, y de nuevo revolcón, nos dimos cuenta de que para llegar a C, casi siempre hay que pasar por B. Así que nos fuimos a donde nos tocaba, a la orillita, con la espumita, y intentando con más o menos éxito levantarse encima de la tabla.&lt;br /&gt;Mientras Prada lo seguió intentando toda la tarde, Barbe, con el estómago aún lleno de agua de mar, decidió ver los toros des de la barrera. El día siguiente lo pasamos en la playa, Prada con el surf, y Barbe sin más ganas de tragar agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro siguiente destino era, después de la recomendación de Batlle, las Gili, un conjunto de 3 islas, situado muy cerca de Lombok, la isla contigua a Bali. Así, empezaba nuestra travesía en busca de más aguas cristalinas. Después de coger un mini-bus a las 6 de la mañana, que nos llevaran a un puerto, que esperáramos a un Ferry que tardaría 5 horas en llegar a la otra isla, otro mini-bus para acercarnos y finalmente una barquita típica de pescadores, llegamos a Gili Trawangan cerca de las 7 de la tarde ( seguro que tu fuiste en avión eh Batlle). 13 horas de trayecto, pero que nada más llegar vimos que habían valido la pena. La isla era la más grande de la 3, y para que os hagais una idea, todo el perímetro se hacía en 35 minutos corriendo, nada.&lt;br /&gt;Después de instalarnos en un hostal a apenas 50 metros del agua ( no es dificil, todos lo estan) y de pegarnos nuestro primer baño, fuimos en busca de algún lugar para cenar. Como nos suele pasar siempre, cuando decidimos uno que esté bien calidad-cantidad-precio, nos convertimos en sus mejores clientes durante nuestra estancia. Si, lo sabemos, somos así de originales. Esta vez, la elección fué perfecta, ya que después de tiempo ibamos a comer realmente sano. Nos decidimos por un restaurante que ofrecía buffet libre de ensalada si pedías carne o pescado a la barbacoa. La verdad es que nosotros estábamos interesados sólo en la ensalada, ya que era completísima y además la acompañaban de unas salsas, que para nuestro paladar habían dejado de existir; así que pedimos alternativamante pinchito de carne y de atún durante los 4 días ( evidentemente era lo más económico), y nos poníamos ciegos de ensalada ( ya sabes Jacobo....value for money). Como aún y así se nos iba bastante de presupuesto, la alternativa fué desayunar tarde y cenar pronto, así evitábamos la comida. Fué perfecto y no pasábamos nada de hambre, aunque a partir de las 6 de la tarde ya deseábamos que llegaran las 8, como el niño que está en clase esperando que suene la campana para ir al patio corriendo.&lt;br /&gt;Los días en la isla fueron de los más estresantes de nuestras vidas, nos levantábamos cuando el despertador interno marcaba, ibámos directamente a la playa con la toalla, las gafas de bucear y el tubo, y nos dedicábamos todo el día a hacer snorkelling en unas aguas de color turquesa, donde a apenas 5 metros de la orilla podías encontrar una vida submarina increíble. Sólo existía un pequeño problema, y esque había una corriente fuerte que no se podía salvar nadando, y que te llevaba en perpendicular a la playa. Así que como si de un parque acuático se tratara, nos metíamos en el agua, nos dejábamos llevar por la corriente, sin necesidad ni si quiera de nadar, y veíamos pasar a nuestros pies miles y miles de peces de todos los colores y tamaños. Cuando llegábas al final de la playa, salías, te dabas un paseito por la orilla viendo el paisaje y te volvías a meter en el punto que querías para repetir de nuevo la operación.&lt;br /&gt;Otro método que utilizamos, era el de quedarse cogido a la cuerda de algún barco anclado, mientras el agua intentaba sin éxito llevarnos hacia abajo. Poco a poco fuimos depurando la técnica y ya bajábamos por la cuerda para ver el fondo con más claridad. A destacar las tortugas gigantes de aproximadamente un metro con las que nadamos y jugamos en un par de ocasiones ( vimos un total de 5), el pez gatillo que le pegó un muerdo a Prada ( y es que ya le avisaron en el curso que no te puedes meter en su territorio), y el tiburón que encontró Barbe en una cueva submarina en la inmersión que hizo. Como os hemos dicho antes, demasiado estrés para el cuerpo.&lt;br /&gt;Por la noche intentamos encontrar algún sitio para tomar algo, pero la gente estaba toda en plan relax, y a partir de la 1 quedaba poca gente en los bares. Tampoco fué mal, porque tirarse todo el día en el agua arriba y abajo, mira que pez, me hundo para verlo mejor, llego arriba casi sin aire, vuelvo a hundirme a ver si llego al fondo y así continuamente....puede con cualquiera, y las noches, como buenos niños, a dormir prontito.&lt;br /&gt;Como todo en esta vida tiene un final, y más si es bueno, los días pasaron volando, y a la hora de marcharnos, nos quedó la sensación de que podríamos haber estado una semana más con nuestro plan. Siempre nos queda el consuelo de que tenemos muchos años por delante para repetir los mejores destinos, y este, probablemente será uno de ellos, aunque eso si, y sin desmerecer la compañía del uno con el otro, la próxima vez lo haremos con pareja.&lt;br /&gt;Para terminar nuestra estancia en Bali, otras 13 o 14 horas de medios de transporte para llegar al aeropuerto, a destacar el trayecto en Ferry, tirados ( literalmente) en la cubierta con un sol de justicia y otras 4 horitas en la terminal. Poníamos punto final a Indonesia y cogíamos un avión con otras 430 personas con destino a nuestra última parada asiática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotos:&lt;a href="http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/BaliYLasIslasGili#"&gt;&lt;br /&gt;http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/BaliYLasIslasGili#&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-5164980795530063295?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/5164980795530063295/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=5164980795530063295' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/5164980795530063295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/5164980795530063295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2008/10/bali-y-las-islas-gili.html' title='Bali y las Islas Gili'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-5033948029594895647</id><published>2008-10-18T10:25:00.002+02:00</published><updated>2008-10-18T10:29:17.276+02:00</updated><title type='text'>Cambio de tercio</title><content type='html'>El pasado dia 6 se cumplieron cuatro meses desde que dejáramos nuestra añorada Barcelona, si bien nos parece que ha pasado una eternidad desde que familia y amigos nos despidieron en el Prat un 6 de junio que hoy recordamos como remoto. Ya es un tercio del camino lo recorrido y, aunque (si la suerte sigue acompañándonos) todavía tenemos ocho suculentos meses de andadura por delante, cada día que pasa difumina nuestro recuerdo de aquél 6 de Junio y hace que veamos el final de esta aventura un poco más cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este motivo, nos gustaría dedicar esta entrada a compartir nuestras impresiones sobre lo hasta ahora vivido, con todos aquéllos que hayan seguido este humilde blog en algún momento durante este primer tercio de nuestro viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por dónde empezamos? Vamos primero a por lo fácil: los países visitados. Rusia, Mongolia, China, Vietnam, Camboya, Laos, Tailandia, Malasia, Singapur e Indonesia. STOP. Nota al pié: Pedimos disculpas de antemano a todos los habitantes de aquéllos paises que hayamos visitado hasta la fecha por lo que podamos escribir a continuación. Nuestra dinámica de viaje (y esto sigue siendo parte de la nota al pie) nos ha hecho visitar muchos paises en un espacio de tiempo relativamente corto, lo cuál básicamente deriva en que no duramos, por lo general, más de dos o tres semanas en cada país. Es evidente que lo que se puede llegar a conocer de según que paises en ese tiempo es minúsculo, y que para conocer mínimamente algunos de ellos (véase China) se necesitarian al menos los doce meses que este viaje pretende abarcar. Por ello, algunas de las opiniones de podamos compartir a continuación pueden no ser relamente representativas de los países en cuestión sino tansólo de aquellas partes que, para bien o para mal, hayamos visitado. Dicho esto, sigamos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rusia fué, especialmente Moscú, muy bonito aunque es uno de losl paises que, de los que hemos visto hasta hoy, menos nos ha aportado por ser el más parecido al nuestro. Aún así, fué un buen destino de transición entre nuestra España natal y la Asia más profunda. Rusia es uno de esos paises que nos encantó ver pero que se devaluó en cuanto pisamos nuestro siguiente destino, algo que nos ha pasado en otras ocasiones. El transiberiano fué una experiencia única aunque muy distinta de la que esperábamos. Pasar cuatro dias seguidos sin salir de un bagon de dos por dos metros recorriendo Rusia fué una experiencia que siempre recordaremos como algo especial pero que seguramente no repetiríamos. Visto en perspectiva, lo agradecemos como gran terapia de choque contra las horas y horas de autobús que más adelante hariamos en Asia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mongolia fué la primera gran sorpresa de este viaje y el primer gran fallo. Sorpresa porque no esperábamos encontrarnos con los paisajes increíbles de los parques mongoles y fallo porque sólo estuvimos tres dias por tener los billetes de tren hacia China comprados de antemano. Primera gran lección: hay que dejar más espacio para la improvisación.&lt;br /&gt;Pekín fué nuestro primer contacto con el curioso submundo que es China, así como el primer lugar donde dedicamos unos días a descansar, después de haber recorrido 8,000 km en tren. La ciudad nos sorprendió por su modernidad y su gente por la amabilidad que muestran en todo momento. Además de Pekín, de China nos gustó Hong Kong, donde lo mejor fué encontrarnos con Mr. Albert Calvillo y conocer a sus amistades. Guangzhou nos demostró que en Europa somos cuatro gatos y que en China cualquier ciudad mediana tiene tantos habitantes como media España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De China al sudeste asiático, que seguramente ha sido lo más divertido hasta la fecha. Vietnam fué especial por ser el nexo de unión con los que han sido nuestros compañeros de viaje durante los últimos casi tres meses y por tener algunos tramos muy bonitos, aunque una vez vistos Camboya y Laos, Vietnam queda en el recuerdo en segundo plano. ¿Quizá porque pecamos de avaros y quisimos hacer vida de playa en un país del que la playa es el menor de sus activos? Puede ser, pero la realidad es que recordaremos Vietnam como algo mediocre comparado con sus vecinos. Laos y Camboya fueron otra gran sorpresa. Quizás también porque eran dos de los paises sobre los que menos conociamos y por ello las expectativas eran menores. Lo paradójico es que, tanto viajando como en otros ámbitos, suele darte más aquél de quien menos esperas recibir. Camboya por sus espectaculares templos, por su naturaleza, por la curiosidad de ver a gentes que viven literalmente en cabañas. Laos por sus paisajes, sus monjes, sus mercadillos ambulantes, y por bajar el Mekong en donut parando en los bares en su orilla. Tailandia fué lo más divertido. Porque combina playas espectaculares con calidad de vida occidental y un ambiente festivo de mucho cuidado (véase la Full Moon Party).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Malasia es seguramente la gran perdedora de nuestro paso por el sureste asiático. Todo sea dicho, sólo vimos Kuala Lumpur, su capital, pero el país en sí nos dejo un sabor de boca un tanto amargo. No nos pareció que Kuala Lumpur puediera ofrecer (dejando de lado sus torres Petronas de 451 metros de altura) que no hubieramos visto ya en otras ciudades asiáticas. Singapur no nos sorprendió como destino turístico pero sí nos cautivó como posible destino en el que llevar una vida europea a orillas del pacífico. De Indonesia hemos visto poco (sobretodo teniendo en cuenta su tamaño) pero lo que hemos visto nos ha cautivado. Paraiso del surf y del buceo, es una Tailandia un tanto menos desarrollada, con olas más grandes y muchos menos turistas, lo que la hace de él un país todavía más exótico (sobre Indonesia escribiremos en la próxima entrada).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen, si lo que se busca es un viaje de naturaleza y conocer otros modos de vida, Camboya y Laos son el destino. Si lo que prima es la diversión, la vida nocturna y los paraisos bajo agua, Tailandia o Indonesia son el país. Si lo que se quiere es cambiar de aires y mudarse a un pais asiático, Singapur, Hong Kong e incluso Pekín (con un poco más de esfuerzo en cuanto al idioma) son tres grandes opciones Y si lo que alguien pretende es vivir una experiencia como ninguna otra, entonces el transiberiano es su tren. (Y si alguien le gustan las emociones fuertes y lo que quiere es ser extorsionado por la policía rusa, el camino más rápido es comprarse un billete a Moscú....)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sería una cuestión fácil, pero si tuvieramos que decidir un sitio al que volver, seguramente serían las Islas Gili en Indonesia y las islas tailandesas. Eso, porque somos unos enamorados del mar. Y día cada día que pasa, más. Si no lo fuéramos, seguramente escogeríamos Laos o Camboya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, al contrario, tuviéramos que volver a todos los destinos menos a uno, es bastante probable que Rusia (lo sentimos Sr. Medvedev) o Vietnam se quedasen fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver, sigamos. Sobre algunas de las preocupaciones que teníamos antes de salir de casa. La maleta, por ejemplo. Aquí sí que no hay nada que discutir. Simplemente, nos hemos pasado de ropa. Aunque es cierto que todavía nos quedan casi ocho meses y que el clima puede variar algo, sin jerseys y con un sólo tejano hubiéramos sobrevivido sin problemas. El cuántos llevamos nos lo reservamos. De los tres pares de zapatillas que llevamos, con dos (unas para correr y otras para salir) bastábamos. Del botiquin, nos sobra todo excepto el Augmentine para las infecciones de oído, el Ibuprofeno porque nunca se sabe cuando te puede doler una muela o los mismos oídos y el Fortasec por lo que es evidente (aunque es prescindible si se tiene acceso fácil a un buen plato de arroz). El ordenador pesa pero es fundamental para ir escribiendo las entradas del blog en momentos de lluvia, como el de ahora mismo, o en noches de insomnio, como la de ayer. Ah, y para los escépticos que se reían de Prada: la guitarra, imprescindible al cien por cien. Y el trípode, aunque no nos moriríamos sin él, nos ha permitido hacer fotos nocturnas (véase Hong Kong, las Petronas o la Plaza Roja) que nunca hubiéramos podido hacer de otra forma. Conclusión: estamos cargando cinco kilos de más porque sí, lo cuál era previsible. Pero nos están haciendo más hombres...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Venga, siguiente. La comida. Sin grandes problemas. A pesar de que hemos tenido un par de "indisposiciones" por barba, creemos haber superado con nota el examen asiático, sin duda el tramo gastronómicamente más complicado del viaje. Dietas a base de fideos fritos con vegetales y carne, pollo, o atún, lo mismo pero en arroz, y las hamburguesas con queso han sido los permanentes inqulinos de nuestros estómagos durante casi cuatro meses. Bastante fruta (unos más que otros), algunos currys (Giorgio, David: ni en Malasia lo hacen como el Grossman) y infinitos batidos de plátano y coco han puesto el resto. Es verdad, monótono. Pero barato. Pensad que nos hemos alimentado por una media de unos 5 euros al día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el presupuesto, no podemos decir gran cosa porque no nos hemos puesto a hacer cuentas seriamente. Es que no tenemos tiempo ;). A groso modo, en Rusia estuvimos muy fuera de presupuesto aún habiéndonos marchado sin pagar el hostal. En China pecamos de novatos y acabamos hospedándonos en un hostal que estaba por encima de nuestras posibilidades, así que creemos que nos gastamos gastamos algo más de lo que tocaba. En Vietnam, Laos y Camboya gastamos bastante menos de lo presupuestado, seguramente un 70 u 80 por ciento, aunque ya contábamos con ello para compensar los precios de Rusia, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. En Tailandia estuvimos ligéramente por debajo del presupuesto porque se nos fué la mano con las inmersiones y los cursos de submarinismo, y además porque cogimos un avión que tuvimos que pagar aparte. En Malasia gastamos muy poco y en Singapur nos gastamos demasiado en comidas y salidas, aunque tuvimos alojamiento con piscina por la patilla. Creemos que, globalmente, estamos un poco por debajo de lo presupuestado en su día, lo cuál no nos pone las cosas fáciles porque los dos tercios de viaje venideros van a ser sustancialmente más caros que el primero. Qué se le va a hacer...habrá que comer mucha fruta, poca carne, compartir cama y, a las malas, tocar la guitarra por las calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego está la convivencia...uy, la convivencia. Vivir veinticuatro horas al dia juntos durante ahora ya más de 130 días no es moco de pavo. Si a eso lo añadimos que tenemos que tomar decisiones cada dos por tres, la cosa se complica aún más. De acuerdo que no son decisiones de estado, pero el cuándo llegar, qué ver, qué no o cuándo irnos, son decisiones que hay que tomar y, siendo dos, el consenso es lo único que vale. Y, para qué nos vamos a engañar, aquí los mendas somos bastante cabezotas y cada uno quiere siempre salirse con la suya. Y ahí empiezan los roces, que ádemás de previsibles, no dejan de ser roces del día a día como los que tiene cualquier matrimonio. Y es que lo nuestro es, valga el símil, como un matrimonio sin sexo, lo que lo hace todavía más difícil...Bien seguro que el dia que nos llegue la hora de vivir en pareja estos meses de convivencia valdrán su peso en oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piques puntuales a parte, la realidad es que hasta la fecha hemos sobrevivido decentemente el uno con el otro. El hecho de haber viajado acompañados casi tres de los cuatro meses de recorrido ha ayudado bastante. Si no, puede que ya estuviérmos de vuelta en Barcelona con un ojo morado cada uno. De hecho, viajar con más gente durante cierto tiempo es lo más divertido y seguramente lo mejor para preservar la salud mental. Y decimos cierto tiempo porque la experiencia demuestra que viajar con exáctamente la misma gente durante más de dos o tres meses crea más enemigos que amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la tranquilidad de nuestros padres, vamos a viajar también acompañados durante los próximos dos meses, así que la continuidad de este peculiar matrimonio está bastante garantizada hasta que crucemos el ecuador de nuestro periplo por el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nos preguntáis que ha sido lo mejor y lo peor, ahí lo tenéis:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor: Conocer Asia. Pablo. Xavi. Javi. Cris. Jabobo. Decir gracias en chino. Bañarse entre peces. El surf. Las inmersiones. Recorrer la Gran Muralla. Las cascadas. Un chapuzón en un cráter volcánico. Las llamadas a casa. Khao San Road. Los batidos de plátano y coco. Las excursiones en moto. La playa. Los paseos en bici. Revivir la guerra de Vietnam. Las Petronas. La hospitalidad de Huy. Su piscina. Ver a España la Eurocopa. Y a Rafa Nadal Wimbledon. Este blog y los comentarios que nos dejan (que aunque no son muchos, los apreciamos como no os imagináis...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor: Los autobuses. Hacer la maleta. Deshacerla. Los autobuses. Las cucarachas. Las despedidas. La lluvia. El "ya no nos queda Fortasec". Las peleas. Los autobuses. Y poca cosa más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues sí, esto han sido los primeros cuatro meses de odisea. Seguramente cambiaríamos cosas si pudiéramos volver atrás en el tiempo. Pero como no podemos, que nos quiten lo bailao.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disculpas por el rollazo, se nos ha ido de las manos. Desde aquí nos comprometemos a invitar a una cerveza a todo aquél que haya conseguido leer toda esta parrafada de una sola vez. Y si le haya parecido interesante, entonces está invitado a una cena a nuestra costa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barbe y Prada&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6685865100477645289-5033948029594895647?l=lavueltaalmundoenblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/feeds/5033948029594895647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6685865100477645289&amp;postID=5033948029594895647' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/5033948029594895647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6685865100477645289/posts/default/5033948029594895647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lavueltaalmundoenblog.blogspot.com/2008/10/cambio-de-tercio.html' title='Cambio de tercio'/><author><name>Carlos Barberan y Guillermo de Prada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05708782086622990723</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6685865100477645289.post-2196392730820623695</id><published>2008-10-10T17:30:00.003+02:00</published><updated>2008-10-16T15:44:51.475+02:00</updated><title type='text'>Malasia y Singapur</title><content type='html'>En Koh Tao nos despedimos de Xavi y Jacobo y con ello cerramos una gran etapa en nuestro viaje. Ya hace casi tres meses desde que nos encontráramos por completa casualidad y, aunque al principio ninguno de nosotros estaba muy seguro de que nuestra convivencia fuera a funcionar, si lo hizo. Javi, Cris, Jacobo, Pablo y Xavi: ha sido un auténtico placer y un privilegio viajar con vosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, muy a nuestro pesar pero con la obligación de cumplir nuestro plan inicial, dejamos Koh Tao en un ferrry nocturno que se balanceaba más que un columpio pero que no hubiéramos cambiado por ningún autobús. A las 5 de la mañana nos despertamos en el puerto de Surattani, en Tailandia, donde cogimos un minibus que pensábamos nos llevaria hasta Kuala Lumpur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el minibus nos dejó en un pueblucho malasio del que no conocemos ni siquiera el nombre. Allí, para nuestra sorpresa, tuvimos que esperar seis horas (¡seis!) bajo un calor abrasador. Por suerte, hace ya muchos años que los americanos decidieron exportar su Kentucky Fried Chicken a todos los rincones del planeta, y así nosotros pudimos pasar la mayoría de las horas de espera en uno de los pocos oasis de aire acondicionado que habían en tan recóndito pueblo. Finalmente, cogimos el autobús sobre las 10 de la noche con más sorpresas: ¡¡Qué autobús!! Sabemos lo que estáis pensando: "una mierda de autobús no es sorpresa a estas alturas...". Cierto. Y es que la sorpresa fue otra. Como un regalo del cielo, pasamos todo el trayecto hasta Kuala Lumpur tumbados en los superasientos superreclinables de un superautobús. Dormimos como bebés. La verdad es que Dios fué justo porque después de la cantidad de kilómetros que hemos recorrido en autobuses-patera nos merecíamos algo así. Gracias Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 4 de la mañana conductor nos despertó de nuestro eterno sueño cual príncipe a su bella durmiente. Habíamos llegado a Kuala Lumpur. Otra vez mochilas a la espalda y a buscar hostal. Después de ser asaltados por los "relaciones públicas" de los diferentes hostales, nos instalamos en uno en China Town, de una calidad tal, que la primera mañana se nos partió una de las camas y tuvimos que cambiar de habitación. Kuala Lumpur algo más caro que Tailandia así que en esta ocasión tuvimos que volver a decantarnos por una habitación con lavabo compartido con el resto de la planta. El lado positivo es que, sin lavabo dentro, es más improbable que las cucarachas intenten colarse en tu equipaje...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya bien dormidos y comidos, nos tiramos a la calle en busca de la atracción turística número uno de Malasia: las torres Petronas. Estos edificios gemelos de 451 metros que un dia fueran los edificios más altos del mundo (y que hoy han quedado relegados al segundo puesto en beneficio de un edificio taiwanes) son seguramente los más espectaculares que hemos visto y, para qué engañarnos, que veremos en este viaje. Sobretodo de noche, tienen una planta imponente (veánse las fotos). Lo único que reprocharles es que no se puede subir hasta arriba del todo sino solamente hasta un puente que los dos edificios a unos 180 metros del suelo. Tarjeta amarilla para los dueños del edificio. Debajo de las inmensas torres se esconde un no menos inmenso centro comercial donde uno no deja de sorprenderse de los límites a los que ha llegado la globalización: Zara y Mango en Kuala Lumpur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las torres y China Town (donde dormimos) se encuentra, para reafirmar que Kuala Lumpur es una ciudad de altura, una torre de comunicaciones de 410 metros aunque no subimos porque costaba dinero...seguimos muy pero que muy rácanos, no lo vamos a ocultar. También de camino a casa nos dejamos perder por las calles de Little India, donde nos vimos metidos, por sorpresa, en una manifestación por los derechos de los indús en Malasia. Tan metidos estuvimos, que nos grabaron las cámaras de televisión. Es que estamos tan morenos que se nos confunde con indús (sombretodo a quién escribe estas lineas, de pelo rojo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vistas las torres, subido al puente que las une, hecho ver que comprábamos en el inmenso centro comercial, dormido en China Town, recorrido Little India, visitado el Mandarin Oriental (Calvillo, tú ya nos entiendes)...¿qué hacemos? Pues lo que hacemos siempre cuando se nos acaban las atracciones turísticas y para lo cual ya hemos encuñado un nuevo término: callejear. Sin rumbo. Sin destino. Sin objetivo alguno más que el de sentirnos parte de la ciuidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que uno descubre "callejeando" por Kuala Lumpur es que, a diferencia de el resto de grandes ciudades asíáticas, su población es mayoritariamente musulmana. De hecho, no hace falta "callejear" demasiado para percatarse. Los cánticos islámicos que se pueden escuchar cada ciertas horas (incluidas las de madrugada) son pista suficiente. Es lo que tiene visitar una ciudad musulmana en pleno Ramadán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo segundo en ser descubierto es que Kuala Lumpur tiene poco más que ofrecer. Será porque ya hemos visitado ciudades como Bangkok, será porque llegamos a Malasia un tanto cansados o será porque añorábamos las aguas cristalinas de Koh Tao. Puede ser, pero la cuestión es que nos pasamos los dos últimos días un tanto aburridos. Tanto, que Prada incluso se fue solo al cine ante la negativa de Barbe a ver una película en inglés no subtitulada (por cierto, gran película: Rumulus, my father. Ni idea del título en castellano).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, tras tres dias de visitas a torres gigantes, increíbles centros comerciales e intenso callejeo, y otros dos de aburrimiento profundo nos encaminamos hacia Singapur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un viaje de siete horas sin más novedad que la de que nos volviera a tocar un autobús de lujo (Señor, déjalo ya porque vamos a acabar acostumbrándonos...) nos plantamos en Singapur. Desde la estación de autobuses, teníamos indicaciones exactas de como llegar a casa de quien haría de anfitriona durante los siguientes cuatro días: Huy. Huy (se pronuncia joi) es la novia australiana de Don Albert Calvillo, a la que conocimos en Hong Kong y que amablemente se ofreció para acojernos en su piso durante nuestra estancia en la ciudad más al sur de la península de indochina. Nosotros, que cedemos fácilmente ante la amabilidad y que no rechazamos nada que nos pueda ahorrar una perras, accedimos encantados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre las 7 de la tarde llegamos al humilde piso de Huy, muy céntrico, con piscina casi olímpica, gimnasio y parking. Y si ya casi nos saltan las lágrimas al ver la piscina, Huy nos hizo llorar a moco tendido cuando nos recibió entre surtidos de embutido, berberechos y pan con tomate...Diez puntos para Huy. Todo sea dicho, aunque preparado por una australiana, el pan con tomate y el embutido sabía muy català (esta vez diez puntos para Calvillo por la clase pà amb tomàquet). Los berberechos...bueno, eran...dejémoslo en que en Singapur los berberechos no son la especialidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como buena ejecutiva de marketing que es, Huy supo vendernos la ciudad como nadie. Desplegando todo su arsenal de técnicas de venta, nos conquistó a base de marisco, dim sum (tapas chinas) y vasos de vino australiano. Profesional, muy profesional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los cuatro dias siguientes a nuestra llegada, fuimos guiados por toda la ciudad. El fin de semana anterior a nuestra llegada se había disputado el GP de Fórmula 1 en Singapur, así que pudimos ver gran parte del circuito urbano, que seguía sin desmontar. Incluso vimos las marcas que Nelson Piquet dejó al estamparse contra las vallas durante la carrera (ver foto). También recorrimos las calles de Little India, del barrio árabe, por supuesto de China Town (y ya es la cuarta que vemos además de la China real, prou ja!). Cenas en Clarke Quay (epicéntro de la vida nocturna), copas en el Raffles Hotel (el más famoso de la ciudad), paseos por los jardines botánicos y baños en la piscina fueron la guinda a ese oasis de cuatro días a todo lujo que vivimos en Singapur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo sea dicho. Como destino turístico, Singapur puede no ser tan interesante como otras ciudades asiáticas como podrían ser Pekín o Bangkok, ya que el ambiente, si bien la gente es fundamentalmente de origen chino, es más bien occidental. Que no se nos mal interprete. En Singapur se pueden hacer mil cosas y te lo pasas en grand
