lunes, 28 de julio de 2008

Vietnam (1): Hanoi, Hué, Hoi An, Nha trang

8.00 de la noche y apunto de salir a cenar para acostarnos pronto porque a las 7.30 de la mañana cogemos un autobus rumbo a Saigon, la capital del antiguo Vietnam del Sur. Han pasado ya diez dias desde que entramos a Vietnam desde el sur de China y nos parece que llevamos una vida dando vueltas por el país.
Llegamos a Hanoi desde Ping Xiang (China) en un trayecto en minibus infernal en cuanto a la conducción se refiere. Hanoi es seguramente la ciudad más caótica que hemos visto (y que veremos) jamás. En primer lugar porque, al parecer, la conducción temeraria no es delito sino obligación. Sin exagerar, cruzar la calle en Hanoi es bastante más complicado que colar una bomba en la Casa Blanca. No podemos verificarlo porque no leemos en vietnamita, pero pondríamos la mano en el fuego a que en el código circulatorio del país existe una norma por la cuál un conductor puede desgravar impuestos por cada peatón occidental al que atropeye. El lado positvo es que el atropeyo suele ser de moto y no de coche. En comparación con Hanoi cualquiera diría que en Barcelona las motos están prohibidas. Cientos de motos se acumulan en cada semáforo en rojo a la ansiosa espera de la luz verde que les permita salir a la caza de algún peatón inocente.
Luego esta el tema de la higiene. Obreros que se lavan con el agua que la lluvia deja en las bases de los árboles, abuelas que usan la mismísima calzada a modo de mesa para trocearle la comida a los nietos...Incluso es normal que los hombres hagan sus necesidades (menores, por suerte) en la mismisima calle. Y un consejo: quién le tenga fobia a las ratas que no baraje Vietnam como un posible destino para sus vacaciones.
Y por si los Vietnamitas no fueran lo suficiente -vamos a decir- "guarretes", el monzón pone el resto. La verdad es que habíamos oido que el monzón era una señora tromba de agua, pero lo que vivimos en Hanoi va un poco más allá de una tromba. Para empezar, no avisa. En cuanto cae la primera gota, o corres o acabas como si acabaras de tirar a una piscina. En serio, hay que tener buenos reflejos y buenas piernas o no se cuenta. Y además, puede durar una eternidad. Es muy recomendable llevar siempre un libro (y gordo) a mano porque allí donde a uno le coja la lluvia es donde pasará las 2-3 siguientes horas. Y bueno, con la lluvia llegan los apagones (varios al día), con los apagones las duchas frías, etc, etc.
En el plano turístico, lo más interesante fué visitar las celdas de tortura donde los franceses torturaban a los vietnamitas en la época colonial. Las mismas luego fueron utilizadas por los propios vietnamitas como cárceles para los soldados americanos capturados durante la guerra de Vietnam e incluso hay una foto de John McCain (el tipo que ahora se juega la presidencia con Obama) en sus años mozos cuando fué capturado durante la Guerra de Vietnam. Aparte de eso, está el mausoleo de Ho CHi Minh, aunque, vistos el de Lenin y, sobretodo, el de Mao, es poca cosa.
A pesar del caos total que es Hanoi para dos personas acostumbradas a (lo mejorcito de) la vida occidental, es una ciudad muy interesante que ver. Precisamente por su caos, porque no hay normas para nada, porque es sucia y porque es tan diferente a lo que uno ve en casa, es tan enriquecedor visitarla.
Desde Hanoi nos unimos a un tour organizado de tres dias por la bahía de Ha Long, una bahía con cientos de islas, tres horas al sur este de Hanoi y cuyas fotos prometían un ansiado baño en aguas cristalinas. Una vez allí, ni rastro de aguas cristalinas aunque si encontramos unos paisajes increíbles. Además de los paisajes nos encontramos con varias medusas gigantes que no dudaron en dejar un pequeño souvenir en el pie de Barbe tras cogerle por sorpresa en el agua. Picadas de medusas aparte, allí pasamos los que seguramente han sido los tres dias más divertidos hasta la fecha: noches en barco con gente de todas partes, durante el día salidas en kayak, visita a una isla con monos, un poco de trekking...en fin, lo típico que se hace cuando uno viene a Vietnam pero no por ello menos divertido. La nota negativa es la "pérdida" del móvil de Barbe. Pérdida va entre comillas porque de pérdida no tuvo nada. Un robo de cojones, vamos.
El hecho que más ha cambiado nuestro viaje desde la visita a Ha Long es que ya no somos dos. Somos cinco. Qué pequeño es el mundo y que caprichoso el azar. Resulta que en el area de servicio en la que el autobús que nos llevó a Ha Long paró a respotar nos encontramos con un viejo amigo del colegio (Pablo Velat, para el que no lo conozca, el hermano pequeño del mítico Javier Velat, un clásico del San Ignacio) que también (nosotros que nos creíamos únicos...) está dando la vuelta al mundo con su primo y un amigo (Jacobo y Javi, por este orden). Así que, dado que hasta septiembre tienen una ruta parecida a la nuestra, en principio viajaremos juntos hasta nueva orden.
Desde Ha Long nos desplazamos hasta Hué, un pueblo costero a unas 14 horas de autobús. Y como viene siendo habitual en cada desplazamiento sobre ruedas, el trayecto fué un infierno. Imaginaros un autobús de literas. ¿Cuantas literas caben a lo ancho en un autobús de magnitudes estandar? ¿Dos?, ¿tres?,¿quién da más? ¿cuatro? Pues en Vietnam caben cinco. Cinco personas por fila durmiendo totalmente solapadas en un autobús a unos 35º. Bastante duro. Evidentemente, en el autobús puede hacerse cualquier cosa menos dormir porque el simpático del conductor le da a la bocinita cada vez que hace un adelantamiento (véase normas de conducción en la última crónica) ya sean las 12 del mediodía o las 4 de la mañana.
Así que llegamos a Hué tras 14 horas de insomnio. La ciudad no tiene demasiado que ofrecer aparte de una ciudadela con templos que ni nos dignamos a visitar por falta de sueño. De Hué nos movimos hasta Hoi An (esta vez en tan solo tres horas), un pueblito también costero pero con bastante más chicha que Hué. Primero una playa en condiciones con hamacas en las que te puedes colar sin problemas y con ello nuestro primer baño en una playa decente y las primeras tardes al sol. Además, Hoi An tiene un mercado ambulante muy auténtico y una zona de restaurantes frente al rio muy apetecible. Para hacerse una idea, Hoi An es algo así como el Cadaqués de Vietnam.
Y desde Hoi An llegamos a Nha Trang, desde donde escribimos estas lineas. Llegamos aquí atraídos por los rumores de que Nha Trang es la meca vietnamita del submarinismo. Y si bien no podemos desmentir que lo sea, un par de otitis (si, si, ¡los dos!) nos han impedido comporbarlo. Tras pasarnos dos días con dolores de oído nos decidimos a echar mano del seguro médico que tan a disgusto pagamos en su día. Visita al otorrino (u oto-gorrino, porque que guarro el tipo, pasando bastoncitos y aparatos de la oreja de un paciente a la del otro sin pasarles un mísero algodoncito) y prescripción de una semana sin baños, además de antibióticos. Así que adios al submarinismo por el momento y adios a Nha Trang porque sin el submarinismo no vale nada.
Y en unas horas partimos hacia Saigon (ahora conocida como Ho Chi Minh city) con Pablo, Jacobo y Javi, la tres nuevas incorporaciones, que prometen.

Fotos en 2 dias.

Un abrazo.

viernes, 18 de julio de 2008

Salida de China

Después de nuestra larga estancia en Pekín, cogimos el vuelo hacía Hong-Kong con ganas. Primero por el cambio de aires después de 2 semanas, y segundo por el encuentro con Calvillo, que prometía mucho.
La llegada a la ciudad fué fácil, ya que casi todo el mundo habla inglés, y pudimos coger un bus que nos llevó a la puerta del hostal. Aquí empezaron a torcerse un poquitín las cosas, y como ya se sabe que en la vida, te dan una de cal y otra de arena, pues después del hostal de lujo de Pekín, nos tocaba.....como lo definiríamos.....a sí......el bloque de pisos mugriento con olor a mejillón seco ( no vimos a nadie comprarlo) de la entrada por culpa de una tiendecita de comestibles.
El edificio en si estaba distribuido en forma rectangular con un patio de luces interior: En la planta inferior, tiendecitas de toda clase, con sus respectivos vendedores tocándote la moral cada vez que entrabas. Los ascensores que llevaban a los pisos superiores estaban distribuidos a los ancho del edificio, y cada uno de ellos paraba en unas plantas determinadas. En cada planta, habían las respetivas tiendecitas de servicios, talleres y pisos. En nuestro caso, nuestra habitación era parte de un piso que lo habían dividido para alquilarlo. La verdad sea dicha, a parte de ser minúsculo, no estaba mal. Aunque después de ver la recepción del hostal en el pasillo de la planta 13, en una mesa de camping, cruzamos los dedos de las manos y de los piés para no dormir en la calle.
Como datos curiosos del susodicho edificio, del cual adjuntamos un par de fotos, es que si se te ocurría bajar por las escaleras, primero se te ponía un poco cara de asco de ver el patio de luces, con toda la grasa de años y años acumulada por todas partes. También curiosas, eran las manchas de sangre que había en cada esquina de las escaleras, pero no exageramos, no se salvaba ni una. La verdad es que no quisimos preguntar, pero viendo que a partir de las 12 de la noche sólo dejaban entrar a la gente identificándose, y aún y así tuvimos algún encuentro nocturno en los ascensores con personajes un tanto peculiares, no nos extraña que entre tanta variedad hubiera alguna diferencia.
La ciudad en si es espectacular, edificios grandes, iluminados por la noche, con una vida nocturna algo más occidental, y muchísima gente de todas partes ofreciéndote de todo.
En cuanto a la comida, no hemos tenido ningún problema. Primero porque las veces que fuimos sólos tiramos de la tan odiosa comida basura, pero que cuando estás a 10.000 km de casa la valoras. Y segundo porque salimos a cenar con Calvillo y su comercial ( Allen), Huy, y un amigo de ésta ( Jason) en varias ocasiones, a sitios buenos, donde pudimos disfrutar de la buena cocina China, y de la hospitalidad oriental de no dejar pagar nada.
Tampoco aprovechamos la oportunidad de ir a la playa en la primera oportunidad que tuvimos, aunque la verdad es que dejaba mucho que desear, tanto el día ( llovía como la gran mayoría de los días, es lo que tiene el monzón), como la playa ( debimos escoger la peor de HK). Pero al menos ya podemos decir que hemos ido a la playa.
De HK a Guangzhou fuimos en tren con Calvillo, para estar un par de días más con él. La ciudad no tiene absolutamente nada, a parte claro está de sus 8 millones de habitantes, por este motivo no hicimos ni una triste foto en 3 días.
Como punto destacable estubo de nuevo la hospitalidad de los comerciales de Calvillo que invitaron a una mariscada para cenar y a una mesa privada en uno de los locales de moda ahí. Si alguien va alguna vez a China, que no juegue al mentiroso con las chinas ( con los chinos si, que son un poco cortitos), porque allí es un deporte nacional a la hora de salir de fiesta, y cuando pierdes una vez y te toca beberte un chupito de chivas con té no pasa nada, pero si de cada 15 partidas sólo ganas 1, pues las consecuencias son evidentes ( de ahí la llamada cinto). Eso sí, al final el william (otro comercial chino amiguete de Calvillo) consiguió el teléfono de las chicas, a pesar de costarle una botella de chivas y otra de ballantine's 12 años.....jajajajajajaja.
Para dejar china y seguir nuestro viaje, teníamos la ruta estudiada, " que si tren de aquí hasta aquí, transbordo de tren, taxi para aquí y otra vez tren", y como siempre la teoría es fantástica hasta que la pones en práctica.
Mochilas a los hombros, 35o que debían hacer, y para la estación. Llegamos y la taquillera nos dice que no hay billetes y...." no ticket tomorrow, after tomorrow". ¡La virgen!, pensamos, dos días más en aquella ciudad, y entonces, apareció nuestra china salvadora que nos dijo que había un bus que iba a Nanning ( el mismo destino que el tren). Así que fuimos a comprar los billetes y a esperar 2 horas y media en la puerta para no perderlo, ya que si lo hacíamos perdíamos el resto de conexiones. Después de la interminable espera, llegó el bus-cama, un autocar con 40 camas divididas en 2 niveles, algo super curioso. Toda la noche viajando, pegando botes por el mal estado de la carretera y intentando dormir en un espacio super pequeño y con el aroma de los chinos incrustado en las fosas nasales.
El autocar nos dejó a las 5 de la mañana en una estación que estaba cerrada por la hora, y teníamos que coger un taxi para ir al siguiente tren, evidentemente, como no habíamos previsto el incidente de los tickets de tren, no llevábamos escrito la palabra " estación de tren" en chino, así que por enésima vez, nuestro nombre oficial fué........chucu chucu chucu chucu chucu chucu piiiiiiiiiiiiii piiiiiiiii, verdad que no es difícil?, pues a ellos les cuesta. Al final, 17km de trayecto por la ciudad en taxi y llegamos a la estación del chucu chucu.
Al ir a comprar los billetes, compobámos que habíamos llegado a tiempo, y que faltaban 2 horas para salir. Muertos de sueño, tirados en una estación en la china profunda, pensando......"con lo fácil que es el avión". Total, a las dos horas llegó el tren, un tren bastante cutre, en el que no describiremos las manchas de la tapicería ni de las ventanas, ni el olor que desprenden decenas de chinos humildes cuando se sacan los zapatos. Suerte que eran sólo 4 horas.
Por fin llegamos al último pueblo chino,pero antes de llegar a la frontera, teníamos que coger un taxi hasta ella, y después de ofrecernos 10, escogimos uno, y fuimos en moto-taxi. En las subidas casi había que bajarse a empujar.
Pasar la frontera fué mas rápido de lo que pensábamos, y ya podíamos decir aquello de "GOOOOODDD MORNING VIETNAM", pero nuestra odisea no había terminado, ya que nuestro destino era la capital ( Hanoi). Así que pillamos un taxi semi-oficial que nos llevó a la estación de mini-buses, y ahí cogimos nuestro último medio de transporte, pero quizás el más peligroso.
La furgoneta en cuestión, para haceros una idea, era la típica Mercedes 10 plazas. El problema no era la furgoneta, sino su conductor, y las normas de circulación vietnamitas. Después de más de 3 horas observando pudimos sacar algunas conclusiones para el adelantamiento, allá van:Vía de doble sentido, con un carril por cada lado.
- El código vietnamita indica que a parte del intermitente, has de pitar cada vez que adelantas.
- Si has de adelantar a una motocicleta, has de hacerlo lo más cerca de ella posible, más que nada para acojonarla un poco.
- Si has de adelantar a un coche, y en el sentido contrario viene una moto, tranquilo, tu pones el intermitente, pitas y adelantas, la moto ya espavilará para usar el arcen si no se quiere matar.
- Si los que adelantan son dos coches a dos motos respectivamente, cada uno en su carril, entonces se impone la ley de a ver quien es más chulo. En este caso sale perdiendo la moto del menos chulo, que rectifica trayectoria sin importarle lo que tiene a su derecha.
- Último caso, y el más flagrante. Si me encuentro a un amigo con otra furgoneta en el mismo sentido, nos ponemos en paralelo y tranquilamente charlamos mientras los del sentido contrario: A, utilizan su arcen. B, hacen un cruce a saco y usan el arcen contrario.
Al final, y después de 24 horas, 1 bus-cama, 2 taxis, 1 tren, 1a moto-taxi y una crazy van, estamos sanos y a salvos en Hanoi.
Por cierto, si en las estaciones de buses-trenes no hay carteles de "toilets", es para economizar gastos, sólo tienes que inspirar profundamente y aunque estés a 500 metros los localizas. ¡Qué asco!
Y por último, alguien les tendría que decir a los chinos, que escupir en todos sitios es de guarros, pero mucho más es escupir siempre con moco, y más cuando ya no te quedan y los tienes que ir a buscar muy pero que muy adentro. Cada uno que imagine.
Ale.......dewwwwwwwwwwwwww

Fotos: http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/HongKongGuangzhouNanning

sábado, 12 de julio de 2008

China, otro planeta

Hace ya un par de semanas nos plantamos en Pekín tras de otro dia y medio de tren desde Ulan Bator. Algun espabilado (Miguel, por ejemplo...) se preguntará por qué un dia y medio desde Mongolia hasta China si están bien cerca. Buena pregunta. Pues porque debido a que China y Mongolia tienen un ancho de via diferente, a la salida de Mongolia los chinos se dan el capricho de retener el tren 8 horas en la frontera, levantarlo, y cambiarle las ruedas para poder seguir por la vía china. Un trabajo de chinos (nunca mejor dicho) que tiene tanto de curioso como de pesado. Eso sí, los chinos tienen muy asumido el rol de anfitriones de los Juegos Olímpicos y al menos se han regalado unos trenes que da gusto. En contraste con el tren con el que atravesamos Rusia, el tren (u hotel...) que nos llevó hasta Pekín tenía un baño cada dos personas, aire acondicionado en cada cabina y, no os lo perdáis, televisión en cada cama. Todo perfecto excepto que la televisión sirve de poco si no eres aficionado a las peliculas de Kung Fu o al karaoke.

Una vez llegados a Beijing, no tuvo que pasar mucho tiempo para darnos cuenta de que China es otro planeta y, sobre todo, los chinos, unos extraterrestres. Si no hubieramos llegado por tierra hubieramos pensado que estavamos en territorio marciano.

Para empezar porque es el único sitio al que vas de turismo y la atraccción turística eres tú mismo. Nos explicamos: por alguna extraña razón, la gente no paró de pararnos por la calle para hablar con nosotros y hacernos fotos. Tal como suena. De acuerdo que el hecho de que uno de nosotros sea pelirrojo ayuda, pero tampoco es para tanto, ¿no? Desde gente que nos ha parado por la calle para pedirnos si se podian hacer una foto con nosotros hasta niñas indiscretas que nos hacian fotos con el móvil desde la mesa de al lado mientras comiamos en el McDonalds...si es que estos chinos no viajan mucho.

Seguramente, entre otras cosas, porque cruzar Pekín ya es todo un viaje. Dieciocho millones de personas en una sola cuidad. Se dice pronto. Y claro, luego que a nadie le extrañe ir a cualquier restaurante y tener cuatro camareros por barba, todos muy serviciales. En cuanto entienden que lo que quieres es una coca-cola (una media hora después de que se la pidas) van corriendo (literalmente) como desesperados a buscártela. Uno de los casos más exagerados del exceso de gente en el sector servicios chino son las gasolineras. Siete "gasolineros" por surtidor serían demasidos en cualquier parte del mundo...excepto en China. Ni mencionar la de gente que trabaja en obras (incluso mujeres le dan al pico y la pala) y lo rápido que construyen cualquier cosa...es alucinante levantarte por la mañana y ver que el edificio de al lado tiene tres pisos más que cuando te acostaste. Se dice que el nuevo aeropuerto (que es inmenso y arquitectónicamente impresionante, por cierto) lo construyeron en menos de un año. Son unos auténticos locos del trabajo. No paran.

Aparte de muchos, los chinos son bastante simpaticotes. En seguida te hablan para preguntarte que partes de la ciudad has visto y cuales no, te hacen recomendaciones, etc. Luego, evidentemente, te intentar vender el producto de turno, pero, aún así, se puede decir que son buena gente. Eso sí, muy guarros. Sin ningún tipo de problemas eructan mientras están hablando contigo (sin girar la cabeza o taparse la boca, obviamente) o te escupen entre pié y pié. Muy cerdos. Ah, y la última moda entre los machos más viriles es levantarse la camiseta hasta el pecho (en plan bikini) y andar acariciándose el barrigumen. Es señal de prosperidad, dicen. Ellos sabrán.

En cuanto a atraccciones turísticas, todas son muy bonitas aunque la mayoria de templos tienen la misma linea, si bien la historia que hay detrás de cada uno es a cual más dispar. La Cuidad Prohibida es muy espectacular y todavía más lo es pensar en como vivían los antiguos emperadores. La plaza del Tian'anmen es la más grande del mundo y tiene un mausoleo gigante donde está el cadaver de Mao Zedong, toda una institución en China incluso después de muerto. Si Lenin levantara cabeza pillaria un buen cabreo porque su mausoleo en Moscú no es ni una décima parte del de Mao en Pekín. De lo que más nos impacto fué el auditorio que se han montado. Cosa fina, echarle un vistazo en las fotos.

Luego templos y más templos, aunque vistos diez, vistos todos. Como decimos, más que la arquitectura (que suele ser parecida) lo más más interesante es la historia detrás de cada templo. Y sus nombres. Que si el Templo del Cielo, el Templo del Agua, del Aire, el de la Sabiduria, de la Perfecta Puridad, de la Puridad Perfecta, de la Perfección Pura, Purísima Perfección...y así un no acabar de nombres bastante curiosos...templos para emperadores, para emperatrices, para concubinas (estos son los más grandes, porque los listos de los emperadores tenían más concubinas que nuestro Juan Carlos I). Vamos, que no vivían mal estos tipos.

De lo más espectacular fué la Gran Muralla, aunque también fué lo más cansado que hemos hecho hasta la fecha. Nos pegamos una caminata muy dura. Fuimos en plan tour con un grupo de gente de varios hostales y al subir al autobús que nos llevaba a la muralla ya vimos que nos habíamos perdido algo. La gente lucía una vestimenta de escalada al Everest: camisetas hipertranspirables, bastones de montañismo, camelbags, zapatillas casi de rocódromo...Y ahí estábamos nosotros, que ni sospechábamos que la visita a la Gran Muralla China podía consistir en una pateada de cuatro horas, con nuestro equipo de guiri profesional. Barbe incluso se tomó la libertad de plantarse con chanclas y camisita rosa de latin lover. Gracias a Dios, en cada excursión de este tipo siempre hay un grupito de americanos/as que van incluso menos preparados que tú. God bless America. La muralla en sí es espectacular. Las partes más antiguas están bastante destruidas, por lo que caminar por ellas se hace duro e incluso algunos tramos son algo peligrosos. Sin duda, valió la pena a pesar del castigo físico que suponen cuatro horas subiendo y bajando escalones de medio metro. Al fin y al cabo es una de las siete maravillas del mundo.

Ahora bien, lo más divertido (con diferencia) de Pekín es lo que ellos llaman la Silk Street. Imaginaros un Corte Inglés de 6 plantas donde se vende absolutamente de todo, de todas marcas, con la prticularidad de que nada es auténtico. Desde iPods y cámaras Sony hasta bolso de Louis Vuiton y Gucci, pasando por trajes Armani y relojes Rolex. Todo, absolutamente todo, réplicas idénticas del producto original. Lo divertido del tema es el regateo. Para que os hagáis una idea, los dos primeros días en Pekín nos lo pasamos en esta Silk Street regateando a las chinas (además, en plan gitano, sin comprar). Las dependientas son vendedoras compulsivas que ¡hasta hablán castellano! Expresiones del tipo "tú tacaño", "esto calitá, amigo", "balato balato", "tú loco loco" o "ni pa tí ni pa mí" (cuando nos dijeron ésta no pudimos dejar de reir en diez minutos) se oyen por todo el complejo. La verdad es que no hemos comprado casi nada porque no hay guita pero nos lo pasamos en grande. En serio, si alguien viaja a Pekín que se pase por la Silk Street porque no tiene desperdicio.

Tema Juegos Olímpicos, los chinos se lo han tomado en serio. Han remodelado gran parte del metro, construido cientos de hoteles, hecho un aeropuerto de cojones...el único problema que seguro van a tener es el idioma porque, excepto los universitarios (que no son demasiados), nadie habla inglés. Ni taxistas ni camareros ni nadie. Suerte que los menús en los restaurantes van con fotos... La villa olímpica se intuye muy bonita, aunque los chinorris estos están tan nerviosos por un posible atentado que tienen la zona acordonada y 500 metros son lo máximo que uno puede acercarse a las instalaciones. Ojala no ganen ni una medalla, por rancios.

Y hablando de deportes, qué decir de los dos acontecimientos deportivos del año...Primero la selección. Nuestro amiguete escocés (sí, el del tren) nos dijo que conocía un bar donde daban la final contra alemania. Como buenos españoles nos plantamos en dicho bar a las 12 de la noche (¡el partido era a las 3!) para animar con todas nuestras fuerzas a la roja. "Perfecto" - pensamos- "somos de los primeros. No hay españoles pero deben estar al caer". Pues ni un mísero español se pasó por el garito. En su lugar, tropas de alemanes gigantes invadieron el bar. Eso sí, en el gol de Torres gritamos más que doscientos alemanes. ¡qué placer ganar en territorio enemigo!¡Vamos España, ahora sólo nos queda el mundial!
El otro evento deportivo, más épico incluso que la final de la eurocopa, fué la final de Wimbledon. Eso no fué un partido de tenis sino la tercera Guerra Mundial. Todavía no sabemos como Rafa Nadal puede andar con esos huevos tan enormes que Dios le ha dado. No hay palabras. Estuvimos de 9 de la noche a 5 de la mañana frente a la televisión sin parar de mordernos las uñas. Vamos Rafa!!!

La noche pekinesa no está mal. Discotecas a reventar (como no podia ser de otra manera) y mucho, pero que mucho, calor. Desde discotecas cuyo suelo se balancea al ritmo de la música hasta los conocidos garitos de karaoke. Nada realmente destacable. Ah sí, una cosa, los chinos son los especímenes que peor bailan del mundo. O del espacio, vamos.

Desde aquí dar las gracias a Giancarlo, Valeria, Antonella y Amelia (amigos de Prada padres) que nos han tratado com a auténticos emperadores. Mil gracias.

Ayer llegamos a Hong Kong, muy diferente a Pekín. Y tenemos que dejaros porque vamos a reunirnos con un tipo muy famoso por aquí, un tal Albert Calvillo. Hasta el próximo "capítulo".

Fotos: http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Beijing

Un abrazo

Barbe&Prada

sábado, 28 de junio de 2008

Mongolia.- Donde lo más simple es lo más importante


Segunda etapa de tren, más corta en tiempo y más entretenida que la anterior. LLegamos al compartimento y nos encontramos un chico ( que al final tenía 39 años) escocés que viajaba sólo en sus vacaciones haciendo más o menos el mismo recorrido que nosotros. Evidentemente su alegría fué enorme al encontrarse a una persona con la que hablar ( y nos referimos a Prada, ya que Barbe el pobre sólo escuchaba para pillar al vuelo lo máximo). Alistair al parecer también sufría una extraña dolencia, ya que al decirle que hablara lento para poder entenderle y poder participar los 3 de las conversaciones, decía que si con la cabeza pero me entra por ahi y me sale por allá. Total que con su acento escocés incluso Prada tenía problemas para entender algunas cosas. Así pues el viaje se hizo más ameno con las charlas sobre la final de Glasgow, sobre los trabajos, sobre escocia, Barcelona y mil temas más.
A destacar también la parada de 7 horas en la frontera Ruso-Mongola para el control de pasaportes, visados y demás. Al principio te bajas del tren, das una vueltecita con nuestro Scotish friend y con un grupo de jubilados ingleses por el pueblecito de turno, pero cuando ves que únicamente hay 4 supers para los turistas, 5 vacas, 6 rusos con cara de pocos amigos y Bambi correteando por ahi te resignas a seguir escuchando el acento del norte de las islas dentro del tren.
La llegada a Ulan Bator (capital de Mongolia) fué apoteósica. El tren llegó a las 7 de la mañana, el tiempo malo, lloviendo, como toda la estancia en este país. Bajamos con nuestro papelito con las indicaciones de donde estaba el hostal ( a priori a 100 metros de la estación).
Caminamos, preguntamos, para allá, nos indica una mujer con la mano, seguimos caminando, volvemos a preguntar, para el otro lado nos dice otra, y nosotros cargados como mulas. Con la tontería llevábamos media hora caminando y ya empezábamos a estar un tanto moscas. Entre tanto se iban parando coches a nuestro lado ofreciendo su servicio, pero la cara era de, "sube sube que de aquí no bajas".
La llamada al hostal no solucionó nada, porque no hablaban inglés, y claro, si ya ibámos justos de Ruso, de Mongol como que no. Así que a pesar de las 5 llamadas que hicimos y que nos hicieron, no huvo manera de entenderse, y después de estar 2 horas caminando en circulos, decidimos sacrificar el depósito que habíamos pagado y llamar a otro hostal del que nos habían dado la tarjeta en la estación. En este caso si que hablában inglés y nos vinieron a buscar.
El hostal era un poco flojito, en línea con la ciudad, pero el servicio era excelente y por fin nos encontramos ambiente mochilero, con gente de todo el mundo ( incluso un chico de barcelona, un poco borde todo sea dicho). Nada más llegar, nos ofrecieron una excursión de un día y una noche a un parque natural, con ruta en caballo, comida típica y noche en cabaña nómada que evidentemente cogimos.
La ciudad en sí no tiene nada del otro mundo, con su parte más nueva hecha con edificios de ladrillo, donde probablemnte vivan los más pudientes, y el resto, una gran mayoría, que viven en la periferia en cabañas típicas de aquí. La visión impresiona, ya que ver miles y miles de cabañas juntas, hasta el horizonte no se ve cada día.
La excursión fué de lo mejor que hemos hecho hasta ahora, salímos por la mañana en una furgoneta del hostal, con otros 7 chicos, y fuimos hacía el parque. Durante el camino nos dijimos que ojalá hubiéramos estado más tiempo aquí, ya que los paisajes son super bonitos, y organizan excursiones de 8 noches por apenas 150 euros con todo incluido. Ya tenemos excusa parta volver en un futuro.
Al llegar nos dieron un cabaña donde había una estufa en el medio y cuatro camas, con un agujero en el tejado por donde entraba el agua (seguía lloviendo a ratos) y el frío. Lo primero que hicieron fué servirnos la comida, una carne, con un sabor, color y textura un poco raras, enuelta con una especie de pasta, según supimos después era oveja, pero seguimos sospechando su procedencia. Después de comer fuimos ha hacer una excursión por la zona, para ver el valle desde lo alto, y poder sacar unas buenas fotos; la verdad es que no decepcionó y valió la pena la paliza de la subida. Al llegar otra vez al pequeño poblado, nos tenían preparados los caballos ( que por cierto eran muy pequeños) y fuimos a montar un poco. Para ser sinceros los pobres parecían super cansados y encima estaban algo desnutridos.
Para cenar nos brindaron de nuevo la misma carne, esta vez empanada. Terminamos el día en una tienda hablando con los otros a la luz de una vela, ya que no hay luz artificial.
Durante la noche Barbe sufrió el primer episodio infeccioso, no sabemos si por la carne con color raro, si por tocar a animales sucios o por ser un poco flojito, pero el caso es que se pasa fatal. En medio de la nada, en una cabaña con encanto, pero no nos engañemos, un poco cutre, con una cama durísima, con mucho frío, sin lavabo, sin luz y lo peor de todo con el fortasec en el hostal. Todo el viaje cargando el botiquin y cuando lo necesitamos no lo tenemos a mano.
El último día lo gastamos recuperando el sueño y algunos la barriga en el hostal y comiendo bien en nuestro pub irlandés donde se comía muy bien por 8 euros los 2.
El tren camino a Pekín nos sorprendió, ya que acostumbrados a lo cutre que habíamos tenido hasta el momento, nos encontramos que teníamos tickets de primera clase ( sólos en el compartimento!!), en un tren todo nuevo, con lavabo en condiciones, compartido cada dos y hemos tenido la posibilidad de descansar y recuperar fuerzas para afrontar los 8 días en Beijing.
El cambio de ancho vía fué espectacular, ya que nos metieron en un angar, separaron los vagones del tren, y fueron levantándonos con la gente dentro con unos gatos hidráulicos para cambiarles toda la parte de abajo.
Ahora estamos a 2 horas y con ganas ya de llegar y también de encontrar un bar para ver la FINAL de ESPAÑA, que nuestro amigo Alistairr acaba de venir a nuestro compartimento a decirnos el 3-0. Hemos tenido la mala suerte de que los cuartos y las semis nos han coincidido con días de tren, pero esta final no nos la perdemos.....vamoossssssssssssss.

sábado, 21 de junio de 2008

Moscu-irkutsk, viaje al corazon de siberia

1) Transiberiano, primera parte: 86 horas y 5,000 kilometros a traves del bosque siberiano


En el mismo momento en que llegamos a la estacion de tren nos dimos cuenta que algo no encajaba. En lugar de los cientos de mochileros occidentales que nos esperabamos habian apenas un par de docenas de personas entre rusos, mongoles y otros especimenes cuya nacionalidad no identificamos pero que bien seguro no eran de Moscu hacia el oeste. Nosotros, que nos habiamos plantado en la estacion una hora y media antes de que saliera el tren para evitar sorpresas, nos dijimos el uno al otro que habiamos sido demasiado previsores en cuanto a la hora y que el resto de mochileros (y mochileras), que no lo habrian sido tanto, estaban al caer. Pasaron los minutos y ni rastro de mochilero alguno. Miradas nervisosas entre los dos. Si habia algun occidental era mas feo qu el Fary (que en paz descanse), y de largo. Total, que sin comerlo ni beberlo nos vimos metidos en un tren de 2 metros y medio de ancho lleno de rusos y mongoles (estos ultimos siempre preferidos a los primeros, que son de lo peorcito del planeta en cuanto a calidad humana), en un cubiculo de dos literasde 180x50cm en la que no podiamos ni dejar reposar las mochilas (las cuales no son precisamente pequenyas). Ni tias, ni fiesta, ni vodka, ni diversion alguna...la leyenda mental que nos habiamos montado sobre el transiberiano (o transi-verano, porque el calor que hace en el tren es insoportable) se fue a tomar por culo en un abrir y cerrar de ojos, como un ninyo que se acerca a El Corte Ingles el dia de reyes para entregarle su carta a Gaspar el Rey Mago y cuando por fin consigue acercarse a el, el ninyo le estira de la barba y descubre que no es mas que el tipo que vende corbatas en la planta de caballeros. Ni siquiera el jamon (2 kilazos...) que mi abuela (la de Prada, que soy yo) nos preparo "para que comieramos bien en el tren" podia consolarnos.

Visto lo visto, nos tomamos el trayecto (que por si no lo hemos mencionado, fue de 86 horas) de la unica forma que cabia tomarselo: en plan relax, escuchando nuestra musiquita, aprovechando para rematar ese libro que nunca se acaba, y tal y tal. Lo unico es que cuando llevas 15 horas tirado en la cama, te has leido 2 libros, a demas del que tenнas a medias, te has escuchado y reescuchado los 20 gigas de musica de tu iPod (incluyendo el grandes exitos de Julio Iglesias. (esto es broma, que nadie se asuste) y te has comido uno de los dos kilos de jamon que llevabas, la ideas como saltar del tren en marcha o pegarte un tiro empiezan a rondarte por la cabeza. Aun asi, a partir del segundo dia empezamos a acostumbrarnos a la vida en el tren y el viaje empezo a hacerse menos duro.
El paisaje es espectacular, basicamente bosques y bosques de pinos y otras especies muy pero que muy verdes. Putin se debe partir cuando oye hablar del cambio climatico porque la cantidad de arboles que tienen en Rusia es increible. Durante los mas de 5,000km que recorrimos desde Moscu hasta Irkutsk no dejamos de ver bosque ni un solo momento.De tanto en tanto se podian ver aldeas de cuatro o cinco casas de madera en los claros que los miles y miles de arboles se dignaban a dejar. Al principio pensamos que estas aldeas servirian mas como decorado para una pelicula de terror que como un sitio para vivir, pero aldea tras aldea nos dimos cuenta que la gente realmente vive alli. Es increible las maneras tan diferentes en que personas relativamente parecidas pueden llegar a vivir sus vidas. Es impensable para alguien como nosotros vivir en medio de la nada como vive alguna gente aqui en siberia. Gente que vive en aldeas de apenas cuatro casitas hechas de madera, cuya poblacion mas cercana esta facilmente a 100 kilometros, sin practicamente comunicarse con la "civilizacion" (o descivilizacion, segun se mire) durante, imaginamos, casi toda su vida. Aunque seguro seria aun mas impensable para esta gente vivir en las ciudades. Se volverian locos, seguro. Locos de ver gente loca. Locos de ver todas las necesidades que la vida en sociedad (tal como la conocemos hoy) crea. Necesidades ficticias, subjetivas, al fin y al cabo. Pero bueno, tampoco vamos a ponernos catastrofistas.

Quiza lo mas curioso del viaje fui no tener noches. Asi, tal como lo ois. Tan pronto como parecia que iba a anochecer (a eso de las 12 de la noche) empezaba otra vez a salir el sol. Increible. El primer dia tuvimos algo asн como una hora semi-oscuridad y el resto 2 como mucho. Ademas, en toda Rusia los trenes y las estaciones solo marcan la hora de moscu, asi que a nosotros ni se nos paso por la cabeza cambiar la hora. Pues cuando llegamos a Irkutsk a las 2 de la tarde (hora de Moscu), segun lo previsto, nos dicen que son las 7 de la tarde. Asi que entre que el sol no desaparecio en 4 dias y que nos pateamos 5 franjas horarias sin enterarnos ahora tenemos un jet lag de cuidado.

La compamyia fue bastante variopinta, toda rusa, por supuesto. Primero compartimos compartimento con una chica (a la cual llamaremos Irina, aunque no tenemos ni papa de su nombre real) que hablaba un poco (poquisimo) de ingles y nos dijo que se iba a su casa, en los Urales. Despues con una mujer que iba de viaje de trabajo (a juzgar por su portatil) que, al ver que eramos extranjeros decidio ni mirarnos. Luego compartimos compartimento con Dimitri. Personaje donde los haya el amigo Dimitri. A sus 45 tacos, entra en el compartimento con los walkmans a todo trapo y cantando en ruso como si alli no hubiera nadie (notese que con un dia y medio de viaje a la espalda eramos los mas veteranos del compartimento y como tales se nos debia un respeto...). Cuando por fin se calla, se quita los cascos y nos da la mano como si fuйramos colegas de toda la vida. Empieza a hablarnos en ruso y le decimos que le estamos muy agradecidos pero que no se moleste en hablarnos porque no le entendemos. Es aqui cuando Dimitri empieza a mostrar los sintomas de una patologнa que parece ser comun en casi todos los rusos. Dicha patologia se manifiesta cuando un ruso (en este caso, Dimitri) se dirige verbalmente a un no ruso (en este caso nosotros). El no ruso le explica al ruso que no le entiende mediante todo tipo de senyas. Es entonces cuando el ruso hace caso omiso de las senyas y sigue hablando en ruso sin parar y sin importarle lo mas minimo que su interlocutor no este entendiendo nada. Esta enfermedad no es danyina para el sujeto ruso pero puede ser muy embarazosa para el sujeto no ruso (los mendas) especialmente si el ruso mira a los ojos, como es el caso de Dimitri. Dimitri hizo las mil y una en el tren, aunque no hay tiempo aqui y ahora para explicarlas.

Pues eso, despues de 86 horitas, 3.5 dias (0 noches), mas de 5,000 km, millones de arboles y ninguna ducha, se acabo el primer tramo en el transi-verano. Ya solo quedan los tramos Irkutsk-Ulan Bator (Mongolia) y Ulan Bator-Pekin que en total seran unos tres dias mas. Ha sido una experiencia unica y, aunque acostumbrarse a no hacer nada puede ser un poco duro el primer dia, nos ha encantado.

Por cierto, despues de casi cuatro dias sin practicamente moverse no sabeis lo mas duro: Cargarse la mochila de 25 kilos y andar dos kilometros hasta el hostal de turno...

Fotos en http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/TransiberianoParte1MoscuIrkutsk

2) Irkutsk

De Irkutsk hay poco que contar la verdad. Es la capital de Siberia, si bien este no es un gran dato porque seguramente es la unica ciudad de la zona que pasa de los 30,000 habitantes. Tiene medio millon segun wikipedia pero la verdad es que no los vemos por ningun lado. Es una ciudad grande pero se ve sucia, pobre y bastante mediocre, cosa que no nos sorprende porque esta en el medio de la nada. El primer dia intentamos hacer un poco de turismo y salir a ver los lugares mas caracteristicos y lo cierto es que en una manyana te los terminas, asi que nos hemos dedicado estos dias a estar en plan relax, hacernos nuestras ensaladitas "made in spain", con aceite virgen extra y aceitunas, importadas de espanya (con la correspondiente ilusion al verlo en el super). La verdad es que ya nos tocaba comer un poquito sano. Tambien hemos podido aprovechar el tiempo para ir a mantener la forma (algunos a cogerla) y prepararnos de nuevo para una nueva dosis de tren. El unico lugar a mencionar y por el que basicamente paramos aqui fue para ver el lago Baikal, la reserva de agua dulce mas grande del mundo y lugar de veraneo del mismisimo Putin. Asi pues nos dispusimos con nuestras respectivas mochilitas, con el banyador y chanclas dentro, y con un bocadillo de pan rancio y nos dirigimos hacia la estacion de buses ( hay 60km hasta el lago). Al llegar y intentar comprar los tickets, otra vez los problemas del idioma con las taquilleras, que no son universitarias precisamente. Total que al final conseguimos un boli, escribimos a donde queriamos ir, y nos dicen ( bueno, nos escriben) que no sale hasta la tarde. JODIDOS!!!, una cosa que hay que ver y no podemos ir. Salimos de la estacion y conseguimos a base de preguntar ( digase, ensenyar un trozo de papel con el nombre en ruso) que nos indicaran una furgonetilla mas bien ilegal que no hacen mas que rondar la ciudad ( tendriais que ver el transporte publico aqui). Asi pues nos montamos en la furgo-taxi con tan mala fortuna que en el ultimo instante se monta un mongol con pinta de vagabundo, y oooohh, ley de Murphy, el unico sitio libre es a nuestro lado. Todo el viaje soportando un pestazo alucinante ( mas Barbe que Prada, porque lo tenia justo al lado y sin ventana a la que recurrir). Despues de casi una hora de viaje y llegar bastante perjudicados por el "eau de rosas" del susodicho, pudimos respirar aire puro en el lago. La jornada estubo bien, como siempre, y como casi no tenemos pinta de turistas, nos intentaron encalomar en un barco pesquero pagando bastante dinero por una vueltecita rancia, pero como nuestras mamis nos han ensenyado muy bien, no caimos en la trampa....todo sea dicho que llegamos a meternos dentro. Asi que nada de barquito y nos decidimos a explorar el lago a pie, o esa parte del lago, porque tiene mas de 1.000 km de largo. Lo que vimos durante toda la maсana fue a modo de resumen:

- un pueblecito de pescadores con sus casitas de madera, que seguimos preguntandonos como soportan el invierno siberiano.
- una plaga de mosquitas, pero plaga plaga, que estaban por todos lados y de la que adjuntamos foto para que Calvillo los examine.
- un paisaje super bonito, combinando agua y bosque, despues de meternos por un sendero no muy practicable y donde fuimos atacados por 3 o 4 tabanos bastante pesados que no dejaban de insistir.
- la sensacion de estar delante del mar.
- sentirnos el centro del universo cuando nos cruzamos a un grupo de 8 chicas que nos escucharon hablar castellano y se pusieron a gritar como si fueramos Beckham. Y como evidentemente no lo somos todo tiene una explicacion: eran estudiantes de castellano en la universidad que iban a celebrar que habian acabado el curso, y fuimos los primeros castellano
parlantes en su vida con los que pudieron practicar.....se entiende la emocion. No quisimos forzar la maquina.
- y para terminar, lo iluminados que fuimos al poner el banyador en la mochila, primero porque el agua estaba congelada y segundo porque no sabemos porque esta prohibido banyarse.

Preparados para el segundo plato de tren.

Mas fotos en http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/LagoBaikalIrkutskSiberia

Un abrazo a todos.

Barbe y Prada

sábado, 14 de junio de 2008

Moscú, ciudad de contrastes

Bueno, bueno, es verdad que nos hemos colgado un poco en estrenar este blog, y por ello el rollazo que viene a continuación...

Llevamos en Moscú ya cinco dias (y sobretodo, cinco noches). La llegada fue, cuanto menos, curiosa. En primer lugar porque los -2ºC que nos esperábamos no hicieron acto de presencia (y mira que no podíamos ir mejor equipados al efecto) y en su lugar nos aparecieron los 20ºC a los que tan acostumbrados estamos los españoles. Si a esos 20ºC le sumamos los 30 kilos que llevábamos a rastras tenemos una sensación térmica de unos 50 grados. Por Dios, que calor. En segundo lugar, porque los rusos no hablan ni palabra (ni una) de inglés. Pero es que ni "hello", ni "one, two, three", ni "water" ni nada. Y para colmo, todos los carteles están escritos en el alfabeto rusos, que por cierto no hay quien lo descifre.

Total, que si a alguien le llegan voces de dos tios con su casa a la espalda, sudando como pollos y haciendo mímica en una taquilla de venta de billetes de tren en Moscú, ya sabéis de quién os están hablando.

Nuestra salvación fué, ya en el tren hacia el centro de Moscú, un profesor de matemáticas ruso que había dado clases en Leeds y que se manejaba más que bien con el inglés. Al muy buenazo le dimos tanta pena que nos acompañó del tren hasta el metro, buscó la dirección de nuestro hostal en el mapa, nos dió indicaciones de cómo llegar y nos dejó sanos y salvos en la correspondiente linea de metro. Cogemos el metro y sólo bajarnos (en la parada equivocada, por supuesto) una señora de unos 70 tacos nos coge a los dos del brazo y nos suelta una parrafada en ruso que sonaba más a mal de ojo que a bendición rusa. "Señoruska, suéltenos, coñinski!" le decíamos, pero no hubo manera. La cartera la seguimos conservando, si alguien se lo pregunta. La señora al final cede y nos suelta, y nosotros seguimos el camino convencidos de que nos acababan de maldecir el resto del viaje.

Salimos a la calle y no tenemos ni idea de dónde estamos. Pero ni idea, ni idea. Preguntamos, contestan en ruso. Volvemos a preguntar, vuelven a contestar en ruso. Volvemos a preguntar y damos con una de las únicas tres personas que hablan inglés en Rusia (la tercera, y la mejor, aparece más abajo). La pena que le dimos la pobre chica fué tal que llamó al hostal (con su teléfono...) para ver dónde estaba y nos acompañó hasta la misma puerta, trayecto en metro incluido...

En el hostal más lio (si bien ya en inglés) porque nuestra reserva no está hecha. Así que tuvimos que compartir habitación con una pareja de alemanes (majísimos) la primera noche y a partir de la segunda nos dieron el zulo que se ve en las fotos. La verdad es que el hostal no está mal, al menos tenemos internet y una ducha decente. Si el resto son como éste podemos darnos con un canto en los dientes.

Visita a los puntos turísticos de rigor: la plaza roja, el Kremlin, la tumba de Lenin, etc, etc. Todo muy bonito aunque bastante ostentoso. Se notan mucho las desigualdades que la ciudad ha heredado del comunismo. En el centro de Moscú sólamente se ven Mercedes, Lincolns, BMWs por un lado (80 por ciento de los coches) y carracas de vehiculos de los años 80 por otro.

En cuanto a la vida nocturna, nos andamos con cuidado las dos primeras noches, y nos quedamos en el hostal haciendo bondad, pero a la tercera fué la vencida y nos lanzamos a la aventura. Así que cogimos la calle principal de Moscow y fuimos bajando chequeando algún posible bar,pub,disco donde poder tomar algo. A punto estuvimos de meternos en un local de gays sadomasoquistas, pero gracias a las fotos de la entrada pudimos evitar una trajedia...jajajaja; acto seguido tuvimos la gran suerte de preguntarle a la persona correcta: Nicolai, que, "como la mayoría de los universitarios", hablaba inglés y nos invitó a seguirles a él y a la pareja que le acompañaba.

Primero intentamos entrar en un pub con terraza en la calle donde se codeaba la gente más chic de Moscú, con sus respectivos guardaespaldas y chóferes esperando en la entrada. Fué aquí donde vimos uno de los espectáculos más ridículos del viaje, cuando entró en la calle un porche carrera dorado, si si, dorado y con florecitas, hecho a medida por el cutre de su dueño, un joven ruso, vestido de la peor manera posible. A su llegada todas las rubias del local salieron a recibirle y a revolotear a su alrededor, y los tios a mirar su nuevo juguetito y a decirle lo espectacular que era (o eso suponemos). Total, que el contacto de Nicolai no estaba y no nos dejaron entrar, así que fuimos, en taxi (el primer y último que hemos cogido), hasta la discoteca. El taxista, que era un ejecutivo que había terminado su trabajo y quería ganarse el último duro antes de irse a casa, tenía hasta la americana colgada atrás. Nicolai nos contó que la forma más segura de coger un taxi es hacer dedo y negociar con el primero que se pare, ya que los taxis oficiales son más bien peligrosos. Nos plantamos en un local de moda (que estaba lleno en miércoles noche!) y empezamos algo timidos por el tipo de música (muy techno) y por la dificultad del idioma, hasta que en un momento de la noche Nicolai y sus amigos aparecieron con chupitos de vodka para todos, y nos fuimos soltando.

En el mismo garito conocimos a un Argentino que lleva un año viviendo aquí y nos estuvo pegando el rollo. Al final de la noche, y por desgracia nuestra, Nicolai se nos despistó y no pudimos pedirle los datos.....lástima, hubiera sido un buen apoyo el resto de días.

La noche del jueves volvimos a salir, esta vez a un local que nos habían dicho que estaba muy de moda, y la verdad esque la música era bastante horrorosa e inbailable, pero se hizo lo que se pudo y se dejó el pabellón bastante alto. Las rusas no tienen ni guarra de bailar pegados y se les intentó enseñar un poquito, como la noche anterior. Volvimos andando hasta el hostal, pero esta vez con un mapa, ya el día anterior tardamos dos horas en llegar porque pasamos por plaza cataluña para llegar...en fín, la orientación no es lo nuestro...

En resumen:

- Por tener que ser menor de edad para ser policia ruso.
- Por la cara de mala leche y de corruptos de los rusos.
- Por el parque móvil visto.....de mayores ya no tenemos que ir a los concesionarios de lujo.
- Por equivocarnos día si día también en el metro.
- Por las rusas.
- Por Nicolai y su ambiguedad sexual.
- Por las llagas de Prada por correr 20 minutillos de mierda.
- Por el spanglish de Barbe made in San Ignacio.
- Por los taxis espontáneos.
- Por los sandwiches envasados al vacío con sorpresa al abrirlos.
- Por los 3 goles de Villa no celebrados por posible represalias.
y sobretodo.......
- Por el recepcionista chiquilicuatre del hostal, con estudios en Harvard, que se olvidó de cobrarnos.....
- Por nosotros de ser tan cabrones de no recordárselo y pagar 15 euros por 5 noches...
- Y por tener 300 euros de más para vodka en el tren que beberemos a la salud de Harvard...
- SPASIVA (gracias) MOSCOW.

Prada y Barbe.......un abrazo y un petó al cul.

http://picasaweb.google.com/guillermo.de.prada/Moscow

domingo, 1 de junio de 2008

Gracias


Gracias a todos los que vinistéis ayer a la cena de despedida. Gracias por vuestros dedicatorias, que sin duda leeremos y volvermos a leer durante todo el viaje. Os echaremos de menos a todos.

Ahi va el link a unas fotos para el recuerdo.